The Water Wars - Cameron Stracher

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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Karina_Matthew el Dom Ago 14, 2011 9:19 am

Gracias por el capi Margareth, y tambn Pamee, parece ke ya ha desaparecido Kai, y los guardias de fuera parece como si no se hubieran enterado....
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por tania_salvatore el Lun Ago 15, 2011 11:07 am

GRACIAS POR EL CAPITULO.
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Anaid Ivashkov el Lun Ago 15, 2011 2:49 pm

gracias x el cap XD
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Mirk el Lun Ago 15, 2011 6:37 pm

Gracias por el capi!!!
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Miér Sep 07, 2011 7:20 pm

Mil disculpas!! He estado tan ocupada que me olvidé casi por completo de esta traducción u.u pero tengo casi todos los capis, así que les hago maratón para compensarlas :)

Capítulo 6
Traducido por Absurdah

Las antorchas láser iluminaban el pasillo en vetas de color púrpura y rojo. Will los vio primero mientras yo buscaba a través de una pila de papeles y cuadernos en un escritorio de madera real.
-GRs- siseó. GRs eran miembros de la Guardia de la República que estaban armados con equipo de alta tecnología. Temidos y odiados a partes iguales, protegían las fronteras de la república y lo que quedaba de su infraestructura. Pero no había tiempo suficiente para preguntarse por qué los GRs estaban aquí. Su llegada nunca era algo bueno. Había un cuerpo muerto y municiones gastadas, y dos niños con la edad suficiente para ser saboteadores. Teníamos que huir antes de que nos atraparan.
Las luces danzaban sobre la puerta abierta. Will y yo nos acurrucamos en la parte posterior de la pequeña habitación que funcionaba como la oficina del padre de Kai.
Había una segunda puerta que llevaba a un baño, y desde ahí al cuarto de Kai. Nos acercamos de puntillas al baño. Afuera podíamos oír a los comunicadores electrónicos de los guardias. Hablaban en un cortado lenguaje militar, la mayor parte del cual no podía entender, pero claramente los oí decir que estábamos arrinconados en el edificio. La única cosa que nos salvo fue el kit de medicina de Kai al lado del lavabo. Al tiempo que me detenía para examinarlo, los GRs entraban en el cuarto. Seguramente nos habrían visto si hubiésemos continuado en el cuarto. En vez de eso, Will tropezó conmigo y ambos nos congelamos tras la puerta. Entonces, rápidamente volvimos sobre nuestros pasos a la oficina, al salón de estar y al pasillo principal—y salimos por la puerta abierta.
Dos hombres se quedaron justo dentro del perímetro cercando la puerta principal. Estaban vestidos con las mismas camisas azules que los hombres que había visto en el centro de juegos y cada uno llevaba un arma automática.
Will levantó un dedo hacia sus labios. Señaló hacia el agujero en la valla. Nos escabullimos rápidamente en el crepúsculo y nos deslizamos por la apertura antes de que alguien lo notara. Luego nos montamos en nuestros pediciclos y silenciosamente pedaleamos como locos hasta que estuvimos a la vista de nuestro edificio.
-No podemos quedarnos aquí –jadeó Will cuando paramos a respirar a cerca de cincuenta metros de nuestra puerta principal.
-¿Qué quieres decir? ¿Dónde más podemos ir? –señaló con su cabeza hacia las cámaras de seguridad montadas en casi todos los rincones del edificio. Por supuesto: las cámaras del Pabellón Wellington habían firmado nuestra llegada. A los GRs no les tomaría mucho revisar los registros e identificarnos en la base de datos.
-¡Pero no hicimos nada!- protesté.
-No es lo que parecerá.
Aún estaba sosteniendo el kit médico de Kai. Ahora miré dentro. Cuatro depósitos limpios y contorneados de insulina estaban asegurados en una bolsa aislante junto a dos cajas de tiras de análisis de sangre y un adaptador de repuesto para el lápiz inyector.
-Se fue sin su insulina –dije.
-¿Por qué haría eso?
-No lo hizo –dije –ellos se lo llevaron.
-Eso no lo sabemos. El podría haber huido.
-¡Tu viste al guardaespaldas! ¿Crees que se disparó sí mismo?
-Quizás le dispararon mientras protegía a Kai y a su padre, y ellos huyeron.
-Entonces ¿dónde está la sangre y los otros cuerpos?
-Podría ser que nadie más resultó herido.
Pero Will sabía que yo tenía razón. No importaba cuán desesperada fuera la situación de Kai, él jamás se hubiese ido voluntariamente sin su insulina. Era una sentencia de muerte.
-Tenemos que ayudarlo, Will.
-No podemos ir hacia la Guardia, o hacia el ejército. Estarán buscándonos.
-Entonces tenemos que ir.
-No seas loca. Tendrán armas, y no sabemos ni siquiera quienes son ellos.
-Si nos quedamos aquí, la Guardia nos arrestará. Tu mismo lo dijiste –mi voz se quebró, mi garganta estaba más seca que una pasa.
-¿Y qué hacemos si los encontramos? ¿Nos abrimos camino disparando?
-Si tenemos pruebas, la Guardia vendrá. Especialmente si hay dinero en ello.
Will frunció el ceño. Pero sabía que la Guardia de la República ayudaría a un perforador rico si tuviéramos un holograma, o incluso un audiograma, cualquier cosa que pudieran vincular a los registros del banco.
-Deberíamos decirle a Papá- dijo Will –Sólo por si acaso.
No podía creer que Will estuviera sugiriendo esto. Nuestro padre jamás nos dejaría ir. Le dije a Will que estaba asustado y creando escusas. Dijo que estaba siendo racional y proactivo. Mientras más discutíamos, más enérgica me ponía.
Por una vez yo era la líder y Will el reacio seguidor. Él pudo haber tenido lógica , pero yo tenía pasión y deseo.
-Si perdemos a Kai, perdemos el río –dije.
-Perdemos todo.
Las luces se habían encendido fuera de nuestro edificio, y pronto la reja se cerraría.
La cara de Will estaba manchada del polvo y suciedad de la carrera, asumí que yo lucía igual.
Mis labios picaban, y mi pelo se sentía enmarañado con sudor y arena. Pero me sentía emocionada y preparada para todo. La sonrisa desigual de Will me decía que él se sentía igual.
-No sabemos dónde empezar- dijo.
-Sí, lo sabemos.
Saqué de mi cesta lateral los cuadernos del padre de Kai. En ellos detallaba el sitio de un viejo pozo que estaba a alrededor de cuarenta kilómetros de Arch. No podía entender todas sus anotaciones, pero al parecer habían encontrado agua ahí. Si así era, había un montón de sospechosos que lo secuestrarían por la información.
Nos aseamos lo mejor que pudimos afuera. Afortunadamente nuestro padre estaba haciendo la cena para nuestra madre. No nos notó mientras avanzábamos de puntillas delante de él hacia el baño. Cuando regresamos a la habitación, yo había puesto la mesa, y estábamos sentados frente a nuestros platos luciendo tan inocentes como podíamos. No tenía idea de qué hablar. Cada golpe y sonido me hacían saltar con la preocupación de que los GRs hubieran llegado. Sólo podíamos rezar para que les tomara algún tiempo revisar las cintas y echar a andar el escáner de datos, porque ahora estaba demasiado oscuro para hacer el camino montado en bicicleta. No creo que haya pegado pestaña, y sabía que Will no lo había hecho, porque podía oírlo hacienda alboroto y caminando en su habitación.
Nos fuimos antes del amanecer. Escribimos una nota explicando que tuvimos que irnos a la escuela temprano con el padre de un amigo por el equipo de agua. Era algo que nuestro padre podría haber comprobado, pero tenía montones de otras cosas de las que preocuparse. No era la primera vez que nos íbamos temprano a la escuela, no era la primera vez que alguien nos llevaba.
Nuestro plan era regresar antes de que oscureciera. Teníamos gafas, máscaras y parasoles. El viento podía ser fuerte en el camino abierto, y los escudos también nos protegerían contra la arena que se levantara.
Will trajo algo de comida, dos litros de agua en una valija, y su vieja cámara holográfica instantánea. Yo traje mi tarjeta de crédito. Había ahorrado mi asignación mensual por casi todo el año, y aunque solo eran cincuenta créditos, eso era suficiente para comprar cuatro carnes y otro litro de agua y aún dejar algo para una emergencia. También tenía el kit médico de Kai con su insulina e inyector.
Como Will calculó, podíamos ir hacia el norte en nuestros pediciclos a algo así como cincuenta kilómetros por hora. No deberían ser más de tres horas para llegar al pozo. Si nos equivocábamos y Kai no estaba ahí, podíamos volver antes de que nuestro padre supiera que nos habíamos ido. Si había algún problema, teníamos la cámara y podríamos enviarle los hologramas por radio-llamada.
Los RGs podrían venir dentro de una hora. Por lo menos ese era el plan. Pero cometimos dos errores. El primero fue que asumimos que nuestros pediciclos podrían aguantar el agotador viaje de más de cuarenta y dos kilómetros de camino quebrantado. Los pedicilos estaban hechos para viajes cortos—la tienda, la escuela, el apartamento de un amigo. No estaban hechos para la suciedad y caminos de grava que no habían sido reparados en años y estaban cubiertos de viejas partes de auto, chatarra, caucho y vidrio.
Hicimos cerca de cuarenta kilómetros antes de que tuviera mi primer pinchazo. Will arregló el neumático con el kit de reparación y algo de aire comprimido, pero no pudimos arreglar el segundo pinchazo. El borde de metal se había separado del neumático, y ninguna cantidad de golpes lo enderezarían.
Tuvimos que abandonar el pediciclo a un lado del camino, y me había subido detrás de Will en el suyo.
El peso extra, sin embargo, pronto cansó a Will. No podía pedalear por ambos, y nos detuvimos con frecuencia para que pudiera recuperar su aliento.
Luego, él también tuvo un pinchazo y echó a andar el aire comprimido mientras lo arreglaba. Ahora el neumático delantero estaba medio desinflado, y eso hacía que pedalear fuera aún más difícil. Le ofrecí cambiar lugares, pero no tenía la fuerza suficiente para andar más de un kilómetro. Nos tomó seis horas en vez de tres llegar al sitio del viejo pozo. Ninguno de nosotros dijo nada acerca de cuánto nos tomaría volver a casa. Nuestro segundo error fue pensar que podía haber agua en un lugar tan disecado y perdido. El pozo se había secado años atrás, y la capa de polvo por todas partes nos dijo rápidamente que ahí habían algunos visitantes. Agrietada y reseca tierra era lo único que quedaba donde alguna vez había estado el suelo arcilloso y blando. El agua no había fluido por lo menos desde el Gran Pánico, si no antes. Kai no estaba aquí y probablemente jamás lo había estado. Lo que fuera que las anotaciones significaran en el cuaderno de su padre, el pozo no estaba relacionado con el secuestro. Nuestro extenso viaje había sido estúpido—e innecesariamente arriesgado. Como fuera, estaba oscureciéndose, y no teníamos manera de contactar a nuestro padre sin una señal de radio. Todo era mi culpa por sugerir que viniéramos aquí en primer lugar.
-Ellos deben haberlo llevado más al norte- dijo Will. Su voz era apenas un susurro.
-Quizás. Donde sea que fueran, tienen una ventaja de veinte horas.
-Ni siquiera lo pienses. Jamás los atraparemos. No con el pediciclo.
-¡Pero Will!- él sacudió su cabeza- La única forma de ayudarlos es transformándonos en la Guardia.
-Nos encerrarán.
-Es nuestra única oportunidad- entonces mis ojos lo captaron: el más leve atisbo, un brillo leve en el sol que pude no haber visto si la luz no lo hubiese capturado de la manera correcta.
Recogí la jeringa y se la mostré a Will.
-Él estuvo aquí –dije.
-Sólo es una vieja aguja.
-No. Es un repuesto para su inyector. Me lo dijo. Si su lápiz se perdía, siempre podía usar una jeringa y una botella. Estuvo aquí.
Will hizo rodar la aguja entre el pulgar y el dedo índice como una valiosa pieza de plata –Debe haber huellas-dijo.
-Sí –dije, animándolo.
-¿Pero en qué dirección?- él deshizo sus pasos lentamente, sus ojos fijos en el suelo, escaneando cada centímetro de la superficie. Lo seguí, tratando de forzar mi vista para ver a través de la arena y la suciedad. Si alguien había estado aquí, el viento habría borrado sus huellas rápidamente.
Y aunque el pozo lucía como si no se hubiera tocado, medio día de tormenta de arena hubiera hecho que cualquier cosa luciera antigua.
El primer gruñido a la distancia sonó como una tormenta. Venía con una pequeña advertencia. Pero a medida que se acercaba, el gruñido se hacía más profundo, como un animal salvaje. Will se enderezó y se tensó a mi lado.
-¿Qué es eso?- pregunté.
-Camiones- dijo –Montones de ellos.
-¿Podría ser Kai?
Nuestra vista del horizonte era restringida, porque el suelo subía en pendiente desde donde estábamos parados. También varios edificios de baja altura bloqueaban nuestra visión. Podíamos oír a los camiones rugiendo, pero por otra parte estábamos ciegos. El sonido mutaba en diferentes tonos —algunos altos y quejumbrosos, otros bajos y ruidosos: Una escolta de vehículos encabezando las primeras líneas ¿o espiando con las víctimas secuestradas? ¿O quizás ambas…?
Entonces el rugido cesó. Esto era inusual, porque los vehículos en una escolta nunca apagaban sus motores—incluso yo sabía eso. En una emboscada no serían capaces de huir inmediatamente. Era alguien que no le temía a una emboscada, para los que el combustible importaba más que huir. Ni el ejército ni la Guardia hubiese tomado ese tremendo riesgo. Entonces Will los vio.
-¡Corre! ¡Vera, corre!- Más o menos una docena de hombres vestidos con andrajosa ropa negra, listada y grande, aparecieron por el horizonte. Caminaban con pistolas extendidas, preparadas y listas para disparar. Si esos eran los hombres que habían raptado a Kai, no teníamos posibilidad.
Sentía mis piernas atornilladas a la tierra. No me podía mover. Will agarró mi mano y me tiró lejos de camino. Detrás de nosotros podía oír a los hombres gritando y a las máquinas reanudando sus motores.
-¿Quiénes son?- Grité mientras tropezaba para mantenerme con Will.
- ¡Piratas de agua!- su voz se quebró. Casi me caí. Los piratas de agua eran la peor clase de vigilantes. Viajaban como nómades, robando agua donde fuera que pudieran encontrarla y vendiéndola al mejor postor. No le debían lealtad a ningún gobierno y mataban a todos los que se les cruzaban. Will se desvió de la arena aplanada hacia el terreno rocoso y lo seguí tan rápido como pude.
Podíamos oír los camiones rugiendo hacia nosotros y algo más en el cielo. Miré hacia arriba y vi un imagen que solo había visto una vez antes en mi vida: un helicóptero. Dos hombres con armas estaban de cuclillas en la escotilla abierta. -¡Dejen de correr!- una voz amplificada comandaba. Will zigzagueó, tratando de corretear por las rocas más grandes para retrasar a los camiones. Mantuvo un brazo disponible para mí, y yo la agarré, sintiendo el musculo en la parte superior de su brazo palpitando con el esfuerzo de la persecución. Corrimos con torpeza. Temiendo que cada paso fuera mi último. Esperé que las balas rasgaran el aire y me preguntaba que se sentiría recibir un disparo. ¿Doloroso, como una vacuna, o rápido y pacifico? Polvo y suciedad nublaba mi visión, y era difícil respirar. Mis pulmones ardían y mis pies dolían por las rocas. Pero pronto el camino estuvo medio kilómetro tras nosotros, mientras el sonido de los camiones se había desvanecido. El helicóptero, sin embargo, seguía pasando sobre nuestra cabeza.
-¿Por qué nos persiguen?
-No quieren que nadie sepa que están aquí- dijo Will. Robar agua era un crimen castigado con la muerte. Incluso los perforadores, como el padre de Kai, hacían sus perforaciones con licencias del gobierno. Aunque el ejercito raramente los atrapaba, los piratas eran ejecutados o enviados a campos de los que jamás volvían. Como otros “indeseables”, amenazaban la estabilidad de una frágil república. Pero esto solo hacía a los piratas más despiadados y decididos a nunca ser capturados No confiaban en nadie y mataban a aquellos que los traicionaban. Corrí con más fuerza. Entonces escuchamos a los perros. Era un sonido que conocía solo por las radio-llamadas. Los perros eran demasiado costosos para que la gente los tuviera. Al contrario de los gatos, bebían montones de agua y no podían cazar su propia comida. Una vez abandonados, rápidamente eran asesinados por los coyotes, uno de los pocos animales que sobrevivían en la selva.
Pero aún estaban hechos para ciertos propósitos — incluyendo la caza de fugitivos.
-¡Will!
-¡Lo sé! ¡Los oí! –dijo -¡Apúrate!- pero los dos no éramos rival para hombres con perros, por no decir de un helicóptero que tenía una vista de cerca desde el cielo. Los ladridos se volvieron más ruidosos, y las hélices del helicóptero golpeaban el aire a nuestro alrededor. Corrimos, pero los piratas corrían más rápido.
Tropecé, y un brazo se estiró para agarrarme. Pero no era el brazo de Will. Estaba tatuado y cubierto con cicatrices, por delante y por detrás—un brazo de pirata.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Miér Sep 07, 2011 7:22 pm

Capitulo 7
Traducido por Absurdah

Nos encadenaron, luego nos tiraron en la parte trasera del camión. Will trató de protestar, pero uno de los hombres levantó un revolver y lo silenció. Nos dirigíamos al norte. A través de los listones en el costado del camión, podía ver bandas de luz violeta y naranja mientras el sol cruzaba el cielo de la tarde. El camión golpeaba bruscamente a lo largo de la carretera, y las bandas seguían cambiando y cegándome. Le di un codazo a Will, pero me ignoro. Había estado silencioso desde que los piratas nos obligaron a entrar en el camión, y mis esfuerzos por conseguir que me hablara fallaban. Tenía un machucón en un brazo donde el pirata lo había agarrado con brusquedad, y de vez en cuando, su mano iba al moretón, acariciándolo como un recuerdo doloroso.
Dos hombres se sentaron con nosotros, sus armas apretadas firmemente en sus regazos como si pensaran que uno de nosotros pudiéramos lanzarnos a por ellas. Pero incluso si tuviéramos algún lugar donde huir, saltar de la parte trasera de un camión en aceleración no era la primera cosa en mi mente.
Las armas eran grandes, los hombres eran aún más grandes y el helicóptero aún estaba sobre nuestras cabezas. Podría decir que Will estaba pensando en huir. Quería decirle que estábamos acercándonos a la frontera norte y a la República de Minnesota.
Minnesota había sido ligada a las repúblicas menores, pero declaró su separación luego del Gran Pánico, y el ejército no hizo ningún esfuerzo por detenerla. Desde entonces, vendía agua a otras repúblicas, pero atascada con su declaración, aún enviaba tropas a la frontera para prevenir que los inmigrantes sin la documentación apropiada se entrometieran por ahí.
Sabía que nos estábamos acercando porque el camión iba más lento y el camino se hacía más áspero. Por el ángulo del sol, sabía la dirección en la que íbamos y cuanto tiempo habíamos estado viajando.
Todo esto sumado a un paso fronterizo hacia la poderosa república. No había forma de que una escolta de piratas pudiera cruzar la frontera, sin embargo, me preguntaba qué tendrían planeado los hombres. Will lo detectó también porque luego de horas de silencio, se sentó derecho y ladeó la cabeza como si estuviera escuchando atentamente.
-Minnesota –le susurré. Asintió y volteó hacia los piratas, hablando por primera vez.
-Nunca cruzarán –los piratas parecían sorprendidos por descubrir que había un niño realmente vivo en la parte de atrás del camión con ellos. Uno de ellos le pidió a Will que repitiera lo que había dicho.
-Los detendrán en la frontera. Ustedes no tienen papeles.
-No te preocupes por la frontera –dijo el pirata –La atravesaremos bien.
-No veo cómo.
-No debes preocuparte.
-Si nos disparan a todos, estaré preocupado.
No podía creer que Will estuviera hablándole de esa forma a un pirata. El pirata tampoco podía –Para un niño que es prisionero de piratas –dijo –eres bastante impertinente.
Will se encogió de hombros –Sólo estoy diciendo que si nos asesinan a todos, ¿Qué tiene de bueno secuestrarnos?
-Si nos matan a todos ¿Qué tiene de bueno preocuparse de eso? –El pirata rió y dio una palmada a su compañero en la espalda, mientras Will se quedó tranquilo por un momento. El camión continuaba yendo más lento, y los hombres se volvían más alerta. Ya no podía oír el helicóptero, y me preguntaba si había volado lejos así no se acercaba a la frontera y se arriesgaba a ser atacado. No creía que Minnesota tuviera una fuerza aérea, pero definitivamente tenía defensas aéreas, y no dejaría que un helicóptero desconocido cruzara el cielo. Oí la radio crepitar en asiento del frente y algunas voces hablaban bruscamente en un idioma diferente.
El conductor respondió, y hubo más chisporroteo. El camión chocó ruidosamente con un par de obstáculos, y cada vez, caímos con fuerza sobre nuestras nalgas. Finalmente bajó la velocidad y llegó a pararse por completo. Todo era silencioso. La radio crepitaba de nuevo en un idioma extraño. El conductor respondió, y otra voz se unió. Luego más silencio.
Me esforcé por escuchar algo, y sólo pude oír botas crujiendo contra la grava. Apreté mi cara contra un lado del camión, y pude oír el motor haciendo tictac mientras se enfriaba. Más botas crujían, y una nueva voz se escuchó. Había una conversación apagada y algunas botas más se unieron. Entonces una mano me agarró por la bufanda de mi cuello y tiró alejándome de ese lado.
-¿Qué es tan interesante? –preguntó el pirata que le había hablado a Will. Era grande, con barba y calvo, y sus brazos estaban cubiertos con tatuajes.
Me encogí de hombres. Mis oídos ardían.
-Estás perdiendo el tiempo espiando –dijo el pirata.
-Van a comprar su paso –La idea me vino en un destello.
-Eres una señorita inteligente -¿De qué otra forma los piratas se moverían tan libremente? No podían pelear para pasar, porque eran sobrepasados en número. Además todas esas botas afuera significaban gente hablando de algo importante: dinero, agua, o ambos.
-¿Pero cómo sabes que no van a dispararles una vez que hayan cruzado? –pregunté –No, eso sería estúpido –dije, contestando mi propia pregunta.
El pirata asintió –Nosotros lavamos sus manos y ellos lavan las nuestras.
-¿Es ilegal robar agua si ellos no te arrestan? –pregunté.
-No si les pagas lo suficiente –el pirata sonrió ampliamente, habían grandes hoyos donde deberían estar sus dientes.
Tal vez, esta era la forma en que funcionaban las cosas en el mundo de los agitadores. Las reglas sólo se aplicaban a la gente que no podía afrontar reglas diferentes. Si tenías dinero, tenías elección—como los piratas cruzando la frontera libremente, o Kai no yendo a la escuela, o los WABs bebiendo agua limpia. Si no tenías, sólo tenías oportunidades. La charla se detuvo, y luego el motor del camión rugió a la vida. Los otros vehículos se le unieron, y pronto estábamos moviéndonos. Podía oír el helicóptero sobre nuestras cabezas una vez más.
-¿A dónde nos llevas?
-Sólo él lo sabe con seguridad –dijo el pirata.
-¿Él? ¿Quién? –Pero es pirata se quedó en silencio, y por la feroz mirada que me lanzó Will, supe que era mejor no seguir preguntando.
Anduvimos por otra hora hasta que el sol se hubo puesto por completo. Mi trasero dolía, y mi cuello estaba rígido y adolorido. Will se había quedado dormido contra mi pierna. Se despertó con un salto cuando el camión tocó la bocina ruidosamente tres veces, seguido por dos golpecitos cortos. Después de un rato, un aire caliente respondió con la misma secuencia. El camión se tambaleó hacia delante, y el sonido de los neumáticos se hizo más suave y silencioso. Luego de unos minutos, el camión desaceleró, entonces se detuvo de nuevo.
-¿Dónde estamos?
-Santuario –dijo el pirata. Los hombres saltaron fuera de la parte trasera del camión y nos dejaron adentro. Podía oír los motores apagándose por todo nuestro alrededor y los hombres saludándose unos a otros ruidosamente. Traté de pararme, pero los puños termoplásticos que los piratas habían puesto alrededor de mis tobillos, me lo hizo imposible. Caí y empecé a llorar.
Will puso un brazo a mi alrededor –Shh, -murmuró –Está todo bien.
-Nos van a matar –me atraganté.
-Si fueran a matarnos, ya lo hubiesen hecho. Podrían habernos tirado a un lado de la carretera en vez de traernos todo el camino hasta aquí..”
Tenía que admitir que habría sido suficientemente fácil dispararnos y dejarnos en el camino.
Los piratas lo hacían todo el tiempo -¿Entonces por qué estamos aquí? –pregunté.
-No lo sé. Esperemos y veamos. Debemos tener algo que ellos quieren –intenté imaginar qué podrían querer los piratas, pero no pude. No éramos ricos, y no teníamos agua. Si los piratas esperaban un rescate, nuestro padre apenas tenía suficiente dinero para la medicina de nuestra madre. Él les daría todo, pero no sería suficiente. Pensar sobre eso me hizo llorar aún más fuerte.
-No llores, Vera –dijo Will. Alisó mi pelo contra un lado de mi cara, esbozando un paréntesis marrón contra mi mejilla.
-Desearía que estuviéramos en casa.
-Iremos a casa. Te lo prometo.
-Desearía que le hubiéramos dicho a la Guardia. Preferiría estar en la cárcel que aquí.
Will tomó un profundo aliento –Estamos a cientos de kilómetros de Illinowa. Tenemos que ver lo que han planeado los piratas. Tenemos que permanecer calmados, mirar, y esperar. Tendremos nuestra oportunidad.
Por supuesto, Will tenía razón otra vez. Pero me di cuenta claramente por primera vez cuán desesperada era nuestra situación. Había sido tonto pensar que podríamos rescatar a Kai. Ahora, donde sea que estuviera, no podía ser peor que ser mantenido cautivo por piratas. Incluso los caníbales eran más dignos de confianza.
Antes de que pudiera dejar que mis miedos me dominaran por completo, las puertas en el fondo del camión se abrieron de golpe, y dos nuevos piratas entraron.
-Ustedes dos –dijo uno de los hombres, como si hubiera otros dos niños en la parte trasera del camión –Vengan conmigo.
Will levantó una pierna para mostrarle que estaba esposada. El pirata rió, luego salió dando grandes zancadas. En un momento volvió con cortadores de alambres.
-Indigno –dijo. Luego dio un limpio corte a nuestro sistema de retención. Salimos rápidamente de la parte trasera del camión hacia la noche iluminada por antorchas y halos de luz. Pestañeé y casi me desplomo, pero Will me atrapó. El pirata me tomó por el otro brazo, y nos condujo a través de un sucio solar hasta un edificio de bloques de hormigón. Había como media docena de camiones aparcados en un círculo junto con algo de maquinaria pesada. El helicóptero había aterrizado cerca. Aún se arrastraba el humo de su tubo de escape, y las aspas giraban perezosamente. Los hombres miraban mientras cruzábamos el solar—hombres oscuros, despeinados y sucios. Un perro ladró, y yo instintivamente apreté la mano del pirata, luego la solté. Aunque estaba temblando por dentro, obligué a mi mente a rehusarse a que el pirata lo notara. Levanté mi cabeza y me dirigí directamente hacia delante.
El hombre golpeó una vez en una puerta de acero, al frente del edificio de bloques de hormigón. En un momento la puerta se abrió y nos empujó dentro. La habitación tenuemente iluminada era más oscura que la noche, y mis ojos estuvieron momentáneamente ciegos. Pude distinguir algunas velas y suaves telas colgando de las paredes. La música sonaba despacio—instrumentos acústicos de una era más antigua. Aún cuando mis ojos se ajustaron, sin embargo, mi cerebro no pudo. Cortinas, velas, y música eran la última cosa que me esperaba de los piratas, y eran un fuerte contraste con el exterior de concreto.
-¿Qué tipo de chicos caminan por la carretera abierta? –preguntó una voz profunda desde las sombras.
-No estábamos caminando –dijo Will –teníamos nuestros pediciclos.
-No llegaron muy lejos ¿o sí? -la voz pertenecía a un hombre como de la edad y el porte de nuestro padre. Usaba botas negras, una sudadera gris, y pantalones de tela negros que se ajustaban apretadamente a su cintura. Tenía el pelo bastante largo, una barba espesa, y un tatuaje de un pequeño pájaro en un lado de su cuello. Sus uñas estaban limpias, y usaba una sola banda amarilla en su dedo anular. Sus manos estaban acariciando la piel de la cabeza de dos perros marrón dorado. Retrocedí instintivamente, pero los perros aún permanecían allí.
-¿Vas a matarnos? –pregunté.
-¿Matarlos? ¿Por qué los mataría?
-Nos has secuestrado.
-No los hemos secuestrado. Los encontramos en el camino. Se hubieran muerto de hambre si no los hubiésemos recogido.
-¿Es por eso que tus hombres nos persiguieron y nos cazaron?
El pirata frunció el ceño y dejo de acariciar a los perros –Ustedes huyeron de ellos.
-Porque eran piratas.
-¿Que sabes tú sobre piratas? –Consideré su pregunta. Todo lo que sabía sobre piratas, lo había aprendido en la escuela. Eran peligros, hombres sin ley, que harían lo que sea para robar agua, incluyendo matar y mutilar. Pero era verdad que nunca había conocido a un pirata real, y no conocía a nadie que lo hubiera hecho.
-Los piratas roban agua –dijo Will –agua destinada para otra gente.
El pirata rió, profundo y sonoro. Su pelo rebotó en sus hombros como algo vivo.
-El gobierno roba agua –dijo –agua que no le pertenece.
Will miró al pirata pero no dijo nada más. El agua pertenecía a cualquiera que la extrajera y refinara, y los piratas ciertamente no hacían ninguna de las dos. Ellos tomaban el agua recolectada por el duro trabajo de otros.
-¿Entonces qué vas a hacer con nosotros? –pregunté.
-¿Qué debería hacer? –preguntó el pirata.
-Dejarnos ir
-No puedo hacer eso, hermanita ¿Cómo llegarás a casa? Es peligroso allá afuera para los niños.
Por supuesto que el pirata estaba en lo correcto. No había nada más que rocas y arena entre ese lugar y casa. Aún si pudiéramos volver cruzando la frontera ahora, nunca podríamos caminar cientos de kilómetros sin agua. Y aún si pudiéramos, los bandidos y coyotes nos atraparían. Estábamos atrapados con un hombre malo en una república extranjera. Me mordí el labio para contenerme de llorar de nuevo.
-No somos niños –dijo Will, molesto. Esperaba que el pirata se riera, como los agitadores solían hacer cuando los niños insistían en que habían crecido. Pero en vez de eso hizo algo extraño. Elevó su cabeza y miró en la distancia como si pudiera ver algo ahí –No –dijo –por supuesto que no.
-¿Nos dejarás ir, entonces? –El pirata volvió su mirada a Will, y luego rió.
-¿Luzco como un tonto? ¿Dejarlos correr directo hacia el ejército?
-No lo haremos. ¡Lo prometemos! –dijo Will.
-La promesa de un chico. Eso es lindo.
-Vale más que la de un pirata.
-Tienes mucho que aprender sobre piratas.
Sabía lo que Will estaba pensando: Mientras más lejos fuéramos, más difícil sería volver a casa, menor probabilidad de volver a ver a nuestros padres alguna vez—viajando con piratas, nada menos, ¿quién sabía dónde o cuán lejos? Veinticuatro horas atrás, teníamos un plan para rescatar a Kai. Ahora nosotros necesitábamos rescate.
-Estamos buscando a un niño –dijo el pirata –Como de tu edad.
-¿Un niño? -repitió Will.
-Un niño y su padre—un perforador
Abrí mi boca, pero rápidamente la cerré. Kai, pensé. Estaban buscando a Kai.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Miér Sep 07, 2011 7:24 pm

Capitulo 8
Traducido por sol_tb

El pirata se llamaba Ulysses. Dijo que fue nombrado así por un anciano guerrero, pero nunca escuche ese cuento.
Yo lo veía como el rey de los piratas. Como un rey que cabalgaba alto y orgulloso al volante en el primer camión.
Insistió en que los piratas no tenían rey; ni siquiera tenían un líder. Eran vagabundos que iban allí donde los vientos y el agua les llevaba.
“¿Porque te siguen entonces?” pregunté.
“Son libres de no hacerlo. Ellos me siguen porque quieren.”
“Eso te hace el líder entonces.”
“¿Somos nosotros libres de no seguirte?” preguntó Will.
Se sentó presionado contra la puerta. Ulysses estaba manejando, y yo estaba en el medio. Los dos perros—Cheetah y Pooch—se sentaron en un pequeño compartimento detrás de nosotros. Cheeta (o quizás era Pooch) seguía metiendo la cabeza en el divisor y olfateaba mi cara. Aunque los perros me habían asustado la primera vez que nos rastrearon, de cerca parecían grandes muñecos de peluche, que preferirían dormir, lamer y olfatear que morder. De hecho, sabía, que los perros habían sido mascotas hasta que sus amos empezaron a pasar hambre por alimentarlos.
“Ustedes son niños. Los niños no tienen opciones.”
“Esos es lo que siempre dice los agitadores.”
“Lo dicen porque es cierto.”
No tenia idea de donde estábamos, excepto que sabía que viajábamos hacia el norte de nuevo. Los piratas parecían saber lo que estaban haciendo. Porque su caravana se movía rápido—tan rápido como la rota ruta se lo permitía. Conté diez vehículos: tres camionetas, dos jeeps, cuatro cisternas, y un camión de bomberos que los piratas usaban para bombear agua. En alguna parte arriba el helicóptero nos seguía.
“¿Tienes niños?” le pregunté.
El pirata guardo silencio por un momento. “No,” dijo finalmente.
“¿Estas casado?” preguntó Will.
“Si,” dijo Ulysses.
“¿Donde esta tu esposa, entonces?” pregunté.
“Hacen muchas preguntas”• dijo Ulysses.
Esperé a que dijera algo más, pero no lo hizo, así que decidí permanecer en silencio también. Mire hacia fuera por la ventana sobre el hombro de Will. Minnesota no lucia en nada diferente a casa. El paisaje era marrón y seco, y había edificios rotos y caminos quebrajados por todos lados. Ni gente; ni señales de vida. Si había mas agua aquí, ciertamente no podías verla desde el suelo. Minnesota mantenía su riqueza bien escondida.
Los camiones retumbaban hacia el norte. Le di un codazo a Will, pero no me hizo caso.
Me ocupé en su lugar de explorar el horizonte en busca de nubes. El cielo, sin embargo, era perfectamente azul, y cada vez que creía ver un atisbo de humedad, resultaba ser un truco de mis ojos, la luz del sol reflejada en el polvo.
Me pregunté que estaría haciendo nuestro padre en ese momento. ¿Habrá ido al ejército a reportar nuestra desaparición? ¿Le habrá contado a nuestra madre? En su frágil estado, la noticia podría hacerla empeorar. Pero seguramente ella se daría cuenta de nuestra ausencia. Cuanto más lo pensaba, más me enfermaba de ansiedad—no por mí, sino por mis padres. En el frente del camión, me sentía extrañamente segura con Uysses manejando, aunque sabía que debía estar asustada. Pero cuando pensaba en mis padres—solos y preocupados—me sentía presa del pánico. Busque la mano de Will, y aunque estaba pretendiendo estar dormido contra la puerta, enrosco sus dedos con los míos, y los sujeto con fuerza.
Pasamos la noche en el camión con los perros. Ulysses dijo que era muy peligroso dormir en tiendas. Yo pensaba que los piratas no le tenían miedo a nada, pero él me explicó que Minnesota esa uno de los pocos lugares donde los animales salvajes todavía vivían en libertad. Eran agresivos y estaban hambrientos y no pensarían en otra cosa que comerse un par de chicos si pudieran. A pesar de que hacía frío en el camión y se ponía más frío medida que la noche se hacia más profunda, Ulises tenia un montón de mantas. En lo más oscuro de la noche, él encendió el motor y calentó el camión con la calefacción. El estruendo del motor y el aire calido circulante pronto me hizo sentir somnolienta, y me volví a dormir.
En la mañana me desperté con mi cabeza en el hombro de Ulysses. Por un momento, antes de estar del todo despierta podría jurar que él me estaba observando. Pero cuando abrí mis ojos, él estaba mirando al frente.
“¿A donde vamos?” pregunté, frotándome la frente con la palma de la mano.
Estaba avergonzada de haberme dormido sobre él, no quería que pensara que lo había notado.
“Lo sabrán cuando lleguemos.” Dijo el pirata.
“¿Como sabes tu a donde estas yendo?” Pregunté.
“Intuición pirata.” dijo Ulysses. Cuando sonreía las arrugas alrededor de su boca parecía riscos profundos.
Se sacudió las mantas y abrió la puerta de la camioneta. "Quédense aquí", ordenó.
Lo vi caminar hasta el camión más cercano, sus anchos hombros balanceándose como si estuviera llevando un peso, una pierna arrastrando un poco, los perros a su lado. El nos había dicho que los piratas no peleaban excepto cuando se veían forzados a hacerlo; ellos preferían utilizar el sigilo y la astucia. Pero mucho de los piratas que había visto tenían cicatrices, les faltaba algún dedo, o tenían algún miembro torcido o doblado. Para hombres que no le gustaba pelear, estaban bien golpeados y desgastados por la lucha.
"Nos están llevando hacia el norte", dije.
“Lo se.” Dijo Will.
“¿Porque están siguiendo a Kai?”
“No sabemos si es Kai. Podría ser cualquier chico y su padre.”
“Si ellos los están siguiendo, significa que él sigue vivo.” Will asintió.
“Pero si él esta vivo y ellos se enteran que lo conocemos, entonces nosotros estaremos en peligro,” susurré.
“Ya estamos en peligro.”
“¿Porque no puede rescatarnos el ejercito?”
A estas alturas la Rgs sin duda había examinado los registros de seguridad y debería estar buscándonos.Con gusto aceptaría ser arrestada a ser asesinada.
Will negó con la cabeza. “Ellos no cruzarían la frontera. Lo sabes.”
Las repúblicas menores no arriesgarían una guerra conMinnesota por dos niños desaparecidos—no cuando ellos estaban en guerra con el Imperio de Canadá y el Archipiélago del Ártico. Aunque Minnesota era técnicamente neutral, las republicas dependían de esta para obtener agua fresca Ellos no harían nada que perturbara ese delicado balance. Cruzando la frontera, habíamos perdido toda esperanza de rescate.
Miramos fijamente por la ventana delantera, observando a los piratas reunidos dentro del círculo de los camiones. Alguien había hecho fuego y estaban preparando el desayuno. El olor a sal, al humo de algo fritándose en una sartén se metía en la cabina delantera.
Mi estomago se quejó. Me di cuenta de que no había comido desde el desayuno del día anterior. Estaba famélica. Will, también, olió con avidez.
Ulysses hizo un gesto para que saliéramos de la camioneta. Dude hasta que hizo un gesto de comida: ahuecando una mano y llevándola a su boca. Entonces me revolqué desde el asiento y salté al suelo, Will me siguió.
“¿Tienen hambre?” Ulysses preguntó cuando llegué hasta él.
No espere a que me preguntara otra vez. Tomé el primer plato que me ofrecieron.
La comida era deliciosa. Ulysses dijo que era tocino de verdad, criado en una granja real. Nunca antes había comido tocino de verdad y deje mi plato limpio. La crianza de animales era cara y peligrosa, y era permitida bajo la licencia del gobierno. Era un desperdicio de recursos, el gobierno decía que el agua podía tener un mejor uso. Pero de alguna manera los Wabs lograban proveer de carne a sus propias mesas. Noté el pirata calvo que había hablado primero con nosotros en el camión. Su nombre era Ali, me llamó cuando pase con mi segundo plato.Llevaba una chaqueta y una larga bufanda suelta alrededor del cuello. Cuando me acerqué a él sonrió ampliamente.
“No tan asustada ya, ¿no es cierto, señorita?” preguntó.
Es verdad de que lo encontré simpático y hasta humorista.
Pero yo no podía dejar de pensar que los piratas nos estaban llevaban lejos de nuestros padres a un lugar del que quizás no podríamos volver. Los piratas eran amables con nosotros ahora, pero Will y yo aún éramos los prisioneros, sin derecho a salir libremente o seguir nuestro propio camino. Lo salude con la mano y siguí adelante.
Los piratas pasaron el resto de la mañana preparando los camiones, descargando y cargando materiales. Eran mecánicos especializados, pequeños grupos de hombres trabajaban debajo del chasis o en los motores. Los vehículos a gasolina eran raros y temperamentales, Aunque podrían alcanzar cualquier cosa eléctrica. En un apuro, podían ser manipuladas para andar con garrafas de biogás de un generador, mientras que la red eléctrica no era fiable y no estaba disponible a menudo. Fue por eso que nuestro padre había comprado nuestros pedicycles que, recordé tristemente, fueron abandonados ahora a cientos de kilómetros detrás de nosotros en el camino. La forma en que los piratas apretaban sus suministros en los camiones era como una hazaña de la magia. No sólo había armas y explosivos, sino también latas de alimentos, telas, mantas, ropa, zapatos, partes eléctricas, herramientas, neumáticos de repuesto, oxígeno, medicamentos, bloques de carbón, clavos, sal, cloro y yodo. Había incluso cajas de cerveza de verdad que Ulysses mantenía alejado de nosotros porque, según él, valía más que todo lo demás junto. En pocas palabras, tenían todos lo que necesitaban para un viaje largo o unestado de sitio prolongado. "Estar preparados", dijo Ulysses.
"Ese es nuestro lema."
Parecía ser un lema tonto, pero Ulysses miró muy serio mientras transportaba cajas a la parte de atrás del camión. El sudor brillaba sobre su frente a pesar del frío de la mañana, y los músculos se flexionaban debajo de su camisa. Traté de levantar una caja para ayudar pero era demasiado pesada, así que me ocupé reuniendo las pequeñas cosas que los piratas habían pasado por alto. Cheetah me seguía a todas partes donde fuera, y rápidamente aprendí a distinguirla de su hermana, porque el pelaje de Cheetah tenía manchas de color negro mezclado con dorado, era menor que Pooch, y su oreja izquierda caía a uno de los lados. Ella incluso me dejó acariciarla y gruñó de satisfacción. Era difícil creer que este fuera el mismo animal que nos había perseguido en la carretera, y me hizo preguntarme si me había equivocado al temerle.
Will se alejó para ver a dos piratas reparando un eje, y en poco tiempo estaba metido bajo las ruedas y seguía sus órdenes.
Al mediodía, los camiones se reorganizaron en un padrón conocido sólo por los piratas. Nada parecía diferente, pero todo estaba en un nuevo lugar. Ulysses dio la señal, y los hombres subieron a sus vehículos. Will se unió a mí en el asiento delantero del camión. Cheetah y Poochse apretaron en el pequeño compartimiento detrás nosotros.
"Los hombres se están preparando para una batalla", dijo Will.
"¿Cómo lo sabes?"
"Ellos me lo dijeron".
Yo no lo creía, aunque Will parecía seguro. Cuando le pregunté a Ulysses, sólo gruñó. "Los piratas están siempre preparados para la batalla", dijo él. Él no diría nada más.
"¿No te diste cuenta?", Dijo Will.
"Sus tanques están vacíos. Ellos van a robar lo que no pueden comprar. "
"Los piratas no robar", dijo Ulysses. "Hacemos ofertas que la gente no puede rechazar".
"¿Qué significa eso?", Le pregunté.
"Eso significa que roban", dijo Will.
Ulysses sonrió.
Si iba a haber una batalla, no quería estar en medio de ella. Los residentes de Minnesota -o con quien sea que los piratas se reunirían- no renunciarán a su agua sin una lucha. Aunque yo no entendía de política, estaba segura que los piratas no podían conducir en una república, pagar a los guardias fronterizos, robar el agua, y conducir fuera de nuevo. Pero eso era exactamente lo que
parecía que estaban haciendo.
Y ¿qué tenia que ver todo esto con Kai? Si lo estaban siguiendo con camiones cisterna vacíos, él debería estar en algún lugar cerca del agua-tal vez incluso el río secreto. Pero eso significaba que estaba en manos de los residentes de Minnesota, que no tenía mucho sentido. Sin duda, los residentes de Minnesota no necesitaban otro perforador, ellos tenían suficiente agua de los canadienses y aún tenían acceso a lagos subterráneos. Cruzar la frontera para secuestrar a dos personas era una violación internacional y un acto de guerra. No podía imaginar por qué los residentes de Minnesota podrían correr ese riesgo. De repente estaba muy asustada.
Encontré la mano de Will y la agarre con fuerza. Él me devolvió el apretón, y por un momento eso era todo lo que necesitaba.
Al caer la tarde el paisaje había cambiado. Donde había habido polvo, suciedad, y escombros, ahora había el más mínimo signo de
la civilización: un búnker de hormigón con humo que se elevaban de una chimenea, un coche eléctrico que no estaba oxidado o roto, caminos que eran casi suave, y la señal más clara de todas- parcelas de color verde.
"Están creciendo," dijo Will, con su voz
silenciosa y asombrada.
Excepto por las fotos de Basin y las ocasionales plantas resistentes o matorrales del patio trasero, rara vez veíamos algo verde que no estaba pintado o en un hidro-bóveda. Sin embargo, aquí parecía como si la gente tuviera agua de sobra. Cosas verdes brotaban sin un patrón particular, casi como si a nadie le importaba donde crecían.
"Es césped", explicó Ulysses. "Alimentan al ganado. "
"¿Ellos tienen ganado?" Will preguntó en un susurro.
"¿Cómo crees que consiguen la carne?"
"Pero..." la voz de Will se fue apagando. Tales riquezas eran inimaginables. La corriente del agua, la hierba, y ganado era como si alguien dijera que el oro pavimentaba las calles y los diamantes estaban en las colinas.
Luego, en la distancia vi nuestro destino. Que se alzaba frente a nosotros como un muro gigantesco que se extendía a lo largo de toda una ciudad. Era perfectamente plana, sin embargo, aparentemente sin fin, no había nada alzándose a sus espaldas, como si nadie se atreviera a mirar desde la parte superior. Yo nunca había visto una cosa así, pero sabía por la radio que se trataba de una gigantesca presa conteniendo miles de millones de litros de agua dulce agua que normalmente podría haber fluido hacia el sur hasta la frontera y tal vez incluso a nuestra casa.
Minnesota era el terreno de las diez mil presas,y su gobierno, a menudo se jactaba de que había más presas por persona que en ningún otro país en el mundo. Yo sabía que la presa más grande delmundo estaba en el Estrecho Ártico, propiedad de Canadá, pero era reclamado por el archipiélago ártico.
Algún día, si la guerra alguna vez finalizaba, el que la controlara se haría del control del diez por ciento del agua dulce del mundo.
Acantilados grises se levantaban en los dos extremos de la presa- del mismo color que el hormigón que había sido utilizado en la construcción. A medida que Ulysses condujo más cerca, podía ver a un pequeño ejército de camiones y equipos estacionados alrededor de la base de la presa, pintado en un familiar azul-verde de la bandera de Minnesota.
¿Que estaban haciendo los piratas? ¿Estaban planeando robar el agua del embalse? tal acto descarado podría hacer que nos mataran a todos. La presa estaba fortificada fuertemente, con baterías de cañones espacidas regularmente a lo largo de sus paredes y la Guardia del agua de Minnesota observaba en todo su longitud. No habría escape, y el robo de agua era un crimen capital.
Debo de haber estado inquieta en el asiento, porque Ulysses se volvió hacia mí y dijo: "No te preocupes, hermanita. Estamos aquí para hablar. Incluso los piratas conocen sus límites. "
"¿Es aquí donde han traído al chico?" Yo pregunté. "¿El que están siguiendo?"
Will me pellizcó el muslo, pero no le hice caso. Le di a Ulysses mi mirada más inocente, como si mi interés fuera puramente teórico.
"¿Traído? ¿Qué te hace pensar que ellos lo han traído? "
Traté de mantener mi voz firme. "¿No es eso lo que dijiste? "
"No sabemos si ha sido traído aquí pero sabemos que han estado aquí. "
"¿Estaban haciendo perforaciones en Minnesota?" Le pregunté.
Perforar en otra república era una traición,
Lo que podría explicar por qué Kai y su padre desaparecieron tan rápidamente y por qué las RGs estaba buscándolos. Todavía no explicaba el interés de los piratas, pero si el padre de Kai había descubierto un río secreto, los piratas podrían quieren el agua para ellos mismos. Si los piratas querían lo que los residentes de Minnesota tenían, habría una pelea. Y aquí estábamos, viajando con Ulysses derecho al corazón de ella.
"No perforando", dijo Ulysses. "Planificando". Yo no dije nada, pero Ulysses seguía hablando.
"Había un hidrólogo trabajando en el centro de investigación
-Dr. Ticker. Hombre Mayor, se parece a Albert
Einstein. Él les daba información, y elloshacían lo mismo. "
"Pero él es un nativo de Minnesota", le dije.
"Es la gente la que dibuja esas fronteras", dijo Ulises. "El cielo y la tierra no tienen fronteras”.
"Tal vez. Sin embargo, los residentes de Minnesota piensan que si pueden ".
"Como he dicho, sólo estamos hablando. Convencerlos viene después. "
Ulysses pudo haber dicho más, pero el flash vino primero, seguido por el sonido. Era como si un rayo cayera tres veces en una rápida sucesión, excepto que el cielo estaba despejado, y las tormentas eléctricas eran cosa de ficción y holocausto. Entonces, conmocionantes booms seguidos, uno más violento que el anterior.
Lo que sucedió después no se parecía a nada de lo que había visto o pudiera ver de nuevo. La sección central de la gran presa comenzó a colapsar. Sucedió en cámara lenta: los muros temblaba y parecía derretirse hacia el interior, entonces una fisura se abrió en el centro, cada extremo fue tragado poco a poco.
Agua, miles de millones de litros, se apresuraron desde la parte superior de la pared rota hacia el valle. Se derramaba desde la gran presa, barriendo camiones, hormigón, y las personas antes de eso. Bajó de los acantilados y se precipitó hacia nosotros más rápido y furioso como un maremoto o un terremoto, un desatado río enojado, el poder de algo sobre lo que ninguna persona podría tener control.
Ni siquiera tuvimos tiempo para correr.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Miér Sep 07, 2011 7:26 pm

Capítulo 9
Traducido por Karen

Lo primero que note cuando me desperté fue que mis ropas estaban empapadas y pegadas a mi cuerpo.
Nunca había estado mojada sin una máscara y nunca completamente vestida. Era un gran desperdicio de agua, potencialmente peligrosa y probablemente me enfermara. Estas fueron las lecciones que había aprendido en el salón, en un escritorio en la escuela que ahora estaba a cientos de kilómetros de distancia.
Me trate de mover, pero mis costados me dolían penosamente. Una pierna estaba doblada detrás de mí como si perteneciera a alguien más. Mis manos estaban arañadas y sangrando, podía saborear mas sangren en mi boca. Sentí por los dientes y estaba aliviada al encontrar que aparentemente estaban intactos. Presione mi lengua contra ellos, confirmando que ninguno estuviera flojo o roto. Me las arreglé para levantar mi cabeza unos centímetros del suelo, pero sólo podía ver lodo, rocas y agua. También podía escuchar un sonido de corriente, como de un soplo de viento constante a través de la arena. Pero no había viento ni arena. Mi cabeza se hundió en el lodo.
Volvió a mí entonces, las explosiones. El colapso de la presa. Ulysses abriendo las puertas y empujándonos de la camioneta. Después de eso, todo fue borroso. Las aguas me tomaron y me barrieron lejos. Era como el antiguo río que nuestro padre había descrito- mucha agua corriendo salvajemente sobre todo a su paso. Luchaba por mantenerme a flote, después sólo me dejé tomar a donde sea que fuera destinado el río.
El tiempo paso, no sabía cuánto. Pudo ser una hora; pudo ser un día. Aunque me sentí mareada y estaba sufriendo, fui capaz de poner mi pierna debajo de mí, sosteniéndome a mi misma con mis codos, moviéndome a una posición sentada. Desde donde podía ver el paisaje de las ruinas, los pedazos de concreto y metal. El agua corría por todos lados, e incluso el cielo estaba oscuro y embarrado. No había señal de la presa de la gente y las maquinas, aunque todavía podía ver los acantilados donde la estructura había sido perfectamente unida. No Will, no Ulysses. Todo había sido barrido.
Me di cuenta de que hambrienta estaba, y a pesar de estar empapada, cuan sedienta. Ahueque mis manos para beber algo de agua de la piscina de enfrente de mí. En la escuela los profesores habían taladrado en nosotros no beber cualquier cosa que no tuviese un sello del gobierno en ella, pero no podía recordar la última vez que había bebido. El agua tal vez me enfermará pero que opción tenía? Me incliné y recogí el líquido en mis manos.
El agua estaba deliciosa- fría, fresca y vigorizante. Sabía como el agua que Kai había llevado a nuestra casa para la cena: agua de verdad, sin filtrar y sin químicos, directamente del cielo en un río, de la que fluía hasta la presa. Recogí varios puñados mas, bebiendo hasta llenarme y me dolió el vientre, y eructe ruidosamente.
Me senté recta y miré alrededor otra vez. Supuse que era la media de la tarde. Pensé que estaba más caluroso de lo normal para la época del año, dentro de unas horas, empezaría a bajar la temperatura. Sabía que no podría sobrevivir a la noche fuera con ropa mojada. Ya sentía frío hasta los huesos y mis dedos estaban entumecidos. Si no me empezaba a mover, podría perecer solo sentada. Puse mis palmas en la tierra y me empuje tambaleándome en mis pies. Me balanceaba aturdidamente en el aire espesa hasta que mi equilibrio regreso. Después empecé a caminar.
Primero seguí la corriente abajo del río. Parecía natural seguir el flujo de agua, que ondulaba y enrollaba como un ser vivo. Sin embargo a medida que mi mente se aclaro me di cuenta de que las posibilidades de encontrar sobrevivientes eran mayores de vuelta a la presa. Había más posibilidades de encontrar alimento y refugio allí también. Así que me di la vuelta y regrese sobre mis pasos e hice mi camino de regreso rio arriba.
Con cada paso mis pies temblaban. El agua había empapado mis zapatos y mis dedos rozaron contra el duro plastene. Había caminado apenas un kilometro antes de tener mi piel en carne viva. Otro kilometro y mis dedos estaban sangrientos. Apreté los dientes y me forcé a seguir adelante. Paso, paso, paso. Conté cada uno. Al acercarme a la presa, vi una pila de ropa abandonada a un lado del río, pero cuando me acerque me di cuenta de que en realidad era un cuerpo sin vida, en una forma retorcida horripilante. Cubrí mis ojos y me moví rápidamente hacia delante. No obstante, los cuerpos muertos estaban por todos lados. Sus rostros estaban inflados y sus miembros estaban hinchados y descoloridos. Era difícil creer que el agua podría matar a tantas personas, pero la prueba estaba ahí enfrente de mí. Quizás las personas atrapadas por el río no lo podían creer, ya sea hasta que el agua los había arrasado.
Traté de no pensar en Will, pero no podía dejar de mirar cada cuerpo rezando que ninguno fuera él. Ulysses nos había empujado a los dos de la camioneta y Will había agarrado mi mano. Pero el río nos separo inmediatamente, hundiéndonos en las profundidades del agua de las que salí sola. Si Will estaba por ahí él había aparecido en otro lugar. Tenía que creer que él estaba buscándome como yo lo estaba buscando. Me negué a creer cualquier otra verdad, sino que él había logrado sobrevivir de alguna manera. Era mi única esperanza, y me mantuvo en movimiento. Cada paso podría acercarnos.
Después vi algo que hizo que mi corazón martillara en mi pecho: una familiar chaqueta y una larga bufanda. Era Ali, el pirata que se había sentado con nosotros en la parte trasera de la camioneta. Su boca estaba abierta en una expresión de sorpresa como si hubiese tratado de beber el agua antes que lo matara. Cerca reconocí a otro pirata y después a otro. En total había seis de ellos estaban agrupados cerca, empapados y expuestos, tatuajes mezclándose con moretones violáceos y piel hinchada. Su ropa a prueba de balas no los había salvado de ahogarse. De hecho, el peso los había arrastrado abajo. Pero me sentí aliviada al descubrir que Ulysses no estaba entre ellos, tampoco pude ver a los perros, Cheetah y Pooch. Aparte los ojos y caminé rápidamente lejos. Estaba oscureciendo. Nada se movía excepto el agua. Parecía no tener fin, todavía fluyendo fuera de la presa, corriendo hacia abajo quien sabe a dónde. Mis dientes palpitaban, y la piel de mis manos estaba arrugada y amarillenta. Me senté en el suelo mojado. Esta vez no pude controlar los sollozos. Me consumían, destrozando mi pecho, aplastando el aire de mis pulmones. Estaba sola, realmente sola. Tenía frío, hambre y mojada. Y en cuestión de horas estaría muy oscuro para ver nada más que las ruinas que me rodeaban en todas direcciones. No había lugar para refugiarse, no para protegerse. Mi hermano estaba perdido, Kai había desaparecido; los piratas estaban muertos y todo estaba perdido. Lloré hasta que no pude llorar más y mi cabeza golpeaba en agonía.
Entonces, en la distancia, vi una luz. Se extendió por todo el paisaje investigando y curiosa. Se disparó alto en el cielo luego barrio a través de la tierra. Me levante y me saludo, convocando a acercarme. No me preocupe por el peligro o por quién podría estar cerca. Nada podía ser peor que estar fuera toda la noche sola en la tierra empapada y rota. Una luz significaba personas, y personas podría significar comida, agua y ropa seca. Salté tratando de alcanzar los rayos con las manos. Pero la luz bailo y oscilo, nunca descansando en el mismo lugar por mucho tiempo. Varias veces se arqueo sobre mi cabeza, luego quedó corto justo antes de que mis pies. Parecía que tuviese mente propia, olfateando los rincones de la Tierra en busca de algo que sólo él sabía. Después de varios minutos desapareció por completo y pensé que estaba condenada. Sin embargo, reapareció en una posición diferente- cerca y más intensa. Me eché a correr tratando de capturarla antes de que desapareciera otra vez.
Escuché a los hombres, después-las voces gritando y el crepitar de las radios. También escuche algo más que me hizo parar en seco: tiroteo. Rafagas cortas entrecortadas. Nunca había escuchado un tiroteo anteriormente, pero era inconfundible. Cada bala fue clara, nítida y final. Una cadena de ellas juntas sonaba como globos estallando en una explosión frenética. Me giré para correr pero era muy tarde, la luz me capturo y yo estaba congelada en su resplandor.
Dos manos enguantadas me agarraron y me tiraron bruscamente al suelo. No traté ni siquiera pelear, sólo estaba allí en silencio esperando por el fin. Luego la luz estaba sobre mí, tan brillante que no podía abrir tan siquiera abrir mis ojos. Escuché una voz, pero no pude entender las palabras. Kee-ay-too, la voz dijo. Kee-ay-too?
Es francés, pensé. El hombre era canadiense. Se había roto la tregua entre Minnesota y Canadá? Estaban los países en guerra? El mundo era demasiado grande y complejo de comprender. Las alianzas intrincadas de los gobiernos y la gente parecían revolotear como mariposas impredecibles en la corriente de aire. Yo era sólo una chica tratando de encontrar a mi hermano, mi amigo y el camino a casa.
Luego, en perfecto ingles la voz dijo: “¿Quién eres?”
Abrí mis ojos pero aún no podía ver nada.
“¿Quién eres?” Repitió la voz.
“Vera” respondí.
“¿Cómo llegaste aquí?”
“Los piratas me trajeron”
“¡Apaguen la maldita luz!” Dijo la voz.
El mundo se sumió de nuevo en la noche. Ahora podía ver al hombre parado delante de mí. Usaba una boina verde, una playera verde oscuro y unos pantalones de camuflaje verdes. Los hombres que lo rodeaban estaban vestidos de forma similar. Asumí que estaban usando el uniforme del ejército canadiense, o quizás la Guardia del Agua. Will sabría si estuviese aquí. Luché contra otra ronda de lágrimas.
“¿Quiénes son ustedes?” pregunté.
“El Ejército Popular de Liberación del Medio Ambiente” el hombre contesto orgullosamente.
Había oído sobre PELA pero pensé que la organización era sólo una historia de terror contada por agitadores para asustar a los niños. PELA hizo terribles cosas- bombardeando plantas de desalinización, envenenado reservas, secuestrando y matando ministros de la WAB, incendiando los suministros de petróleo. Ellos hacían parecer a los piratas ciudadanos respetables. Ahora yo estaba en sus manos.
“¿Ustedes volaron la presa?”
“Por supuesto que nosotros volamos la presa” dijo el hombre. Parecía ofendido de que yo pudiese pensar otra cosa.
“¿Y mataron a todos esos piratas?”
“Definitivamente”
“¿Y que sobre los habitantes de Minnesota?”
“Ellos también están muertos”.
Tome toda esa información, era casi demasiado para soportar. Mi padre alguna ves nos dijo que toda la gente creía en el mismo Dios, aunque todos tenían un nombre diferente para él. Pero Will dijo que no había ningún Dios, sólo la necesidad de las personas de creer. Donde quiera que estuvieran, esperaba que Ali y los piratas estuvieran en paz.
“¿Tu eres el líder?” Pregunté.
“Soy Nasri”, dijo el hombre. “Jefe Científico del Medio Ambiente”.
“No te pareces mucho a un científico”
“¿Quién crees que inventó esos explosivos? Dinamita ordinaria o C4 no podrían volar esa estructura”
Nasri estaba prácticamente saltando en un pie, como si no pudiese esperar para ponerse en marca para una carrera. Era pequeño y nervudo, con barba corta y cabello si afeitar. Una vez que tuve una buena vista de él no me asusto en lo absoluto, aunque sus ojos parecían salvajes-uno café, uno azul- y podía verlos brillas aún en la oscuridad. Sus hombres se quedaron atrás como si no supieran a quien iba a golpear a continuación. Había ocho de ellos, cada uno con barba, cada uno usando el mismo traje de combate.
“Ellos vendrán por ti” Dije. “Ahora que saben que ustedes volaron la presa”.
“¿Eres una experta?”Preguntó Nasri. “Son veinticinco kilómetros a Canada y hay paso libre todo el camino a las cataratas”.
¿Canada? ¿Estaban Nasri y sus hombres aliados con los canadienses? Si era así, era una extraña alianza. Los canadienses habían destruido el medio ambiente, acaparando la mayor parte del agua del mundo y matando miles de especies de peces y animales terrestres. Años atrás su primer ministro había sido acusado por la corte mundial por crímenes contra el medio ambiente, aunque nunca fue procesado después de que el tribunal fuera destruido por un ataque terrorista y el presidente del Tribunal Supremo fuese asesinado.
“No deberías sorprenderte” dijo Nasri. “Los canadienses nos necesitan y nosotros necesitamos a los canadienses. Se adaptan a nuestros propósitos”.
“¿Pero que cuando la guerra termine?”
Nasri se echo a reír- un corto y agudo ladrido. “La guerra nunca terminará. No mientras haya agua en la Tierra. Los humanos lucharan por la última gota”
“No te creo. La Tierra es muy importante”.
“Ha! Eres una ambientalista”.
“Si ser una ambientalista significa volar cosas y matar gente, prefiero ser una pirata”
Nasri dejo de saltar y me fijo con una mirada. “Nadie te está dando una elección, ahora muévete” Me empujo hacia sus hombres.
“No puedo caminar más, creo que mis dedos están rotos”
Nasri señaló con una mano abierta y un hover-carrier apareció como de la nada. Levantándose junto a él y flotando en silencio. Nunca había visto un hover-carrier antes. Eran muy caros, poseídas sólo por los militares y los más ricos de la WBA. Rápido, elegante y silencioso un hover-carrier podía alcanzar los 250 kilómetros por hora sin levantar polvo, ya que se deslizaba sobre las rocas y tierra. No podía imaginas como PELA pudo permitirse uno, pero antes de que pudiese reflexionar sobre ese enigma, dos hover-carrier se deslizaron hasta detenerse junto a la primera. Los hombres con uniformes de camuflaje saltaron de la parte de atrás y se pusieron firmes en espera de las órdenes de Nasri.
“Busquen los cuerpos” dijo. “tomen cualquier arma que encuentren y sus posesiones personales. Vamos a rescatarlos para devolvérselos a las familias”.
Los hombres se dividieron en grupos y se desplegaron río abajo. Nasri dirigió su atención a mí. “Dentro del Carrier” Ordeno.
“¿A dónde me llevarás?”
“Podrías ser valiosa. ¿Tienes todos tus dientes?” Él tocó mi boca. Hice una mueca y se aparto.
“El ejercito sabe que estamos aquí”
“¿En Minnesota?”
“Nosotros somos de Minnesota”.
Nasri sonrió. Sus dientes eran pequeños y planos, desgastados como los de una rata del desierto. “No es probable” dijo. “Ahora sube a la camioneta”. Él casi me empujo hacia el hover-carrier. Otro hombre me agarro del brazo me tiro con tanta fuerza que prácticamente caí en la parte posterior de la bodega de cargo. Tropecé, después recuperé el equilibrio, pero el hombre ya había cerrado la puerta detrás de mí. Agarre la manija. No se abriría y el vidrio era grueso y a prueba de balas por supuesto. La golpeaba con mis manos pero apenas hizo ruido. Me dolieron las uñas con solo tratar de rayarlo. Me di la vuelta y mis ojos se ajustaron a la oscuridad. Recogí las cajas, armas y equipo electrónico que revestían los estantes de la estrecha bodega. Muchas cosas estaban envueltos todavía, intacto, como si hubieran sido recién comprados. No parecía haber ningún orden, sólo las filas de artículos caros- botín de las operaciones de PELA. En la paren del fondo, noté una pequeña maquina con el nombre Bluewater estampado en ella, la cual asumí era el dueño o fabricante de la máquina.
Luego note algo más también- un cuerpo tendido boca abajo en el suelo. El cuerpo de un chico. Él estaba ensangrentado y cubierto de lodo. No se movía.
“Will” exclamé.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Miér Sep 07, 2011 7:28 pm

Capítulo 10
Traducido por Karen

Los hover-carriers se deslizaron silenciosamente sobre la tierra devastada. Donde los ríos una vez fluían, actualmente sólo había heridas grandes como cicatrices en la Tierra. Los lechos del lago se habían secado formando cuencos de polvo que se arremolinaban con productos químicos tóxicos y metales pesados. El hielo y las heladas permanentes que cubrían el extremo norte habían desaparecido o disueltas por el agua. Los niveles del mar habían aumentado y el agua salada envenenado cualquier acuífero subterráneo que no se había agotado por los años de abuso. La lluvia caía, pero en tales torrentes y tormentas violentas que la mayor parte de ella lavo en el océano. El clima era impredecible, y los seres humanos robaron las nubes succionando la humedad del cielo y usándola para sus propios propósitos. La sequía y la muerte oscurecieron los continentes e incluso los más adaptados apenas podían sobrevivir.
Nasri me dijo esas cosas mientras mi hermano estaba acunado en mi regazo. El rostro de Will estaba caliente con fiebre y húmeda de sudor, pero al menos estaba vivo. Cepille el cabello de sus ojos y lo bese ligeramente en su frente. Se agito pero no hablo. Nasri le había dado algunos medicamentos pero no parecieran estar funcionando. Su pierna estaba en carne viva e infectada y llevaría más que píldoras curarlo.
“Necesitamos llevarlo al doctor” dije.
“Vivirá” respondió Nasri.
“Tú no sabes eso”
“He visto hombres con piernas filtradas de gusanos sobrevivir en el desierto. Sus piernas fueron simplemente amputadas y ellos avanzaron”
“¡No puedes amputarle su pierna!”
Nasri se encogió de hombros “Haremos lo que tengamos que hacer. Esto es la guerra”.
“Nosotros no estamos luchando tu guerra”
“Por supuesto que lo están. Todos nosotros estamos peleando en la guerra”.
“¿En qué guerra estas peleando?” Demande.
“Estamos peleando de lado de la tierra”
“¿La tierra? ¿Volando presas y saboteando suministros de agua? ¿Matando a cualquiera que se meta en tu camino? Hablas de salvar la tierra, pero la estas envenenado”.
Nasri parpadeó rápidamente. Lucia como si quisiera saltar de nuevo, pero no había lugar para saltar en la pequeña bodega de carga.
“Estamos envenenando la tierra para salvarla” escupió. “Cuando las grandes presas y reservas estén destruidas, el agua regresará a la tierra y la gente recordara que es un precioso regalo”
“Eso es una locura”
Nasri levanto su mano y yo me estremecí, pero él sólo se rasco la cabeza sin afeitar.
“Cuida de tu hermano” dijo. Después abrió la escotilla del compartimiento principal del Carrier y desapareció en la parte delantera del camión”.
Me senté en la oscuridad y escuche respirar a Will. No permitiría que perdiera su pierna. Encontraría un doctor para él –un doctor de verdad- quien le daría la medicina adecuada y suturaría. ¿Y que con Kai? ¿En verdad estaba muerto? La gravedad de nuestra situación no me paso desapercibida. Ahora estábamos en Canadá, un país con el que estamos en guerra. No teníamos papeles para viajar y dependíamos de la amabilidad de los mercenarios del medio ambiente- Matones de baja vida en los que no se podía confiar. Había algo sospechoso sobre la reconocida alianza de PELA con los canadienses- las mismas personas que habían represado el agua de la Tierra y fundido los icerbergs gigantes. Me acosté al lado de Will agarrando su mano con mis dedos. Podía sentir el pulso en su muñeca, fuerte y constante. Will era un luchador. Mientras su corazón se mantuviera latiendo él no se rendiría. Recordé como nos impulso a ambos en el pedi-cycle (?), empujando más allá del punto de cansancio. Parecía como otra vida. El camino polvoriento donde habían sido testigo de un chico derramando agua de un vaso estaba tan lejos como la chica que había sido una vez- una chica que nunca había escuchado un disparo o visto un hombre hinchado y muerto.
Caí en un sueño intranquilo. En mi sueño, mis padres y Will estaban deslizándose hacia abajo por un gigantesco río sobre un dispositivo flotante que se parecía a un pedicycle con sus ruedas volteadas a los lados. Trate de advertirles que no estaban seguros. El agua se filtraba a través de las ruedas e inundaba sus asientos. Pedaleaban mientras lentamente se hundían. Pero ellos sólo saludaron alegremente hacia mí, ajenos al peligro. El río se movió rápida y silenciosamente, torrentes de agua corriendo hacia el océano. Oscuro y violento, se arremolinaba a su alrededor como una tormenta que se avecinaba. Yo observé impotente desde la orilla fangosa como mi familia fue barrida dentro del implacable mar.
Me desperté para encontrar a Will acostada a mi lado. Me tomo un momento darme cuenta que tenía un ojo abierto y estaba mirándome, tal como solía hacer en casa cuando tirábamos nuestros colchones juntos en mi habitación.
“Vera” susurró.
“¡Will!”
“¿Dónde estamos?”
Le explique que estábamos en la parte de atrás de un hover-carrier, viajando con PELA a lo largo de la frontera canadiense.
“¿PELA?” Graznó.
“Ellos volaron la presa” dije. “Aniquilo todo. Ulysses y los piratas están muertos”.
Will cerró ojo abierto como si tratara de bloquear la perdida, pero cuando abrió ambos ojos, todo lo que dijo fue, “me duele la pierna” Se inclinó para levantar el pantalón de su pierna. Su piel estaba roja y despellejada, sangre y un fluido amarillento escurría por su pantorrilla. Sin embargo una costra había comenzado a formarse alrededor de los bordes y moretones purpuras manchaban su espinilla.
“Te dieron algunas medicinas” dije.
“¿Por qué harían eso?”
“Quieren vendernos”
Niños sanos en edad de trabajar se necesitan en los sitios de perforación, había dicho Nasri. Eran lo suficientemente pequeños para trepara hasta los ejes más estrechos, pero toman la decima parte del salario de los adultos. Un montón de huérfanos eran aprendices en las minas, sus vidas eran miserables como las de los erizos del siglo XIX de los que habían aprendido en la escuela. En cuanto a PELA se refería, nosotros éramos huérfanos que encontraron en el camino.
“¡Pero nosotros tenemos padres!” Protesto Will.
“A ellos no les interesa, sólo quieren dinero”
“Tal vez PELA secuestró a Kai”.
Había considerado eso. Varios años atrás, tres hermanos fueron secuestrados por Skate ’n’ Sand Arena. Nunca regresaron, aunque circulaban rumores de que estaban trabajando para una empresa de perforación en Great Coast. Por esto era que nuestro papá nos insistía que no debíamos hablar con extraños y que debíamos mandarle un mensaje cuando estuviéramos dejando la escuela. Pero no pensé que PELA hubiese tomado a Kai. Los ambientalistas no podían haber llegado a la ciudad sin haber llamado la atención y estaba muy lejos al sur para que se aventuraran de todos modos. Pela operaba en las fronteras, cerca de las reservas y presas, donde podían atacar rápidamente y después retirarse.
“Donde sea que este” dije, “tenemos que encontrarlo”
“Tenemos que salir de aquí, eso es lo que tenemos que hacer”
“No sin Kai”.
Will se sentó sobre un codo y sacó su pierna buena debajo de él.
“Escucha Vera. No sabemos donde esta, o incluso si se ha ido. Fue estúpido ir detrás de él en primer lugar. Ahora si no salimos de aquí, los ambientalistas nos van a vender- o peor.”
Me sonroje, sintiéndome castigada por las palabras de mi hermano. Pero me negué ser obligada a un acuerdo. “Los piratas sabían donde esta”
“Están muertos, tú misma lo dijiste”
“No lo sabemos con seguridad, algunos están muertos pero algunos podrían haber sobrevivido”.
Will era un luchador, no se rendiría- no cuando aún había una oportunidad. Llevaría a sus tropas a la batalla y pelearía hasta su último aliento. Por eso es que no podía creer cuando dijo “Es imposible”.
“Que quieres decir”
“Estamos en Canadá Vera. Somos prisioneros en el país de nuestros enemigos. Incluso si podemos encontrar a Kai, no podremos salvarlo. ¿Cómo podríamos? Se realista. Sólo somos dos niños sin armas y seremos suertudos si conseguimos salir de aquí con nuestras propias vidas”.
“¡No Will, no digas eso!”
“Es la verdad. Mírame. Mi pierna está infectada, necesito un doctor. Nuestros padres probablemente piensen que estamos muertos. Tenemos que olvidar a Kai y el río. ¡Tenemos que llegar a casa!”
Cuando los otros niños no podían alcanzar otro cubo, Will mantenía levantados. Cuando ellos creían que los contenedores estaban vacíos, Will encontraba la última gota. Siempre fue el primero en ofrecerse y el último en irse. Si, el estaba herido y nuestra situación era desesperante pero no estábamos tan lejos como para perder toda la esperanza.
“Kai es nuestro amigo” dije. ”Puedes intentar llegar a casa-si quieres- pero yo me voy a quedar aquí hasta que lo encuentre”.
“No seas ridícula, estamos encerrados en la parte de atrás de una camioneta”
“¡No me importa! Voy a salir”. Me acerqué a las puertas traseras del Carrier y golpeé las manijas tan fuerte como pude. No cedían. Incluso si pudiera forzar a las puertas a abrirse, el carrier estaba viajando a cientos de kilómetros por hora y la caída en el suelo sin duda me mataría. Pero la única cosa que importaba en ese momento saliendo. Traté de hacer palanca en las barras que cubrían dos pequeñas ventanas en cada lado de la camioneta, peor el metal estaba frío e inflexible. Estampe mi pie en el piso tan fuerte como pude.
“¡Abran las puertas!” Grité. Me hacia enojar que esas personas podían simplemente matar a otros, tomar lo que quisieran e ignorar los gritos de los enfermos y hambrientos. El mundo no era así- o no debería ser así- a pesar de que no había visto suficiente del mundo para saber lo que era en realidad. Golpeé el acero fortificado hasta que mis muñecas se sentían romper. “¡Abran las puertas!” Grité otra vez. “¡Esto está mal! ¡Ustedes están mal! ¡Abran las puertas!”.
De repente Will estaba de mi lado, apoyándose en mi hombro para apoyarme. “Detente Vera. Detente. Te ayudaré”.
Me giré hacia mi hermano y pude ver lo mucho que le dolía estar de pie. Pero él estaba parado y aunque su rostro estaba pálido su control era fuerte. “Te ayudaré” Dijo de nuevo.
“Estas herido”.
“No esta tan mal”.
“¿En verdad piensas que podremos salir de aquí? “.
“Lo creo”.
Si íbamos a escapar, sin embargo, teníamos que esperar hasta que los ambientalistas pararan a cargar combustible o a dormir. Cualquier otra cosa significaría la muerte segura. Mientras el carrier corrió hacia el este, alcanzamos en la bodega de carga. Brillante electrónica, abierta y brillante se alineaban en las estanterías. Alimentos secos en cajas herméticas y aguas en recipientes cerrados estaban abarrotados al lado de ellos. Aunque había decenas de armas, no podíamos encontrar municiones o fusibles para las granadas. No vi ninguno de los explosivos usados para explotar la presa, pero me imagine que la habían detonado o almacenado en otro carrier. Nasri era lo suficientemente inteligente para mantenerlos fuera de nuestras manos. Finalmente nos topamos con la máquina de Bluewater.
“¿Dónde crees que consiguieron esto?” Pregunto Will.
“Probablemente robado, como todo lo demás”
“Vale un montón de dinero. No hay muchos de estos alrededor”
“¿Qué es?”
“Un destilador portable”
La destilación era un proceso caro y complicado en el cual la sal y las minerales eran removidas del agua para hacerla bebible. La mayoría de las plantas destiladoras estaban en el océano, donde escupían sus residuos de vuelta al océano matando peces y vida marina pero produciendo mucha agua. Un destilador portable, sin embargo, le permitiría al dueño viajar a casi cualquier lugar y no preocuparse de morir de sed.
“Ayúdame a levantarla” dijo Will.
“Hay un montón de agua” dije y señale las cajas selladas.
“No quiero hacer más agua”.
“¿Qué quieres hacer entonces?”
“Sólo ayúdame”.
El destilador era más pesado de lo que parecía. Tratamos de levantarlo pero Will apenas se podía sostener. Cada vez conseguíamos más que unos pocos de centímetros del suelo, la pierna de Will le dolía demasiado para sostenerlo. Finalmente, medio arrastrado hasta la mitad de las puertas traseras del carrier. Will hacia muecas de dolor para el momento en que terminamos.
“Tu pierna” dije.
Ambos volteamos hacia abajo a la pantorrilla de Will. Había empezado a sangrar otra vez, un rojo brillante que era diferente de la exudación de pus amarilla.
“Está bien” dijo Will, a pesar de que no lo estaba. Se sentó en el suelo y empezó a jugar con la máquina. Primero levanto la tapa y miró dentro. Luego sacó un cable y un segundo. Pronto tuvo la mitad de la parte superior abierta.
“Esto inicia una tonelada de calor”. Dijo Will. “Es como destilan el agua. Un Flash de ebullición y después condensación”.
“No necesitamos condensar el agua”
“Pero podríamos querer hervirla”
Podía ver el plan formándose en la cabeza de Will. Tenía la misma mirada como cuando estaba a punto de saltar con una almohada. Partes iguales de travesura y determinación. Sabía que no debía hacer preguntas.
Will me entregó una manguera que había arrancado del interior de la máquina. “Sostén esto” él dijo.
Seguí sus instrucciones mientras él ordenaba, prensaba y retorcía. Más de una vez Will había reparado los condensadores de la escuela antes de que el equipo de mantenimiento pudiese llegar. Ahora trabajaba como un chico poseído, removiendo tubos y mangueras y volviéndolas a colocar en lugares diferentes. Su rostro estaba febril pero sus manos eran firmes y si su pierna le dolía no lo mostró. Se mordió el labio, entorno los ojos libremente y estaba momentáneamente atrapado, se froto la frente como una lámpara para la buena suerte. Finalmente dio un paso atrás para observar su invento.
“Ahora necesitamos algunas municiones” él dijo. Para este momento tenía una idea bastante clara de las intenciones de Will. Le entregue un bote de agua pura de uno de los estantes y él la vertió en la máquina. Estaríamos listos para cuando los ambientalistas se detuvieran- si se detenían.
“¿A dónde crees que van?” pregunté. Will se encogió de hombros. Como los piratas, PELA operaba libremente entre las repúblicas y Canadá. Estaban fuera de la ley también pero con mejores relaciones y amigos más poderosos.
“¿Para qué crees que vinieron a Minnesota en primer lugar?” él preguntó.
“Para volar la presa”
Will negó con la cabeza. “Muy pequeña. Y hay otra presa río abajo. Atrapara toda el agua”. Yo había dejado de preguntar como Will sabía todas esas cosas; él sólo sabía datos que muchos niños no. Tan grande como lucia la presa, Will tenía razón en que era más pequeña que las promedio. Sin embargo había un millón de razones por las que PELA podría haberla volado- la mayoría de ellas desconocidas salvo para los guerrilleros. Sin embrago Will ya tenía unas ideas.
“Digamos que fueron a la presa por otra razón”.
“¿Cómo?”
Nos sentamos juntos uno al otro con una caja de semipistolas automáticas como respaldo. Will levanto su pierna y la apoyo en mi espinilla para mantenerla elevada, el calor y el peso de ella me calmó. Era casi como estar en casa, hablando pasada nuestra hora de ir a la cama hasta que nuestro padre nos llamaba pretendiendo estar enojado.
“Quizás hay una persona que ambos, piratas y PELA, querían visitar” dijo Will.
“¿El Dr. Tinker?”
Will asistió lentamente. “los ambientalistas no se preocupan mucho por exploradores de agua”.
“¿Pero por qué volarían la presa?”
Will arrugo la nariz, pero antes de que pudiese contestar, el hover-carrier desacelero, después vino un descanso apacible sobre algo firme. Pude oír el crujido de la tierra y rocas. Miré a Will y él me hizo señas para permanecer en silencio. Se paro y con mi ayuda movió el desalinizador cerca de la puerta. Su pierna estaba sangrando otra vez pero él no lo notó. En su lugar, pulsó un interruptor de la máquina y tomó una manguera en su mano. La máquina empezó a zumbar silenciosamente y desprendía un olor como dos rocas agrietadas juntas. Will y yo nos agazapamos en la oscuridad, en silencio a excepción del sonido de nuestras respiraciones. Nos quedamos así por lo que pareció una hora. Pensé que mis piernas cederían. Me dolían los dedos de los pies y los arañazos en mis manos estaban inflamados. No me podía imaginar lo que debería de estar sintiendo Will. El dolor era casi sobrenatural.
Después escuchamos a hombres hablando afuera.
“A ellos no les interesa el doctor” dijo la voz de un hombre.
“Y los niños”
“Es buen dinero para las minas”
“Lástima”
“No es nuestro problema”
Alguien jugueteo con las llaves después la puerta se abrió con un chirrido. Luz de Sol fluyo en la bodega de carga como un ramo de agujas afiladas. Un hombre entro por la puerta bloqueando el sol. Le tomo un momento ajustarse a la oscuridad y en ese espacio rápido como una mosca de la arena, Will saltó.
El hombre grito y calló hacia atrás en la suciedad.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Jue Sep 08, 2011 3:45 pm

Dios mio te amo Gracias x1000 cuando lo van a poner para descargar???
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Jue Sep 08, 2011 7:05 pm

Después de que saque Prrety Face, pero estoy a full con la U así que no tengo mucho tiempo :S





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Vie Sep 09, 2011 4:12 pm

Okis bueno aun asi muchisimas gracias, estoy q me muerdo las unas de ansiosa XD
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Mirk el Dom Sep 11, 2011 12:23 am

gracias por los capis!!!!!

maratón que fino!!!
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por ZAMI755 el Dom Sep 11, 2011 12:58 am

Si,genial yo ya tenia ganas de leer esta historia,ahora que estan mas avanzados empiezo
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Xhessii el Sáb Sep 17, 2011 2:03 pm

Wooow!! Muchas gracias chicas... De verdad que está mega liiindo el libro!! La verdad lo estaba esperando!! Es un libro que te hace pensar y creer que no va a pasar mucho tiempo antes de que pase eso... la verdad creo que la tercera guerra mundial va a ser por agua!! Y biien que nos tenemos la culpa!! Sólo nos dedicamos a destruir nuestro planeta con sentimientos egoístas y acaparadores... ojalá y al final podamos recapacitar y curar al planeta!!!
Ranguiiis... son lo máximo!!!
Pasaré seguido por aquí!! jeje...
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Lun Sep 26, 2011 9:21 pm

Capitulo 11
Traducido por Jeni♥

Corre, Will, Corre-Le grite
Will se pone al pie de la puerta de cargar para sosteniéndola abierta, los disparos estaban cálidos en los cuerpos boca abajo de los dos guardias. Era como si estuviera congelado, incapaz de moverse. Entonces él salió y me dejó ayudarle a salir de la camioneta. Rápido, que van a estar aquí en un segundo;, le dije.
“No puedo correr
“Yo te ayudare”
Se negó con la cabeza; “El transportista. Podemos manejar”
“No sé cómo conducir”. Yo lo hago”; insistió.
Incluso si Will podía manejar con su pierna herida, había una gran diferencia entre la dirección de un coche eléctrico y un resumen aerodeslizador impulsadopor hidrógeno capaz de ir a varios cientos de kilómetros por hora. Por otro lado, yo sabía que era nuestra única real oportunidad. Si se evadió de los ambientalistas, todavía no muy lejos en la arena. La compañía nos dio una oportunidad de luchar para escapar. En cuanto a la frontera, sólo tendría que tratar con ella cuando llegue. Si llegamos.
Ayude a Will con la cojera al frente de la compañía, evitando los ojos de los cuerpos quemados de los dos guardias de la puerta trasera. Había otras tres compañías a unos doscientos metros de distancia, y los hombres empujaron sobre, la descarga de suministros y equipos. Nadie nos había notado todavía, pero nuestra ausencia no iba a pasar desapercibida por mucho tiempo.

Will se detuvo en el asiento del conductor, y se volvió hacia el otro lado de la cabina delantera. El panel de instrumentos fue complicado, lleno de palancas e interruptores. No había ningún volante, sólo dos paletas de espesor con botones. No se parecía en nada como el coche de nuestro padre. Se cambio un interruptor en el panel frontal, pero no pasó nada, y luego él empujó otro, y el panel se iluminó.

¿Seguro que sabes lo que estás haciendo?; Le pregunté. ;
Si; dijo Will en tono molesto.
Nos podrían disparar.
No; si quieren que su desalinizador

Estaba en lo cierto. Si PELA destruyó el vehículo, se destruiría el desalinizador y todas las armas en la bodega. Que podría ser capaz de reemplazar las armas, pero un desalinizador portátil fue muy raro y, literalmente, los mantendría con vida. Nasri y sus hombres se lo pensaría dos veces antes de arriesgar su pérdida. No sabían, por supuesto, que ya lo habían desmantelado.

El motor hizo un ruido chirriante que suena prometedor. Entonces la compañía se precipitó hacia delante un par de metros y se detuvo de repente con una fuerza que me tiró al suelo.

Lo siento; dijo Will.;El cinturón de seguridad.
Me sacudió, y esta vez me lo abroche en el asiento del pasajero. Se cambiaron un par de interruptores y apretó suavemente ambas paletas. El elemento emergente-carrier levantado en el aire, flotando alrededor de un metro por encima del suelo

¿Y ahora qué?; Le pregunté.
Se tiró de un remo mientras que empuja hacia delante el otro, y la compañía de gira lentamente en un círculo. Luego se invirtió, y la compañía de girar en sentido contrario. Al igual que la muerte Racer”;, dijo. Cuando trajo las paletas de nuevo al centro, la compañía dejó de girar y se cernía sobre la tierra. Bien; dijo.
En ese momento, un hombre salió de una de las otras compañías. Era alto, de pelo blanco que se mantenía parado, y vestía chaqueta de un científico de laboratorio blanco. Nasri seguido de cerca detrás de él. Los dos hombres caminaron unos diez metros, y luego se retiró Nasri saco algo del bolsillo y lo agitó al hombre.
Él tiene un arma;, le dije.
El primer hombre se detuvo, y Nasri caminó dos pasos más cerca de él, la nivelación de la pistola en la espalda. El hombre se volvió, ante Nasri, e inclinó la cabeza hacia el suelo.
Es el Dr. Tinker; le dije.
“Lo veo”
“Ellos lo van a matar!!”;
Estaba Nasri antes que el Dr. Tinker, con el brazo extendido de armas. Yo no lo podía creer, pero realmente parecía que Nasri le iba a disparar a el médico a sangre fría.
Will!- Grité
El elemento emergente portador de pernos hacia adelante, presionandome regreso a mi asiento. Nasri levantó la vista al mismo tiempo, un momento perplejo por el cojinete sobre él. Se tambaleó hacia atrás al igual que el transportista se detuvo.
Consíguelo!-me gritó.
Se había colocado entre Nasri y el Dr.Tinker, con la puerta de carga trasera enfrente a el médico. A través de la pantalla de visión frontal pude ver que Nasri nos miraba, sus ojos se convirtieron en cortes que prometía violencia. Yo sabía que había sólo unos segundos antes de actuar.
Corrí a la parte trasera del vehículo y abrió las puertas. Dr. Tinker estaba mirando hacia abajo como si esperara a ser fusilado. Rápido, en el camión!; Le dije. Miró hacia arriba pero no se movió, y me extendió un brazo.” Entra! Entra!;”
Él se movió como si estuviera en un sueño y me agarró la mano como si no supiera lo que llevaba. Cuando dio sus primeros pasos dentro del carro, escuché un disparo de pistola, a continuación, Nasri apareció por la esquina. Me apuntpço, levantando el brazo para lanzar un segundo tiro. Cerré los ojos. Pero nunca llegó el tiro. En vez de eso escuchó el grito de Nasri, y abrí los ojos para ver a Will le rociaba el vapor caliente de la desaladora. “Las puertas, Vera!”
Cerré la puerta de carga mientras que Will revolvía de nuevo el asiento del conductor. Nos fuimos con una sacudida que envió el Dr. Tinker y yo en el suelo. Pero no me importó. No estaban muertos. En la prueba de balas asomar-portador, se mueve a 200 kilómetros por hora, sería difícil que Nasri nos hiciera daño.
Ayudé al Dr. Tinker en su asiento. Él me permitió fijar su hebilla y ajustar el reposacabezas. Quién eres? Preguntó cuando estaba ya sentado.
¿Quién eres?; Preguntó Will, girándose ligeramente desde el asiento del conductor.
Doctor Augusto Tinker. Hidrólogo. “Encantado de conocerte; le dije.”Yo soy Vera. Y éste es mi hermano, Will.”
El Dr. Tinker nos miraban como si yo hubiera dicho que a Will y a mi que los marcianos habían llegado a realizar experimentos con su cerebro.
No vamos a hacerle daño; añadí.
El Hover-Carrier de pronto dio un vuelco en el aire, y la cabeza del Dr. Tinker se sacudió hacia adelante y luego golpeó hacia atrás contra el reposacabezas.
Lo siento; dijo Will.
“Mi hermano nunca ha conducido un hover-carrier”; le expliqué.
Estoy haciendo un buen trabajo.; Dijo hoscamente Will. ; Teniendo eso en cuenta;
Pero, ¿quiénes son?; Repitió el doctor Tinker. Le dije nuestros nombres de nuevo, y dijo que había sido secuestrado por los piratas, y luego por PELA, llevado a Minnesota y luego en Canadá, y se había escapado cuando Will había recableado el desalinizador portátil.
“Estamos tratando de encontrar Kai; le expliqué.
Kai?;
Ya sabes, el niño cuyo padre trabaja con usted. El perforador;
Rikkai Smith? levantó una ceja. Rikkai?; Repitió.
Alto, con pelo rubio, como de la edad de Will?; Le pregunté.
El médico asintió con la cabeza. “Su padre Driesen y yo hemos sido amigos desde antes de la Gran Pánico. Pero, ¿qué te hizo pensar que él estaba conmigo?
Es por lo de los piratas, dijo. Ellos venían a encontrarme; Dr. Tinker olió. “los matones PELA me encontraron en primer lugar.
Considerando esto. ;¿Qué es lo que quieren de usted?;
Querían lo mismo que los piratas”
“Agua”; le dije. Sí.
“Todo el mundo quiere agua.”
“Pero no todo el mundo sabe dónde encontrarlo “
“Driesen tiene un talento especial “dijo Tinker. Kai nos lo dijo. Él Dr. Tinker me miró con expresión de asombro, como si él no hubiera entendido lo que había dicho. Sin embargo, su boca era una línea delgada, triste, como un hombre que sabía exactamente lo que quería decir.
Qué te dijo?; Preguntó.
“Un río secreto con abundante agua, y nadie tiene que enfermar o pelear más”.
¿Es cierto?; Preguntó Will.
Pero el médico se quedó en silencio y no dijo nada más. El Hover-carrier aceleró más de la tierra, dejando detrás a los ambientalistas. Estaba aprendiendo el truco de conducir ahora, y el paseo era fácil y rápido. En el exterior, el desierto con cremallera pasado en un torbellino de arena y roca, sin verde, a la vista. Cualquiera que sea el agua de los canadienses de propiedad, lo habían desviado de esta zona rocosa y desamparados.
¿Tienen un plan para cruzar la frontera?; Preguntó el Dr. Tinker.
“Por supuesto que sí; le dije. Mire a Will, preguntándole si lo hizo. El Rover-carrier fue rápido, pero dudaba de que pudiera ganarle la carrera frontera a los interceptores. Por primera vez, también noté que el indicador de combustible estaba peligrosamente cerca de vacío. Esto explica por qué los ambientalistas se habían detenido antes de llegaran a su destino. Pero Will condujo como si no tuviera importancia.
Los ambientalistas iban a matarte; le dije al Dr. Tinker.
Sí; dijo.
“Tienes suerte de que hayamos encontrado.”
“Si conseguimos atravesar la frontera, me encargare de que reciban una indemnización adecuada”.
Vamos a cruzar; Interrumpió Will.
Dr. Tinker no sonaba como un hombre que estaba agradecido de que su vida se había salvado. Parecía cansado y un poco molesto, como si hubiera sido interrumpido en medio de un juego o un favorito wi-cast.
¿Trabajó usted en la presa?; Le pregunté.
Yo trabajaba en el laboratorio alimentado por la presa”. Explicó que el laboratorio de investigación estaba en una ubicación diferente a la de las turbinas. Que redujo las posibilidades de sabotaje.
Un gran bien que hizo; dijo Will.
El médico asintió con la cabeza.”Sabíamos que era vulnerable. Pero pensamos que la seguridad era adecuada.”
Es ahí donde conoció Kai? Le pregunté.
He conocido a Driesen durante años, como he explicado”
te visita? Dr. Tinker se permitió una sonrisa. Parecía un poco como un gnomo, su división de nariz ganchuda su sonrisa a la mitad.
No recibirá más información de mí. En estos días, incluso los niños son espías.
Uh-oh. Dijo Will.”Problemas”
“Qué?”
“Nos hemos quedado sin combustible.”
De hecho, la compañía fue la desaceleración, y el viaje estaba baches. Uno de los motores había dejado, y la compañía que aparece a la derecha.
“Era parte de su plan también?” Preguntó el Dr. Tinker.
Will luchó por el control a medida que se salía de la carretera. “Un momento”; dijo.
El móvil cayó al suelo con un golpe. Me tiró con fuerza contra el asiento, se rompió la cabeza contra el reposacabezas. Pero no era nada al lado del grito ensordecedor como el fondo de la compañía recaudó contra las rocas.
Las ruedas hacia abajo, Will!, Grité.
“Ellos están abajo!”
Nosotros, en un arco de molienda, la trituración, chillando sonido del metal contra la roca como una sinfonía cacofónica. Finalmente, se detuvo. Hubo un corte irregular que había sido un panel lateral destrozado. Las motas de polvo bailaban en los fragmentos de la luz del sol que se filtraba por el hueco.
Bueno, no creo que vayamos a hacer a conducir por mucho más;, murmuró el Dr. Tinker.
Lo mire con amargura, a continuación, se desabrochó el cinturón de seguridad.
¿Dónde crees que podemos encontrar un poco de combustible?; Le pregunté.
“Yo no sé!”Dijo Will con rabia. ¿Qué es lo que parezco, un adivino de hidrógeno?
“Ahora los niños”; dijo Tinker. Will Cerró de golpe la puerta del vehículo, dejándome detrás con el Dr. Tinker.
“Él no está realmente enojado!”; le expliqué.”Hemos pasado por muchas cosas.”
“Notable. ¿Tus padres los reclutaron a ustedes?”
Yo no iba a perder el aliento tratando de convencer a Dr. Tinker que no eramos espías. Él no tenía la intención de darnos más información de todos modos, y me gustaba pensar que soy una espía. La puerta se abrió de golpe, y Will saltó apoyado en el asiento del conductor.
Ya vienen!”
“¿Quién?”
“PELA”
Efectivamente, a través de la pantalla de visión roto pude ver el polvo levantado por tres rondan los portadores de unos cinco kilómetros por el camino.
Will pulsa el botón de partida en el tablero de instrumentos. El motor de la aerolínea se quejó, pero no logró levantar ni un centímetro del suelo.
Estamos perdidos!”-dijo Tinker.
¿Qué hacemos?- Le pregunté.
“Tenías que haberme dejado allí”
¡Cállate!” Dijo Will. Se volvió hacia mí. “Todavía hay una carga que queda en el desalinizador”.
Asintió con la cabeza y me desabrochó el cinturón. Fui a la parte trasera del vehículo mientras que Will siguió tratando de arrancar el motor. La batería del desalinizador mostró que esto tenía la energía almacenada durante quizá dos disparos más. No sería suficiente para detener la pela, pero si pudiéramos sacar fuera, podríamos tener la oportunidad de robar otro vehículo. Después de varios intentos más nos rendimos con el motor, Will se unió a mí en la bodega de carga. Él tomó la manguera de mi mano, y encorvada cerca de las puertas.
“Me gustaría que tuvieran balas para los cañones” le dije.
“No quiero matar a nadie”
“Tenemos que matar a los guardias” susurré.
Will cuidadosamente inspeccionaba el extremo de la manguera, girando una y otra vez en sus manos. “Siento haberte gritado antes”
“Está bien.”
“Tengo miedo Vera”
“Yo también”
Will volvió a mirar, y sus ojos estaban enrojecidos y gris. Le ofrecí a mi hermano mi mano, y él la agarró como una última oportunidad.
“Vamos a llegar a casa!;le dije. “Recuerda? Tú lo prometiste.”
Si;, dijo. Un auge de conmoción sacudió al transportista, golpeando a los dos al suelo. Fue seguido por varias barreras más pequeñas y luego la espiga de metal sulfuroso roto.
“Están disparando contra nosotros!- Grité. Yo estaba en el suelo, con las manos cubriendo mi cabeza. Piezas calientes de metal chamuscándome el pelo y se metían en la parte posterior de mis brazos.
Quédate abajo!; gritó Will. Dos auges más destrozaron la pantalla de visualización dentro del móvil. Vidrios llovían sobre el suelo, y las puertas de carga se apagaron. Pequeñas armas de fuego siguieron, las balas rebotaban en el casco roto de la compañía. El humo y el polvo se arremolinaron alrededor del interior, haciendo la respiración casi imposible. Un frasco de vidrio cayó de un estante y se rompieron en mil pedazos. No podía pensar, y no podía hablar. Todo lo que podía hacer era mantener la cabeza cubierta y orar iba a terminar. Entonces todo quedó en silencio. Levanté la cabeza. Yo estaba viva, y así era la voluntad. Yo no podía ver al Dr. Tinker. Un altavoz rompió el silencio.
Salgan con las manos en alto!”; Dijo la voz amplificada de Nasri.
Mire a Will sabía que nuestra situación era desesperada. Sin embargo, nos quedamos allí durante varios minutos hasta que Nasri repetía y amenazó con abrir fuego de nuevo. Levantó los brazos en primer lugar, y yo le seguí. Nos pasó por encima de los pedazos de metal destrozado y salió de la compañía a través de un agujero en la puerta del lado del conductor que solía ser. Dr. Tinker estaba ya fuera con las manos entrelazadas encima de su cabeza.
“Si no es que nuestros pequeños aventureros;, dijo Nasri. Él sonrió, pero él estaba armado y furioso. Uno de los lados de su rostro parecía quemado y crudo, y su cuello estaba envuelto en vendajes. Saltó de un pie al otro. Incluso sus hombres se miraron asustados. Hizo un gesto con su arma a los tres de nosotros y se indica que deben alejarse de la compañía y están a la intemperie.
Son unos tontos!”;, dijo. “Nada bueno saldrá de esto.”;
“Si nos disparan;, le dije; usted perderá un muy buen dinero”;.
Nasri levantó su pistola. Se escuchó un disparo. Cuando abrí los ojos, el Dr. Tinker estaba muerto en el suelo.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por shuk hing el Mar Sep 27, 2011 3:21 pm

gracias por los capis
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Miér Sep 28, 2011 7:54 pm

ya creia q nos tenias olvidadas, gracias por el capi, espero q ya pronto este para descargar
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Mirk el Miér Sep 28, 2011 8:04 pm

gracias por el capi!!
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 01, 2011 9:16 pm

hubo maratón y no me enteré!!!!!!!


gracias Pame, y las traductoras/res tambien!
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Miér Oct 19, 2011 4:25 pm

Dime porfa q ya casi lo terminan, me muero de ganas por leer
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Miér Oct 19, 2011 4:29 pm

Está todo traducido! Pero la corrección final no la he empezado aún porque primero voy a terminar con Forbidden y luego con este.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Corazondemadera el Vie Oct 21, 2011 6:59 pm

he esperado demasiado este libro
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Lexivamp el Jue Nov 03, 2011 4:43 pm

Un libro para tener en cuenta..Gracias cheers
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Anne_Belikov el Sáb Nov 12, 2011 4:19 pm

Gracias por la traducción :)

¿Cuántos capítulos tiene?
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Silvery el Sáb Nov 12, 2011 4:30 pm

Puff hace mucho que no estraba en este tema! Me tengo que poner al día con los capis, gracias por todos!
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Sáb Nov 12, 2011 4:52 pm

Ehm la verdad no recuerdo cuántos son u.u después de que termine con forbidden saco este! recuerden :)





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Dom Nov 13, 2011 3:15 pm

bueno pues cuanto te falta de forbiden, de verdad me muero de ganas por saber que demonios le paso a kai. no puedes por lo menos subir otro capi?
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Dom Nov 13, 2011 3:18 pm

Capítulo 12
Traducido por Jace Wayland

Esta vez, Narsi no se arriesgó. Nos ató en la parte de atrás del vehículo, luego nos cerró la puerta. Resopló, pisó fuerte, brincó y gruñó sobre cómo nos haría pagar por destruir el otro vehículo y su desalinizador. No pareció importarle en absoluto los hombres que había perdido, el hombre que había matado, ni siquiera su propia lesión – pero la destrucción de sus máquinas fue más de lo que podía soportar. Ambos, Will y yo, sabíamos lo suficiente como para guardar silencio.
Viajamos hasta el anochecer, luego acampamos al lado de un lecho rocoso que alguna vez tuvo un extenso río. Ahora era un barranco con paredes de tierra, las rocas deterioradas y planas formando una natural barrera al este. A pesar de que no había agua, el camino al otro lado era traicionero y lento. Narsi dijo que esperaría a la mañana para continuar el viaje.
Él no nos dio de comer, pero uno de sus hombres se apiadó y nos dio unos pocos residuos y dos botellas de agua. Comimos con nuestras manos atadas detrás de la espalda, masticando la comida como animales. Debido a que la pierna de Will le dolía más que antes, yo sostuve su botella entre mis rodillas y abrí la parte superior con mis dientes. Estábamos muy cansados como para hablar y nos quedamos dormidos acurrucados uno contra el otro para mantener el calor.
A la mañana Narsi nos trajo el desayuno, junto con dos píldoras para la lesión de Will. Su humor había mejorado, lo que me hizo preocupar. Efectivamente, él anunció que nos dirigíamos a una subasta en la que nos vendería al mejor precio, no lo suficiente para reemplazar el vehículo, pero sí lo bastante para un nuevo desalinizador.
“Y con el dinero que Bluewater nos debe, tendremos otro vehículo en muy poco tiempo” declaró.
Sentí los espinosos zarcillos de malestar en mi cuello. Había algo profano sobre la relación entre la empresa del desalinizador y el grupo ambientalista.
“¿Por qué Bluewater te debe dinero?”
“Eso es para que yo lo sepa y para que tú lo descubras”
“¿No debería ser al revés?”
“¡Debería!” Él estaba saltando de nuevo.
“Tú tenías su desalinizador, pero dijiste que ellos te debían dinero a ti.”
“¡Brillante! Es una pena que tuvimos que sacarte del colegio”
“Yo pensé que los ambientalistas creían que la desalinización era mala para el medio ambiente”
Un ceño fruncido cruzó por su cara pero luego pasó.
“¿No has aprendido nada hasta ahora? Lo que es bueno para el medio ambiente no es siempre bueno para los ambientalistas y viceversa.” Estaba de buen humor, saltando de un pie al otro como si estuviera sobre brasas.
Will había estado viendo atentamente nuestra conversación, como un espectador en un encuentro de juego. Ahora nuestros ojos se encontraron, y pude ver que estaba realmente asustado. Yo estaba asustada también, pero seguí adelante. Hablar era la única manera que conocía, para mantener el miedo a raya.
“Así que ustedes son unos hipócritas” dije.
“Sólo si hay dinero en eso” Narsi rió nuevamente.
“¿Mataste al Doctor Tinker por dinero?”
“Por su puesto. ¿Por qué otra cosa se mata a un hombre?”
Entonces, tuve un momento de claridad.
“Bluewater te pagó para matar al doctor Tinker”
“No lo suficiente” Narsi dejó de saltar. “Solo digamos que hubo una renegociación una vez que lo tuvimos”
“Pero, ¿por qué?”
“Lo nuestro no es preguntar por que” dijo Narsi “Nosotros solo gastamos las fichas de crédito”
“¿Y la presa?”
“Una diversión. Para hacer desaparecer al doctor misteriosamente”
“¿Mataste a toda esa gente por diversión?”
“Oh, y para salvar la Tierra por su puesto”
Los piratas, PELA, y ahora Bluewater querían al doctor Tinker. Pero no era a Tinker en realidad a quién habían querido; era donde ellos habían pensado que él los llevaría. Y ahora estaba muerto, lo que significaba solo una cosa. Sentí como si hubiera sido pateada en el corazón.
“De todos modos, preferiría matar un hombre en lugar de secuestrarlo” Continuó Narsi “Es más sencillo y no tienes que lidiar con los familiares de la víctima. Simplemente te deshaces del cuerpo y avanzas”
Yo no respondí y Narsi pareció decepcionado por mi silencio. Pero mi estómago estaba anudado, y no podía hablar, aunque hubiera querido. Después de varios intentos Narsi dejó de intentarlo. “Es una pena perderte” dijo “Eres una niña muy linda”
Me estremecí, pero él ya había vuelto hacía la puerta. Cuando la cerró, estábamos en la oscuridad otra vez.
“¿Vera?” Preguntó Will.
“Bluewater tiene a Kai”
“Eso no lo sabes”
“Si, lo sé” Cualquiera que conocía la ubicación del río era una amenaza para Bluewater y su monopolio de agua. Era por eso que había pagado a PELA para secuestrar al doctor Tinker. Las empresas desalinizadoras eran como los países en sí mismos - peleando por territorio y poder. Así como las naciones se beneficiaron de los excedentes, ellos se beneficiaron de la escasez. Pero no habrían matado al doctor Tinker si hubieran pensado que aún era útil.
Podía sentir el revoloteo del vehículo elevándose del antiguo cauce. El tiempo pareció desacelerarse; cada segundo era como el espacio entre gotas de agua. En medio de las gotas podía sentir la ausencia de mi amigo.
“Van a matarlo, Will”
“No, no lo harán. ¿Por qué lo harían? Piénsalo con lógica, Vera. Si Bluewater se metió en el problema para secuestrarlo de su casa, ¿Por qué matarlo?”
Quería creer que Will tenía razón, pero sabía que no era cierto. Si el doctor Tinker estaba muerto, significaba que Bluewater ya no lo necesitaba. Si ya no lo necesitaba significaba que sabían la ubicación del río, o que tenían a Kai, o ambas cosas. Pronto tampoco necesitarían a Kai.
Me hundí en el suelo del vehículo. Mis manos seguían atadas detrás de mi espalda, por lo que me enrosqué en una incómoda bola, mis pies apuntando a una dirección, mi cabeza y mis rodillas hacia la otra. Will se acercó a mi lado y empujó mi hombro hacia su muslo. Sus pantalones rasgados aún olían ligeramente al quimio-lavado, la marca que nuestro padre continuó comprando incluso después de que nuestra madre no pudiera seguir lavando.
Nos quedamos de esa forma por un largo tiempo. El vehículo se abalanzó y se sumergió, cruzando la destruida y abandonada tierra. Debajo de nosotros había hectáreas de tierra reseca, agrietada y rota sin un rastro de verde. Un deslumbrante sol iluminó amarillos, grises y azules metálicos: Mercurio, plomo y cadmio. El aire estaba lleno de polvo y de un oro brillante con miles de partículas volando en el viento. Me quede dormida, o eso pensé, mi mente estaba confusa e inconexa como confeti.
Cuando los vehículos finalmente se detuvieron, era de tarde. Las puertas traseras se abrieron de golpe, y la bodega de carga fue bañada en un repentino frío. Una solitaria bocina sonó en la distancia. Me hizo estremecer. “¿Dónde estamos?” Le pregunté a Will.
“Bienvenidos a Niagara” dijo Narsi desde los escalones traseros “¡Disfruten la luna de miel!” Su risa era frágil y delgada.
Me levanté lentamente y ayudé a Will a levantarse del suelo. Nos levantamos inseguros, pestañeando en la cruel noche. Narsi correteó dentro de la bodega de carga, seguido por dos de sus hombres que estaban vestidos como para el combate: botas, Kev-chaquetas, pistolas metidas en las fajas de sus cinturas. Él les hizo una señal, y uno de ellos agarró a Will, mientras que el otro tomó firmemente mi brazo.
“Normalmente obtendríamos más de ti” dijo Narsi , apretando la mejilla de Will entre sus dedos índice y pulgar “Pero tu hermana es una luchadora, y está esa sucia herida en tu pierna”
“¡No puedes vendernos!” Dije
“¿Ves lo que quiero decir?” Dijo Narsi “¡Una luchadora!”
“¿Cuánto te están pagando?” Pregunté “Nuestro padre te pagará más”
“Pensé que sus padres estaban muertos. Además, hemos llegado muy lejos como para regresarlos con su familia”
Afuera, la bocina sonó nuevamente y los hombres apretaron sus puños.
“No preguntes por quién toca la campana…” dijo Narsi, y luego hubo esa risa de nuevo.
“¿Qué nos pasará?”
“Se van a volver unos excelentes shimmiers. Capaces de desaparecer en el agujero más estrecho. Luego serán vendidos a los mercenarios para luchar en la guerra”
La cara de Will estaba pálida y cubierta de una pátina de sudor. Agarró mi codo inestablemente. Pero se mantuvo parado en dos pies y habló con voz fuerte y clara.
“Tú no te saldrás con la tuya” dijo
“Pero yo lo haré” dijo Narsi
“Entonces deberías desear que nos muramos aquí. Porque si no, un día seré lo suficientemente grande, y te cazaré y te mataré.”
Narsin sonrió, pero sus ojos marrones temblaron.
“Fuertes palabras para un niño tan delgado. Supongo que debería matarte ahora”
“Hazlo” dijo Will “Es tu última oportunidad” Miro otra vez a Narsi ferozmente.
No podía creer que Will le estaba hablando a Narsi de esa forma, desafiándolo a matarnos. Narsi estaba lo suficientemente loco como para hacerlo – Ya lo habíamos visto dispararle al doctor Tinker. Pero ni siquiera quitó su pistola de la faja en su cintura.
“Espero que vivas lo suficiente como para seguir adelante con tus planes” dijo Narsi. Luego les hizo una seña a sus hombres, y estos lo siguieron desde la bodega, arrastrándonos como viejo equipaje.
Nada me preparó para la escena que nos recibió cuando salimos del vehículo. Si alguien me hubiera dicho que estábamos en la luna, no lo habría dudado. La tierra estaba salpicada de cráteres, con agujeros tan largos como cañones enteros. Aunque el sol estaba brillando, lo hacía a través de una bruma de polvo, débil y distante. Gigantescas maquinarias, que al principio pensé que eran edificios, pendían entre montañas de roca y arena. Soplaba un viento que calaba los huesos, y traía un hedor que era indescriptible, y aún así, familiar, un olor metálico, como meter la cabeza en una unidad de ventilación o ser enterrado vivo. Era el olor del malestar, de la enfermedad y la muerte.
Lo más llamativo de todo, sin embargo, eran los niños: miles de ellos, trepando por las pilas de basura o escarbando en las grietas entre las rocas. En lo profundo del fondo del cañón, se escurrían de hoyo taladrado a hoyo taladrado, emergiendo en la penumbra como una colonia de insectos.
Estaban enfermos. Podía verlo, incluso desde la distancia. Aunque algunos llevaban escudos, éstos no podían cubrir sus ojos llorosos e inflamados, los labios hinchados, las narices sangrantes, las costras abiertas, y las heridas llenas de pus. A algunos les faltaban dedos, y a otros, extremidades completas. Muchos estaban calvos o quedándose así, y de vez en cuando, uno colapsaba y se quedaba inmóvil.
“¿Qué es este lugar?” susurré.
“Solía ser una gran cascada” dijo Narsi.
Había oído hablar del Niágara en la escuela. Tanta agua se precipitaba por las montañas, que resbalaba por la plataforma terrestre, hacia el gigantesco cañón. El poder de la cascada generaba suficiente electricidad para iluminar una ciudad entera, y las personas que vivían aquí se hicieron ricos y prósperos. Entonces, el aceite reemplazó al agua como la forma más barata de energía, y la gente huyó, mientras la ciudad se deterioraba. Ahora, el agua significa una gran riqueza, otra vez, excepto que ha sido malgastada y desperdiciada, y todo lo que queda está sepultado a cientos de metros bajo tierra.
Nasri lo repitió todo para nosotros. Parecía disfrutar de su lección de historia. Era como si le diera una sensación de superioridad el narrar la estupidez de las personas que pensaban que sus recursos eran inagotables. En tiempos peligrosos, gobierna la gente como Nasri. Ellos se preocupan poco por los grandes ideales, pero mucho por sobrevivir. Cuidan sus espaldas, y desenfundan cuchillos con rapidez. Sus vidas son desagradables, brutales y cortas.
“¿Y los niños?” pregunté.
“Esperando a Santa Claus” dijo Nasri.
Sus hombres nos llevaron rudamente a través de un contenedor con techo de chapa, que parecía ser la oficina o el cuartel general de quien fuera que dirigiera la operación de perforación. Will arrastró su pierna mala, mientras que yo intenté disminuir la velocidad, para que él pudiera seguirnos. Aunque pasamos junto a varios grupos de niños, ninguno nos miró. No había siquiera uno que pareciera saludable. Incluso los que conservaban todos sus miembros y dedos, tenían heridas abiertas en el dorso de sus manos o brazos, y manchas costrosas en la cabeza, donde habían perdido el cabello. Intenté atraer la atención de Will, pero él miraba a los niños con la boca abierta de horror.
Fui interrumpida por la visión de un hombre alto, que salió del trailer, con dos guardias armados. Parecía conocer a Nasri, y los dos hombres se saludaron, mientras los guardias observaban con recelo. Luego, él dio un paso hacia Will, tomó su mandíbula con la mano y le echó una mirada apreciativa sobre toda la longitud de su cuerpo.
“¿Qué pasó con éste?” preguntó.
“Pierna herida. Se pondrá bien. Se está curando en forma apropiada”
El hombre gruñó y abrió el resto de la pierna del pantalón de Will con un cuchillo. La herida parecía peor que antes, más verde que roja, y rezumaba fluido. El hombre metió en ella la punta del cuchillo, y Will se estremeció visiblemente, pero permaneció en silencio.
“No está peor que cualquier otro” concluyó el hombre.
Luego se acercó a mí, y pude oler su aroma, antes que se me acercara a menos de un brazo. No había forma de describirlo, salvo diciendo que, obviamente, nunca había gastado ningún químico en asearse. Era rancio, y yo no podía dejar de sentir naúseas.
“Te acostumbrarás a esto” dijo él. “Todos lo hacen”. Me levantó la cabeza por el cabello, luego bajó mis párpados con un grueso dedo ennegrecido. “Buen tono de raíz” dijo. “Los tomaré a ambos”
“Son cincuenta créditos, por cada uno”
“Te daré cuarenta, por ambos”
“Setenta y cinco”
“Cincuenta”
“Es un trato”
El hombre sacó un dispositivo inalámbrico de su bolsillo trasero, y realizó la transacción al dispositivo de mano de Nasri.
Todo el encuentro no había durado más de un minuto, y de repente, nos quedamos encerrados bajo el fuerte control de dos guardias. “Aquí no hay ningún lugar donde correr” dijo el hombre. “Lo aprenderán pronto”.
Con lo mal que habían estado las cosas, ahora estaban peor. Esto era un campo de prisioneros, disfrazado como una operación de perforación, y yo tenía la certeza que el dinero que acababa de cambiar de manos, no era solamente por mano de obra gratuita. Otros horrores nos esperaban, mortales y desconocidos.
“¡Nasri!” lo llamé.
Él se detuvo y se volvió. “¿Qué pasa?” preguntó. Su mano ya estaba sobre el teclado del transportador-volador.
“No creo que seas un hombre malo”
“Pero lo soy”
“¿No tienes hijos propios?”
“Ninguno que me importe”
Él se volvió y levantó un dedo para pulsar el código en el teclado de la puerta del transportador-volador.
Un sonido retumbante, como de mil pájaros batiendo sus alas al mismo tiempo, lo interrumpió, mientras un fuerte y violento viento escupió arena hacia el cielo. Levanté la mirada, pero el viento llenó mis ojos de lágrimas. Un cohete encendido nos sobrevoló y la guía del transportador-volador explotó en llama. El fuego de ametralladoras rasgó el aire. Nasri gritó cuando la puerta se deshizo en sus manos. Sus hombres se arrodillaron, para devolver el fuego, pero las balas cortaron a través de sus chaquetas-kev como si fueran meras mantas.
Por todas partes había humo, metralla, caos y muerte. Alcancé a Will y ambos nos arrojamos al suelo – sin nada, excepto escombros, para salvarnos.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Dom Nov 13, 2011 3:20 pm

Capítulo 13
Traducido por Neru

El helicóptero se mantenía cincuenta metros sobre el piso, disparando ráfagas cortas de sus cañones montados. La tierra explotó en pedazos de roca. Los hombres de Nasri corrían para cubrirse detrás de los restos del naufragio del hover-carrier, pero eran presas fáciles para los disparos que los encontraban como blancos en la pantalla. Sus pequeñas armas de fuego caían inofensivamente desde el cielo y ellos eran silenciados rápidamente. Los dos transportistas sobrevivientes aceleraron hacia el desierto con el helicóptero persiguiéndolos. Los transportistas eran rápidos, pero el helicóptero era más rápido y atrapó al primero de ellos cerca de tres metros río abajo con dos cohetes que dejaron al transportista como un bulto de humeante en la arena. Incluso desde esa distancia, Will y yo podíamos ver las llamas naranjas lamiendo el suelo mientras el humo negro ascendía hacia el cielo. El otro transportista tuvo más suerte. Corrió hacia la otra dirección y pronto desapareció más allá del alcance del helicóptero. El piloto sobrevoló la zona sin la posibilidad de seguirlo. La punta se inclinó y giró lentamente, el helicóptero regresó al sitio.

El suelo del cañón estaba desierto. Las masivas máquinas de perforación trabajaban sin supervisión como robots en un planeta extraño, extrayendo el agua por debajo de la superficie del lago muerto. Las murallas del cañón retumbaban con el sonido metálico de las máquinas al perforar. Polvo gris flotaba en el aire, cubriendo todo con una capa de palidez. Incluso los guardias habían desaparecido, yendo bajo tierra como serpientes.

El helicóptero aterrizó en el sitio abandonado. Miré por detrás del pequeño montón de rocas que nos habían protegido mientras la puerta se habría y aparecía el piloto. Él fue seguido por otro hombre quince centímetros más grande y diez kilos más pesado. El piloto estaba tatuado en sus brazos y con el chaleco abierto, e incluso el casco tenía calcomanías e insignias. El otro hombre, sin embargo, estaba sin adornos, excepto por un único pequeño tatuaje pájaro en su cuello.

“Ulysses!” grité. Salí de nuestro escondite antes de que Will pudiese detenerme.

Ulysses se giró hacia el sonido de mi voz. Cuando me vio, se puso sobre una rodilla y abrió los brazos. Corrí dentro de ellos, poniendo mis manos alrededor de su grueso cuello. Su pecho estaba cálido y lleno, enterré mi cabeza en la áspera tela de su camiseta.

“Pensé que estabas muerto.” Susurré.

“Pensé que tú estabas muerta.” Rugió.

Lo abracé muy fuerte y fue sorprendente lo bien que se sintió. Había pasado mucho tiempo desde que yo abrazaba a alguien de ese modo, y me aferré con fuerza. Finalmente retrocedí y lo miré. Había una nueva herida en su frente y cuando la toqué suavemente, él se estremeció.

“Es la peor de ellas.” Dijo. La historia salió de su boca en una carrera: después de que la represa había explotado, él había quedado inconciente y despertó en el camión, una pierna atrapada bajo el asiento y sus brazos enredados en cables. De algún modo no se había ahogado y el camión había sido empujado por el agua hacia tierra seca. Se las había arreglado para sacar sus brazos y piernas, arrastrarse fuera del camión y se desplomó. El helicóptero lo había encontrado tirado en la tierra como a treinta metros del camión, casi muriendo de deshidratación a pesar de que el agua de la represa todavía fluía cerca. La mayoría de los equipos de piratas habían sido destruidos, y al menos la mitad de sus hombres estaban muertos o perdidos. Los perros se habían ido, y él asumió que estaban muertos también. Sólo dos camiones todavía funcionaban, y los piratas habían rescatado piezas de un tercero. Ulysses dejó a los sobrevivientes reparando lo que pudiesen mientras él y el piloto despegaban para buscarnos a Will y a mí. Ellos emboscaron a algunos de los hombres de Nasri en el camino, y por ellos se enteraron de que estábamos en el cañón.

“No podíamos dejarte en manos de PELA.” El concluyó.

Nunca me sentí más agradecida por haber sido capturada por piratas. Pero la pérdida de mis nuevos amigos pesaba de nuevo: Ali, Pooch y Cheetah. La muerte estaba en todas partes, pero nunca tan repentina o tan violenta. Las imágenes de cuerpos hinchados tomados por el río me perseguían, caras moradas y lenguas ennegrecidas. Nunca olvidaré la visión de los chorros de sangre saliendo de la cabeza del Dr. Tinker, rojo oscura y viscosa. Cerré mis ojos, pero los muertos todavía estaban ahí: manos retorcidas, las piernas en jarras, bocas congeladas en gritos de horror. Pero no vi a Kai y eso me dio la esperanza más minima.

Will se había quedado cerca, muy tranquilo, escuchando la historia de Ulysses, ahora se acercó más. “¿Qué hay sobre el taladrador? Preguntó. ¿El taladrador y su hijo?”

“¿Kai?” preguntó Ulysses.

Traté de ocultar mi sorpresa, pero no pude.
Ulysses se rió y dijo, “No soy un burro. Lo entregaste el primer día que te conocimos. Entonces, te escuchamos hablando en el camión. Claro que conocemos a Rakkai. Te dije que lo seguíamos.”

“Tú dijiste que seguías a un chico y su padre.”

“El padre va donde el chico le dice.”

¿Estaba vivo Kai? Sentí mi corazón acelerarse.

“Él es un adivino,” explicó Ulysses. “Encuentra agua con su nariz. Y ha encontrado algo grande.”

“¿Su nariz?” repitió Will.

“Esa es la teoría, pero hay muchas de ellas. No importa cómo lo hace. El hecho es, él puede encontrar agua y su padre taladra por ella.

Él puede encontrar agua. Recordé el modo en que Kai derramó agua en el camino la primera vez, como si supiera que había mucha más agua de donde vino esta. Los regalos que trajo a nuestra casa. Cómo encontró la fuente subterránea en el molino abandonado. Él puede encontrar agua.

“¿Kai está aquí, entonces?” Preguntó Will.

Ulysses sacudió su cabeza. “No. Este es un mal lugar. Está todo seco. En un par de meses, el acuífero final fallará. Los hombres tratarán de ocultarlo agregándole químicos al agua que queda, pero después de un tiempo incluso eso se volverá muy caro y ellos lo abandonarán.

“¿Qué pasará con los niños?” Pregunté.

La boca de Ulysses se apretó. “Ellos morirán. O lo hombres les dispararán y los enterrarán en las cuevas. He visto que pasa.

“¡Tenemos que ayudarlos!”

Ulysses no respondió, pero los niños comenzaron a salir de la cueva y de los hoyos de perforación hechos por el helicóptero, la falta de armas y una constante sed de conducción.

“Son muchos,” dijo el piloto, hablando por primera vez.

“Podemos tratar.”

Ahora había más niños, cientos de ellos, incluso tal vez miles, parados en las entradas de las cuevas, mirando hacia atrás. Podía sentir sus ojos, curiosos y penetrantes, suplicándome. Nosotros teníamos que salvarlos.

Ulysses puso su mano en mi antebrazo. “Lo más que podemos hacer es liberarlos de aquí, darles un poco de agua y esperar que lo logren por su propia cuenta.”

“Ellos morirán. Lo dijiste.”

“No tenemos opción.”

Yo estaba a punto de argumentar, pero Ulysses levantó su arma. Miré hacia donde estaba apuntando y vi al hombre alto con sus dos guardias acercándose. Otros dos guardias estaban veinte metros por detrás de ellos. Ulysses suavemente me empujó hacia atrás, acercándome a Will y al piloto.

“Baja el arma,” ordenó el hombre.

Ulysses ajustó su apretón y miró a través del láser.

“Están superados en número,” continuó el hombre. “Baja el arma.”

“Superados en tierra. Hay un ave en el aire que se llevará a todos ustedes antes de que tú puedas conseguir un disparo.”

El hombre alto consideró esto. “¿Y dónde está esta ave?”

“Ella es silenciosa, pero la escucharás si ustedes no bajan sus armas.”

El hombre sonrió, pero era claro que él estaba nervioso mientras veía de Ulysses al cielo y de nuevo a Ulysses. Tal vez Ulysses estaba mintiendo, pero los piratas eran conocidos por sorprender a sus enemigos, y ya había un helicóptero responsable de una docena de cadáveres.

“Mejor vengan con nosotros, entonces,” dije el hombre, dando un paso hacia Ulysses.

Antes de que pudiera tomar aire de nuevo, el hombre estaba en el suelo agarrando su pierna. Ulysses cayó y rodó, entonces les disparó a los dos guardias que estaban a los lados. Uno cayó al suelo inmediatamente, mientras el otro giraba hacia atrás, sus manos tratando de detener la sangre en el frente de su tunica. Los otros dos guardias se adelantaron y uno logró disparar una vez, pero Ulysses giró sobre su pecho quedando donde estaba. El otro nunca llegó a disparar.

Todo esto pasó más rápido de lo que el ojo pudiera seguir. Cuando hubo terminado, mis pies apenas se movían. Una bala perdida había dividido una roca a no más de un metro y pedazos de astillas y el olor a pólvora todavía estaba en el aire.

El piloto rápidamente se inclinó hacia los dos hombres heridos, mientras Ulysses confirmaba que los otros cuatro estuvieran muertos. El hombre al que Ulysses le había dado en el estómago estaba gimiendo despacio y el piloto señaló que no lo iba a lograr. Ulysses tomó el pulso del hombre, entonces tomó su cabeza mientras él gemía y botaba sangre. Cuando murió el hombre, Ulysses suavemente cerró sus párpados con sus dedos. Entonces se giró hacia Will y yo.

“¿Todos están bien?”

Asentí, todavía tratando de procesar todo lo que acababa de ver.

“¿Dónde aprendiste a disparar así?” preguntó Will.

“He aprendido un montón de cosas que desearía no haber aprendido.”

Will sólo se quedó mirando a Ulysses. Yo sabía que él estaba pensando en el tiroteo en el centro de juegos, excepto que este fue cruel y real, y los muertos no se levantarán y jugarán de nuevo. Ulysses limpió sus ensangrentadas manos en sus pantalones y entonces se sacudió el sudor de sus antebrazos con el reverso de una palma. Sus manos, yo noté, estaban temblando.

“No había un ave, ¿cierto?” pregunté.

“Oh, sí, si hay,” dijo Ulysses, tocando el tatuaje de su cuello, “Su nombre es Miranda.”

Entonces entendí todo. Pude ver todas las líneas en la escarpada cara del pirata. Su piel estaba quemada y seca. Sus oídos estaban agrietados y ensangrentados. Pero sus ojos marrones eran como piscinas oscuras en las cuales nadaban criaturas fantásticas.

“¿Qué le pasó a ella? A Miranda.”

Ulysses se encogió de hombros. “Lo que le pasa a la mayoría de los niños. Se enfermó, y nunca se mejoró.”

“¿Y tu esposa?”

“Lo mismo.”

“Pero tú dijiste que estabas casado,” dijo Will, mirando hacia el anillo de Ulysses, liso y brillante en la penumbra.

“Siempre estaré casado. Pero será en el siguiente mundo cuando la vuelva a ver.”

Nuestro padre creía en el Cielo, pero yo pensaba que era un lugar que los agitadores pretendían que existía − sin que tuviera que haber muchas preguntas. Ulysses, sin embargo, parecía confiado en que podría ver a su esposa e hija de nuevo. Y quizá, pensé, la creencia era todo lo que importaba.

Los niños se estaban acercando ahora. Había muchos de ellos que parecían mayores y más confiados que los otros, y ellos se acercaron a Ulysses.

“Por favor, señor,” dijo uno. “¿Tiene algo de comida?” Él era casi tan alto que Ulysses, pero menos de la mitad de su peso. Mechones de pelo crecían en su cabeza sin un orden lógico y sus ojos estaban enrojecidos y llorosos. Ulysses le preguntó su nombre y el chico dijo que se llamaba Thomas y que la chica junto a él era Danielle. Estaba sorprendida de escuchar que Danielle era una chica; ella lucía casi idéntica a Thomas: mismo pelo, misma altura, mismo cuerpo enfermizo. Ellos eran, de hecho, hermanos, dijo Thomas.

“¿Dónde están tus padres?” pregunté.

Thomas se encogió de hombros. “Muertos, pensamos.” Él explicó que su pueblo había sido atacado por Mounties, porque los residentes estaban desviando agua de una tubería. A los adultos les dispararon, el pueblo fue quemado y los niños los tomaron prisioneros en el cañón.

“La mayoría de nosotros están muertos ahora.” Él concluyó.

Miré a Ulysses, y supe que él sabía lo que yo estaba pensando.

“No hay nada que podamos hacer.” Él dijo de nuevo.

“Sí, si hay,” insistí, “dales el cañón.”

“¿Dárselo a ellos?”
Abrí mis brazos y los extendí de punta a punta, de norte a sur. “El sitio de perforación. La maquinaria. Los camiones. Las armas. Todo.”

“Ellos no sobrevivirán ni un minuto.”

“Tú dices que de todas formas ellos no van a sobrevivir.”

Ulysses frotó su barbilla y frunció el ceño. “Supongo que un arma montada podría ayudar.” Miró hacia el helicóptero.

“Hay una habitación de armamentos en el edificio principal,” Dijo Thomas.

“Y un almacén frío con comida,” Dijo Danielle, las primeras palabras que había dicho.

“También hay agua,” agregué.

Ulysses suspiró, sabiendo que había sido superado. Le señaló al piloto que acercara al prisionero. Cuando el hombre alto estaba al frente de él, Ulysses lo cogió por los bordes de su cuello. “Las llaves,” él dijo.

“No hay llaves,” el hombre logró decir, “Seguro.”

“La combinación, entonces.”

El hombre dudó y Ulysses inclinó su arma y la apuntó a la cabeza del hombre. “Hueles mal,” dijo, “dudo que alguien te extrañe.”

El hombre tartamudeó, entonces muy rápido dio el código. Ulysses lo sentó en el suelo y llamó a Thomas.

“¿Sabes cómo disparar esto?” le preguntó.

Thomas tomó el arma de Ulysses, lucía absurdamente grande en sus manos delgadas, pero le quitó el seguro como un profesional. “Mi padre me enseñó,” explicó.

“Bien.” Ulysses giró al hombre arrodillado hacia él. “Este chico está a cargo ahora. Harás lo que él diga. Si no lo haces –como puedes ver, su padre le enseñó cómo dispararte.”

Docenas de niños se habían acercado, curiosos y hambrientos – ojos vacíos calculando los riegos, considerando cualquier cosa que Ulysses tuviera para ofrecer. Consiguió que se acercaran más y señaló a varios de los más grandes y saludables chicos para que lo acompañaran al helicóptero. Allí desmontaron el arma de su estructura y la llevaron al frente del edificio principal, y luego fueron y vinieron muchas veces con cajas de municiones y granadas. Will y yo ayudamos hasta que el edificio estuvo bien fortificado y bien armado.

La multitud de niños estaba empujando hacia nosotros, y me preocupaba que pudieran hacer disturbios. Ellos no olían tan mal como el hombre asqueroso, pero tampoco olían bien. Mi agarre en Will fue soltándose y sentí una montaña de pánico mientras los niños aumentaban a mí alrededor. Ellos empujan y empujaban y parecían venir de todas partes.

Entonces la voz de Ulysses dividió la multitud. “Almuerzo,” él anunció.

Un gran rugido estalló mientras Ulysses empujaba a Thomas hacia las cuevas. El chico corrió, no como algo enfermizo, si no como algo espectacular, su cabello flameando y triunfante, su hermana Danielle detrás de él, seguidos por decenas de niños de todos los tamaños, el pequeño cargado por el grande, los lisiados guiados por los sanos.

Ellos entraron a las cuevas como un viejo río, un torrente de humanidad atraído por la promesa de comida, sustento y la misma vida.

En un momento Will y yo estábamos solos con Ulysses y el piloto. El polvo de cientos de huellas todavía flotando en el aire. Un débil rayo de luz pasó a través. La atmosfera estaba cargada, pero una brisa comenzó a soplar. Nosotros les habíamos dado a los chicos lo que podíamos para protegerlos y alimentarlos. El resto estaba en ellos.

Ulysses avanzó hacia el helicóptero. “¿Listos?” Él preguntó.

“¿Para qué?” Preguntó Will.

“Para encontrar a Kai, claro.”





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Dom Nov 13, 2011 3:23 pm

Capítulo 14
Traducido por Natciely Lane

Volamos hacia el sur.
Desde el cielo, la tierra parecía como un pastel de soya aplanado. Las pantallas azules, verdes y blancas de la escuela, tan familiares, fueron perdiéndose, como si siempre hubieran sido una mentira. A mil quinientos metros, podía ver los ríos secos como telaraña, parecidos a dedos agrietados de un hombre muerto. La única cosa de color era el brillante sol rojo, ardiendo bajo en el oeste.
En la tierra, nunca había pensado mucho acerca del planeta, pero desde el cielo era todo lo que podía ver. Podríamos haber estado en Mercurio o en la luna, algún lugar estéril en el que las criaturas habían vivido alguna vez, pero ahora se habían ido desde hace mucho.
No había agitación de ni una sola cosa viviente, y el siempre presente polvo grisáceo giraba en espiral en miles de remolinos. Vi algo que pudo haber sido un camino, pero estaba descompuesto y destruido a cada lado. Los restos de un camión o un tanque fueron diseminados casi como huesos. En el helicóptero era incluso más seco que en la tierra, y no podía relamer mis labios lo suficientemente rápido para mantener la humedad.
Sabía que si podíamos escalar más alto, vería las perlas de plata que salpicaban la superficie del planeta y que era todo lo que quedaba de los grandes lagos y ríos. Enormes reservas, que contenían toda el agua dulce que quedaba en el planeta. Canales, acueductos, tuberías y estaciones de bombeo canalizaban hasta la última gota en cuencas de acero y cemento. Los seres humanos, habían hecho finalmente el mundo a su conveniencia. Incluso el clima estaba bajo su control, y el sol, la luna y las estrellas, seguro eran los siguientes.
Un escalofrío me provocó un dolor de huesos y un estremecimiento de músculos.
“Hay otra manta atrás” dijo Ulysses.
Will la tomó y me la entregó. Dejé que cayera en mi regazo. “¿Cómo sabes que él está ahí?” pregunté.
“No lo sé con certeza” dijo Ulysses. Él mercenario PELA, quien le había dicho a los piratas que Kai era un prisionero de Agua azul, había intercambiando la información por su vida. Para él, Kai era solo un chico y bien valía la pena el trato. PELA hizo el trabajo sucio y sin hacer preguntas.
“Entonces, ¿cuál es tu plan?” Will preguntó.
“¿El plan?” Ulysses rió entre dientes. Por primera vez, noté que su ropa estaba andrajosa y rota. Su cabello sin lavar y su barba sin afeitar lo hacían lucir como el viejo hombre en el Gaming Center. Cuando sonrió, su enloquecida y agrietada sonrisa enmarcaba un puñado de maltratados dientes amarillos. Pero sus ojos cafés brillaban como una promesa. “Salvar al chico. Encontrar el agua. Volverse rico”
“En serio, ¿no tienes un plan?” pregunté.
Ulysses trató de aparentar seriedad por un minuto. “Creí que tú eras la lista” dijo “¿no tienes un plan?”
“No puedes solo entrar volando a la Gran Costa, abrirte paso hacia Agua Azul y tomar a Kai y a su padre” le dije.
¿Por qué no?
“Porque no puedes. Te matarán, por alguna razón”
Ulysses se rascó la barba. “Hmm. Necesitamos un mejor plan”
El piloto interrumpió con una pregunta acerca de la ruta, y él y Ulysses revisaron nuestra posición frente a un mapa arrugado y roto. Estábamos volando bajo, y ahora habían las señales inequívocas de población: caminos rotos, vehículos rescatados, las ruinas de edificios de concreto, destruidos y planos como hubieran sido aplastados por un pie gigante. Pero no había personas, ni otras señales de vida.
“Las ciudades fueron las primeras en irse” dijo Ulysses, notando que yo estaba observando fuera de la ventana.
“¿Por qué?”
“La mayoría de ellos no tenían agua. Ellos canalizaban el agua desde el país. Hubieron disturbios y guerras”
“El Gran Pánico”
“Incluso, antes de eso. El Pánico vino después. Cuando los canadienses represaron los ríos y el último gran casquete polar se derritió”
“Ellos lo derritieron por agua”, dijo Will, quien se impulsó hacia adelante, así él estaba prácticamente sentado en mi lugar.
“Ya estaba derretido. Las capas de hielo retrocedieron, y el mar hizo el resto”.
“¿Por qué nadie lo detuvo?”
“No pudieron. Pasó muy rápido y había mucho calor. Las ciudades tomaron lo que pudieron. Pero cuando las capas de hielo se derritieron, toda esa agua se desperdició- se derramó sobre el mar y se revolvió con la sal. Los acuíferos ya se habían secado. Los lagos habían sido drenados o contaminados. Todo lo que quedaron fueron ríos, y la mayoría de ellos también fueron represados.”
“¿Qué acerca de la lluvia?” pregunté. “El cielo”.
Ulysses asintió con la cabeza lentamente. “Debería haber suficiente lluvia para todos. Pero no la hay. Hemos represado las nubes también”
Ahora podía ver algo gris en la distancia. Al principio pensé que era una pista de aterrizaje, pero mientras nos acercábamos, se extendió hacia el horizonte y manchas blancas aparecieron en su superficie. Me di cuenta que era agua, tan lejos como el ojo pudiera ver, al filo de la tierra y más allá. Habíamos visto fotos del océano en la escuela, por supuesto, pero las fotos no podían captar la superficie inmensa e ininterrumpida o su vacío. La tierra era principalmente de agua, sin embargo, casi todo eso era imbebible. Durante el Gran Pánico, las ciudades costeras, fueron las que más sufrieron. Mirando el tramo continuo de color verde grisáceo, parecía como si todos los problemas de los hombres pudieran resolverse si solo pudiéramos tomar del océano. Pero no podíamos.
Entonces vi algo más: un octágono azul descansando sobre el mar. Apareció primero como un punto indistinguible en un fondo oscuro, pero conforme nos acercábamos, vi que tenía ocho lados, era como una gigante araña azul, cada lado con un tubo de plata de gran tamaño que se extendía dentro del océano. Pude ver también, que de hecho, no estaba sobre el océano. Reposaba por encima del agua, sobre pilares de acero que las olas no podían tocar.
“¿Qué es esa construcción?” Pregunté, a pesar, de que sospechaba que sabía la respuesta.
“Agua Azul” confirmó Ulysses. “Ahí es donde ellos hacen su magia”
La magia de la compañía mundial de desalinización tenía un precio. La desalinización era más cara de lo que la mayoría de los países podían pagar, y la desalinización a gran escala, envenenaba los océanos con minerales, químicos y lodo. Sin embargo mientras los humanos podían convertirse al canibalismo si estaban los suficientemente hambrientos, los gobiernos, se dirigían al mar por agua. Pronto, compañías como Agua Azul fueron más adineradas y poderosas que cualquier nación, y cualquiera quien pudiera pagar el precio, vivía con una fuente constante de agua.
“Es más tomar que dar” Ulysses concluyó. “Algún día pagarán”
El helicóptero giró a la izquierda y mi estomago dio un bajón. Pero lo que vi después me hizo sentirme mal por la preocupación. Un jet a la distancia, lo suficientemente cerca que podía ver el emblema del Agua Azul- una espiga sobrepuesta sobre una onda azul. Se disparó bajo en el cielo, y luego se depositó hacia nosotros.
“Ulysses”, susurré.
Pero él ya había visto el jet, y le gritó rápidamente instrucciones al piloto. El helicóptero se abalanzó hacia la derecha, pero no había forma de escapar del jet. La próxima vez, pasó tan cerca que, de hecho, pude ver al piloto en la cabina. Usaba un casco negro y azul con una máscara de oxigeno sobre su boca, y sus ojos estaban cubiertos con algo para poder ver a través de él y metálico. Sumergió sus alas dos veces, señalándonos la tierra, pero el piloto del helicóptero lo ignoró.
“Vuela hacia el interior” Ulysses indicó.
El helicóptero se alejó del mar y avanzó sobre la tierra. El jet siguió el mismo ritmo, surcando el cielo encima de nosotros y repetidamente sumergiendo sus alas. Vimos al piloto hacer un movimiento de aterrizaje con una de sus manos, pero Ulysses y su piloto lo ignoraron.
“Nos van a tirar abajo” dijo Will, naturalmente.
“No todavía” dijo Ulysses.
Ahora el helicóptero estaba sobre un espeso campo de geno-soya, un cultivo que se riega con agua de la fábrica de desalinización. Las plantas parecían marchitas y color café, pero sabía que habían sido genéticamente alteradas para que necesitaran lo mínimo de agua posible, lo que las permitía sobrevivir en condiciones severas. Los campos se expandían tan lejos como podía ver sin algún techo retráctil o alguna señal de evaporación de gestión. Se agitaron por el viento proveniente de los rotores, doblándose como las ondas de una tormenta. Su belleza era transgresora y mantuve los ojos mientras el horizonte desaparecía.
La sombra del jet se movió rápidamente sobre el suelo. Vino hacia nosotros antes de que lo viera en el aire. Hubo una nube de humo bajo una de sus alas y un misil voló hacia nosotros con una precisión letal.
“¡Ulysses!” grité esta vez.
No había tiempo incluso para parpadear. El misil explotó en una bola de fuego sólo cien metros de la nariz del helicóptero. Nos hizo tambalearnos y nos tiró a Will y a mí al piso, pero el helicóptero permaneció en el aire.
“Un disparo de advertencia” dijo Ulysses. Luego al piloto: “Llévanos abajo antes de que enderecen su objetivo.”
Subimos de nuevo a nuestros asientos, y esta vez nos doblamos en forma segura. Si había un lugar para aterrizar, no lo veía. Pero el piloto se apresuró al suelo como si él lo viera. ¡Demasiado rápido!, ¡Íbamos muy rápido!, ¡No podríamos aterrizar a esa velocidad!
Hubo un increíble ruido de rasgado y un choque de la columna vertebral rompiéndose. Las ventanas explotaron y todo lo de adentro voló fuera. La seguridad de los arneses penetraron profundamente en nuestros hombros, y los respaldos de los asientos eran como mazos de goma dura contra nuestras cabezas.
El silencio que siguió era la quietud de la muerte. Ulysses fue el primero en hablar. “¿Vera?, ¿Will?, ¿Roland?”
La voz de Will fue suave y clara. Mi cabeza me dolía, pero en cuanto me di cuenta, nada estaba roto o sangrando. El piloto, sin embargo, se quedó en silencio.
“¿Roland?” Ulysses repitió.
El cuerpo del piloto no estaba en el helicóptero – o lo que quedaba de los restos de metal. Estiré mi cabeza para ver que Will aún estaba atado a su asiento, a pesar de que los armazones de acero a los que el asiento había estado fijado fueron arrancados del fondo del marco del helicóptero. Ulysses estaba fijado entre la puerta y el techo y luchaba por liberarse por sí mismo. Pero no había señal de Roland.
Entonces lo vi, tendido en la geno-soya aproximadamente veinte metros de la puerta de la derecha. Su cabeza estaba rota hacia atrás en un ángulo antinatural y un brazo estaba retorcido por debajo de él. Sabía que estaba muerto antes que incluso notara el brillante charco rojo que machaba las plantas marrones. La bilis subió a mi garganta, y forcé a bajar un grito estrangulado.
“¿Qué es eso?” preguntó Ulysses.
“Está muerto” balbuceé.
“No hay tiempo para el duelo” dijo. “Ayúdame a salir de aquí”
Will se deslizó de sus arneses de seguridad y trepó a través de los restos retorcidos para ayudar a Ulysses. “¡Necesita una sepultura!” Will exclamó.
“No puedo esperar para eso”.
Como si hiciera énfasis sobre sus palabras, el jet rugió por encima de nosotros. Estelas blancas en el cielo; una luz de niebla como lluvia.
“Tienen que seguirse moviendo” dijo Ulysses. “No nos dejaran en paz por mucho tiempo”.
Me liberé de mi cinturón de seguridad y sentí una puñalada, dolor eléctrico a través de mi hombro. Antes de que pudiera pararme, caí al piso.
Will estaba a lado mio, y después Ulysses. Su actitud enérgica e indiferente de pronto se derritieron. “¿Qué pasa hermanita?” preguntó.
“Mi hombro” dije.
Ulysses suavemente manipuló mi brazo. El dolor era como miles de cuchillos en una herida abierta. “Dislocado” concluyó. “Puedo arreglarlo, pero va a doler peor al principio”
“¿Qué tan peor?”
“Como estirar el músculo hasta las lágrimas”
“¿Y después se sentirá mejor?”
“Si”
“Hazlo”
Ulysses me miró largo y tendido, como si estuviera sopesando el dolor contra su habilidad para infligirlo.
“Dame tu mano” dijo
Me tomó del brazo bueno y apretó con fuerza. Los callos duros en su palma rallaron mi piel. Su otra mano estaba sobre mi hombro. Su pecho se apretó contra mí. Podía ver cada línea en su rostro, los finos pelos de sus mejillas por encima de su barba donde no había barba crecida. Podía sentir los golpes de su corazón, el duro ritmo constante que hacía juego con el mío. Se estabilizó a sí mismo con un profundo respiro y se alejó.
Luego jaló.
El dolor no era nada como lo que había experimentado. Era como si cada fibra en mi brazo gritara a la vez, después fue arrancado de su anclaje. Un remolino de colores violentos se apoderaron de mis ojos, y mi cara ardió como si estuviera en fuego. Luego algo resbaló y cayó nuevamente en su lugar, y de pronto así, el dolor disminuyó. Me quedé mareada y con nauseas, cubierta por una húmeda y fría transpiración.
“Está hecho” dijo Ulysses.
Entonces me hizo vomitar, en un espasmo desgarrador que me dobló. No hubo nada, sólo una fina corriente de saliva surgió, sin embargo, y una vez que se había ido la náusea pasó. Me limpié la boca y me senté con la espalda derecha “estoy bien” dije.
Ulysses rasgó una tira de tela de su camisa y ató un cabestrillo improvisado de mi cuello a mi muñeca. “No es lo que recetó el doctor pero sostendrá tu brazo”.
Will me estaba viendo con algo como temor. “¿Dolio?”.
“No tanto” mentí.
El jet tronó nuevamente sobre nuestras cabezas y lanzó dos bengalas al cultivo de geno-soya. Columnas de humo rojo se elevaron al cielo.
“Nos están haciendo señales” dijo Ulysses. “Sigámonos moviendo”. Puso un brazo alrededor de mí y me ayudó a pararme, luego abrió un camino a través de la soya con su mano libre. Las plantas eran espesas y difíciles de doblar, pero Ulysses las mantenía abajo hasta que pudiéramos pasar. Los tallos alcanzaban mayor altura que mi cabeza. Me mantuve mirando hacia arriba para asegurarme que el cielo estaba arriba de mí, pero sólo hizo que me tropezara, y aún así, seguía sintiéndome atrapada y claustrofóbica.
Después de unos minutos, noté que Ulysses iba más lento y cojeaba.
“Estás herido” dije.
“No es nada” me dijo.
Pero su pierna estaba roja obscura con sangre. Estaba mojada a través de sus pantalones y la herida parecía seguir sangrando. Insistí que descansáramos pero Ulysses se negó. “En aproximadamente cinco minutos, estarán aquí con rastreadores robóticos y armas” dijo. “No se detendrán hasta que nos hayan atrapado. Dejarán los cuerpos en los campos”.
Su tono era tranquilo, pero había algo en su voz que lo traicionaba. Me tomó un momento, pero me di cuenta que estaba asustado, y su miedo me hizo ponerme más nerviosa que cualquier cosa que hubiera dicho.
“Esos no son gente ordinaria” continuó. “Los piratas roban, y engañaremos si es necesario, pero lo hacemos para sobrevivir y porque nuestros enemigos hacen lo mismo. Incluso PELA tiene un código, a pesar de que no siempre se vive por él. Pero Agua Azul sólo se preocupa por el dinero. Ni siquiera se preocupan por el agua realmente. No tienen lealtad y no ven fuera de su propio bien. Es codicia, pura y simple. Nada se interpondrá en su camino. Ninguna ley, ningún gobierno y ningún pirata con una pistola”.
“¿Cómo sabemos que aún no han matado a Kai?” preguntó Will.
“No. Lo mantendrán con ellos siempre y cuando convenga a sus propósitos. El chico es un adivino. Eso vale mucho dinero. Él les puede decir dónde está el agua, y pueden mantenerlo para que les diga sobre otros. No lo matarán mientras que exista lo usen para ello”
“Necesita medicina” dije.
“Le darán eso también”
El jet había desaparecido ahora, pero llegó otro sonido en la distancia, ásperos y rebuznos.
“Rastreadores” dijo Ulysses. “¡Muévanse!”
Los tres estábamos maltratados, dos de nosotros sangrando, pero corrimos tan rápido como podíamos. Will hacía muecas de dolor con cada paso, su pierna estaba curada pero no sanada. Ulysses no mostraba dolor, pero su rostro pálido traicionaba su lesión. Mi hombro había empezado a palpitar, y cada planta que me rozaba era como una flagelación.
Estábamos muy adentrados en los campos de soya. Nunca había visto tanta vegetación. Podía sentir prácticamente a las plantas palpitando, exhalando la humedad como respiración. Sin ninguna protección del sol o el cielo, hacían alarde de la gran riqueza de sus productores. Incluso con su alteración genética, seguían gastando la suficiente agua para saciar la sed de una gran ciudad. Pero a sus productores no les importaba. Ellos tenía fuentes para quemar, y la comida no sólo sabía mejor, era un potente recordatorio de su enorme poder.
“¡Corre Vera!” Will me instaba a seguir.
El rebuzno se hizo más fuerte. Seguíamos a Ulysses, quien golpeaba a las plantas con sus poderosos brazos. El dolor en mi hombro no era nada comparado con el ardor en mis pulmones, el dolor en los costados, y una terrible sensación de perforación que pulsaba en mi cráneo.
Y luego, de pronto, sin previo aviso, Ulysses se derrumbó.
Por un momento el tiempo se detuvo. No era posible que el gran rey pirata pudiera derrumbarse. Incluso cuando pensé que Ulysses se había ahogado, nunca vi su cuerpo, y me había opuesto a aceptar que en realidad podría haber muerto. Pero ahora aquí estaba, extendido ante nosotros, con los pantalones empapados y su rostro blanco.
Tomé su mano. “Ulysses” suplicaba. “Ulysses”
Él me miró, y sus ojos revoloteaban ligeramente.
“Me recuerdas a ella” me dijo.
“¿A quién?” pregunté, a pesar de que ya sabía.
“Ella era delgada, como tú. Solía llamarme Poppy”
“Resiste” le dije. “Por favor. Te conseguiremos ayuda. Lo prometo”
Y después, los rastreadores estaban sobre nosotros.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Dom Nov 13, 2011 3:27 pm

Yap :) No había subido porque no se ve tanto público





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Silvery el Dom Nov 13, 2011 5:42 pm

Ohhh gracias por los capis!!
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Lun Nov 14, 2011 10:18 pm

Dios, te amo. gracias pamee, y creeme si tienes algo de publico, lo que pasa es q no comentan.
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Mirk el Mar Nov 15, 2011 4:06 pm

Si, muchas Gracias
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por A. Déborah el Jue Nov 17, 2011 6:59 pm

Gracias por los capis!
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Sáb Nov 26, 2011 4:41 pm

Pamee otro capi, otro capi!!!! porfissss
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Selene el Miér Nov 30, 2011 5:35 pm

gracias por los capis esta interesante este libro
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por maia8 el Lun Dic 05, 2011 11:02 am

Gracias, espero suban pronto, se ve interesante
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por A. Déborah el Miér Dic 07, 2011 4:48 pm

Gracias =)
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por therunaway el Jue Dic 08, 2011 10:04 pm

algo me dice q no vamos a saber de este libro por un tiempo, al menos no hasta q terminen clockwork prince
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Jue Dic 08, 2011 10:50 pm

Mira, estoy a punto de terminar con Forbidden y luego sacaré The Perks, en unos días. Después me pongo a corregir de este a la par con Príncipe Mecánico. Pero entiéndanme! Acabo de llegar del trabajo, vengo agotada, así que un poquito de paciencia, si? Sé que las he hecho esperar mucho, pero les aseguro que valdrá la pena.





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por yuki_252 el Sáb Dic 17, 2011 6:10 pm

te comprendemos Pamee asi que a esperar
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por PeRiTa_D el Mar Dic 27, 2011 5:57 am

yo apoyo a todos!! jaja si hay publico.. yo espero varias traudducciones... tengo algunos mesesillos con claimed las brujas de santa ana pero no kiero postear mS por k se sienten presiinadas... hoy solo doy las gracias a las traductoras ya a todo el staff de traduccion
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por PeRiTa_D el Dom Ene 22, 2012 3:15 pm

Me preguntaba si van a subir mas capis de esteee libroo?? Uyyy
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Silvery el Dom Ene 22, 2012 5:14 pm

Creo que dijeron que ya subían directamente el pdf...
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por Pamee el Lun Ene 23, 2012 1:31 am

Estoy corrigiéndolo!! Pero como estoy trabajando voy algo lento :S





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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por yuymy el Dom Feb 26, 2012 12:02 am

Se ve interesante, gracias por los capitulos.
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por sophieHerondale el Sáb Mar 10, 2012 10:24 pm

uuuh Pame, te entiendo todo eso lo del trabajo lento
es muy interesante este libro, me encantan estos temas
espero que lo veamos pronto
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Re: The Water Wars - Cameron Stracher

Mensaje por caroline_anjou el Jue Mar 15, 2012 4:11 pm

uhhhh!!! se ve buenisimo este librooo!!! aqui se les suma otra fan xD esperare lo qeu sea necesario jojooj
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