El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Ene 20, 2011 4:05 am

9
Traducido por Pamee


Se quedó en la oscuridad, demasiado aturdido para llorar. Incluso en su repentina ciega conmoción, Azoth sabía que los mayores de Rata no podían estar dormidos. Esto era lo que habían estado esperando. Azoth se había ido por un escaso minuto, y ellos se habían llevado a Muñeca. Ni siquiera le haría algún bien despertar a la hermandad entera. En la oscuridad y confusión, no había sabido nunca cuáles de los mayores de Rata se habían ido. ¿Y qué hubiera hecho incluso si lo hubiera sabido? Incluso si hubiera sabido quién se fue, no hubiera sabido dónde habían ido. Incluso si hubiera sabido donde habían ido, ¿qué hubiera hecho? Yació en la oscuridad, tropezando sobre pensamientos, mirando fijamente el techo caído.

Los había escuchado. Maldito sea él por siempre. Había escuchado el sonido y ni siquiera había ido a ver.

Yacía en la oscuridad, acabado. El centinela cambió. El sol se elevó. Los ratas de hermandad se removieron, y él se quedó mirando el techo caído, esperando que colapsara sobre él como todo lo demás. No podría haberse movido si hubiera querido.
Yació en la luz. Los niños estaban chillando, los pequeños tiraban de él, gritando algo. Algo acerca de Badger. Preguntas. Era todo palabras. Las palabras eran viento. Alguien lo sacudió, pero él estaba muy lejos.

No fue hasta mucho tiempo después de eso que despertó. Había sólo un sonido que podría haberlo sacado de su trance: Rata, riendo.

Sintió un hormigueo disparándose a través de su piel y se sentó en posición vertical. Aún tenía el cuchillo. Había sangre seca en el suelo, pero Azoth apenas la vio. Se puso de pie y se dirigió caminando hacia la puerta.
Esa terrible risa sonó de nuevo, y Azoth corrió.

En el momento en que pasó a través de la puerta, por el rabillo de su ojo vio la sombra del marco de la puerta alargada y se movió bruscamente hacia adelante. Fue tan rápido como una araña de la trampilla que había visto una vez, e igual de eficaz. Se estrelló contra la sombra como si hubiera corrido hacia un muro. Su cabeza sonó cuando se echó para atrás dentro de las profundas sombras entre el edificio de la hermandad y la ruina junto a éste.

“¿Tan ansioso por la muerte, pequeño?”

Azoth no podía sacudir la cabeza, no podía liberarse. La sombra tenía una mano como hierro sobre su rostro. Lentamente, se dio cuenta de que era el Maestro Blint.

“Cinco días, niño. Cinco días tienes para matarlo.” Estaba susurrando en el oído de Azoth, el más leve aroma de ajo y cebolla se notaba en su aliento. Frente a ellos, Rata estaba hablando con la hermandad, riendo y haciéndolos reír con él. Algunos de los lagartos de Azoth estaban ahí, riendo también, esperando escapar de la atención de Rata.

Así que ya había comenzado. Todo lo que Azoth había logrado ya se estaba viniendo abajo. El resto de los lagartos se habían ido. Sin duda volverían arrastrándose para ver que había pasado. Azoth ni siquiera podía estar furioso con ellos por ello. En Las Madrigueras, hacías lo que tenías que hacer para sobrevivir. No era su fracaso: era de él.
Blint tenía razón: los mayores a ambos lados de Rata estaban listos. El mismo Rata estaba listo. Si Azoth hubiera atacado allí afuera, habría muerto. O peor. Todo el tiempo que había tenido para planificar, y no había hecho nada. Hubiera merecido esa muerte.

“¿Calmado ahora, chico?” preguntó Blint. “Bien. Porque voy a mostrarte cuál es el costo de tu vacilación.”


Solon fue acompañado a la cena por un anciano con una espalda encorvada y un uniforme elegantemente planchado adornado con galones de oro y el halcón blanco de los Gyre planeando sobre un prado negro, el cual a lo largo de los siglos había llegado a ser apenas reconocible como el halcón gerifalte que era. Un halcón norteño. Y no Khalidoriano o incluso Lodricariano, los halcones gerifaltes sólo eran encontrados en Los Hielos.
«Así que los Gyres son difícilmente más nativos de Cenaria que yo.»

La cena sería dispuesta en el gran comedor, una elección extraña a opinión de Solon. No era que el gran comedor no fuera impresionante—demasiado. Debía ser casi tan grande como el propio gran comedor del Castillo de Cenaria, adorando con tapices, banderas, escudos de enemigos muertos hace tiempo, enormes lienzos, estatuas en mármol y oro batido, y un mural en el techo que representaba una escena de Alkestia. En medio de tanta grandeza, la mesa esta empequeñecida a la insignificancia, aunque era de quince pasos de largo.

“Lord Solon Tofusin, de la Casa Tofusin, Windseekers de la Real Casa de Bra’aden de la Isla Imperio de Seth,” anunció el anciano. Solon estaba complacido de que el hombre o bien conocía o había desenterrado los títulos apropiados, incluso si Seth era apenas un imperio en estos días. Solon se adelantó a saludar a Lady Gyre.
Era una mujer atractiva, majestuosa, con los ojos verde oscuros y la piel morena y los delicados huesos de la Casa Graesin. A pesar de que tenía una figura admirable, se vestía modestamente por los estándares Cenarianos: el cuello alto, el dobladillo descendiendo casi hasta sus delgados tobillos, el vestido gris ajustado pero no apretado.

“Bendiciones, mi Lady,” dijo Solon, dándole la tradicional inclinación Sethi con la palma abierta, “que el sol sonría sobre usted y todas las tormentas la encuentren en puerto.” Fue un poco demasiado, pero también lo era tener tres personas cenando en un comedor lo suficientemente grande para tener su propio clima.

Ella asintió, sin siquiera tomarse la molestia de hablarlo. Se sentaron y los sirvientes llevaron el primer plato de comida, una sopa de pato mandarín con hinojo.

“Mi hijo me advirtió de lo que era, pero usted habla muy bien, ni ha tenido a bien poner un metal a través de su rostro. Y está usando ropas. Estoy muy complacida.”

Evidentemente la duquesa había escuchado acerca de la suerte de su hijo entrenándose con Solon y no apreciaba tener a su hijo humillado.

“¿Es verdad entonces?” preguntó Logan. Estaba en un extremo de la mesa, su madre en el otro, y Solon desafortunadamente en el medio. “¿De verdad los Sethi van desnudos en sus barcos?”

“Logan,” dijo Catrinna Gyre bruscamente.

“No. Si me permite, Lady Gyre, esa es una común percepción errónea. Nuestra isla divide la corriente más cálida en el Gran Mar, así que es muy caluroso incluso en invierno. En verano, es casi intolerable. Así que a pesar de que no llevamos tanta ropa o ropa tan pesada como que le gente usa aquí, no dejamos de tener nuestros propios estándares de modestia.”

“¿Modestia? ¿Llama modestas a las mujeres que corren sobre barcos medias desnudas?” preguntó Lady Gyre. Logan pareció entusiasmado por la idea.

“No todas ellas son modestas, por supuesto. Pero para nosotros, los pechos son tan eróticos como los cuellos. Puede que sea agradable besarlos, pero no hay razón para…”

“¡Va demasiado lejos!” dijo Lady Gyre.

“Por otro lado, una mujer que muestra sus tobillos obviamente está esperando no ir sola bajo cubierta. De hecho, Lady Gyre,” levantó una ceja y fingió mirar sus tobillos, aunque estaban muy lejos y al otro lado de las patas de la mesa. “Las mujeres Sethi pensarían que usted es muy descarada.”

El rostro de Catrinna Gyre se volvió pálido.

Antes de que pudiera decir cualquier cosa, sin embargo, Logan rió. “¿Tobillos? ¿Tobillos? Eso es tan... ¡tonto!” Silbó. “Lindos tobillos, madre.” Rió, de nuevo.

Un criado llegó con el segundo plato, pero Solon ni siquiera lo vio bajarlo. «¿Por qué hago esto?» No sería la primera vez que su lengua afilada había cortado su propia garganta.

“Veo que su falta de respeto no se limita a atacar a Lord Gyre,” dijo la duquesa.

Ahora él es el Lord Gyre. Así que, los hombres no eran estúpidos; no estaban mimando a Logan; probablemente ella les había ordenado no golpearlo en la práctica.

“Madre, nunca me faltó el respeto. Y no tenía la intención de faltarle el respeto a usted, tampoco.” Logan miró de su madre a Solon, y encontró miradas de piedras en cada uno. “¿Lo quiso, Lord Tofusin?”

“Milady,” dijo Solon, “mi padre me dijo una vez que no hay lords en el campo de práctica porque no hay lords en el campo de batalla.”

“Disparates,” dijo ella. “Un verdadero lord es siempre un lord. En Cenaria entendemos esto.”

“Madre, él quiere decir que las espadas del enemigo cortan nobles con tanta seguridad como cortan campesinos.”

Lady Gyre ignoró a su hijo y dijo, “¿Qué es lo que quiere de nosotros, Maestro Tofusin?”

Era algo de mala educación preguntarle a un invitado, y no menos importante dirigirse a él como un plebeyo. Solon había estado contando con la cortesía de los Gyre para darle tiempo suficiente para averiguar. Había pensado que podría observar y esperar, cenar con los Gyres en cada comida, y disfrutar de una quincena o dos antes de anunciar la intención de sus planes. Pensó que podría agradarle al chico, pero esta mujer, ¡dioses! podría ser mejor con la seductora Jadwin.

“Madre, no piensas que estás siendo un poco…”

Ella ni siquiera miró a su hijo; ella sólo levantó su palma y miró fijamente a Solon, sin pestañear.

«Entonces así es como es.»

Logan no era sólo su hijo. Por todo eso él era sólo un niño, Logan era el lord de Catrinna Gyre. En ese gesto despectivo, Solon leyó la historia de la familia. Ella levantó su mano, y su hijo que era aún lo suficientemente joven, lo suficientemente inexperto, guardó silencio como un buen hijo en vez de castigarla como un buen lord. En ese desdén y el desprecio con el que lo había saludado, Solon vio por qué el Duque Gyre había nombrado a su hijo Lord Gyre en su propia ausencia. El duque no podía confiar en su propia esposa para regir.

“Estoy esperando,” dijo Lady Gyre. La gelidez en su voz hizo que él tomara su decisión.

A Solon no le gustaban los niños, pero detestaba los tiranos. «Maldito seas, Dorian.»
“Vine para ser el consejero de Lord Gyre,” dijo, sonriendo con gusto.

“¡Ja! Absolutamente no.”

“Madre,” dijo Logan, con un toque de acero entrando a su voz.

“No. Nunca,” dijo ella. “De hecho, Maestro Tofusin, me gustaría que se fuera.”

“Madre.”

“Inmediatamente,” dijo ella.

Solon no se movió, se limitó a sostener su cuchillo y el tenedor de dos puntas—estuvo contento de recordar cómo usaban esas cosas los Cenarianos—sobre su plato, dispuesto a no moverse.

“¿Cuándo dejará que Lord Gyre actúe como Lord Gyre?” le preguntó.

“Cuando él esté listo. Cuando sea mayor. Y no seré cuestionada por algún Sethi salvaje quien…”

“¿Es por eso que el duque le ordenó cuando nombró a su hijo lord en su ausencia? ¿Dejar a Logan ser lord una vez que esté listo? Mi padre me dijo una vez que la obediencia retardada es realmente desobediencia.”

“¡Guardias!” gritó ella.

“¡Demonios, madre! ¡Deténgase!” Logan se puso de pie tan abruptamente que su silla cayó al suelo detrás de él.

Los guardias estaban a mitad de camino de la silla de Solon. Repentinamente parecieron atrapados, conspicuos. Se miraron unos a otros y lentamente, intentaron acercarse en silencio, en vano, su cota de malla sonaba a cada paso.

“Logan, hablaremos de esto más tarde,” dijo Catrinna Gyre. “Tallan, Bran, escolten a este hombre afuera. Ahora.”

“¡Yo soy el Gyre! No lo toquen,” gritó Logan.

Los guardias se detuvieron. Los ojos de Catrinna destellaron con furia. “Cómo te atreves a cuestionar mi autoridad. ¿Juzgas a tu madre frente a un extraño? Eres una vergüenza, Logan Gyre. Deshonras a tu familia. Tu padre cometió un terrible error al confiar en ti.”

Solon se sintió enfermo, y Logan pareció peor. Estaba temblando, repentinamente vacilante, a punto de doblegarse. La víbora. Destruía lo que debía proteger. Rompía la confianza de su propio hijo.

Logan miró a Tallan y a Bran. Los hombres se veían desdichados de ser testigos de tal visible humillación de Logan. Logan se encogió, pareció desinflarse.

«Tengo que hacer algo.»

“Mi Señor Gyre,” dijo Solon, poniéndose de pie y atrayendo todas las miradas. “Lo siento muchísimo. No deseo imponerme a su hospitalidad. Lo último que desearía es ser un motivo de conflicto en su familia, y de hecho, me olvidé y le hablé con demasiada franqueza a su madre. No siempre estoy a tono con... templar la verdad para las sensibilidades Cenarianas. Lady Gyre, le pido disculpas por cual ofensa que usted o su señor lord puedan haber recibido. Lord Gyre, pido disculpas si sintió que lo traté sin pensar y, por supuesto, me despido, si me lo concede.” Un pequeño efecto en el si me lo concede.

Logan se paró más recto. “No lo haré.”

“¿Mi lord?” Solon pintó desconcierto en su rostro.

“He encontrado mucha moderación y no la suficiente verdad en esta casa, Lord Tofusin,” dijo Logan. “Usted no ha hecho nada para ofenderme. Me gustaría que se quedara. Y estoy seguro de que mi madre hará todo lo que pueda para hacerlo sentir bienvenido.”

“Logan Gyre, tu no harás…” dijo Catrinna Gyre.

“¡Hombres!” les dijo Logan a los guardias en voz alta para interrumpirla. “Lady Gyre está cansada y sobreexcitada. Escóltenla a sus recámaras. Apreciaría que uno de ustedes vigilara su puerta esta noche en caso de que ella necesitara algo. Todos comeremos en la habitación usual en la mañana.”

A Solon le encantó. Logan confinó a su madre a sus habitaciones y puso un guardia en la puerta para mantenerla ahí hasta la mañana, sin darle una vía para reclamar.

«Este chico será formidable. ¿Será? Ya lo es. Y acabo de encadenarme a él.»
No era un pensamiento cómodo. Ni siquiera había decidido quedarse. De hecho, media hora antes, había decidido no decidirlo por unas semanas. Ahora era de Logan.

«¿Sabías que esto pasaría, Dorian?»
Dorian no creía en coincidencias. Pero Solon nunca había tenido la fe de su amigo. Ahora, fe o no fe, estaba comprometido. Hacía que su cuello se sintiera apretado, como usar un collarín de esclavo dos tallas demasiado pequeño.

El resto de una excelente comida pasó en silencio. Solon pidió permiso a su señor y se fue a buscar la posada más cercana en la que sirvieran vino Sethi.



Última edición por Pamee el Jue Ene 20, 2011 4:25 am, editado 1 vez





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Jue Ene 20, 2011 4:08 am

Gracias linda por el capítulo ::zo5::
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Ene 20, 2011 4:09 am

Me acabo de acordar de que probablemente me quede sin internet por no sé cuanto :S asi que mejor se los subo ahora Razz





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Jue Ene 20, 2011 9:31 am

Woooooooow!!!
El tema de la política está ahí porque....opssss... por poco hago spoiler, sólo puedo decir que hay personajes involucrados en política y además...los personajes también se verán envueltos en ella...Chan Cháaaaaaan!!!
XDDDDDDDDD
Gracias por el capítulo, chicas!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Jue Ene 20, 2011 11:26 am

Gracias Pamee!!!
Bueno muy genial que llegara Blint y detuviera a Azoth de hacer una estupidez... Donde estará Muñeca??
Ohhh que angustia... y que onda todavia con ese lord y tofusin??
bueno mas adelante espero se aclare xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por tania_salvatore el Jue Ene 20, 2011 2:16 pm

gracias por el capitulo
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Jue Ene 20, 2011 4:28 pm

gracias por el capi...
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kika283 el Jue Ene 20, 2011 4:39 pm

Gracias por los nuevos capítulos, había leído únicamente hasta el 4to... ahora a continuarla (^__^)
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Danny_DD el Jue Ene 20, 2011 6:34 pm

Gracias por el cap!!
estoy atrasada no me eh leido los dos ultimos u.u
Pero ya me los leo!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nadesda el Vie Ene 21, 2011 2:51 pm

No se que es mejor leer los capítulos para saber del li,bro o quedarme con la angustia gracias x los capítulo x fa no tardes
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por KANADIENSE el Sáb Ene 22, 2011 12:13 am

grax por el capi.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Sáb Ene 22, 2011 12:41 am

Que incertidumbre! Gracias por el capi Pamme!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Sáb Ene 22, 2011 5:08 pm

En un rato les subo el capi 10 (:





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Sáb Ene 22, 2011 5:15 pm

Que genial!!!!! xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Sáb Ene 22, 2011 10:28 pm

10
Traducido por ateh
Corregido por Pamee


Su rostro estaba destruido. Azoth había visto una vez un hombre que había sido pateado en la cara por un caballo. Había muerto agonizando entre dientes rotos y sangre. El rostro de Muñeca estaba peor.

Azoth desvió la mirada, pero Durzo agarró un puñado de su cabello y lo volteó. "Mira, maldito
seas, mira. Esto es lo que has hecho, muchacho. Esto es lo que cuesta la vacilación. Cuando digo que mates, matas. No mañana, no cinco días después. Matas en ese segundo. Sin dudar. Sin segundos pensamientos. Sin vacilación. Obediencia. ¿Entiendes la palabra? Yo sé mejor que tú. Tú no sabes nada. Tú no eres nada. Esto es lo que eres. Eres débil. Eres porquería. Eres la sangre que se propaga desde la nariz de la niña."

Sollozos estallaron de la garganta de Azoth. Se movió y trató de alejarse, pero el agarre de Durzo era de acero. "¡No! ¡Mira! Esto es lo que has hecho. ¡Esto es tú culpa! ¡Tu fracaso! Tu muerto lo hizo. Un muerto no debe hacer nada. Un muerto está muerto. No cinco días a partir de ahora—un muerto está muerto tan pronto como te lleves el contrato. ¿Entiendes?"

Azoth se levantó, y Durzo aún sosteniendo su cabello, lo volteó para que su vómito no salpicara a la Muñeca. Cuando terminó, Durzo le dio la vuelta y lo dejó ir. Pero Azoth giró, ni siquiera limpiando el vómito de sus labios. Miró a Muñeca. Ella no podría durar mucho. Cada respiración era dificultosa. La sangre manaba, goteaba, se escurría, se deslizaba sobre las sábanas, en el suelo.

Se quedó mirándola hasta que su rostro desapareció, hasta que sólo veía los ángulos y curvas de color rojo donde una vez ese bonito rostro de muñeca había estado. Los ángulos de color rojo se volvieron al rojo vivo y marcaron su memoria, cauterizándolo. Se mantuvo completamente inmóvil para que las cicatrices en su mente le dieran una imagen perfecta de lo que había hecho, perfectamente podrían coincidir con las laceraciones en el rostro.

Durzo no dijo una palabra. No importaba. Él no tenía importancia. Azoth no importaba. Lo único que importaba era la pequeña chica ensangrentada acostada en sábanas ensangrentadas. Sintió algo dentro colapsando, algo exprimiendo el aliento de su cuerpo.
Una parte de él se alegró, y parte de él lo alentó mientras él mismo se sentía ser aplastado,
compactado en la insignificancia, en el olvido. Esto era lo que se merecía.

Pero entonces se detuvo. Parpadeó y se dio cuenta de que no había lágrimas en sus ojos. No estaba aplastado. Algo en él se negaba a ser aplastado. Se volvió hacia Durzo.

"Si la salvas, soy tuyo. Para siempre."

"No entiendes, muchacho. Ya has fracasado. Además, se está muriendo. No hay nada que puedas hacer. Ella es inútil ahora. Una niña en la calle vale exactamente lo que puede conseguir por prostituirse. Salvar su vida no es bondad. No te agradecerá por ello."

"Te encontraré cuando esté muerto," dijo Azoth.

"Ya has fallado."

"Me diste una semana. Sólo han pasado cinco días."

Durzo negó con la cabeza. "Por los Ángeles de la Noche. Que así sea. Pero si vienes sin la prueba, terminaré contigo."

Azoth no respondió. Ya estaba andando.


Ella no se estaba muriendo rápidamente, pero sin duda se estaba muriendo. Durzo no podía dejar de tener una cierta rabia individual profesional. Ha sido un trabajo descuidado, cruel. Con las horribles heridas en su cara, era obvio que había sido destinada a vivir y vivir con horribles cicatrices que siempre la avergonzarían. Pero en cambio, estaba muriendo, resollando su vida a través de una sangrante nariz rota.

No había nada que pudiera hacer por ella, tampoco. Eso fue rápidamente evidente. Había matado a los dos mayores que la habían estado vigilando después de la carnicería, pero sospechaba que ninguno de ellos había sido el cortador. Ambos habían parecido demasiado horrorizados por el mal del que hacían parte. Una parte de Durzo que todavía tenía una pizca de decencia le exigió ir de inmediato a matar al retorcido que había hecho esto , pero había atendido a la niña pequeña primero.

Ella yacía en un catre bajo en una de las casas de seguridad más pequeñas que poseía en Las Madrigueras. La limpió lo mejor que pudo. Él sabía mucho sobre la preservación de la vida: había aprendido eso mientras aprendía a matar. Era sólo una cuestión de acercarse a la línea
entre la vida y la muerte desde el lado opuesto. Así, pronto vio que sus heridas iban más allá de sus habilidades. Había sido pateada, y estaba sangrando por dentro. Eso podría matarla, incluso si la sangre que estaba perdiendo de su cara no lo hacía.

"La vida está vacía," le dijo a su forma inmóvil. "La vida no vale nada, sin sentido. La vida es dolor y sufrimiento. Te lo estoy ahorrando si te dejo morir. Serás fea. Ellos se reirán de ti. Se quedarán mirándote. Te señalarán. Te estremecerás. Escucharás sus preguntas. Conocerás su auto compasión egoísta. Serás una curiosidad, un horror. Tu vida no vale nada ahora."

No tenía otra opción. Él tuvo que dejarla morir. Fue amable. No lo correcto, tal vez, pero fue amable. No lo correcto. El pensamiento lo consumió, y su fealdad y la sangre, su agonía, lo corroyó.

Tal vez necesitaba que salvarla. Por el niño. Tal vez ell sería sólo el pinchazo que lo moviera. Mamá K dijo que Azoth podría ser demasiado amable. Tal vez de esto Azoth aprendería a actuar en primer lugar, actuar con rapidez, matar a cualquiera que lo amenazara. El muchacho había esperado ya demasiado tiempo. Era un riesgo en ambos sentidos. El chico se había jurado a Durzo si él la salvaba, pero ¿qué le haría tener a esta mutilada alrededor a un chico? Sería un recuerdo viviente del fracaso.

Durzo no podía permitir que Azoth se destruyera a sí mismo por una chica. Él no lo permitiría.

El resuello lo decidió. No la mataría por sí mismo, y no era un cobarde para huir y dejarla morir sola. Bien. Haría lo que pudiera para salvarla. Si moría, no sería su culpa. Si vivía, haría un trato con Azoth. Pero, ¿quién demonios podía salvarla?



Solon se quedó mirando las basuras de su sexto vaso, de su caritativo y pésimo Sethi rojo. A cualquier viticultor honesto en la isla le habría dado vergüenza servir tremenda porquería a su sobrino mayor de edad. ¿Y basura? El vaso debía tener por lo menos la mitad de esa basura. Alguien tenía que decirle al posadero que este vino no estaba destinado a ser antiguo. Se suponía que iba a ser servido dentro de un año. En la parte exterior. Kaede no lo habría tolerado.

Así que le dijo el posadero. Y se dio cuenta por la mirada en el rostro del hombre que ya se lo había decido. Por lo menos dos veces.

Bueno, al diablo con él. Estaba pagando buen dinero por vino malo, y lo mantuvo con la esperanza de que después de unos vasos que no se diera cuenta de lo mal que estaba. Estaba equivocado. Cada vaso que acababa lo ponía un poco más irritable por la mala calidad.
¿Por qué alguien enviaría un mal vino todo el camino a través del Gran Mar? ¿Obtendrían de hecho un beneficio en él?

Al poner otra de plata , se dio cuenta que era por los tontos nostálgicos que obtenían un beneficio de ello. El pensamiento le hizo mal. O tal vez era el vino. Algún día tendría que convencer a Lord Gyre de invertir en vinos Sethi.

Se desplomó aún más en su silla y cogió otro vaso, haciendo caso omiso de los pocos otros clientes y el posadero aburrido. Esto fue realmente un ejercicio inexcusable de autocompasión, del tipo que hubiera tenido que sacar a Logan Gyre si lo viera caer en algo tan juvenil. Pero había viajado tan lejos, y ¿para qué? Recordó la sonrisa de Dorian, la sonrisita maliciosa de las chicas que nunca dejaban de arrullar más.

"Un reino está en tus manos, Solon."

"¿Qué me importa Cenaria? ¡Está al otro lado del mundo! "

"Yo no he dicho que el reino fuera Cenaria, ¿no?" Esa maldita sonrisa de nuevo. A continuación,
se desvaneció. "Solon, sabes que yo no te pediría esto si hubiera alguna otra manera…"

"No ves todo. Tiene que haber otra manera. Por lo menos dime qué se supone que debo hacer. Dorian, sabes lo que estaría dejando. Sabes lo que esto me costará."

"Lo sé," dijo Dorian, sus aristocráticas facciones mostrando el dolor que un gran lord puede sentir cuando es necesario enviar hombres a la muerte para lograr una meta."Él te necesita, Solon…"

Los recuerdos de Solon fueron abruptamente cortados con el pinchazo de un puñal en la espalda. Se sentó erguido, salpicando la basura de su séptima copa sobre la mesa.

"Suficiente, amigo" dijo una voz baja al oído. "Sé lo que eres, y yo Necesito que vengas conmigo."

"¿O bien?" preguntó Solon , mareado. ¿Quién podía saber que estaba aquí?

"Sí. O bien." Divertido.

"O bien ¿qué? ¿Vas a matarme delante de cinco testigos?" preguntó Solon. Rara vez bebía de dos vasos de vino en cualquier momento. Estaba demasiado desmejorado para esto. ¿Quién diablos era este hombre?

"Y se supone que eres inteligente", dijo el hombre. "Si sé lo que eres y aún así te amenazo, ¿crees que me falta voluntad para matarte?"

Ahí tenía a Solon " Y que es para detenerme…"

La daga se clavó la espina dorsal de nuevo. "Basta de palabras. Has sido envenenado. Haz lo que te diga y te daré el antídoto. ¿Eso responde el resto de tus preguntas?"

"En realidad…"

"Sabrás que está realmente envenenado porque en cualquier momento tu cuello y axilas comenzarán a picar."

"Uh-huh. Raíz Ariamu?" preguntó Solon, tratando de pensar. ¿Estaba fanfarroneando? ¿Por qué lo haría?

"Además de algunas otras cosas. Última advertencia."

Su hombro comenzó a picar. Maldita sea. Podría haberse encargado de la raíz ariamu por sí mismo, pero esto... "¿Qué quiere?"

"Dirígete afuera. No te voltees, no digas nada."

Solon se acercó a la puerta, casi temblando. El hombre había dicho "lo que eres" no "quién eres." Eso podría haber tenido referencia a ser Sethi, pero sus otros comentarios, obviamente no la tenían. El Sethi podría ser famoso o infame por muchas cosas, pero con razones o sin ellas, la inteligencia no era una de ellas.

Él había tocado apenas la calle cuando sintió la daga pinchar su columna vertebral de nuevo. Una mano sacó su espada de la vaina. "Eso no será necesario," dijo Solon. Era su imaginación, ¿o su cuello le estaba picando? "Muéstrame lo que quieres."

El envenenador lo llevó alrededor del edificio en donde dos caballos estaban esperando. Juntos cabalgaron al sur y luego a través del Puente Vanden. Fueron engullidos por Las Madrigueras, y aunque Solon no creía que el hombre hubiera estado dando vueltas para perderlo,
pronto lo estuvo. Maldito vino.

Finalmente, se detuvieron frente a una pequeña choza entre otras. Desmontó
inseguro y siguió al hombre a su interior. El envenenador vestía ropa oscura y una
voluminosa capa gris y negra, con su capucha puesta. Todo lo que Solon pudo ver fue que era alto, obviamente atlético, y probablemente delgado. El hombre asintió con la cabeza hacia la
puerta, y Solon entró.

El olor de sangre le golpeó al instante. Una niña estaba tendida en una cama baja, apenas
respirando, apenas sangrado, con la cara echa un lío sangriento. Solón se volteó. "Se está muriendo. No hay nada que pueda hacer."

"Hice lo que pude," dijo el hombre. "Ahora haz lo que haces. He dejado todas las herramientas que puedas necesitar."

"Lo que sea que pienses que soy, estás equivocado. ¡No soy un sanador! "

"Ella muere, tu mueres." Solon sintió el peso de los ojos del hombre en él. Entonces el
envenenador dio vuelta y se marchó.

Solon miró la puerta cerrada y sintió la desesperación elevándose como olas gemelas de oscuridad procedentes de cada lado. Luego se sacudió. Suficiente. Así que estaba cansado,
todavía borracho, envenenado, con picazón, y nunca había sido muy bueno en la curación para
empezar. Dorian había dicho que alguien de aquí lo necesitaba, ¿no es así? Así que seguramente Solon no podía morir todavía.

A menos, por supuesto, que con Logan haciendo frente a su madre Solon ya hubiera sido todo lo necesario que podría ser.

Bueno. Ese es el problema con la profecía, ¿no? Nunca se sabe. Solon se arrodilló junto a la niña y empezó a trabajar.






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Dom Ene 23, 2011 1:39 pm

Gracias por el capi chicas!!! espero que muñeca se salve pobrecita!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Dom Ene 23, 2011 2:35 pm

uhhh pobre de Muñeca... q dolor... pobre azoth, ahora sera que si va y mata a Rata?
Y Blint que lindo queriendo salvar a Muñeca muy a su modo hehehehe

Gracias por el cap xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Mar Ene 25, 2011 1:02 pm

Gracias por el capi!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Danny_DD el Mar Ene 25, 2011 5:36 pm

Gracias por el cap!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Miér Ene 26, 2011 9:03 pm

11
Traducido por ateh
Corregido por Pamee

Mamá K cruzó las piernas en la ausente y provocativa forma que sólo una cortesana veterana cortesana podía hacer. Algunas personas se ponían nerviosos habitualmente. Mamá K habitualmente seducía. Con una figura que la mayoría de las mujeres sólo podían envidiar, podría pasar por una mujer de treinta años, pero Mamá K no se avergonzaba de su edad. Había hecho una fiesta inmensa por su cumpleaños número cuarenta. Pocos de los que le habían dicho que eclipsaba a sus propias cortesanas habían estado mintiendo, pues Gwinvere Kirena había sido la cortesana de una época. Durzo sabía de una docena de duelos que se habían luchado por ella, y por lo menos muchos señores se le habían propuesto, pero Gwinvere Kirena no se encadenaría a
ningún hombre. Conocía muy bien todos los hombres que conocía.

"Realmente te tiene nervioso este Azoth, ¿no?." dijo Mamá K.

"No."

"Mentiroso". Mamá K sonrió, toda labios carnosos y rojos y dientes perfectos.

"¿Qué me delató?" preguntó Durzo, no estando realmente interesado. Estaba nervioso, sin embargo. Las cosas habían dado un giro de repente fuera de control.

"Estabas mirando mis pechos. Sólo me miras como si fuera una mujer cuando estas demasiado distraído para mantener la guardia alta." Ella volvió a sonreír."No te preocupes, creo que es dulce."

"¿Nunca te detienes?"

"Eres un hombre sencillo que le gusta pensar, Durzo Blint. Realmente sólo tienes tres refugios cuando el mundo te abruma. ¿Quieres que te diga cuáles son, mi grande y fuerte ejecutor?"

"¿Es este el tipo de cosa que hablas con los clientes?" Fue un golpe bajo. Por otra parte, era el tipo de comentario con el que una puta se habría visto afectada el suficiente número de veces para que estuviera bien armada en su contra ahora.

Ella ni siquiera parpadeó. "No"dijo ella. "Pero había un barón patéticamente dotado a quien le gustaba que pretendiera que era su niñera y cuando él era travieso, me…"

"Ahórramelo." Era una pérdida detenerla, pero ella habría ido en ese camino por diez minutos, sin omitir ningún detalle.

"Entonces, ¿qué quieres, Durzo? Ahora estás mirando tus manos de nuevo."

Estaba mirando sus manos. Gwinvere podía ser más problemática de lo que valía la pena, pero sus consejos siempre fueron buenos. Ella era la persona más perspicaz que conocía y más inteligente que él por un gran tramo. "Quiero saber qué hacer, Gwinvere." Después de un largo momento de silencio, levantó la vista de sus manos.

"¿Sobre el niño?" preguntó.

"No creo que tenga esto en él."

Cuando Azoth dio la vuelta a la esquina, Rata estaba sentado en el porche trasero de la ruina que la hermandad llamaba casa. El corazón de Azoth se detuvo al ver al feo chico. Rata estaba solo, esperando por él. Le daba vueltas a una espada corta en su lugar. Manchas de óxido interactuaban con el guiño de la luna menguante en el acero brillante mientras giraba.

En este momento de descuido, la cara de Rata parecía tan inestable como el acero girando,
un momento el monstruo que Azoth siempre había conocido, al momento siguiente un
crecido chico asustado. Azoth arrastró los pies hacia adelante, más confuso y asustado por esa visión de humanidad que asombrado. Había visto demasiado.

Se adelantó a través del hedor del callejón que todo la hermandad utilizaba como baño. Ni siquiera le importaba ver dónde ponía los pies. Estaba vacío.

Cuando levantó la vista, Roth estaba de pie con esa familiar sonrisa cruel en los labios, la oxidada espada apuntando a la garganta de Azoth.

"Es suficiente," dijo Rata.

Azoth se encogió. "Rata," dijo, y tragó saliva.

"No más cerca," dijo Rata. "Tienes una navaja. Dámela".

Azoth estaba al borde de las lágrimas. Tomó el cuchillo de su cinturón y se lo tendió por el mango. "Por favor," dijo. "Yo no quiero morir. Lo siento. Haré lo que sea que quieras. Sólo no me hagas daño."

Rata tomó la navaja.

"Voy a concederle que es inteligente," dijo Durzo. "Pero se necesita algo más que inteligencia.
Lo has visto aquí con todas las otras ratas de hermandad. ¿Tiene ese...?" Chasqueó los dedos, sin poder encontrar la palabra.

"A la mayoría de ellos sólo los veo en invierno. Duermen en las calles el resto del año. Les doy un techo, Durzo, no una casa."

"Pero lo has visto."

"Lo he visto." Ella nunca lo olvidaría.

"Gwinvere, ¿es astuto?"

Rata escondió el cuchillo en su cinturón y palmeó a Azoth. No encontró otras armas. Su temor se disolvió y dejó solamente regocijo. "¿No hacerte daño?" preguntó. Le dio un revés con la mano a Azoth.

Era casi ridículo. Azoth prácticamente voló por la fuerza del golpe. Quedó tirado en el suelo y se levantó lentamente, con las manos y las rodillas sangrando. ¡Es tan pequeño!

¿Cómo le temí a esto alguna vez? Los ojos de Azoth sangraban miedo. Estaba llorando, haciendo pequeños gemidos en la oscuridad. Rata dijo "Voy a tener que hacerte daño, Azoth. Tú ya me hiciste daño a mí. Yo no quería que fuera así. Yo te quería conmigo."

Todo era demasiado fácil. Azoth había vuelto a la hermandad ya destruida. A Rata no le gustó. Quería hacer algo para sellar la humillación de Azoth.

Dio un paso adelante y agarró a Azoth del cabello. Tiró de él hasta las rodillas, disfrutando de los pequeños gritos de dolor que el niño daba.

Debía lo que vendría después a Neph. A Rata no le gustaban en especial los niños más que las niñas. No veía mucha diferencia. Pero Rata nunca hubiera pensado en esto como un arma si Neph no le hubiera dicho lo mucho que se rompía el espíritu de una persona al ser forzada.

Esto se había convertido en uno de los favoritos de Rata. Cualquiera podía asustar a una niña, pero los niños en la hermandad le temían más de lo que le había temido nunca a nadie. Miraban a Bim o Weese o Pod o Jarl y se ablandaban. Y cuanto más lo había hecho, más lo estimulaba.

Sólo ver a Azoth ahora, de rodillas, con los ojos redondos de miedo, el lomo de Rata se revolvía. No había nada mejor que ver el fuego del desafío retumbar alto y luego, rápidamente o en varias noches, morir, estallar de nuevo, y morir para siempre.


"Un ejecutor tiene que perderse a sí mismo," dijo Durzo. "No, abandonarse a sí mismo. Para ser un asesino perfecto, él tiene que usar la piel perfecta para cada muerte. Gwinvere, tú entiendes, ¿no?"

Ella cruzó sus largas piernas. "La comprensión es lo que distingue a las cortesanas de las putas. Me meto bajo la piel de cada hombre que camina a través de mis puertas. Si conozco a un hombre, sé como complacerlo. Sé cómo manipularlo para que trate de
comprar mi amor y se vuelva competitivo con los otros intentando hacer la misma cosa, pero sin que se sienta celoso de ellos."

"Un ejecutor tiene que conocer a sus muertos así," dijo Durzo.

"¿Y no crees que Azoth pueda hacerlo?"

"Oh, no. Creo que si puede," dijo Durzo. "Pero después de conocer a un hombre o a una mujer de esa manera… después de usar su piel y caminar unas cuantas millas en ella, no puedes evitar amarlos…"

"Pero no es amor verdadero," dijo Gwinvere en voz baja.

"…y cuando los amas, es el momento en que un ejecutor tiene que matar."

"Y eso es lo que Azoth no puede hacer."

"Es demasiado blando."

"¿Incluso ahora, incluso después de lo sucedido a su pequeña amiga?"

"Incluso ahora."

"Tenías razón," dijo Azoth a través de sus lágrimas. Miró a Rata de pie junto a él, la luz de la luna arrojando su sombra sobre Azoth. "Sabía lo que querías, y yo también lo quería. Simplemente... simplemente no podía. Pero ahora estoy listo."

Rata bajó la vista hacia él, una tenue luz de sospecha floreció en sus ojos.

"He encontrado un lugar especial para nosotros..."Azoth se detuvo. "Pero no importa, podemos hacerlo aquí. Deberíamos hacerlo aquí. "Los ojos de Rata eran duros, pero ilegibles. Azoth se puso de pie lentamente, aferrándose a las caderas de Rata. "Vamos a hacerlo aquí. Deja que todo la hermandad nos escuche. Que todos lo sepan."

Todo su cuerpo temblaba y no había manera de ocultarlo. La repulsión se arqueaba a través de él como un rayo, pero mantuvo su cara esperanzada, fingió que temblaba por la pura e ingenua incertidumbre. «No puedo. No puedo. Que me mate. Cualquier cosa pero…» Si pensaba, si consideraba cualquier cosa por un segundo, estaría perdido.

Azoth extendió una temblorosa mano hacia la mejilla de Rata y se detuvo, se puso de puntillas y lo besó.

"No," dijo Rata, dándole una palmada. "Hacemos esto a mi manera."

"Para ejercer este oficio, un hombre tiene que valer nada, tiene que sacrificar…" Durzo se detuvo.

"¿Todo?" preguntó Gwinvere . "¿Cómo tú has hecho tan bien? Mi hermana podría tener algo que decir acerca de eso."

"Vonda está muerta debido a que yo no lo estoy," dijo Durzo. No encontraría la mirada de Gwinvere. Fuera de la ventana, la noche estaba empezando a perder su agarre sobre la ciudad.

Mirando a Durzo allí, su rostro duro, con marcas de viruela en el rostro brillando de amarilla tristeza a luz de la lámpara, Gwinvere se suavizó. "Así que te enamoraste, Durzo. Ni siquiera los ejecutores son inmunes. El amor es una locura."

"El amor es fracaso. Lo perdí todo porque fracasé."

"¿Y qué harás si Azoth fracasa?" preguntó Gwinvere .

"Dejarlo morir. O matarlo."

"Lo necesitas," dijo ella suavemente. "Tú me dijiste que él va a llamar a un ka'kari para ti."

Antes de que Durzo pudiera decir algo, alguien llamó a la puerta.

"Pase," dijo Mamá K.

Una de las criadas de Gwinvere, obviamente una cortesana antigua, ahora demasiado vieja para los burdeles, asomó la cabeza por la puerta. "Hay un chico que quiere verla, señora. Su nombre es Azoth."

"Déjalo entrar," dijo Gwinvere.

Durzo la miró. "¿Qué demonios está haciendo aquí?"

"No lo sé." A Gwinvere le hizo gracia. "Supongo que si es del tipo de chico que puedes moldear para ser un ejecutor, no puede serlo sin ciertos recursos."

"Maldita sea, lo dejé hace ni tres horas" dijo Durzo.

"¿Y?"

"Pues que le dije que lo mataría si lo veía sin pruebas. Tú sabes que no puedo hacer amenazas banales." suspiró Durzo. "Puede que tengas razón, pero está fuera de mis manos."

"Él no está aquí por tí, Durzo. Está aquí para verme. Entonces, ¿por qué no haces tu pequeña cosa con la sombra y desapareces?"

"¿Mi pequeña cosa con la sombra?"

"Ahora, Durzo".

La puerta se abrió y una ensangrentado y desgraciado muchacho entró. Pero incluso golpeado como estaba, Gwinvere lo habría elegido entre mil ratas de hermandad. Esta rata del hermandad tenía fuego en sus ojos. Se puso de pie derecho, aunque su rostro estaba desgastado, con la boca y la nariz goteando sangre. La miró descaradamente, pero era lo suficientemente joven o lo suficientemente inteligente para mirarla a los ojos y no a su escote.

"Ves más que la mayoría, ¿no?" dijo Mamá K. No era una pregunta.

Ni siquiera asintió. Era demasiado joven para burlarse de su forma de expresar preguntas, así que había algo más en esa mirada plana que le estaba dando.

Por supuesto. "Y has visto algo terrible, ¿verdad?"

Azoth se limitó a mirarla con ojos grandes, temblando. Era una imagen de la desnuda inocencia que muere cada día en Las Madrigueras. Se agitó algo en ella que había pensado había muerto hace mucho tiempo. Sin siquiera una palabra, sabía que podía ofrecerle al niño el abrazo de una madre, la aceptación de una madre, un lugar seguro. Le podría dar un refugio, incluso a este hijo de Las Madrigueras, que probablemente nunca había sido sostenido en su vida. Una mirada suave, un toque en la mejilla, y una palabra, y él se derrumbaría en sus brazos y lloraría.

¿Y Durzo qué haría? Vonda había muerto hace apenas tres meses. Había perdido a más que una amante cuando ella murió, y Gwinvere no sabía si alguna vez se recuperaría. ¿Entendería que las lágrimas Azoth no lo hacen débil?

Para ser honesta consigo misma, Gwinvere sabía que abrazar a Azoth no sería sólo por él. No podía recordar la última vez que había abrazado a alguien que no hubiera pagado por el privilegio.

¿Y qué haría Durzo si viera al verdadero amor ahora? ¿Esto lo haría humano, o se diría a sí mismo que Azoth es demasiado débil y lo mataría en vez de admitir que lo necesita?

Todo esto le tomó un segundo para leer al niño y pesar sus opciones. Había demasiado en juego. No podía hacerlo.

"Así que, Azoth," preguntó ella, cruzando los brazos debajo de sus senos "¿A quién mataste?"

La sangre se escurrió del rostro de Azoth. Parpadeó mientras el miedo repentinamente aclaraba los ojos de las lágrimas que amenazaban.

"Primer asesinato, también," dijo Mamá K. "Bien".

"No sé de qué estás hablando," dijo Azoth, demasiado rápido.

"Sé como luce un asesino," su voz era fuerte. "Entonces, ¿a quién mataste?"

"Necesito hablar con Durzo Blint. Por favor. ¿Dónde está?"

"Aquí mismo," dijo Blint, detrás de Azoth. Azoth se estremeció. "Y ya que me has encontrado," Blint continuó," es mejor que alguien esté muerto."

"Él... "Azoth miró a mamá K, evidentemente preguntándose si podía hablar delante de ella. "Él lo está."

¿Dónde está el cuerpo? "exigió Blint.

"Está, está en el río."

"Así que no hay prueba. Qué conveniente."

"Aquí está tu prueba," gritó Azoth, de repente furioso. Tiró lo que estaba sosteniendo a Durzo. Durzo lo agarró en el aire.

"¿Llamas a esto una prueba?" preguntó Durzo. Abrió la mano y Mamá K vio que estaba sosteniendo una oreja ensangrentada. "Yo lo llamo una oreja. ¿Has conocido a un hombre que haya muero por perder una oreja, Gwin?"

Mamá K dijo, "No me pongas en medio de esto, Durzo Blint".

"Te puedo mostrar el cuerpo," dijo Azoth.

"Dijiste que está en el río."

"Lo está".

Durzo vaciló.

"Maldito seas, Durzo. Ve," dijo Mamá K. "Se lo debes."


El sol había salido totalmente por encima del horizonte cuando llegaron a la tienda de reparación de barcos. Durzo entró solo y salió diez minutos más tarde, deslizando hacia abajo una húmeda manga. No miró hacia Azoth cuando preguntó "Hijo, estaba desnudo. ¿Él...?"

"Puse el lazo alrededor de sus pies antes, antes de que pudiera... Lo maté antes." En tono frío y distante, Azoth se lo contó todo. La noche se desvanecía como un mal sueño, y lo que recordaba hacer, no podía creer lo que había hecho. Debía haber sido alguien más. Mientras le contaba su historia, Blint lo miró de una manera en la que nadie lo había mirado nunca nunca antes. Podría haber sido compasión. Azoth no lo sabía. Él nunca había visto compasión antes.

"¿Muñeca lo logró?" preguntó Azoth.

Durzo puso las manos sobre los hombros de Azoth y lo miró a los ojos. "No lo sé. Se veía mal. Tengo la mejor persona que pude encontrar para tratar de salvarla. Niño," Blint miró hacia otro lado, parpadeando. "Voy a darte otra oportunidad."

"¿Otra prueba?" Los hombros de Azoth cayeron. Su voz era plana, desinflada. Él ni siquiera podía liberar la energía necesaria para indignarse. "No puede. Hice todo lo que dijo."

"No hay más pruebas. Te estoy dando una oportunidad más para reconsiderar. Tú has hecho todo lo que te pedí. Pero esta no es la vida que deseas. ¿Quieres salir de la calle? Te daré una bolsa de plata y te harás aprendiz de arquero o herbolario en el lado este. Pero si vienes conmigo, negociarás todo por esto. Una vez hecho este trabajo, nunca serás el mismo. Estarás solo. Serás diferente. Por siempre.
Y eso no es lo peor. No estoy tratando de asustarte. Bueno, tal vez lo estoy. Sin embargo, no estoy exagerando. No estoy mintiendo. Lo peor de todo, chico, es esto: Las relaciones son cuerdas. El amor es un lazo. Si vienes conmigo, debes renunciar al amor. ¿Sabes lo que eso significa?"

Azoth negó con la cabeza.

"Significa que puedes follar a tantas mujeres como quieras, pero nunca te puedes enamorar de
una. No permitiré que fracases por una chica." La voz de Durzo estaba llena de violencia. Sus manos eran garras en los hombros de Azoth, sus ojos eran ojos de depredador. "¿Entiendes?"

"¿Qué pasa con Muñeca?" preguntó Azoth. Debía haber estado cansado. Sabía que mencionarla fue un error antes de que terminara la pregunta.

"¿Tienes diez, once años de edad? ¿Crees que la amas?"

"No," Demasiado tarde.

"Te dejaré saber si vive, pero si vienes conmigo, Azoth, nunca hablarás con ella otra vez. ¿Entiendes? Si te haces aprendiz de arquero o herbolario, podrías verla tanto como desearas. Por favor, chico. Asúmelo. Esta podría ser tu última oportunidad de felicidad."

«¿Felicidad? Yo no quiero tener miedo nunca más.» Blint no tenía miedo. Las personas tenían miedo de él. Susurraban su nombre con asombro.

"Sígueme ahora" Blint dijo, "y por los Ángeles de la Noche, me pertenecerás. Una vez que empecemos, te conviertes en un ejecutor o mueres. El Sa'kage no puede permitirse el lujo de hacerlo de otra manera. O te quedas, y te encontraré en un par de días y te lleve a tu nuevo amo."

Blint se puso de pie y sacudió las manos aún húmedas, como si las lavara de la materia. Se volteó bruscamente y entró en las sombras de un callejón.
Al salir del nicho en el que había estado de pie, Azoth miró hacia la calle, hacia la casa de la hermandad, a un centenar de pasos de distancia. Tal vez no era necesario ir con Blint ahora. Había matado Rata. Tal vez pudiera volver y todo estaría bien.

«¿Volver a qué? Todavía estoy demasiado pequeño para ser el jefe de la hermandad. Ja'laliel sigue muriendo. Jarl y Muñeca siguen mutilados.»

No habría bienvenida de héroe para Azoth. Roth o algún otro mayor se haría cargo de la hermandad, y Azoth tendría miedo de nuevo, como si nada hubiera pasado.

«¡Pero él me prometió un puesto de aprendizaje!» Sí, lo había prometido, pero todos sabían que no confiabas en los adultos.

Blint aún era confuso. No sonaba bien la forma en que hablaba de Muñeca, pero sólo
justo ahora Azoth había visto algo en el ejecutor. Había algo en él que le importaba. Había algo en el asesino legendario que quería lo mejor para Azoth.

Azoth no creía que Muñeca no fuera valiosa sólo porque ya no era bonita. No sabía si podría volver a matar. No sabía lo que Blint podría hacerle ni por qué. Pero lo que sea que fuese ese algo que él había visto en el ejecutor, era mucho más valioso para Azoth que todas sus dudas.

Calle abajo, Jarl salió de la casa de la hermandad. Vio Azoth, e incluso desde esa distancia, Azoth lo vio sonreír, dientes blancos y brillantes en contra su piel de Ladeshiana. Por la sangre en el porche trasero y la ausencia de Rata, deberían haberse imaginó que estaba muerto. Jarl saludó y se apresuró hacia Azoth en la luz del deslumbrante sol.

Azoth le dio la espalda a su mejor amigo y se metió en el abrazo de las sombras.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Miér Ene 26, 2011 9:04 pm

12
Traducido por Pamee


“Bienvenido a casa,” la voz del Maestro Blint estaba teñida con sarcasmo, pero Azoth no lo oyó. La palabra hogar contenía magia. Él nunca había tenido un hogar.

La casa de Durzo Blint se agazapaba profundamente en Las Madrigueras bajo las ruinas de un antiguo templo. Azoth miró con abierto asombro. Desde afuera, parecía que no había nada aquí, pero Blint tenía muchas habitaciones, ninguna de ellas pequeña.

“Aprenderás a pelear aquí,” dijo Blint, asegurando, desbloqueando, y volviendo a asegurar cada uno de los tres cerrojos en la puerta. La habitación era amplia y profunda, y repleta con equipamiento: diversos blancos, cojines rellenos de paja, y todo tipo de armas de práctica, vigas suspendidas sobre el suelo, extraños trípodes con accesorios de madera, cables, sogas, ganchos, y escaleras. “Y aprenderás a usar esos.” Blint señaló hacia las armas alineadas en las paredes, cada una indicada claramente con pintura blanca. Había armas de todos los tamaños y formas desde puñales de un sólo filo hasta enormes cuchillos. Espadas rectas o curvadas, de uno o dos filos, con diferentes colores y patrones de acero. Espadas con ganchos, muescas, y lengüetas. Luego había mazas, mayales, hachas, martillos de guerra, mazos, duelas, armas de asta, hoces, lanzas, hondas, dardos, garrotes, arcos cortos, arcos, ballestas.

La habitación siguiente era igualmente sorprendente. Disfraces y equipamiento se alineaban en las paredes, cada uno minuciosamente perfilado. Pero ahí también había mesas cubiertas con libros y viales. Los libros estaban repletos con marcadores. Los frascos cubrían una mesa enorme y estaban llenos de semillas, flores, hojas, setas, líquidos, y polvos.

“Estos son los ingredientes básicos para la mayoría de los venenos en el mundo. Tan pronto como Mamá K te enseñe como leer, leerás y memorizarás la mayor parte de lo que está en estos libros. El arte de envenenar es un arte. Lo dominarás.”

“Sí, señor.”

“En un par de años, cuando tu Talento se acelere, te enseñaré a usar magia.”

“¿Magia?” Azoth se sentía más cansado por segundos.

“¿Crees que te acepté por tu apariencia? La magia es esencial para lo que hacemos. No el Talento, ni la ejecución.”

Azoth comenzó a tambalearse, pero antes de que pudiera colapsar, el Maestro Blint lo agarró por la parte trasera de su túnica harapienta y lo guió a la siguiente habitación. Sólo había una plataforma y Blint no lo puso en ella, sino que en su lugar lo guió hacia un sitio junto a una pequeña chimenea.

“El primer asesinato es difícil,” dijo Blint. Parecía estar hablando desde muy lejos. “En algún momento de esta semana, probablemente llorarás. Hazlo cuando me haya ido.”

“No voy a llorar,” prometió Azoth.

“Seguro. Ahora duerme.”



“La vida es vacía. Cuando tomas una vida, no estamos tomando nada de valor. Los ejecutores son asesinos. Eso es todo lo que hacemos. Eso es todo lo que somos. No hay poetas en el negocio amargo,” dijo Blint. Se debía haber ido mientras Azoth dormía, porque ahora Azoth sostenía una pequeña espada suficiente para el puño de un niño de once años, sintiéndose incómodo.

“Ahora atácame,” dijo Blint.

“¿Qué?”

El lado de la espada de Blint se estrelló contra la cabeza de Azoth.

“Yo ordeno. Tú obedeces. Sin vacilaciones. ¿Lo tienes?”

“Sí, señor.” Azoth se puso de pie y cogió la espada. Se frotó la cabeza.

“Ataca,” dijo Blint.

Azoth lo hizo, salvajemente. Blint desvió sus golpes o se hizo a un lado así que Azoth cayó por la fuerza de sus propios movimientos. Todo el tiempo, Blint habló.

“No estás haciendo arte, estás haciendo cadáveres. Lo muerto está muerto.” Se paró rápidamente y la espada de Azoth salió deslizándose a través del suelo. “Coge eso.” Blint fue tras Azoth y lo atacó de nuevo. “No juegas con tus matanzas. No vayas por una estocada hermosamente acabada. Corta a alguien veinte veces y luego déjalos colapsar por pérdida de sangre… entonces acábalos. No lo hagas hermoso. No estás haciendo arte, estás haciendo cadáveres.”

Y así las lecciones continuaron, acción física con un continuo monólogo en marcha, cada lección resumida, demostrada, y resumida de nuevo.

En el estudio: “Nunca pruebes la muerte. Cada vial, cada frasco de aquí es muerte. Si trabajas con la muerte, obtendrás polvos, pastas, y ungüentos sobre tus manos. Nunca lamas la muerte sobre tus dedos. Nunca toques la muerte con tus ojos. Te lavarás las manos con este líquido y luego esta agua, siempre en este lavabo que no es usado para nada más y sólo se vaciará donde te muestre. Nunca pruebes la muerte.”

En la calle: “Abraza las sombras... Respira el silencio... Sé común, sé invisible... Marca el hombre... Conócelo todo a cabo...”

Cuando cometía errores, Blint no gritaba. Si Azoth no bloqueaba correctamente, simplemente tiraba su paga cuando la espada de práctica de madera chocaba contra su espinilla. Si no podía recitar las lecciones del día y explayaba en cualquier cosa que Blint preguntaba, obtenía una bofetada por cada una que olvidaba.

Todo era imparcial. Todo era justo, pero Azoth nunca se relajó. Si fallaba demasiado, tan desapasionadamente como el Maestro Blint abofeteaba a Azoth, podría matarlo. Todo lo que tendría sería para Blint para no tirar un golpe corto. Azoth ni siquiera se había dado cuenta de que había fallado hasta que se encontraba a sí mismo agonizando.

Más de una vez había querido abandonar. Pero ahí no había abandono. Más de una vez, había querido matar a Blint. Pero intentarlo habría significado la muerte. Más de una vez, había querido llorar. Pero había prometido que no lo haría… así que no lo hizo.

“Mamá K, ¿quién es Vonda?” preguntó Azoth. Después de sus lecciones de lectura, ella tomaba una copa de ootai antes de comenzaran con política, historia, y etiqueta de la corte. Después de haber entrenado toda la mañana con Blint, estudiaba con ella por la tarde.
Estaba exhausto y adolorido todo el tiempo, pero dormía por toda la noche y despertaba cálido, no temblando. La carcomiente voz y la debilitante extenuación del hambre eran sólo un recuerdo.
Nunca se quejaba. Si lo hacía, ellos lo harían volver.

Mamá K no respondió inmediatamente. “Esa es una pregunta muy delicada.”

“¿Eso significa que no me contará?”

“Significa que no quiero hacerlo. Pero lo haré porque puede que necesites saberlo, y el hombre que debe decírtelo no lo hará.” Cerró sus ojos por un momento, y cuando continuó, su voz era plana. “Vonda era la amante de Durzo. Durzo tenía un tesoro y el Rey Dios de Khalidor lo quería. ¿Recuerdas lo que te enseñé acerca de Khalidor?”

Azoth asintió.

Mamá K abrió sus ojos y levantó sus cejas.

Él hizo una mueca, luego recitó. “Khalidor es nuestro vecino del norte. Siempre han dicho que Cenaria y la mayor parte de Midcyru es de ellos, pero no pueden tomarlos porque el padre de Logan está en los Aullavientos.”

“El paso a los Aullavientos es muy defendible,” sugirió Mamá K. “¿Y el premio?” Cuando Azoth la miró en blanco, ella dijo, “Khalidor podría ir alrededor de las montañas por el camino más largo, pero no lo hacen porque…”

“Porque en realidad no valemos la pena, y el Sa’kage maneja todo.”

“Cenaria está corrupta, la tesorería está vacía, los Ceuranos nos invaden desde el sur; y los Lae’knaught tiene nuestras tierras orientales, y odian a los Khalidorianos incluso más de lo que odian a la mayoría de los magos. Así que sí, no vale la pena tomarnos.”

“¿No es eso lo que dije?”

“Estabas en lo correcto, pero no por todas las razones correctas,” dijo. Sorbió su ootai de nuevo, y Azoth pensó que ella había olvidado su pregunta original, o que esperaba que él lo hubiera hecho. Luego dijo, “Para obtener el tesoro de Durzo, el Rey Dios secuestró a Vonda y propuso un canje: el tesoro por la vida de Vonda. Durzo decidió que su tesoro era más importante, así que dejó que ella muriera. Pero algo pasó, y Durzo perdió su tesoro también. Así que Vonda murió sin razón alguna.”

“Está enojada con él,” dijo Azoth.

La voz de Mamá K no tenía inflexión alguna, y sus ojos estaban muertos. “Era un gran tesoro, Azoth. Si yo fuera Durzo, podría haber hecho lo mismo, excepto por una cosa…” miró hacia otro lado. “Vonda era mi hermana pequeña.”






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Miér Ene 26, 2011 9:05 pm

Mini maratón!! En unos días espero ponerles el 13 (:

Que los disfruten!

P.D AMO este libro♥





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Miér Ene 26, 2011 10:24 pm

Me encanta!!!! muchas gracias Pamee!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Jue Ene 27, 2011 10:49 am

Gracias por los caps!!!!

OMG!!! Azoth se hizo aprendiz, pero queria leer como mataba a rata, no solo imaginarmelo =/
El tesoro de Durzo cual era? no creo que sea nada material, para mi que el tesoro era su vida... Por algo dijo que Vonda estaba muerta porq él estaba vivo...
Muy muy interesante... ahora quiero saber de Muñeca... me late que en el futuro se va a repetir la historia Durzo/Vonda con Azoth/Muñeca...
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Jue Ene 27, 2011 2:45 pm

Gracias por los capítulo chicas
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Ene 27, 2011 10:45 pm

En unos días les pongo otra maratón, me siento bondadosa (?





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Jue Ene 27, 2011 10:57 pm

Ohh que bien... viene lo bueno xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Susycullen el Dom Ene 30, 2011 8:11 pm

hola me podrian decir cuantos capitulos tiene el libro, es que la verdad me gusta el libro pero me gustaría leerlo hasta que este terminado.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Ene 30, 2011 8:39 pm

Son 66 así que falta bastante :|





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Lun Ene 31, 2011 5:37 pm

13
Traducido por Pamee


Solon cogió el borde de la alabarda con su larga espada y la lanzó a un lado, luego dio un paso y pateó a uno de los hombres de Logan en el estómago. Unos pocos años atrás, esa patada hubiera alcanzado su casco. Supuso que debía estar agradecido por de que pudiera golpear a los guardias de Gyre en absoluto, pero eso era lo que venía de tener como sus mejores amigos a un profeta y un maestro de la espada de segundo eslabón.
«Feir tendría algunas palabras acerca de cuan gordo me he dejado estar. Y lento.»

“Mi lord,” dijo Wendel North, acercándose a los hombres luchando.

Logan se apartó de una lucha que estaba perdiendo y Solon lo siguió. El mayordomo le dio a Solon una mirada plana, pero no protestó por su presencia. “Milord, su madre acaba de regresar.”

“¿Oh? ¿Dónde estaba, Wendel, uh, quiero decir, Señor North?” preguntó Logan. Con los hombres, lo hacía mejor, pero actuar como lord con un hombre quien probablemente había estado a cargo de azotarlo unas semanas atrás estaba más allá de Logan ahora mismo. Solon no se permitió sonreír, sin embargo. Dejar que Lady Gyre socavara la autoridad de Logan. Él no tendría parte en eso.

“Habló con la reina.”

“¿Por qué?”

“Propuso una petición de tutela.”

“¿Qué?” preguntó Solon.

“Está pidiendo a la corona que la nombren duquesa hasta que el duque regrese, o hasta que mi lord alcance la mayoría de edad; lo cual en este país, Maestro Tofusin, es a los veintiuno.”

“Pero tenemos las cartas de mi padre nombrándome,” dijo Logan. “El rey no puede interferir con los nombramientos de una casa a menos que sean culpables de traición.”

Wendel North empujó sus anteojos por su nariz nerviosamente. “Eso no es del todo cierto, milord.”

Solon miró hacia atrás a los guardias, que empezaban a dejar de entrenar y se desviaban acercándose. “¡Vuelvan a ello, bribones!” Saltaron a obedecer.

“El rey puede nombrar un custodio para un lord menor de edad si el lord anterior de esa casa no ha dejado las disposiciones necesarias,” dijo Wendel. “Todo se reduce a esto: su padre dejó dos copias de la carta nombrándolo a usted lord en su ausencia. Le dio una a su madre, y la otra a mí. Tan pronto escuché donde fue Lady Catrinna, revisé mi copia, la cual mantengo bajo cerradura y llave. Se ha ido. Perdóneme, Lord Gyre,” el mayordomo enrojeció. “Juro que no tengo parte en esto. Pensé que yo tenía la única llave.”

“¿Qué dijo la reina?” preguntó Solon.

Wendel parpadeó. Como Solon había adivinado, Wendel sabía, pero no quería dejar que Solon supiera cuan extensa era su red de ojos y oídos. Después de un momento, el mayordomo dijo, “El asunto podría haber sido manejado con bastante facilidad, pero el rey no deja que la reina tome ninguna decisión sin él. Las interrumpió mientras estaban hablando. Dijo que iba a tomar el asunto bajo consideración. Lo siento. No sé lo que eso significa.”

“Me temo que yo lo hago,” dijo Solon.

“¿Qué?” preguntó Logan.

“¿Quién es el abogado de su familia?”

“Le pregunté primero,” dijo Logan.

“¡Niño!”

“El Conde Rimbold Drake,” dijo Logan, un poco de mal humor.

“Significa que necesitamos hablar con el Conde Drake. Ahora.”



“¿Tengo que usar zapatos?” preguntó Azoth. No le gustaban los zapatos. No podías sentir el suelo para saber cuantas capas tenía, y apretaban.

“Nah, iremos a ver al Conde Drake contigo usando una túnica de noble y descalzo,” dijo Durzo.

“¿En serio?”

“No.”

Por todas las veces que Azoth había envidiado a los hijos de los comerciantes y lords en los mercados, nunca había pensando en cuan incómodas eran sus ropas. Pero Durzo era su maestro ahora, y ya estaba impaciente de cuanto tiempo le estaba tomando a Azoth estar listo, así que Azoth mantuvo su boca cerrada. No había sido aprendiz de Durzo por mucho tiempo, y aún estaba preocupado de que el ejecutor lo echara.

Caminaron a través del Puente Vanden hacia el lado este. Para Azoth, fue una revelación.
Nunca había intentado cruzar el Puente Vanden y no había creído a los ratas de hermandad que habían aclamado haber pasado los guardias. En el lado este del río, no había ruinas, ni edificios vacíos en absoluto. No había mendigos en las calles. Olía diferente, extranjero, alienígena. Azoth no podía oler el estiércol de los corrales de ganado en absoluto. Incluso las cunetas eran diferentes. Sólo había una cada calle tercera, y ninguna en las calles principales. La gente no lanzaba sus heces y aguas residuales por las ventanas ni dejaban que se acumularan hasta que gradualmente fluyeran. Aquí, las llevaban hasta la calle tercera y las volcaban ahí para que fluyeran por los canales de piedra en las calles empedradas de modo que incluso era seguro caminar en esas calles.

Lo más alarmante, sin embargo, era que la gente olía mal.
Los hombres no olían a sudor y a sus trabajos. Cuando una mujer pasaba, sólo olía ligeramente a perfume, en lugar de abrumadoramente a los malos olores de sudor y sexo por debajo. Cuando Azoth le preguntó a Blint acerca de ello, el ejecutor sólo dijo, “Tendrás mucho trabajo, ¿no?”

Pasaron un amplio edificio que ondulaba de vapor. Brillante, hombres y mujeres perfectamente peinados estaban saliendo. Azoth ni siquiera preguntó. “Es una casa de baños,” dijo Blint. “Otra importación Ceurana. La única diferencia es que aquí los hombres y las mujeres se bañan por separado, excepto en los de Mamá K, por su puesto.”

La dueña de Tarta de Tipsy saludó a Blint como Señor Tulii. Él le contestó con un acento y una actitud cansada y ordenó a su carruaje que lo llevara alrededor. Una vez que estaban en marcha, Azoth preguntó, “¿Dónde vamos? ¿Quién es el Conde Drake?”

“Es un viejo amigo, un noble que tiene que trabajar para ganarse la vida. Es un abogado.” Cuando Azoth se vio perplejo, el Maestro Blint dijo, “Un abogado es un hombre que hace cosas peores dentro de la lay que la mayoría de los ladrones hacen fuera de ella. Pero él es un buen hombre. Me ayudará a hacerte útil.”

“¿Maestro?” preguntó Azoth. “¿Cómo está Muñeca?”

“Ella ya no es tu problema. No preguntarás por ella de nuevo.” Un minuto pasó mientras rodaban por las calles. Durzo finalmente dijo, “Está en mal estado, pero vivirá.”

No dijo nada más hasta que entraron en la pequeña finca del conde.

El Conde Drake era un hombre de aspecto amable de unos cuarenta. Tenía unos quevedos metidos en el bolsillo de su chaleco y cojeó mientras cerraba la puerta detrás de ellos y se sentaba detrás de un escritorio lleno de pilas de papeles. “Nunca pensé que tomarías un aprendiz, Durzo. De hecho, me parece recordar que lo juraste—y lo juraste mucho tiempo,” dijo el conde.

“Y sigo creyendo cada palabra que dije,” dijo Durzo bruscamente.

“Ah, o estás siendo terriblemente misterioso o no tienes ningún sentido en absoluto, mi amigo.”

El Conde Drake sonrió, sin embargo, y Azoth pudo decir que era una sonrisa real, sin malicia o cálculo.

A pesar de sí mismo, Durzo sonrió, también. “Te han extrañado, Rimbold.”

“¿En serio? No estaba al tanto de que cualquier persona me cazara por algún tiempo.” Durzo rió, y Azoth casi se cae de su silla. No había pensado que el ejecutor fuera capaz de reír.

“Necesito tu ayuda,” dijo Durzo.

“Todo lo que tengo es tuyo, Durzo.”

“Quiero hacer a este chico nuevo.”

“¿Qué estás pensado?” preguntó el Conde Drake, mirando a Azoth con curiosidad.

“Un noble de algún tipo, relativamente pobre. Del tipo que invitan a eventos sociales pero no llaman la atención.”

“Hmm,” dijo el Conde Drake. “El tercer hijo de un barón, entonces. Será de la alta nobleza, pero nadie importante. O espera. Un barón del este. Mis primos segundos están a dos días de viaje más allá de Havermere, y la mayor parte de sus tierras han sido confiscadas por los Lae’knaught, así que si quieres una identidad férrea, podemos hacerlo un Stern.”

“Eso será.”

“¿Primer nombre?” le preguntó el Conde Drake a Azoth.

“Azoth,” dijo Azoth.

“No tu nombre real, hijo,” dijo el conde. “Tu nuevo nombre.”

“Kylar,” dijo Durzo.

El conde sacó un trozo de papel en blanco y se puso los quevedos. “¿Cómo quieres deletrear eso? ¿K-Y-L-E-R? ¿K-I-L-ER?”

Durzo lo deletreó y el abogado lo escribió. El Conde Drake sonrió. “¿Antiguo juego de palabras Jaeran?”

“Me conoces,” dijo Durzo.

“No, Durzo, no creo que alguien lo haga. Sin embargo, es algo siniestro, ¿no crees?”

“Se ajusta a la vida.”

Por cerca de enésima vez, Azoth sintió que no era un simple niño, sino que un extraño. Parecía que en todos lados había secretos que él no podía saber, misterios que no podía penetrar. Ahora no sólo se trataba de conversaciones apagadas con Mamá K acerca de algo llamado un ka’kari, o políticas del Sa’kage, o intrigas de la corte, o magia, o criaturas de los Hielos que eran imaginarias pero Durzo insistía en que existían, u otras que insistía en que no lo hacían, o referencias a dioses y ángeles que Blint no le explicaría incluso cuando él preguntaba. Ahora era su propio nombre. Azoth estaba a punto de exigir una explicación, pero ellos ya se estaban moviendo hacia otras cosas.

El conde dijo, “¿Cuan pronto necesitas esto y cuan sólido tiene que ser?”

“Sólido. Lo más pronto es lo mejor.”

“Ya me lo imaginaba,” dijo el conde. “Lo haré lo suficientemente bien que a menos que los Sterns reales vengan aquí, nadie lo sabrá nunca. Por supuesto, aún tienes un problema bastante significativo. Tienes que entrenarlo para ser un noble.”

“Oh no, no tengo.”

“Por supuesto que . . .” la voz del conde se desvaneció. Chasqueó su lengua. “Ya veo.” Ajustó sus quevedos y miró a Azoth. “¿Cuándo tengo que recibirlo?”

“En unos meses, si vive para entonces. Hay cosas que tengo que enseñarle primero.” Durzo miró por la ventana. “¿Quién es ese?”

“Ah,” dijo el Conde Drake. “Ese es el joven Lord Logan Gyre. Un joven que será un buen duque algún día.”

“No, el Sethi.”

“No lo sé. No lo había visto antes. Parece un consejero.”

Durzo maldijo. Cogió la mano de Azoth y prácticamente lo arrastró por la puerta.
“¿Estás listo para obedecer?” demandó Durzo. Azoth asintió rápidamente. “¿Ves a ese chico?”

“¿Llamas a eso un chico?” preguntó Azoth. El joven que el conde había llamado Logan Gyre usaba una capa verde con ribetes negros, finas botas de cuero negro pulido con mucho brillo, una túnica de algodón, y una espada. Estaba a veinte pasos de la puerta y lo estaba haciendo pasar un portero. Su rostro lucía joven, pero su cuerpo lo hacía parecer años mayor que Azoth. Era grande, ya más alto de lo que Azoth probablemente sería alguna vez y más grueso y ancho que cualquiera que él conociera, y no se veía gordo. Donde Azoth se sentía incómodo y torpe en sus ropas, Logan lucía cómodo, confiado, apuesto, altivo. Sólo mirarlo hizo que Azoth se sintiera andrajoso.

“Comienza una pelea con él. Distrae al Sethi hasta que yo pueda salir.”

“¡Logan!” una chica gritó desde arriba.

“¡Serah!” gritó Logan, mirando hacia arriba.

Azoth miró al Maestro Blint, pero él se había ido. No había tiempo para decir algo. No importaba si había entendido o no. Había misterios que él no tenía permitido comprender aún. Sólo podía actuar o esperar, obedecer o desobedecer.

El portero abrió la puerta y Azoth dio un paso atrás alrededor de la esquina, fuera de vista. Cuando Logan entró y miró hacia arriba de las escaleras, una sonrisa curvando sus labios, Azoth dio un paso alrededor de la esquina.

Chocaron y Azoth aterrizó de espaldas. Logan casi tropieza con él cuando Azoth rodó hacia un lado y frenó los pies de Logan con el estómago.

“¡Oof!”

Logan se agarró de la barandilla. “Lo siento tanto…”

“¡Tu simio gordo!” Azoth se puso de pie, sosteniendo su estómago. “Tú, torpe mierda de cuneta …” se interrumpió cuando se dio cuenta de que todas las maldiciones que conocía lo marcarían como proveniente de Las Madrigueras.

“Yo no…” dijo Logan.

“¿Qué está pasando?” preguntó la chica desde lo alto de las escaleras. Logan miró hacia arriba, una mirada culpable destelló a través de su rostro.

Azoth lo golpeó en la nariz. La cabeza de Logan se sacudió hacia atrás.

“¡Logan!” gritó el hombre Sethi.

Pero la expresión apacible de Logan se había ido. Su cara era una máscara, intensa, pero no furiosa. Cogió la capa de Azoth y lo levantó del suelo.

Azoth se asustó; lanzó golpes a ciegas, gritando, sus puños rozando las mejillas y el mentón de Logan.

“¡Logan!”

“¡Detente!” gritó Logan a la cara de Azoth. “¡Detente!” Azoth se volvió loco, y la intensidad de Logan relampagueó a furia. Cambió de manos y sostuvo a Azoth sobre el suelo con una, luego enterró su puño en el estómago de Azoth una vez, dos veces. El aliento se precipitó de los pulmones de Azoth. Luego, un puño del tamaño de un trineo aplastó su nariz, cegándolo con lágrimas instantáneas y dolor.

Entonces, en medio de gritos distantes, sintió que giraba en un círculo cerrado— brevemente—volando.

La cabeza de Azoth golpeó contra dura madera y el mundo brilló.






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Lun Ene 31, 2011 5:39 pm

14
Traducido por kroana
Corregido por Pamee

Logan había insistido en subir las escaleras para ayudar a la condesa cuidar del joven Kylar Stern. Estaba mortificado, y al parecer no sólo porque había perdido su temperamento delante de la bonita hija del Conde Drake. Para Solon, esto había sido un instructivo de diez segundos.
El Conde Drake y Solon se quedaron solos. El conde le llevó a su oficina. “¿Por qué no te sientas?” dijo el conde, tomando su propio asiento detrás de su escritorio. “¿De dónde eres, Maestro Tofusin?”
Era o de cortesía o de señuelo. Solon rió entre dientes. “Esa es la primera vez que me han hecho esa pregunta.” Hizo un gesto a sí mismo como si dijera: Sólo mira mi piel.
El conde dijo, “No veo ningún aro de clan, o alguna cicatriz de donde hayan sido eliminados.”
“Bueno, no todos los Sethi usan los anillos.”
“Tenía la impresión de que lo hacían,” dijo el Conde Drake.
“¿Qué es esto? ¿De qué está detrás?”
“Tengo curiosidad acerca de quién es usted realmente, Maestro Tofusin. Logan Gyre no es sólo un buen joven a quien considero casi como un hijo, también es repentinamente el lord de una de las casas más poderosas en la región. Nunca le he visto u oído hablar de usted, ¿y de repente usted es su consejero? Eso me parece muy peculiar. No me importa que usted sea Sethi—si lo es—pero me he pasado algún tiempo en Hokkai y Tawgathu, y los únicos Sethi que no perforan sus mejillas son los exiliados, despojados del clan y de la familia. Pero si usted es un exiliado, debería tener cicatrices de sus aros al ser arrancados, y no tiene ninguna.”
“Su conocimiento de nuestra cultura es admirable, pero incompleta. Yo soy de la Casa Tofusin, Windseekers de la Casa Real. El cargo de mi padre era Sho'cendi.”
“¿Un embajador de los magos rojos?”
“Sí. Sho'cendi acepta estudiantes de todas partes del mundo. Como yo no tenía talento mágico, recibí mi educación entre los comerciantes y los nobles, que no son tan tolerantes. No tener los aros hizo la vida un poco más fácil. Hay más que eso, pero no creo que el resto de mi historia se de su incumbencia.”
“Bastante justo.”
“¿Qué te llevó a Seth?” Preguntó Solon.
“La esclavitud,” dijo el conde. “Antes de que me hiciera parte total del movimiento que finalmente terminó con la esclavitud aquí hace siete años, pensé que un camino más moderado podría funcionar. Fui a Hokkai para ver si podía aprender maneras de hacer mejor la vida de los esclavos.”
A partir del pequeño tamaño de su casa—la cual era muy pequeña para un noble, incluso uno tan bajo como un conde—Solon supo que el Conde Drake no había sido uno de los esclavistas que se sentían culpables por su riqueza recién descubierta.
«Debe haber sido un real cruzado todo el tiempo.»

“Es totalmente diferente en Seth,” dijo Solon “El Año de la Alegría lo cambia todo.”
“Sí, yo propuse la idea aquí, incluso obtuve que la ley se aprobara, pero el Sa'kage inmediatamente sobornó. En lugar de que todos los esclavos fueran liberados en el séptimo año, los esclavos debían ser liberados siete años desde el comienzo de su contrato. El Sa'kage afirmó que era más simple, que sería ridículo comprar un esclavo en el sexto año y poseerlos sólo un mes o una semana. Por supuesto, en la práctica, la gente del Sa'kage mantiene los registros, así que donde en su país, el séptimo año está lleno de celebraciones mientras cada esclavo es liberado, aquí los años pasaban y los esclavos nunca fueron puestos en libertad. Los esclavos se convirtieron en esclavos de por vida. Fueron golpeados, azotados, dado a los Juegos de la Muerte, sus hijos enviados a los criaderos de bebés.”
“He oído que esos se volvieron realmente horribles,” dijo Solon.
“El Sa'kage los instaló, diciendo que iban a ser lugares donde los niños de la las prostitutas podrían ser redimidos. Esclavos, es cierto, pero redimidos. Sonaba bien, pero nos dieron lugares como la Casa de la Misericordia. Perdón, no debería continuar. Fue una época oscura. ¿Es que el muchacho nunca bajará?”
“Tal vez deberíamos empezar,” dijo Solon “No creo que esto vaya a esperar, y por la forma en que Logan estaba buscando a su hija, ellos podrían estar hablando un rato.”
El conde rió entre dientes. “¿Esta probándome ahora?”
“¿El Duque Gyre sabe?”
“Sí. Él y yo somos amigos. Regnus es reacio a exigir control de los flirteos de Logan, dadas las circunstancias de su propio matrimonio.”
“No estoy familiarizado con eso. ¿Puede iluminarme?” Preguntó Solon.
“No está en mi lugar. De todos modos, Logan y Serah crecerán fuera de ellos. ¿Cuál parece ser el problema?”
“Catrinna Gyre.”
“Cuidado,” dijo el conde.
“¿El duque le dio cartas que declaraban a su hijo Lord Gyre en su ausencia?”
“Él habló de ellos, pero tuvo que irse rápidamente. Dijo que su mayordomo las traería.”
“Lady Gyre ha robado las cartas y las destruyó. Luego fue con la reina.”
“¿Fue con quién?” El conde se sorprendió.
“¿Eso es inusual?”
“No tienen cariño la una por la otra. ¿Qué pasó?” Preguntó el Conde Drake.
“Lady Gyre pidió que le dieran la tutela de Logan. El rey los oyó por casualidad. Entró y dijo que lo tomaría en consideración. ¿Qué significa eso?”
El Conde Drake se quitó sus quevedos y se frotó el puente de su nariz. “Eso significa que si él actúa rápidamente, puede nombrar un tutor para Logan.”
“¿Haría Catrinna Gyre un trabajo tan pobre?” Preguntó Solon.
El Conde Drake suspiró. “Legalmente, el rey puede poner cualquier persona que él quiere en lugar de Logan siempre y cuando estén relacionados con él, lo que quiere decir casi cualquier persona en la nobleza. Y una vez que tenga un custodio en su lugar, incluso Regnus no podrá rescindir el nombramiento. Catrinna acaba de entregar la Casa Gyre al rey.”
“Pero usted es el representante del Duque Gyre, y él le contó sus deseos. ¿Eso no tiene algún valor?” Preguntó Solon.
“Si el rey estuviese interesado en la verdad, sí. Tal como está, para salvar a los Gyres, necesitaríamos el pergamino de la familia Gyre, el Gran Sello del duque, y una voluntad imprudente para falsificar un documento de estado. El rey tiene tribunal en media hora. Supongo que este será el primer punto del orden del día. Simplemente no hay tiempo.”
Solon aclaró su garganta y sacó un rollo de pergamino pesado y un gran sello.
El Conde Drake sonrió y le arrebató el pergamino. “Creo que de repente me gusta, Maestro Tofusin.”
“Wendel North me ayudó con la redacción. Pensé dejarle la firma y el sello a usted.”
El Conde Drake rebuscó en su escritorio, encontró una carta del duque, y la puso en la parte superior del escrito de tutela. Con trazos rápidos y seguros, falsificó la firma del duque sin problemas. El Conde Drake levantó la mirada con aire de culpabilidad y dijo, “Vamos a llamarlo un artefacto de una juventud desperdiciada.”
Solon goteó cera para sellar en el pergamino. “Entonces aquí está a la juventud desperdiciada.”

“La próxima vez te moverás,” dijo Blint mientras Azoth gruñía su camino de regreso a la conciencia.
“No creo que yo pueda llegar a moverme de nuevo. Mi cabeza se siente como si alguien la hubiera arrojado contra una pared.”
Blint se echó a reír, la segunda vez que Azoth le había oído hacer eso recientemente. Estaba sentado en el borde de la cama de Azoth. “Lo hiciste bien. Pensaron que estabas avergonzado porque fuiste derribado en frente de la hija de Drake, así que decidieron que todo era cosa inofensiva de niños. El joven Lord Gyre estaba mortificado porque te golpeó—aparentemente es un verdadero gigante muy amistoso, nunca pierde su temperamento. El hecho de que eres alrededor de un cuarto de su tamaño y Serah estaba furiosa con él también ayuda. Todos estaban muy impresionados.”
“¿Impresionados? Eso es estúpido.”
“En su mundo luchar tiene reglas, por lo que luchar significa correr el riesgo de vergüenza y dolor y el peor riesgo es tu apariencia si consigues una nariz rota o una lamentable cicatriz. Esto no significa morir o matar. En su mundo, se puede luchar contra un hombre y luego convertirte en su amigo. De hecho, vas a jugar a esto, así Logan se convierte en tu amigo, porque con un hombre como él, sólo se puede salir de esto como un gran amigo o un enemigo terrible. ¿Entiendes esto, Kylar? Vamos a trabajar juntos en tu nueva identidad pronto.”
“Sí, señor. Señor, ¿por qué no quería que el Maestro Tofusin lo viera? Es por eso que me hizo luchar contra Logan, ¿no? ¿Para ser una distracción?”
“Solon Tofusin es un mago. La mayoría de los magi—los hombres magos—no pueden decir si tienes Talento con sólo mirarte. Por otra parte, la mayoría de las magae—mujeres magos—pueden. Hay disfraces contra su vista que te enseñaré más tarde, pero no tenía el tiempo para hacerlo y no tenía ganas de subir las escaleras y saltar por una ventana.”
Azoth estaba confundido. “Pero él no actúa como un mago.”
“¿Y cómo podrías tu saberlo?” Preguntó Durzo.
“Uh...” Azoth no pensó que decir, “Él no es como los magos en las historias,” fuera a complacer a Durzo.
“La verdad es,” dijo Durzo, “que Solon no le ha dicho a Logan o a ninguno de ellos que es un mago, y no se lo digas a nadie tampoco. Cuando conoces los secretos de un hombre, tienes poder sobre él. El secreto de un hombre es su debilidad. Cada hombre tiene una debilidad, no importa…” la voz del Maestro Blint se redujo a nada, sus ojos de repente distantes, sin vida. Se levantó y se fue sin decir una palabra.
Azoth cerró sus ojos, confundido. Se preguntó acerca de su nuevo maestro. Se preguntó acerca de la hermandad. Se preguntó si Ja’laliel había comprado la revisión. Se preguntó cómo estaba Jarl. Por encima de todo, se preguntó acerca de Muñeca.

“Hey-ho, Azo.”
“Hey-ho, Jay-Oh,” dijo Azoth. Mientras le daba a las palabras el mismo énfasis de siempre, Azoth sintió parte de sí mismo morir. Se suponía que esta era una de sus últimas salidas como Azoth. Pronto, tendría que convertirse en Kylar. Caminaría de forma diferente, hablaría de forma diferente. Nunca visitaría sus antiguos barrios en Las Madrigueras. Pero ahora veía que el mundo Azoth ya estaba muriendo, que nunca conectaría con Jarl nuevo. No tenía nada que ver con las mentiras que Kylar diría, y todo que ver con Rata. Era diferente ahora. Lo sería siempre.
Azoth y Jarl se miraron durante un largo momento en la sala común de la casa de Mamá K. Era casi medianoche, y las ratas de la hermandad pronto serían echadas fuera de la casa. Ellos eran bienvenidos en la sala común, todos los días, pero se les permitía dormir aquí sólo en el invierno, y únicamente si obedecían sus reglas: no pelear, no robar, no ir a ninguna parte además la cocina y la sala común, y no molestar a los adultos que la visitaban. Cualquier rata de hermandad que rompía las reglas conseguía que toda su hermandad tuviera prohibida la entrada a la casa de Mamá K por el invierno. Por lo general, era una sentencia de muerte para el delincuente, porque significaba que la hermandad entera tendría que dormir en las alcantarillas para mantenerse caliente, y lo matarían por eso.
Aún así, el lugar estaba lleno de gente siempre. Había una chimenea y un piso cubierto con alfombras suaves buenas para dormir. Esas alfombras habían sido una vez limpias, pero estaban ahora manchadas de sus cuerpos sucios. A pesar del daño, Mamá K nunca se enojó con ellos—y cada pocos meses, nuevas alfombras aparecían. Había sillas duraderas en las cuales a las ratas de la hermandad se les permitía sentarse, juguetes, muñecas, y montones de juegos que podían jugar.
A veces Mamá K incluso les traía golosinas. Aquí ellos jugaban y se jactaban y cotilleaban libremente con cualquier persona que estaba aquí, incluso los niños fuera de su propia hermandad. Era el único lugar donde a las ratas de hermandad se les permitía parecer niños. Era el único lugar seguro que ellos conocían.
Volviendo atrás, se veía diferente. Lo que había parecido hace tan poco tiempo el regazo mismo del lujo, ahora era sólo una habitación sencilla, con mobiliario sencillo y juguetes simples, porque las ratas de hermandad arruinarían cualquier cosa mejor. Podrían manchar todo y romper cualquier cosa delicada, no por malicia sino por ignorancia. El lugar era el mismo, era Azoth quien había cambiado. Azoth—o Kylar, cualquiera que fuera—se maravilló de la peste de los ratas de hermandad. ¿No se olían ellos mismos? ¿No estaban avergonzados, o era sólo él, avergonzado de ver lo que había sido?
Como hacía siempre después de su lección de lectura con Mamá K, Azoth había buscado a Jarl. Pero ahora que estaban frente a frente, no podía encontrar algo que decir.
“Necesito tu ayuda,” dijo Azoth finalmente. No había manera de cubrir lo que quería. No estaba aquí para visitar a un amigo. Estaba aquí para hacer un trabajo.
“¿Mi ayuda?”
“Necesito saber que ha pasado con Muñeca. ¿Dónde está? Y necesito saber que esta pasando con las hermandades.”
“Supongo que no sabes.”
“No.” Las hermandades no eran parte de su vida ahora. Nada era como solía ser.
“¿Tu maestro te golpea?” preguntó Jarl, mirando los ojos de negros de Azoth.
“Conseguí esto en una pelea. Él me pega, pero no como..” Azoth se interrumpió.
“¿No como Rata?”
“¿Cómo esta él?” dijo Azoth, tratando de cubrirlo.
“¿Por qué no me lo dices tú? Tú eres quién lo mató.”
Azoth abrió su boca, pero viendo dos pequeños en la habitación de enfrente de Mamá K se detuvo.
“Blint te hizo matar a Rata para ver si podías hacerlo, ¿no?” Pregunto Jarl, su voz baja.
“No. ¿Estás loco?” En su cabeza, él podía oír los ecos de la voz del Maestro Blint desde su entrenamiento: “Corre la voz. Siempre corre la voz.”
Los ojos de Jarl se llenaron de dolor, y no dijo nada por largo tiempo. “No debería insistir, Azoth. Lo siento. Pensé que debía agradecerte. Rata… él me arruinó. Estoy tan confundido todo el tiempo. Yo lo odiaba, pero a veces… Cuando Rata desapareció y te vi alejándote con Blint…” Jarl parpadeó rápidamente y se quedó mirando lejos. “A veces te odio. Me dejaste con nadie. Pero eso no es correcto. No hiciste nada malo. Sólo Rata… y yo.”
Azoth no sabía qué decir.
Jarl parpadeó furiosamente nuevo. “Cállate, Jarl. Cállate.” Quitó las lágrimas de sus ojos con los puños.
“¿Qué necesitas?”
Había algo Azoth debía decir, lo sabía. Debía dar alguna garantía él, pero no sabía lo que era. Jarl había sido su amigo—era su amigo, ¿no?—pero había cambiado. Azoth había cambiado. Se suponía que debía ser Kylar ahora, pero en cambio, era sólo un fraude a horcajadas entre dos mundos intentando aferrarse mientras éstos se destrozaban. Cualquiera fuera el cataclismo llamado Rata había dejado a Azoth sosteniendo, una cosa era cierta. Un abismo se había abierto entre él y Jarl, y Azoth tenía miedo de incluso acercarse, no entendía lo que era, no sabía nada excepto que le hacía sentirse sucio y asustado. Jarl le estaba dejando poner las paredes de regreso haciendo su pregunta sencilla—una simple pregunta que podía responderse simplemente, un problema que en realidad podría resolver.
“Muñeca,” dijo Azoth. Se sintió aliviado al alejarse de su una-vez-amigo y culpable de sentirse aliviado.
“Oh,” dijo Jarl. “¿Tu sabes que ella consiguió…?”
“¿Está bien ahora?”
“Está viva. Pero no sé si lo va a lograr. Se burlan de ella. Sin ti alrededor, ella no es como solía ser. He estado compartiendo la comida con ella, pero la hermandad está cayendo a pedazos. Las cosas están demasiado mal. No tenemos suficiente comida.”
La hermandad, no nuestra hermandad. Azoth mantuvo su cara en blanco, se negó a mostrar lo mucho que dolía. No debería doler. Él era el único quien había querido salirse, él fue el que los dejó, pero aún así le hacía sentir vacío.
Estarás solo. Serás diferente. Siempre.
“Ja'laliel está casi muerto, resulta que Rata le robó el dinero de la revisión. Y ahora ellos perdieron el paseo marítimo contra Hombre Quemándose, y otros están acercándose.”
“¿Ellos?”
La cara de Jarl se retorció. “Si tienes que saber, me echaron del Dragón Negro. Nos echaron a todos. No quieren sodomitas y Amantes de Rata, dijeron.”
“¿No tienes una hermandad?” Preguntó Azoth. Esto era un desastre. Ratas de hermandad sin una hermandad eran presa fácil para cualquier persona. Que Jarl hubiera permanecido con vida desde que fue expulsado era sorprendente, que hubiera tenido comida para compartir con Muñeca era increíble, y que estuviera dispuesto a ello era humillante.
“Algunos de nosotros se han unido por un poco tiempo. Nos llaman los Sodomitas. Voy a tratar de unirme a Dos Puños en el lado norte. El rumor es que ellos podrían obtener el mercado Durdun pronto,” dijo Jarl.
Ese era Jarl. Siempre tenía un plan.
“¿Están dispuestos a tomar Muñeca, también?”
Respondió con silencio culpable.
“Pregunté. Lo hice, Azoth. Ellos simplemente no lo harán. Si tu…” la boca de Jarl se abrió para decir más, luego se cerró.
“Yo no voy a hacer que preguntes, Jarl. Te he estado buscando para devolverte esto.”
Azoth levantó su túnica y desenvolvió la faja llena de monedas. Se lo entregó a Jarl.
“Azoth, esto…esto es el doble de lo que era.”
“Yo me encargaré de Muñeca. Dame un par de semanas. ¿Puedes cuidar de ella durante ese tiempo?”
Los ojos de Jarl se estaban llenando de lágrimas, y Azoth temió que él los suyos también. Se llamaban el uno al otro Jarl y Azoth ahora, no Jay-Oh y Azo. Azoth dijo, “Le diré a Mamá K como de listo eres y a ver si ella tiene trabajo para ti. Ya sabes, si las cosas no funcionan con Dos Puños.”
“¿Harías eso por mí?”
“Claro, Jay-Oh.”
“¿Azo?” dijo Jarl.
“¿Sí?”
Jarl dudó, tragó. “Sólo deseo…”
“Yo también Jarl. Yo también.”





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Lun Ene 31, 2011 5:41 pm

15
Traducido por Pamee


El precio de la desobediencia es la muerte. Las palabras seguían corriendo a través de su cabeza todos los días mientras Azoth planeaba su desobediencia.

El entrenamiento de Azoth era brutalmente duro, pero no era brutal. En las hermandades, un Puño podría derrotarte para hacer un punto y cometer un error que te dejaría permanentemente mutilado. El Maestro Blint nunca cometía errores. Azoth se hería exactamente tanto como Blint quería que se hiriera. Usualmente, eso era mucho.

Pero, ¿y qué? Azoth tenía dos comidas al día. Podía comer tanto como quería, y Blint arreglaba el dolor de sus músculos todos los días mientras entrenaban.

Al principio todo era insultos y golpes. Azoth no podía hacer nada bien. Pero los insultos eran sólo aire, y los golpes eran sólo dolor momentáneo. Blint nunca mutilaría a Azoth, y si quisiera matarlo, no había nada que Azoth pudiera hacer para detenerlo de todas formas.

Era la cosa más cerca a la seguridad que había conocido.

Entre semanas, se dio cuenta de que le gustaba entrenar. Las fintas, las desafiladas armas de práctica, las carreras de obstáculos, incluso la ciencia de la hierba. Aprender a leer con Mamá K era díficil. Pero ¿y qué? Dos horas al día de frustración eran nada.

La vida de Azoth era buena.

Dentro de un mes, se dio cuenta de que tenía talento. No era obvio, si no hubiera estado tan compenetrado con cada estado de ánimo y reacción del Maestro Blint, ni siquiera lo hubiera notado, pero ahora y entonces, había visto una leve mirada de sorpresa cuando dominaba alguna nueva habilidad más rápido de lo que el Maestro Blint había esperado.

Esto lo hizo trabajar más duro, esperando ver esa mirada no una vez a la semana, sino una vez al día. Por su parte, Mamá K lo hacía decifrar garabatos durante más tiempo de lo que podía imaginar. Tenía una forma de sonreír y decir justo la cosa correcta que lo sacaba adelante a través de las horas. Las palabras son poder, decía. Las palabras son otra espada para el que las empuña bien. Y él las necesitaría si el mundo iba a creer que él era Kylar Stern, así que Mamá K trabajaba con él en su identidad alternativa, interrogándolo con preguntas que probablemente otros nobles harían, ayudándolo a surgir con inofensivas historias acerca de crecer en el este de Cenaria, y enseñándole los rudimentos de la etiqueta. Le dijo que el Conde Drake le enseñaría el resto una vez que fuera a vivir con los Drakes. Cuando Azoth camira a través de la puerta de los Drakes, dijo ella, sería Kylar por siempre. Blint lo entrenaría en una casa segura en el lado este. Mamá K se encontraía con él en una de sus casas en el lado este. Sólo cuando comenzara a acompañar a Blint en trabajos, volvería a Las Madrigueras.

Azoth trabajaba duro para ella y sin quejarse, excepto por una vez cuando se disgustó por su propia estupidez y lanzó un libro a través de la habitación. Trabajó en el infierno del descontento de Mamá K por una semana hasta que le llevó algunas flores que había robado y ella lo perdonó.

Le había dado a Jarl un montón de dinero para que cuidara a Muñeca, pero Jarl no había sido capaz de darle el dinero; alguien lo había robado. La peor parte de esto era que ella estaba sola. Muda y con un rostro horriblemente golpeado, no estaría haciendo amigos tampoco.

El precio de la desobediencia es la muerte, había dicho el Maestro Blint. Y le había prohibido ver a Muñeca de nuevo. Para siempre.

Mamá K le dijo a Azoth que al Maestro Blint eventualmente llegaría a agradarle y a confiar en él, pero eso era cuando él decía cosas como esas, por ahora Azoth debía tomarlas como ley. Eso hacía que Azoth tuviera esperanza—hasta que ella aclaraba: la ley de la calle, la cual era inmutable y omnipotente; no las patéticas leyes del rey. Era una lástima, porque Azoth había visto a Muñeca una última vez.

Cuando tuvo su oportunidad, no fue a través de ningún engaño suyo. El Maestro Blint tenía un trabajo, así que simplemente dejó a Azoth a sus propios recursos. Dejó una lista de faenas también, pero Azoth sabía que si se apresuraba, podía terminar todos las tareas y todavía tener muchas horas antes de que fuera a reunirse con Mamá K para su lección de lectura como se suponía.

Se lanzó a su trabajo con furia. Sacudió la sala de armas, subiendo una escalera para llegar a las filas superiores de armas y el equipamiento fuera de su alcance. Revisó y limpió las armas de práctica de madera. Aceitó y limpió las armas que el Maestro Blint había usado recientemente. Trabajó con un tipo diferente de aceite en los objetos de cuero y maniquíes que el Maestro Blint le había hecho atacar por hora. Revisó las costuras en aquellos que el Maestro Blint había golpeado, y encontrando muchas aberturas, las cosió y las cerró de nuevo. No era muy bueno con una aguja, pero el Maestro Blint toleraba menos que el trabajo perfecto aquí—si es que en algún otro lugar. Barrió el piso, y como siempre, no tiró la suciedad a la calle, sino que la recogió en un pequeño cubo de basura.

El Maestro Blint no quería que dejara la casa de seguridad. Nunca, a menos que fuera bajo órdenes directas.

Se encontró a si mismo limpiando una de las dagas de Blint una segunda vez. Era una hoja larga y delgada con una pequeña filigrana de oro. Por medio de la casualidad o la edad, el oro estaba reducido en los surcos que habían sido grabados en ella, tanta sangre se había acumulado en cada surco estrecho de la filigrana—Blint había usado esta daga recientemente, y debió estar en un apuro cuando la guardó en su funda. Así que Azoth se encontró usando la punta de otra daga para entresacar la sangre.

Tendría que haber empapado la hoja con agua y luego fregado vigorosamente, pero esta era su última tarea. Todavía quedaban tres horas hasta que estuviera donde Mamá K como se suponía. Si tenía que trabajar en tareas hasta entonces, no sería su culpa que no se fuera.

“¿Qué sucede si no haces nada?” le había preguntado Blint. “Nada. Hay un precio y una terrible libertad a eso, chico. Recuérdalo.” El Maestro Blint había estado hablando de hacer su movimiento sobre un muerto cuando las cosas parecían riesgosas, pero Azoth podía sentir el peso de esas palabras ahora.

«Si hago algo, ¿qué es lo peor que puede pasar? El Maestro Blint me matará.» Eso era muy malo. Las posibilidades de esto eran bajas, sin embargo. A diferencia de otros ejecutores que podían pasar toda su vida en Las Madrigueras, el Maestro Blint sólo tomaba trabajos de personas que podían pagar sus precios. Eso normalmente significa nobles. Eso siempre significaba lado este. Así que él estaría del lado opuesto de la ciudad del de Azoth.

«¿El peor caso real si no hago nada? Muñeca muere.»

Bajó la daga con una mueca.


Encontrar a Muñeca era más fácil de decir que de hacer. La hermandad del Dragón Negro había dejado de existir. Se acababa de ir. Kylar fue a su viejo territorio y encontró que había sido tragado por Mano Roja, Hombre Quemándose, y Cuchillo Oxidado . Los viejos Dragones Negros garabatearon en edificios y acueductos, ya estaban desapareciendo. Llevaba un par de dagas, pero no tenía que utilizarlas. Una vez, había sido detenido por algunos Hombres Quemándose, pero uno de los mayores solía ser uno de sus lagartos. El chico dijo unas pocas palabras a los otros que habían intentado robarle a Azoth, y se tranquilizaron de inmediato. El lagarto nunca le dijo una palabra.

Entrecruzó el viejo territorio media docena de veces, pero nunca encontró a Muñeca.

Una vez, creyó ver a Corbin Fishill, alguien que siempre había sabido era importante, y quien ahora sabía—el Maestro Blint le había dicho—era uno de los Nueve. Pero todos los ratas de hermandad que vio, mantuvieron su distancia.

El tiempo se agotaba cuando Azoth finalmente pensó en la vieja panadería.

Muñeca esta ahí, sola. Estaba de espaldas a él, y por un momento, él se detuvo, asustado de conseguir su atención. Luego ella se volvió.

El sadismo de Rata era evidente. Un mes no había sido suficiente para que sus heridas curaran. Había sido sólo el tiempo suficiente para mostrar tanto como debió haber lucido su rostro las últimas semanas, y como luciría por el resto de su vida.

Rata la había golpeado primero, sólo la golpeó hasta la sumisión o la inconsciencia. Luego había pasado un cuchillo sobre su cara.

Un corte profundo serpenteaba desde la esquina de su ojo izquierdo hasta la comisura de su boca. Había sido cosido con una docena de pequeños puntos, pero la cicatriz resultante estiraría la comisura de la boca de Muñeca hacia arriba en una sonrisa antinatural para siempre. Su otra mejilla estaba horadada con un amplio corte en forma de X, el cual estaba emparejado de nuevo con una X más pequeña a través de sus labios en el frente. Comer, sonreír, fruncir el ceño—mover su boca en absoluto debía haber sido insoportable. Uno de sus ojos aún estaba hinchado, y Azoth no estaba seguro de si ella sería capaz de ver alguna vez de nuevo. El resto de las heridas parecía que se desvanecerían. Una costra en su frente, el escaso amarillo alrededor de su otro ojo mientras el negro se desvanecía, y una nariz que debió haber sido recompuesta porque Azoth estaba seguro de que Rata la había quebrado.

Con todo, su rostro era, y se suponía que tenía que serlo, un testimonio de crueldad. Rata quería que quien fuera que mirara alguna vez a Muñeca supiera que ella no había tenido sólo un accidente. Quería que todos supieran que esto había sido hecho deliberadamente.

Por un momento, Azoth deseó que la muerte de Rata hubiera sido incluso más horrible.

El tiempo pareció comenzar de nuevo. Estaba mirando fijamente a Muñeca, mirando su familiar rostro con abierto horror. Sus ojos, que habían estado tan llenos de sorpresa y repentina esperanza, se desbordaron de lágrimas. Se cubrió a si misma y se giró, llorando silenciosamente, sus delgados hombros sacudiéndose.

Él se sentó junto a ella. “Vine tan pronto como pude. Tengo un maestro ahora y tuve que desobedecerlo para estar aquí, pero no podía dejarte aquí. Las cosas han estado mal, ¿ah?” Ella comenzó a sollozar.

Él sólo podía imaginar los nombres por los que debían haberla llamado. A veces quería matar a todos en Las Madrigueras. ¿Cómo podían burlarse de Muñeca? ¿Cómo podían haberla herido? Era un milagro que todavía estuviera viva. Un milagro, y Jarl. Jarl debió haber arriesgado su vida una docena de veces.

Azoth se deslizó más cerca y la atrajo hacia sí. Se giró aferrándose a él como si sus lágrimas la llevaran. Él la sostuvo y lloró.

El tiempo pasó. Azoth sintió como si hubiera sido exprimido. No estaba seguro de cuanto tiempo la había sostenido, pero sabía que había sido largo tiempo. “Tengo buenas noticias,” le dijo.

Ella alzó la mirada hacia él con esos grandes ojos marrones.
“Ven conmigo,” dijo él.

Muñeca lo siguió fuera de Las Madrigueras, sobre el puente Vanden, y hacia la casa del Conde Drake. Sus ojos se ampliaron cuando se dirigieron hacia la casa del conde, y más aún cuando el viejo portero abrió la puerta para Azoth y les mostró el interior.

El Conde Drake estaba en su oficina. Se levantó y los hizo pasar al interior, de alguna forma ni siquiera registrando sorpresa ante cuan horrible lucía el rostro de Muñeca. Era mejor persona que Azoth.

“¿Le ha dicho Azoth por qué está aquí, joven dama?” preguntó el conde. El nombre fue una elección deliberada, vio Azoth. Muñeca era parte de la vida de Azoth—no sería parte de la de Kylar. No iba a conocer su nuevo nombre.

Muñeca sacudió su cabeza tímidamente, pegándose a Azoth.

“Hemos encontrado una familia para usted, Muñeca,” dijo el Conde Drake. “Ellos quieren que vaya y sea su hija. Van a cuidarla. Nunca dormirá en las calles de nuevo. Ellos sirven en una casa aquí en el lado este. Si quiere, nunca tendrá que volver a Las Madrigueras, nunca más.”

Por supuesto, todo había sido un poco más complicado que eso. El Conde Drake había conocido a la familia por algún tiempo. Habían adoptado a otros huérfanos nacidos como esclavos en los últimos años, pero no podían permitirse el lujo de alimentar a otro. Así que Azoth había jurado que él la proveería con parte de su salario, el cual ya era generoso, y que el Maestro Blint le había dicho que aumentaría a medida que se volviera más útil. El Conde Drake no se había enamorado de ocultarle un secreto al Maestro Blint, pero después de que Azoth había explicado que había pasado, había estado dispuesto a ayudar.

Muñeca se aferró a Azoth, o no entendiendo o no creyendo lo que el conde había dicho.

El Conde Drake lo toleró. “Bueno, estoy seguro de que probablemente tienes cosas que decirle, y necesito poner el coche en orden, así que, ¿si me excusan?” Los dejó solos, y Muñeca miró a Azoth con ojos acusadores.

“Nunca fuiste tonta,” dijo él. Ella apretó su mano, fuerte. “Mi maestro me ordenó no verte. Hoy es la última vez que lleguemos a vernos.” Ella tiró de su mano, su rostro agresivo. “Sí, nunca,” dijo él. “No quiero que sea de esta manera, pero él me matará si averigua que lo desafié de esta manera. Lo siento. Por favor no te enojes conmigo.” Ella estaba llorando de nuevo y no había nada que él pudiera hacer. “Tengo que irme ahora. Él volverá en cualquier momento. Lo siento.” Arrancó sus ojos de ella y dio un paso hacia la puerta.

“No me dejes.”

La voz envió una lanza de hielo bajando por su columna. Se volvió, incrédulo. Era una vocecita, exactamente como esperarías si no supieras que Muñeca era muda.

“¿Por favor?” dijo Muñeca. Era una voz bonita, incongruente, saliendo de la máscara golpeada de un rostro que Rata le había dejado.

Los ojos de Azoth se llenaron de lágrimas de nuevo, y corrió hacia la puerta— directamente hacia alguien alto y delgado y tan duro como si hubiera sido cortado en roca sólida. Azoth cayó sobre su trasero y miró hacia arriba horrorizado.

El rostro del Maestro Blint estaba púrpura con furia. “¿Te atreves?” gritó. “Después de todo lo que he hecho por ti, ¿me desafías? Acabo de matar a uno de los Nueve ¿y qué haces tú? Caminas alrededor de tierra mortal por dos horas, para que todos sepan que el aprendiz de Blint estaba ahí. ¡Pudiste haberme costado todo!”

Levantó a Azoth del suelo como si fuera un gatito y lo golpeó. La túnica de Azoth se rasgó en la mano de Blint cuando cayó hacia atrás por la fuerza del golpe. Pero Blint avanzó, y esta vez su puño cerrado se estrelló contra la mandíbula de Azoth.

El rostro de Azoth rebotó contra el piso del conde y apenas vio a Muñeca volando hacia el Maestro Blint mientras la enorme espada negra desalojaba su vaina.

“¡No la lastimes!” gritó Azoth. Insanamente, se lanzó a si mismo hacia Blint y agarró la hoja de la venganza, pero Blint era una fuerza de la naturaleza. Ni siquiera se pausó mientras recogía a Muñeca y la depositaba en el pasillo. Aseguró la puerta, la desbloqueó, y volvió a asegurarla en rápida sucesión. Se giró hacia Azoth, pero lo que fuera que estaba a punto de decir murió. La gran espada negra todavía estaba trabada en las manos de Azoth, cortando el hueso. Sólo que ahora no era negra. La hoja estaba brillando azul.

El fuego azul incandescente rodeaba la mano de Azoth, el frío quemaba sus dedos cortados, propagándose hacia debajo de la hoja…

“No, ¡no esa! ¡Es mía!” gritó Blint. Arrojó la espada a un lado como si se tratara de una serpiente, lejos de ambos. Si había habido furia en sus ojos antes, ahora se convirtió en una furia irracional absoluta. Azoth ni siquiera vio el primer golpe. Ni siquiera supo que había llegado al suelo de nuevo. Algo húmedo y pegajoso estaba bloqueando su visión.

Entonces el mundo se desvaneció en repetidos y fuertes golpes y explosiones de luz y dolor y el fuerte aliento a ajo del Maestro Blint y los distantes gritos y golpes en la puerta que parecían más y más lejanos.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Mar Feb 01, 2011 4:10 pm


Gracias por los capítulos chicas
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Mar Feb 01, 2011 8:05 pm

wiii maraton!!! Gracias por los capis!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Miér Feb 02, 2011 8:04 pm

gracias por los capis!!! ejejjee
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Vie Feb 04, 2011 1:24 pm

Uffff!!!
Me voy unos días y la que liáis XDDDDD
Muy buenos los capis, chicas, geniales, como siempre: gracias, mil gracias
Yo ya me he leído hasta el 54 en inglés, y estoy de acuerdo en que ADORO este libro!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Lun Feb 07, 2011 7:51 pm

16
Traducido por maka.mayi
Corregido por Drifted


Durzo miró dentro de la espumosa cerveza negra como si le diera respuestas. No lo hizo, y tenía que tomar una decisión. La usual alegría forzada del burdel se arremolinaba a su alrededor, pero ningún hombre ni mujer lo molestaban. Quizás era por la Retribución desenvainada en la mesa delante de él. Tal vez no era más que por la expresión en su cara.

¡No la lastimes! había gritado Azoth. Como si Durzo fuera a asesinar a alguna niña de siete años de edad. ¿Qué clase de monstruo pensaba el muchacho que era él? Entonces se recordó dándole una paliza de muerte al chico, aporreando con naturalidad aquella tierna carne infantil, golpeándolo hasta la inconsciencia antes de que el Conde Drake derribara la puerta y lo agarrara. Casi había matado al Conde Drake por eso, había sido tan salvaje. El conde había clavado una mirada sobre Durzo—maldito Conde Drake y sus malditos ojos santos.

Ese azul incandescente. Maldita sea. Maldita sea toda magia. En ese destello de azul en la Retribución, había visto su esperanza morir. La esperanza había estado muriendo desde que Vonda murió, pero aquel azul era un portazo cerrado para siempre. Significaba que Azoth era digno así como Durzo no lo era, como si todos los años de servicio de Durzo no valieran nada. El chico estaba tomando de él todo lo que lo hacía especial. ¿Qué es lo que dejaba eso para Durzo Blint?

Cenizas. Cenizas, y sangre, y nada más.

De repente, la espada Retribución delante de él pareció una burla. «¿Retribución? ¿Dar a la gente lo que se merecen? Si realmente hiciera eso, empujaría esa maldita hoja por mi propia garganta.»

La última vez que había estado tan cerca de la locura había sido cuando Vonda murió, hace cuatro meses y seis días. Con un suspiro, arremolinó la cerveza en torno al vaso, pero no bebió. Tenía tiempo suficiente para aquello más tarde. Más tarde, después de haber tomado su decisión, necesitaría un trago. Necesitaría doce, sin importar lo que decidiera.

Había bebido mucho con Vonda. Eso molestaba a su hermana. Por supuesto, toda la relación había molestado a Mamá K. Le había prohibido a Durzo ver a su inocente hermana pequeña. Le había prohibido a Vonda ver al ejecutor. Mamá K, tan inteligente en otros asuntos, probablemente había hecho más por conseguir que su relación se acabara que por cualquier otra cosa. Rodeado por la carne fácil, tanto si pagaba por ella o no, la hermana pequeña de Gwinvere era repentinamente intrigante. Quería saber si el toque virginal era un acto.

Lo era. Había estado decepcionado pero lo había escondido. Era hipocresía, de todos modos, y ella había tenido un montón de otros misterios. Vonda no siempre lo trató bien, pero al menos no le temía. No creía que lo entendiera lo suficiente como para temerle. Ella parecía deslizarse a lo largo de la superficie de la vida mientras que otros tenían que sumergirse en el agua del alcantarillado. Durzo no la había entendido, y le había fascinado.

Después de que su aventura comenzara, podría haberlo mantenido en secreto. Podría haberlo hecho; conocía el horario de Gwinvere lo suficientemente bien como para poder haber mantenido las cosas a su favor durante años. Incluso con la perspicacia de Gwinvere, Durzo sabía cómo ser inescrutable. Pero no había sucedido. Vonda le había dicho. Probablemente lo había anunciado de inmediato, si Durzo conocía a Vonda. Podía haber sido un poco cruel, pero Vonda no sabía lo que estaba haciendo.

"Ponle fin a esto ahora, Durzo Blint," Gwinvere le había dicho, con mucha calma. "Ella te destruirá. Amo a mi hermana, pero ella será tu ruina." Había sido todo palabras. Palabras para hacerlo a la manera de Gwinvere, como siempre. Con todo su poder, le enfurecía no poder manejar las vidas de aquellos que realmente quería.

Había estado en lo cierto, por supuesto. Tal vez no en la forma en que lo había dicho, pero había estado en lo cierto. Gwinvere siempre lo había entendido mejor que nadie, y él la había entendido a ella. Eran espejos el uno para el otro. Gwinvere Kirena podría haber sido perfecta para él—si él pudiera amar lo que veía en el espejo.

«¿Por qué estoy pensando en esto? Es todo mierda vieja. Todo está terminado.» Había una elección que tomar: ¿criaba al chico y tenía esperanza, o lo mataba ahora?

«Esperanza. Claro. La esperanza son las mentiras que nos decimos a nosotros mismos sobre el futuro.» Él se había esperanzado antes. Se atrevió a soñar con una vida diferente, pero cuando llegó el momento…

"Pareces pensativo, Gaelan Starfire," dijo un bardo Ladeshiano, sentándose frente a Durzo sin esperar a que se le pidiera.

"Estoy decidiendo a quién matar. Llámame así de nuevo y saltarás al frente de la lista, Aristarco."

El bardo sonrió con la confianza de un hombre que sabe que tiene los dientes de un blanco perfecto que sólo resaltan una cara bonita. Por los Ángeles de la Noche.

"Hemos estado demasiado curiosos sobre lo que ha estado ocurriendo en los últimos meses."

"Tú y la Sociedad pueden irse al infierno," dijo Durzo.

"Creo que te gusta la atención, Durzo Blint. Si nos quisieras muertos, estaríamos muertos. ¿O realmente estás atado a este código de retribución? Es de considerable debate en la sociedad."

"Todavía luchando por las mismas cuestiones, ¿eh? ¿No tienen nada mejor que hacer? Hablar, hablar, hablar. ¿Por qué no hacen algo productivo por una vez?"

"Estamos tratando, Durzo. De hecho, es por eso que estoy aquí. Quiero ayudarte.”

“Qué amable."

"Lo has perdido, ¿no?" Preguntó Aristarco. "¿Lo has perdido, o te ha abandonado? ¿Las piedras realmente eligen a sus propios amos?"

Durzo se dio cuenta de que estaba dando vueltas el cuchillo de dedo a dedo otra vez. No era para intimidar al Ladeshiano—quien lo suficientemente loable ni siquiera lo miró—sólo mantenía sus manos ocupadas. No era nada. Se detuvo. "He aquí por qué nunca he sido amigo de ninguno de ustedes, Aristarco: No sé si tu pequeño círculo alguna vez ha estado interesado en mí, o si sólo está interesado en mi poder. Una vez, casi estuve convencido de compartir alguno de mis misterios, pero me di cuenta de que lo que compartiera con uno de ustedes, lo compartiría con todos ustedes. Así que dime, ¿por qué le daría a mis enemigos tal poder?"

“¿Es eso a lo que hemos llegado?” Preguntó Aristarco. "¿Enemigos? ¿Por qué entonces no nos limpias de la faz de la tierra? Eres excepcionalmente adecuado para esa tarea."

"No mato sin causa. El miedo no es suficiente para motivarme. Puede estar más allá de tu comprensión, pero no puedo tener poder sin usarlo."

Aristarco se acarició la barbilla. "Entonces eres un hombre mejor que los que muchos han temido. Ahora veo por qué fuiste elegido en primer lugar." Aristarco se levantó. "Sepa esto, Durzo Blint. Estoy lejos de casa y no tengo los medios que deseo, pero si me das un llamado, te daré la ayuda que pueda. Y sabiendo que has considerado la causa simplemente será una explicación suficiente para mí. Buen día."

El hombre salió del burdel, sonriente y guiñando el ojo a las putas que parecían decepcionadas de perder su negocio. Vestía el alma como una máscara, observó Durzo.

Las máscaras cambian, pero los enmascarados siguen siendo los mismos, ¿no? Durzo había vivido con los residuos de sentina de la humanidad durante mucho tiempo, vio la suciedad en cada corazón. Sabía que la suciedad estaba allí; tenía razón al respecto. La suciedad y la oscuridad estaban incluso en el corazón de Rimbold Drake. Pero Drake no actuaba desde esa oscuridad, ¿lo hacía? No. Ese enmascarado—aunque sólo sea uno solo—había cambiado.

El miedo no es suficiente para motivarme, había dicho—mientras planificaba el asesinato de un niño. «¿Qué clase de monstruo soy?»

Estaba atrapado ahora. Verdadera y desesperadamente atrapado. Acababa de matar a Corbin Fishill. La muerte del hombre había sido sancionada por el Shinga y el resto de los Nueve. Corbin había estado dirigiendo las hermandades como si estuviera en Khalidor, estableciendo hermandad contra hermanad, fomentando una guerra abierta entre ellas y sin hacer absolutamente nada para regular la brutalidad dentro de las hermandades. Los Khalidorianos hicieron tales cosas con la creencia de que lo mejor naturalmente ascendería. Pero el Sa'kage quería miembros, no monstruos.

Lo peor, es que ahora había algunos indicios de que Corbin en realidad había estado trabajando para Khalidor. Eso era inexcusable. No por tomar el trabajo, sino por tomarlo sin informarle al resto de los Nueve. La lealtad tenía que ser para el Sa'kage primero.

La muerte había sido sancionada, y había sido justa. Eso no significaba que los amigos de Corbin lo aceptarían. Durzo había matado a miembros de los Nueve antes, pero siempre tuvo extra cuidado de ocultar cuyo trabajo fuese. Ahora que Azoth se había paseado alrededor de sus campos de matanza durante horas, un poco antes de que el trabajo se hiciera y mucho después. Bastante gente o sabía o adivinaba que Durzo había tomado a Azoth como su aprendiz y no podían fallar en vincularlos a ambos. Fue un trabajo descuidado, habrían dicho. Quizás Durzo Blint está cometiendo un desliz.

Ser el mejor había hecho de él un objetivo. La apariencia de debilidad le dio esperanza a cada ejecutor de segunda clase de que podían avanzar. Azoth no podría haberlo sabido, por supuesto. Todavía no sabía tantas cosas. Pero en ese destello de luz azul de la hoja de la Retribución, Durzo había visto su propia muerte. Si dejaba al chico vivo, Durzo podría morir. Tarde o temprano.

Y allí estaba. La economía divina. Para que alguien viviera, alguien tenía que morir.

Durzo Blint tomó su decisión, y empezó a beber.



"El Maestro Blint no ha venido a verme."

"No," dijo Mamá K.

"Han pasado cuatro días. Usted dijo que ya no estaba enojado," dijo Azoth, haciendo puños con las manos. Pensó que se las había cortado, pero estaban bien. Muchos otros lugares en su cuerpo dolían, así que no se había imaginado el ser golpeado, pero sus manos estaban bien.

"Tres días. Y no está enojado. Bebe esto."

"No. No quiero nada más de esa cosa. Me hace sentir peor." Lamentó las palabras tan pronto como las dijo. Las cejas de Mamá K se alzaron y sus ojos se volvieron fríos. Incluso acurrucado en cálidas mantas en un dormitorio de repuesto aquí en su casa, cuando sus ojos se volvían glaciales, nada podría hacerte sentir cálido.

"Niño, déjame que te cuente una historia. ¿Alguna vez has oído hablar de la Serpiente de Haran?"

Azoth negó con la cabeza.

"La serpiente tiene siete cabezas, pero cada vez que cortas una cabeza, dos más crecen en su lugar."

"¿En serio? ¿Existe realmente tal cosa?"

"No. En Haran la llaman la Serpiente de Ladesh. Es imaginaria."

“Entonces, ¿por qué me cuenta sobre ella?" Preguntó Azoth.

"¿Estás siendo deliberadamente obtuso?" Cuando él no contestó, dijo: "Si me dejaras terminar, verás que la historia es una analogía. Las analogías son mentiras que los adultos cuentan."

"¿Por qué?" Estar atrapado en la cama estaba haciendo que Azoth fuese un petulante.

"¿Por qué alguien dice mentiras? Debido a que son útiles. Ahora toma tu medicina y luego cierra la boca," dijo Mamá K.

Azoth sabía que estaba presionando, por lo que no preguntó nada más. Bebió la espesa infusión con gusto a menta y anís.

"En este momento el Sa'kage tiene su propia Serpiente de Haran, Azoth... Kylar. ¿Conoces a Corbin Fishill?"

Azoth asintió. Corbin era el guapo, impresionante joven que a veces había ido a hablar con Ja'laliel.

"Corbin era uno de los Nueve. Se encargaba de las hermandades de los niños."

"¿Era?" Azoth casi chilló. Se supone que él no sabía que Corbin era importante, y mucho menos cuán importante.

"Durzo lo mató hace tres días. Cuando las guarderías fueron cerradas, al Sa'kage se le dio la oportunidad de aumentar literalmente su propio ejército. Pero Corbin estaba permitiendo o fomentando la guerra de hermandad que estaba aniquilando a los nacidos esclavos. Y era un espía. El Sa'kage pensó que era un espía Ceurí, pero ahora creen que estaba tomando dinero de Khalidor. Los Khalidorianos le pagaron en oro Ceurí, probablemente en caso de que fuera descubierto, y también para que no pudiera empezar a gastar el dinero inmediatamente y atrajera la atención sobre sí mismo."

“Ahora que Corbin está muerto, sus cosas han sido registradas, y por desgracia, no ha habido ninguna respuesta clara. Si él era Khalidoriano, era mucho más peligroso de lo que pensábamos, y el Sa'kage debería haberlo traído y torturado hasta que se supiera a ciencia cierta, pero a la vez, pensaron que era más importante dar un ejemplo gráfico de lo que le sucede a los que manejan mal los esfuerzos del Sa'kage. Ahora el problema es más grande.

“No creemos que Corbin estuviera en el lugar el tiempo suficiente para cultivar alguna lealtad a Khalidor entre las hermandades—a los ratas de la calle no les importa mucho de dónde provienen sus comidas—pero el hecho de que Khalidor hubiera trabajado en hacerse cargo de las hermandades nos dice que están pensando a largo plazo."

"¿Cómo sabe si él no era la persona más fácil que podían obtener en el Sa'kage?"

Mamá K sonrió. "No lo sabemos. Khalidor está echando algunas rebeliones en este momento, y no está yendo bien para ellos. Pero el Rey Dios ha ganado una reputación como el hombre que planea para la victoria, y mi conjetura es que piensa que pueden pasar años antes de estar listo para marchar al sur, pero quiere que Cenaria caiga al más ligero golpe cuando él lo haga. Si él controla al Sa'kage, tomar la ciudad será fácil. Nuestro problema es que si fue capaz de conseguir a un hombre de tan alto rango como Corbin, entonces puede haber docenas de otros. Las otras cabezas de la serpiente pueden aparecer en cualquier momento. Cualquier persona en la que confiemos puede estar trabajando para Khalidor."

"¿Por qué es eso su problema?" Preguntó Azoth.

"Es mi problema porque también soy una de los Nueve, Kylar. Soy la Señora de los Placeres."

La boca de Azoth formó una pequeña O. Siempre antes, el Sa'kage había sido algo peligroso, enorme, y distante. Supuso que encajaba—todo el mundo sabía que Mamá K había sido una puta y que era rica—pero él nunca habría siquiera pensado en ello. Ser la Señora de los Placeres significaba que Mamá K controlaba todo lo de la prostitución en Cenaria. Todos los que emplearan el negocio de placer en última instancia respondían a ella.

Ella sonrió. “Aparte de los más... intensos deberes de mis chicas, también mantienen sus oídos abiertos. Estarías sorprendido de cuán habladores pueden ser los hombres en frente de lo que creen que es sólo una puta tonta. Estoy a cargo de los espías del Sa'kage. Necesito saber lo que Khalidor está haciendo. Si yo no lo sé, el Sa'kage no lo sabe, y si no lo sabemos, el país podría caer. Créeme, no queremos a Garoth Ursuul como nuestro rey."

"¿Por qué me está diciendo todo esto?" Dijo Azoth. "Yo no soy nadie."

"Azoth no era nadie. Tú estás a punto de convertirte en Kylar Stern," dijo ella, "y creo que eres más inteligente y que Durzo no te da el crédito correspondiente. Te lo digo porque te necesitamos de nuestro lado. Azoth fue estúpido al ir vagando el otro día, y puede que les cueste a ti o a Durzo sus vidas. Pero si hubieras sabido lo que estaba sucediendo, no habrías ido allí. Hiciste las cosas mal, pero Durzo no debería haberte golpeado por mostrar iniciativa. De hecho, estoy segura de que siente haberte golpeado, aunque nunca se disculpará. No está en el hombre admitir que está equivocado. Te necesitamos para ser más que un aprendiz, Kylar. Te necesitamos para que seas un aliado. ¿Estás listo para eso?"

Azoth—Kylar—asintió lentamente. "¿Qué quiere que haga?"





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Danny_DD el Lun Feb 07, 2011 10:19 pm

Gracias por el cap!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Lun Feb 07, 2011 11:21 pm

gracias por el capi...
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Lun Feb 07, 2011 11:37 pm

Gracias por el capi chicas!!, cada vez se pone mejor!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por KANADIENSE el Mar Feb 08, 2011 1:59 pm

SEEEEEEEEEEEEEE GRAX POR EL CAP.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Mar Feb 08, 2011 10:41 pm

Grtacias por el capítulo chicas.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Miér Feb 09, 2011 11:40 pm

17
Traducido por Pamee

Kylar intentó mirar boquiabierto las cosas justas mientras era acompañado a través de la finca Gyre. Azoth, Mamá K le había dicho, hubiera mirado boquiabierto cualquier cosa grande o de oro.

El Baronet Kylar Stern sólo miraría boquiabierto cosas que ambos tenían—y el arte. Logan lo había invitado a visitarlo para hacer las paces por golpearlo, y el primer trabajo de Kylar para el Sa’kage era asegurarse de que se convirtieran en amigos.

El portero lo acompañó hacia otro hombre mejor vestido—Kylar casi lo saludó como al Duque Gyre de que debía ser el chambelán de Gyre. El chambelán lo llevó a través de un vasto vestíbulo de entrada con escaleras dobles que ascendían tres pisos flanqueando una enorme estatua de mármol de dos hombres, gemelos, frente a frente en la batalla, cada uno buscando la misma abertura en la defensa del otro, cada uno embistiendo. Era una de las estatuas más famosas del mundo, Mamá K le había dicho a Kylar: La Condena de los Gemelos Grasq. En historia, Mamá K dijo, los gemelos Grasq habían estado fuertemente armados y durante una larga batalla cada uno habían perdido los delgados tabardos que en ese tiempo era todo lo que los hombres usaban sobre las cotas de malla y todo lo que los identificaba si eran separados fueran separados de sus abanderados. De hecho se habían matado el uno al otro, aunque cada uno había evitado al otro en batallas anteriores. Aquí, los hombres estaban desnudos excepto por un escudo y una espada. Debido a la colocación de los escudos, cada uno estaba viendo el rostro de su gemelo por primera vez, mientras asestaban el golpe mortal.

El chambelán llevó a Kylar por las escaleras y por una larga ala de la finca.

El pasillo era más ancho que la mayoría de los callejones en Las Madrigueras. Ambos lados estaban atestados con bustos de mármol y pinturas de hombres hablando, hombres peleando, hombres secuestrando mujeres, familias desplazándose, mujeres lamentándose, las secuelas de las batallas, y horribles monstruos bullendo de brechas en el suelo.

Cada pintura estaba enmarcada con macizo oro batido. La mayoría eran grandes. Caminando tras el chambelán, Kylar podía mirar boquiabierto tanto como quería, y lo hizo. Entonces se detuvieron ante una puerta enorme. El chambelán llamó a ésta con el bastón que llevaba y abrió la puerta a una biblioteca con una docena de estantes en ordenadas filas y las paredes forradas de libros y rollos a una altura de dos pisos.

“Mi lord, el Baronet Kylar Stern.”

Logan Gyre se levantó desde una mesa con un rollo abierto extendido sobre ella.
“¡Kylar! Justo estaba terminando…pedí prestado… oh, no importa. ¡Bienvenido!”

“Gracias por invitarme, Duque Gyre; su finca es hermosa. La estatua de los gemelos Grasq es asombrosa.” Estaba recitando en la forma que Mamá K le había enseñado, pero ahora lo decía en serio.

“Por favor, Logan. Eres muy amable. ¿De verdad te gustó?” preguntó Logan.

El “eres muy amable” lo traicionó. Logan estaba intentando ser una adulto tanto como Kylar lo estaba. Kylar estaba nervioso porque él era un fraude, pero el “Duque” Logan se sentí un fraude también. El título era demasiado grande y demasiado nuevo para él como para fingir comodidad convincentemente. Así que Kylar contestó honestamente, “De hecho, creo que es increíble. Sólo desearía que no estuvieran desnudos.”

Logan se echó a reír. “¡Lo sé! La mayor parte del tiempo no los noto, pero de vez en cuando entro por la puerta y… hay dos enormes hombres desnudos en mi casa. Debido a mi nuevo cargo me encontraré con todos los partidarios y amigos de mi padre, de nuevo. En realidad es una oportunidad para que las señoras presenten a sus hijas y esperen que caiga locamente enamorado. estaba saludando a una señora y su hija, no daré nombres, pero eran unas mujeres hermosas y muy recatadas, muy modestas. Soy muy alto, ¿verdad? Y ambas tenían que en realidad mirar hacia arriba para mirarme a los ojos, y mientras estoy hablando y estoy en la mitad de una historia y la mamá está con risitas y la hija se ve cautivada por completo, y comienzo a preguntarme si tengo algo en mi cabello o en mi oído o algo, porque ambas siguen mirando justo un poquito hacia el lado.”

“Oh no,” dijo Kylar, riendo.

“Miro sobre mi hombro, y hay . . . bueno, ahí, tres veces su tamaño natural, en mármol . . . genitales. Y ahí en ese momento se dan cuenta de que he notado que han estado mirando sobre mi hombro todo el tiempo, y me doy cuenta de que esta era la primera vez que la hija había visto a un hombre desnudo… y se me olvida completamente la historia que les había estado contando.”

Se rieron juntos, Kylar desesperadamente agradecido de que Logan le había dado el suficiente contexto así podía imaginar que significaba “genitales”. ¿Todos los nobles hablaban así? ¿Qué si la vez siguiente Logan daba el remate sin el contexto? Logan señaló un portarretrato en la pared de la biblioteca a un hombre calvo de mandíbula cuadrada vestido en un estilo desconocido.
“Tengo que agradecerle a él por eso. Mi tatara-tatara-tatara abuelo, el amante del arte.”

Kylar sonrió, pero sentí que había sido abofeteado. Logan sabía cosas acerca de su tatara-tatara abuelo. Kylar ni siquiera sabía quien era su padre. Hubo un silencio, y Kylar sabía que era su turno llenarlo. “Yo, ah, escuché que los gemelos Grasq llevaron en realidad como seis batallas contra el otro.”

“¿Conoces su historia?” preguntó Logan. “No muchas personas de nuestra edad lo hacen.”

Tardíamente, Kylar se dio cuenta del riesgo de hacerse pasar como un amante de la historia ante este hombre que amaba los libros… y que de hecho podía leerlos.
“Realmente me gustan las viejas historias,” dijo Kylar. “Pero mis padres no ven ningún uso en que yo ‘pierda el tiempo llenándome la cabeza con historias.’”

“¿De verdad te gustan las historias? Aleine siempre comienza fingir que ronca cuando hablo de historia.” ¿Aleine? Oh, Aleine Gunder, Príncipe Aleine Gunder X. El mundo de Logan realmente era diferente. “Mira esta,” le hizo señas a Kylar hacia la mesa. “Aquí, lee esta parte.”

Con mucho gusto, si pudiera leer. El corazón de Kylar se paralizó. Su disfraz era aun muy frágil.

“Me estás haciendo sentir como mis profesores,” dijo, agitando el brazo. “No quiero leer por una hora mientras tu estás girando tus pulgares. ¿Por qué no me cuentas las partes buenas?”

“Siento que estoy haciendo toda la charla,” dijo Logan, repentinamente incómodo. “Es algo grosero.”

Kylar se encogió de hombros. “No creo que estés siendo grosero. ¿Es una nueva historia, o qué?”

Los ojos de Logan se iluminaron y Kylar supo que estaba a salvo. “No, es el fin del Ciclo de Alkestia, justo antes de que los Siete Reinos caigan. Mi padre me tiene estudiando los grandes líderes del pasado. En este caso, Jorsin Alkestes, por supuesto. Cuando estaban en estado de sitio en Colina Negra, su mano derecho, Ezra el Loco—bueno, no era Colina Negra todavía, y Ezra no fue a ocultarse a los Boques de Ezra por otros cincuenta años o algo así—de todos modos, Ezra es tal vez el mejor mago jamás, detrás del mismo Emperador Jorsin Alkestes. Estaban en estado de sitio en lo que ahora es Colina Negra y Ezra comenzó a hacer las cosas más sorprendentes: los martillos de guerra de Oren Razin; trampas de fuego y relámpagos que incluso los soldados sin Talento podían usar; Curoch, la espada de poder; Iures, el bastón de la ley; y luego estos seis artefactos mágicos, ka’kari. Cada uno parece una bola brillante, pero los Seis Campeones pueden exprimir una y esta se disuelve y cubre todo su cuerpo como una segunda piel y les da poder sobre su elemento. Arikus Daadrul obtuvo su piel de un líquido plateado metálico que lo hizo impenetrable a las espadas. Corvaer Blackwell se convirtió en Corvaer el Rojo, el maestro del fuego. Trace Arvagulania fue de mujer extremadamente fea a la mujer más hermosa de la era. Oren Razin obtuvo tierra, pesaba mil libras y su piel se convirtió en piedra. Irenaea Blochwei obtuvo el poder de todo lo verde y en crecimiento. Shrad Marden obtuvo el agua y pudo aspirar el mismo líquido de la sangre de un hombre.
“Lo que siempre me ha hecho curioso es que Jorsin Alkestes era un gran líder. Reunió a tanta gente talentosa, y muchos de ellos eran difíciles y ególatras, y los puso juntos en arneses, y trabajaron. Pero al final, él insultó a uno de sus mejores amigos, Acaelus Thorne, y le dio un ka’kari a Shrad Marden en su lugar, quien ni siquiera le agradaba. ¿Conoces a Acaelus Thorne?”

“He escuchado el nombre,” ofreció Kylar. Todo eso era cierto. Algunas veces los ratas de hermandad se apiñaban alrededor de una ventana de una de las tabernas cuando un bardo la visitaba, pero sólo podían oír trozos y partes de las historias.

“Acaelus era este luchador increíble pero un noble tonto. Sin sutileza. Odiaba las mentiras, la política, y la magia, pero ponías una espada en su mano, y él cargaría contra una fuerza enemiga en solitario si tenía que hacerlo. Era demasiado loco y tan bueno que sus hombres lo hubieran seguido a cualquier parte. Pero él era todo acerca del honor, y ver hombres menos honrados antes que él era un gran insulto. Fue ese insulto el que condujo a Acaelus a traicionar a Jorsin. ¿Cómo pudo Jorsin haberlo omitido? Tenía que haber sabido que estaba insultándolo.”

“¿Qué crees tú?” preguntó Kylar.

Logan restregó una mano a través de su cabello. “Probablemente es algo aburrido, como que ahí había una guerra en marcha, y todos estaban exhaustos y hambrientos y no pensando claramente y Jorsin sólo cometió un error.”

“Así que, ¿qué te enseñó eso acerca de ser un líder?” preguntó Kylar.

Logan pareció perplejo. “¿Come tus vegetales y duerme lo suficiente?”

“¿Qué acerca de ‘sé amable con tus inferiores, o ellos pueden patearte el trasero’?” sugirió Kylar.

“¿Me está pidiendo que luchemos, Baronet Stern?”

“Su exaltado duque, será un placer derribarlo.”






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por KANADIENSE el Jue Feb 10, 2011 1:33 am

seeeeeeee grax por el capi. ; xD wou hoy tuve la oportunidad d leer el capi. 15 y m estremecio xD esta vakano este libro
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Jue Feb 10, 2011 11:38 pm

gracias por capi
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Vie Feb 11, 2011 6:26 pm

Wow, no sé porq me dejaron de llegar estas notificaciones ¬¬
Pero quede full atrás en los capis, luego me pongo al dia xD

Gracias por los caps, amo el libro!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Vie Feb 11, 2011 6:29 pm

@kroana escribió:Wow, no sé porq me dejaron de llegar estas notificaciones ¬¬

Pero quede full atrás en los capis, luego me pongo al dia xD

Gracias por los caps, amo el libro!!!

yo tambien ando leyendo el psicoanalista en papel!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Sáb Feb 12, 2011 6:30 pm

Ufff ya me puse al dia xD

Muy, muy bueno el libro!!!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Sáb Feb 12, 2011 7:31 pm

gracias por el capi!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Dom Feb 13, 2011 1:13 pm

Gracias por los capis!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

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