El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Lun Feb 14, 2011 2:46 am

Gracias Pamee por el capítulo.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Feb 17, 2011 5:06 pm

En unos días les pongo capi, disculpen la demora, es que ando con otros proyectos :/





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Jue Feb 17, 2011 7:35 pm

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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Feb 20, 2011 1:47 am

18
Traducido por Kroana
Corregido por Pamee


Kylar entró en la casa de seguridad, enrojecido por su victoria. Había conseguido tres toques contra dos de Logan. Logan luchó mejor, pero como Mamá K le había dicho a Kylar, además había crecido un pie en el último año y no se había ajustado a su nueva altura todavía. “No sólo hice de Logan Gyre mi amigo,” dijo Kylar, “También lo derroté en combate.”

Durzo ni siquiera levantó la mirada del calcinador. Puso la llama más alta debajo de de la placa de cobre. “Bien. Ahora nunca entrenes con él de nuevo. Pásame eso.”

Herido, Kylar tomó un frasco de debajo de los tubos arremolinados del alambique y se lo dio. Durzo vertió la gruesa mezcla azul sobre el calcinador. Por el momento, se sentó allí, inmóvil. Pequeñas burbujas comenzaron a formarse y en unos instantes la mezcla estuvo hirviendo rápidamente.

“¿Por qué no?” Pregunto Kylar.

“Consigue el agua sucia, muchacho.” Kylar agarró el cuenco de agua sucia del cerdo y lo llevó a la mesa.

“Nosotros luchamos de manera diferente de lo que cualquier maestro de espada de esta ciudad enseña. Si tú entrenas con Logan, adoptaras su estilo de por-el-libro y te convertirás en un luchador inútil, o traicionarás que te están enseñado algo completamente diferente, o ambas.”

Kylar frunció el ceño al calcinador. Su maestro estaba en lo cierto, por supuesto, e incluso si no lo estuviera, su palabra era ley. La mezcla azul era ahora un polvo azul oscuro. Durzo levantó la placa de cobre de las llamas con un paño de lana grueso y raspó el polvo en el recipiente de agua sucia. Agarró otra placa de cobre y vertió más de la mezcla azul en ella y la puso por encima de las llamas, poniendo la primera a un lado con un guante pesado para enfriarla. “Maestro, ¿Sabe por qué Jorsin Alkestes insultaría a su mejor amigo por no darle un ka'kari?”

“Tal vez hizo demasiadas preguntas.”

“Logan dijo que Acaelus Thorne era el más honorable de los amigos de Jorsin, pero él traicionó a Jorsin y eso condujo a la caída de los Siete Reinos,” dijo Kylar.

“La mayoría de las personas no son lo suficientemente fuertes para nuestro credo, Kylar, por lo que creen en ilusiones reconfortantes, como los dioses, o Justicia o la básica bondad del hombre. Esas ilusiones fracasan en la guerra. Rompe hombres. Eso es lo que probablemente pasó con Acaelus.”

“¿Está seguro?” Preguntó Kylar. La lectura de Logan de ello había sido tan diferente.

“¿Seguro?” Blint preguntó, con desdén. “No estoy seguro acerca de lo que los nobles hicieron aquí hace siete años cuando acabaron la esclavitud. ¿Cómo podría nadie estar seguro acerca de lo que paso hace cientos de años atrás? Lleva eso al cerdo.” Kylar tomó los recipientes de agua sucia y lo llevó al cerdo que recientemente habían adquirido para los experimentos del Maestro Blint.

Cuando estaba regresando, vio a Blint mirándolo fijamente como si estuviera a punto de decir algo. Luego hubo un pequeño zumbido cuando la llama saltó desde la placa de cobre detrás del Maestro Blint. Antes de que Kylar pudiera echarse atrás, Blint se dio la vuelta. Una mano fantasma se estiró desde sus manos y agarró la placa de metal directamente del fuego y la puso sobre la mesa. Entonces la mano se había ido. Pasó tan rápido, que Kylar no estaba seguro de que no lo había imaginado.

La placa humeaba y lo que debería haber sido polvo azul era ahora una masa negra. Una corteza negra que Kylar no tenía duda de que pronto él rasparía hasta que el cobre brillara.

Blint juró. “Ves, te quedas atrapado en el pasado y te conviertes en inútil para el presente. Vamos, vamos a ver si ese cerdo apestoso todavía vive. Luego necesitamos hacer algo con tu cabello.”

El cerdo no estaba vivo, y después de la cantidad de veneno que había ingerido, no era seguro para comer, por lo que Kylar pasó la mitad del día cortándolo en pedazos y enterrándolo. Después de eso, el Maestro Blint le hizo quitar la ropa hasta la cintura y frotó una pasta picante a través de su cabello. Quemó su cuero cabelludo y Blint le hizo mantenerlo por una hora. Pero cuando finalmente se enjuagó el cabello, Blint le mostró su propio reflejo en el espejo y apenas se reconoció. Su pelo era rubio blanco.

“Agradece que eres joven, o habría tenido que untarlo en tus cejas, también,” dijo Blint. “Ahora vístete. La ropa de Azoth. El personaje Azoth.”

“¿Tengo que ir con usted? ¿A un trabajo?”

“Vístete.”


“Entiendo por qué la ‘Aparente Tuberculosis’ cuesta novecientos gunders. Estoy seguro de que tiene que hacer múltiples intoxicaciones para simular la enfermedad,” dijo el noble. “Pero, ¿mil quinientos para aparentar un suicidio? Ridículo. Apuñale al hombre y ponga el cuchillo en su mano.”

“Qué tal empezar de nuevo,” dijo el Maestro Blint en voz baja, “Usted habla como si yo soy el mejor ejecutor en la ciudad, y yo hablaré como si existiera una posibilidad de este lado del infierno de que me quede con el trabajo.”

La tensión se sintió espesa en la habitación de arriba de la posada. El Lord General Brant Agon no estaba contento, pero tomó un respiro, pasó una mano a través de su cabello gris, y dijo “¿Por qué fingir un suicidio cuesta mil quinientos oros?”

“Un suicidio debidamente organizado toma meses,” dijo el Maestro Blint. “Dependiendo de la historia de la muerte. Si estoy tras un melancólico conocido, puede acortarse a seis semanas. Si él ha tratado de suicidarse antes, puede ser tan poco como una semana. Accedo de una manera u otra y administro brebajes especiales.”

Azoth estaba tratando de prestar atención, pero había algo acerca de estar de regreso en sus viejas ropas que hacía que la ilusión de las últimas semanas se derrumbara. Kylar se había ido—y no porque Azoth estuviera siguiendo órdenes y pretendiendo ser Azoth. Kylar había sido una máscara de confianza. Había engañado a Logan, y había engañado a Azoth por un pequeño tiempo, pero la máscara había caído. Él era Azoth. Era débil. No entendía qué estaba haciendo aquí, o por qué, y estaba asustado.

Blint continuó, sin mirarlo tanto. “El muerto se vuelve deprimido, retirado, sospechoso. Los síntomas empeoran gradualmente. Entonces tal vez una mascota favorita muere. El objetivo ya está malhumorado y paranoico, y pronto él arremete contra sus amigos. Los amigos quienes lo visitan—al menos los que toman refrigerios—se vuelven irritables cuando están con él. Se pelean. Dejan de visitarlo. A veces el objetivo escribe la nota por si mismo. A veces incluso él mismo comete el suicidio, aunque yo monitoreo de cerca para asegurarme de que elige un método apropiado para el efecto deseado. Cuando dé el tiempo adecuado, nadie sospecha nada sino suicidio. La familia a menudo encubre los detalles, y dispersa la poca evidencia que existe.”

“Por las barbas del Gran Rey, ¿Es posible tal cosa?” Preguntó el lord general.

“¿Posible? Sí. ¿Difícil? Mucho. Toma un número considerable de venenos cuidadosamente mezclados—¿sabe que todo el mundo reacciona de manera diferente a los venenos?—y una gran cantidad de mi tiempo. Si una nota falsificada es requerida, la correspondencia del objetivo y las diarios son analizados de manera que no sólo la caligrafía, sino también el estilo de escritura e incluso algunas opciones de redacción sean idénticas.” Durzo sonrió lobuno. “El asesinato es un arte, milord, y yo soy el artista más destacado de la ciudad.”

“¿Cuántos hombres ha matado?” Preguntó el lord general.

“Basta con decir que nunca estoy ocioso.”

El hombre jugueteó con su barba y continuó mirando a través del folleto que el Maestro Blint le había dado, obviamente inquieto. “¿Puedo preguntar acerca de otros, Maestro Blint?” dijo él, de repente respetuoso.

“Prefiero que sólo pregunte sobre las muertes que está considerando seriamente,” dijo el Maestro Blint.

“¿Por qué es eso?”

“Valoro secretos muy altamente, como debo. Así que no me gusta discutir mi metodología. Y, para ser honesto, saber demasiado tiende a asustar a los que me emplean. Tuve un cliente hace un tiempo que estaba muy orgulloso de sus defensas. Me preguntó cómo iba a cumplir un contrato con él. Él me irritó, así que le dije.
“Posteriormente, trató de contratar a otro ejecutor para matarme. Fue rechazado por todos los profesionales en Cenaria. Terminó contratando a un aficionado.”

“Se da el estatus de una leyenda,” dijo el lord general, su delgado rostro apretado.

¡Por supuesto Durzo Blint era una leyenda! ¿Quién lo contrataba si no lo sabía? Al mismo tiempo, escuchando al Maestro Blint hablar de su oficio a un noble—a alguien como el Conde Drake—era extraño. Era como los dos mundos de Azoth siendo presionados incómodamente cerca uno del otro, y pudiera sentir el temor del noble en sí mismo.

En la hermandad, Durzo Blint había sido una leyenda porque tenía poder, porque la gente le tenía miedo, y él nunca tuvo que tener miedo de nadie. Eso era lo que había atraído a Azoth hacia él. Pero este noble estaba asombrado por diferentes razones. Para él, Durzo Blint era una criatura de la noche. Era un hombre que podría venir a violar esas cosas a las que él tenía cariño. Minaba todo lo que el lord general había pensado seguro. El hombre no parecía asustado, parecía disgustado.

“No estoy sugiriendo que aterrorizo a todos los ejecutores en la ciudad." El Maestro Blint sonrió. "El hecho es, que los profesionales somos, si no un grupo cerrado, por lo menos uno pequeño. Somos colegas, algunos de nosotros incluso amigos. El segundo ejecutor se fue a Scarred Wrable…”

“He oído hablar de él,” dijo Brant Agon. “Al parecer, el segundo mejor asesino en la ciudad.”

“Ejecutor,” corrigió Blint. “Y un amigo mío. Me dijo lo que este cliente estaba haciendo. Después de eso—bueno, si es una metáfora militar funciona mejor para usted—sería como intentar una pequeña redada en una ciudad que lo esperaba en lugar de una ciudad desprevenida. En el segundo caso esto podría funcionar, en el primero es suicidio.”

“Ya veo,” dijo el lord general. Hizo una pausa por un momento, al parecer sorprendido de que el Maestro Blint supiera quien era él. Entonces de pronto sonrió “Y es un estratega, también.”

“¿Cómo es eso?”

“No ha tenido muchos contratos firmados sobre usted desde que empezó a contar esa historia, ¿verdad?”

El Maestro Blint sonrió ampliamente. Esos eran dos hombres, vio Azoth, que se entendían el uno al otro. “Ni uno. Después de todo, la diplomacia es una extensión de la guerra,” dijo Blint.

“Por lo general decimos que la guerra es una extensión de la diplomacia,” dijo Brant Agon. “Pero creo que estoy de acuerdo con usted. Una vez me encontré superado en número y obligado a mantener una posición contra el Lae'knaught durante dos días para esperar por refuerzos. Tuve algunos cautivos, por lo que los puse en una posición vulnerable y dije a sus guardias que íbamos a recibir refuerzos en la madrugada. Durante los combates, a los prisioneros se les permitió obtener libertad e inmediatamente dijeron a sus superiores la noticia. El ejército Lae'knaught se desanimó por lo que se contuvo hasta que nosotros habíamos sido reforzados. Esa diplomacia salvó nuestras vidas. Lo que nos lleva de nuevo al asunto en cuestión,” dijo el lord general. “Necesito algo de diplomacia que no está en la lista de los suyos. Me temo que no he sido totalmente sincero con usted, Maestro Blint,” dijo el lord general. “Estoy aquí por el rey.”

La cara del Maestro Blint de repente se volvió desprovista de emoción.

“Entiendo que por decirle esto, podríamos perder al hombre que me dio su nombre. Pero el rey considera que esto vale la pena arriesgar la vida de ambos, un contacto y uno de sus ministros; es decir, yo mismo.”

“No ha hecho nada tonto como rodear el edificio con soldados, ¿verdad?” Preguntó el Maestro Blint.

“Nada de eso. Estoy aquí solo.”

“Entonces has hecho una sabia elección hoy.”

“Más de una. Le hemos elegido, Maestro Blint. Y he elegido ser honesto con usted, lo cual espero que aprecie.

“Como usted sabe, el rey es adinerado, pero no política o militarmente fuerte. Eso es un trago amargo, pero no es noticia. Nuestros reyes no han sido fuertes por cien años. Aleine Gunder desea cambiar eso. Pero además de las luchas internas de la que sin duda sabe más de lo que me hubiera molestado de aprender, el rey ha aprendido recientemente de algunas maquinaciones más bien astutas a robar grandes sumas de dinero no sólo de la tesorería, sino—en una multitud de proyectos—también de casi todos los nobles en el país. La idea es, pensamos, que Cenaria se haga tan pobre que seremos incapaces de mantener un ejército.”

“Suena como un montón de dinero para robar sin que nadie se de cuenta,” dijo el Maestro Blint.

“El Canciller de Hacienda lo ha notado—él es el único organizando esto. Pero nadie se ha dado cuenta, todavía. Los esquemas son poco menos que brillantes. El complot ni siquiera va a madurar en seis o diez años. Los hombres están siendo ubicados en posiciones clave y hasta ahora no han hecho nada mal. Hay más, mucho más, pero usted no necesita saberlo.”

“¿Qué necesito saber?” Preguntó Blint, sus ojos entrecerrados.

“He hecho un estudio de usted, Maestro Blint,” dijo el lord general. “Aunque la información acerca de usted es difícil de encontrar. Todo el mundo sabe que el Sa’kage tiene una enorme cantidad de poder aquí. La gente fuera del país lo sabe. Khalidor lo sabe.

“El rey le necesita para más de una docena de trabajos, abarcando años. Algunos involucrarán simples asesinatos, algunos involucrarán plantación de información, y algunos no implicarán asesinatos en absoluto, sino simplemente ser visto. El Rey Dios Ursuul debe creer que el Sa’kage y sus activos tienen una alianza con nosotros.”

“Quiere que me convierta en un agente del gobierno.”

“No… Exactamente.”

“¿Y supongo que usted me daría un indulto por todo lo que he hecho?” Preguntó el Maestro Blint.

“He sido autorizado a ofrecer eso.”

El Maestro Blint se puso de pie, riendo. “No, Lord General. Buenos días.”

“Me temo que no puede aceptar un no por respuesta. El rey lo ha prohibido.”

“Espero que no esté planeando amenazar mi vida,” dijo el Maestro Blint.

“Primero,” dijo el lord general mirando a Azoth por primera vez, “vamos a matar al muchacho.”





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Dom Feb 20, 2011 11:42 am

Me encanta la manera en que Blint habla del asesinato, definitivamente lo hace ver como todo un arte!!!!

Gracias Pamee xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Dom Feb 20, 2011 9:26 pm

gracias por el capi..
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Lun Feb 21, 2011 2:13 am

Gracias por el capítulo Kroana y Pamee
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Lun Feb 21, 2011 1:14 pm

Gracias por el capi chicas!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Lun Feb 28, 2011 9:15 am

Gracias por el capi!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Mar 03, 2011 3:15 pm

19
Traducido por je_tatica
Corregido por Drifted


El Maestro Blint se encogió de hombros. "¿Y?"

"Y vamos a matar a su amante. Creo que su nombre es Vonda?"

"Puede matar a la perra. Pero eso le puede dar algunos problemas, teniendo en cuenta sus cuatro meses de muerta."

El general ni siquiera hizo una pausa. "Y vamos a matar a esta ‘Mamá’ Kirena quien parece ser su única amiga. Entonces vendremos a por usted. No quiero que sea así, pero es esto lo que ofrece el rey."

“Está cometiendo dos equivocaciones," dijo el Maestro Blint. "En primer lugar, está asumiendo que valoro la vida de otras personas más que la mía. ¿Cómo puede saber que hago y creo tal cosa? En segundo lugar, está asumiendo que valoro mi propia vida."

"Por favor, comprenda. Estoy bajo órdenes. Personalmente, prefiero no tener nada que ver con usted," dijo el general. "Creo que es indigno de un rey contratar a delincuentes. Creo que es inmoral y absurdo poner dinero en su cartera en lugar de cadenas en sus muñecas. Lo encuentro a usted aborrecible. Un accidente de ser humano apenas parecido a lo que debió haber sido un hombre. Pero el rey ha decidido que necesitamos un mercenario como usted. Yo soy un soldado. Me han enviado a buscarle, y no voy a fallar.”

“Y está cometiendo un error táctico," dijo el Maestro Blint. "El rey podría matar a mi aprendiz, mi amigo, e incluso a mí, pero por lo menos, habrá perdido su general. Un canje pobre."

"No creo que encontrara mi muerte una pérdida muy grande," dijo el general.

"Ah, imaginó eso, ¿verdad?" Preguntó Blint. "Esta puede ser la primera vez que me haya visto, Brant Agon, pero no es la primera vez que le he visto."

El general lo miró perplejo. "Así que me ha visto. Así como lo ha hecho la mitad de la gente de la ciudad."

"¿Su esposa todavía duerme a su lado de la cama? Dulce, ¿no? ¿Ella todavía usa ese camisón gris con las margaritas bordadas en el ruedo? Realmente la ama, ¿no?"

El General Agon se congeló.

"¿Usted me llama abominable?" Preguntó Durzo. "¡Me debe su vida!"

"¿Qué?"

"¿No se ha preguntado por qué recibió una promoción en lugar de un cuchillo en la espalda?"

Por sus ojos, incluso Azoth podría decir que el lord general lo había hecho.

"Yo estaba en su casa la noche en que murió el rey Davin, cuando usted y Regnus Gyre se encontraron. Iba a matar a su esposa como una advertencia para usted. Más tarde, el príncipe le ofrecería un mejor matrimonio con una joven noble, que sería capaz de darle hijos. Y yo estaba autorizado a matar tanto a Regnus como a usted si estaban tramando traición. Lo excusé; y no me pagan a menos que deje cadáveres. No espero su gratitud, general, ¡pero exijo su respeto!"

El rostro del General Agon se volvió gris. "Usted... le dijo a Aleine que mi precio era la promoción. Pensó que me compró con una promoción y no una esposa." Azoth podía verlo revisar mentalmente comentarios que debía haber escuchado en los últimos cuatro meses, y enfermarse más y más. "¿Por qué?"

“Usted es el ilustre general, el viejo héroe de guerra. Usted dígame.” Durzo se burló.

“Poniéndome a cargo del ejército dividido de los enemigos del Sa'kage. Aleja al rey de poner a alguien en quien podía confiar a cargo de los militares. Bastardos, tienen gente en todas partes, ¿no?"

“¿Yo? Sólo soy un mercenario. Sólo soy un accidente de ser humano."

El rostro del general seguía siendo gris, pero su espalda nunca se dobló una pulgada.

“Has... me ha dado mucho que pensar, Maestro Blint. Aunque sigo creyendo que los asesinatos que ha cometido tienen el mérito de colgarlo, lo he deshonrado a usted y a mí mismo con mis palabras apresuradas. Pido disculpas. Mis disculpas, sin embargo, no tienen efecto en la determinación del rey de que usted le sirva. Yo…"

"Salga," dijo el Maestro Blint. "Váyase de aquí. Si va a reconsiderar sus amenazas, voy a estar aquí durante unos minutos."

El general se levantó, y observando al maestro Blint cuidadosamente, se acercó a la puerta. La abrió, y mantuvo los ojos sobre el Maestro Blint hasta que cerró la puerta tras de sí. Azoth oyó sus pasos haciendo eco en el pasillo.

El maestro Blint miró a la puerta y se escabulló detrás de la mesa. En lugar de relajarse ahora que el general se había ido, se tensó. Todo en él hablaba de una acción potencial. Parecía una mangosta esperando a que una serpiente atacara.

"Aléjate de la puerta, Azoth," dijo. "Permanece junto a la ventana."

No hubo vacilación. Azoth había aprendido esa lección. No tenía que entender; sólo tenía que obedecer.

Oyó un estrépito en las escaleras y maldiciones en voz alta. Azoth permaneció junto a la ventana y miró al Maestro Blint, pero el rostro picado de viruela del hombre no traicionaba nada.

Momentos después, la puerta se abrió de golpe. El general se tambaleó hacia dentro, la espada desenvainada. "¿Qué ha hecho?" Rugió. Sus rodillas se inclinaron y se apoyó pesadamente contra el marco de la puerta para no caer.

El maestro Blint no dijo nada.

El general parpadeó y trató de enderezarse, pero un espasmo pasó a través de su cuerpo mientras su estómago se retorcía. Pasó, y dijo: "¿Cómo?"

"Puse un veneno de contacto en el picaporte de la puerta," dijo el Maestro Blint. "Se filtra directo a través de la piel."

"Pero si hubiéramos llegado a un acuerdo...” dijo el general.

"Hubiera abierto la puerta para usted. Si hubiera usado guantes, tenía otros planes. Ahora, quiero que escuche muy atentamente. El rey es un incompetente, traicionero, un niño mal hablado, así que voy a dejar esto muy claro. Soy un ejecutor de primera clase. Él es un rey de segunda categoría. No voy a trabajar para él. Si lo desea, puede contratarme usted mismo: mataré al rey, pero no mataré por él. Y no hay forma en que usted o él me puedan presionar.

"Sé que no va a creer eso, porque Aleine Gunder es el tipo de hombre que cree que puede conseguir lo sea que quiera. Así que aquí está el por qué va a creer." El Maestro Blint se puso de pie. "En primer lugar, voy a dejar un mensaje para él esta noche en el castillo. En segundo lugar, usted va a investigar lo sucedido con el Conde Yosar Glin. Él era el cliente que me traicionó. En tercer lugar, es lo que ya le ha sucedido. Y en cuarto… siéntese Agon, y guarde la espada. Es insultante."

El General Agon se estrelló en una silla. La larga espada se cayó de sus dedos. No parecía tener fuerza para recogerla. A pesar de todo, sus ojos estaban todavía claros, y estaba escuchando cada palabra que el Maestro Blint decía.

"Lord General, no me importa a quién mata. Sé que ha rodeado esta posada, que hay ballesteros cubriendo las ventanas de esta sala. No tienen importancia. Más importante aún, las amenazas del rey no tienen importancia. No seré el perro faldero de nadie. Sirvo a quien quiero, cuando quiero, y nunca serviré a Aleine Gunder. Azoth, ven aquí."

Azoth fue hacia su maestro, preguntándose por qué Blint había utilizado su nombre. Se puso de pie delante del Maestro Blint, quien apoyó las manos sobre los hombros de Azoth y lo giró de frente al General Agon.

"Azoth aquí es mi mejor aprendiz. Es ágil. Es inteligente. Aprende las cosas después de que se las digan una vez. Trabaja sin descanso. Azoth, dile al general lo que has aprendido sobre la vida."

Sin dudarlo, Azoth dijo, “La vida es vacía. La vida no tiene sentido. Cuando tomamos una vida, no estamos tomando nada de valor. Los ejecutores son asesinos. Eso es todo lo que hacemos. Eso es todo lo que somos. No hay poetas en el negocio amargo.”

"Lord General," dijo Blint," ¿está conmigo?"

"Estoy con usted," dijo el general, fuego rabiando en sus ojos.

La voz del Maestro Blint era de hielo. “Entonces, sepa esto: yo mataría a mi propio aprendiz antes de dejar que lo usaran en mi contra."

El general se sacudió bruscamente en su silla como si se sobresaltara. Miraba Azoth. Azoth siguió su mirada a su propio pecho.

Varias pulgadas de ensangrentado acero sobresalían de él. Azoth los vio y sintió un empuje incómodo, una sensación expandiéndose desde su espalda todo el camino a través de su centro. Parecía frio, y luego caliente, luego doloroso. Parpadeó lentamente y miró de vuelta al general, cuyos ojos estaban llenos de horror. Azoth miró al acero.

Reconoció esa espada. La había limpiado ese día que fue a buscar a Muñeca.

Esperó que el Maestro Blint por lo menos la hubiera limpiado antes de que la trajera de vuelta a Azoth para que la limpiara. Había filigranas en la hoja que retenían sangre si la dejabas secarse ahí. Azoth había tenido que usar la punta de un estilete para sacarla. Le tomó horas.

Luego Azoth percibió la ubicación de la daga. En ese ángulo en el pecho de un niño, habría recortado el buque de grasa por encima del corazón. Si era así, el objetivo caería tan pronto como el puñal fuera extraído. Habría una gran cantidad de sangre. El objetivo moriría en cuestión de segundos.

El cuerpo de Azoth se sacudió cuando la daga desapareció. Fue vagamente consciente de que se le doblaron las rodillas. Se dejó caer hacia un lado y sintió algo caliente derramándose sobre su pecho.

Los tablones de madera del piso lo zarandearon sin piedad cuando se extendió sobre ellos. Yació mirando hacia arriba. El Maestro Blint estaba sosteniendo un puñal ensangrentado en su mano y decía algo.

«¿El Maestro Blint me acababa de apuñalar?» Azoth no lo podía creer. ¿Qué había hecho? Pensó que el Maestro Blint siempre había estado complacido con él. «Debe haber sido Muñeca. Debía haber estado todavía furioso por ella. Había parecido que las cosas iban tan bien.»

Había luz blanca y dorada por todas partes. Y estaba caliente. Tan caliente.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Jue Mar 03, 2011 4:54 pm

OMG!!!!! Qué rayos pasó?? Azoth?? Azoth no puede morir, o sí?
Tiene que ser una trampa para q no lo busquen más, no me creo que Blint lo haya matado, será por lo que hablo con Mamá K???

Ahhh que angustia!!!!

Ya habia dicho que amo la historia??

Gracias por el cap xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Jue Mar 03, 2011 10:27 pm

gracias por el cap!
aunque ya lo habia leido.. ejjee
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Vie Mar 04, 2011 1:25 am

Gracias por el capítulo chicas.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Vie Mar 04, 2011 9:32 pm

OMG!!! ya quiero saber que sigue!, gracias por el capi chicas!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Sáb Mar 05, 2011 1:59 pm

Después espero hacerles una mini maratón, este se los sube porque los hice esperar mucho por el 19 :)

20
Traducido por Pamee


“Su Majestad, ¡por favor!”

El Rey Aleine Gunder IX se lanzó a su trono. “Brant, es un hombre. ¡Uno!” juró una retahíla de maldiciones. “¿Quieres que envíe a mi familia al país por miedo a un hombre?”

“Su Majestad,” dijo el Lord General Brant Agon, “la definición de ‘hombre’ puede que no cubra a Durzo Blint. Entiendo las implicaciones…”

“¡De veras! ¿Sabes las habladurías que causará esto si envío lejos a mi familia en cualquier momento?” El rey maldito de nuevo, inconscientemente. “Sé lo que dicen de mi. ¡Lo sé! No les daré esto para que se babeen, Brant.”

“Su Majestad, este asesino no da amenazas en vano. Por el amor de todo lo que es sagrado, ¡asesinó a su propio aprendiz sólo para hacer un punto!”

“Un engaño. Vamos, general. Estabas drogado. No sabías que estaba pasando.”

“Mi cuerpo estaba afligido, no mi mente. Sé lo que vi.”

El rey inhaló, luego curvó su labio como si hubiera captado el débil olor a azufre en el aire. “¡Maldita sea! ¿Esos idiotas no pueden hacer que algo funcione?”

Uno de los conductos que llevaba aire caliente de la Isla Vos Crack al norte del castillo se había roto de nuevo.
No apreciaba lo mucho que los ingenieros nos salvaban cada año del calentamiento del castillo entero con conductos incrustados en cada piedra. No le importaba que las turbinas que girando en el viento levantándose desde el Crack le dieran el poder de doscientos molinos de viento. Que oliera azufre una vez cada quince días lo enfurecía. Agon se preguntó a que dios había ofendido Cenaria para merecer tal rey.

Tendría que haber presionado a Regnus Gyre. Debió habérselo anunciado más claro. Debió haberle mentido acerca de lo que pasaría a los hijos de Nalia por Aleine. le habría servido a Regnus orgullosamente. Orgullosa y honorablemente.
“Tal vez lo viste matar a un chico,” dijo el rey. “¿A quién le importa?” «Debería importarte a ti. A Regnus le hubiera importado.» “Obviamente era algún rata de la calle que recogió con el propósito de impresionarte.”

“Con todo el debido respeto, mi señor, usted está equivocado. He tratado con hombres formidables. Enfrenté a Dorgan Dunwal en combate individual. Luché contra los lanceros Lae’knaught del Underlord Graeblan. Yo…”

“Sí, sí. Mil malditas batallas del maldito tiempo de mi padre. Muy impresionante,” dijo el rey. “Pero nunca aprendiste nada de gobernar, ¿no?”

El General Agon se puso rígido. “No como usted, Su Majestad.”

“Bueno, si lo hubieras hecho, general, habrías sabido que no puedes perjudicar tu propia reputación.” Maldijo larga e inconscientemente de nuevo. “¡Huir de mi propio castillo en la noche!”

Nada funcionaba con él. El hombre avergonzaba a Agon y debía estar avergonzado él mismo. Sin embargo, Agon tenía un juramento con él, y había decidido hace mucho tiempo que un juramento medía al hombre que lo daba. Era como su matrimonio; no podía retirar sus votos simplemente porque su esposa no podía darle hijos. ¿Pero se sostienen los votos cuando tu propio rey ha conspirado para tomar tu vida? Y no en una batalla honorable, ¿sino con una espada de un asesino por la noche?

Eso había sido antes de que Agon jurara su lealtad al hombre, de todas formas. Ahora que había jurado, no importaba que—si hubiera sabido entonces lo que sabía ahora—hubiera elegido morir en lugar que servir a Aleine Gunder IX.

“Su Majestad, ¿puedo al menos celebrar una noche de ejercicios para mis guardias e incluir a su mago? El Capitán tiene la costumbre de hacer tales cosas sin previo aviso para mantener a los hombres listos.”
«Aunque me pregunto por qué mantengo tú cabeza vacía.»

“Oh, al diablo con usted, general. Usted y su maldita paranoia. Bien. Haga lo que le plazca.”
El General Agon se giró para dejar la sala del trono. El predecesor del rey, Davin, había sido de cabeza vacía también. Pero lo había sabido, y había diferido a sus consejeros.

Aleine X, el hijo de este rey, sólo tenía catorce años, pero demostraba promesa. Parecía haber obtenido algo de la inteligencia de su madre, por lo menos. «Si X fuera lo suficientemente mayor para tomar el poder, tal vez hubiera provocado a este asesino. Querido Dios, tal vez lo hubiera contratado.» El General Agon sacudió la cabeza. Eso era traición, y no tenía lugar en la mente de un general.


Fergund Sa’fasti había sido designado a prestar servicios en Cenaria más por su agudeza política que por su Talento. La verdad era, que apenas se merecía su túnica azul. Pero sus talentos, si bien no su Talento le habían servido bien en Cenaria. El rey era tanto estúpido como tonto, pero podía ser trabajado, si no te importaba la petulancia y la lluvia de maldiciones.

Pero esta noche Fergund recorría el castillo como si fuera un guardia. Había apelado al rey, pero Aleine IX—lo llamaban el Noveno, abreviatura de “nueve años de edad” y no “el noveno ”, sólo cuando bebían con amigos—lo había maldecido y le había ordenado hacer lo que fuera que el lord general dijera.

En cuanto a lo que a Fergund le preocupaba, el Lord General Agon era una reliquia. Era una lástima que no hubiera sido capaz de adaptarse del Noveno. El viejo tenía cosas que ofrecer.
Luego otra vez, mientras menos consejeros tuviera el rey, Fergund se volvía más importante.

Disgustado con la asignación de su noche—¿qué estaba buscando, de todas formas?—Fergund continuó su solitario circuito por el patio del castillo. Había considerado pedir un compañero, pero se suponía que los magos eran más letales que cien hombres. Si eso no era exactamente verdad en su caso, no le hacía ningún bien anunciar el hecho.

El patio del castillo era un diamante irregular de trescientos pies de ancho y casi cuatrocientos de largo. Estaba bordeado en noroeste y el sureste por el río Plith—dividido por media milla cerca de la Isla Vos—se precipitaba juntándose de nuevo al sur del castillo.

El patio estaba animado con los sonidos de hombres, caballos, y perros instalándose para la noche. Era lo suficientemente temprano como para que los hombres siguieran jugando en los cuarteles, y los sonidos de una lira y afables maldiciones flotaron un poco en la densa niebla.

Fergund tiró su capa más apretada alrededor de sus hombros. La franja de la luna no estaba haciendo mucho para penetrar la fría niebla vertiéndose de los ríos y a través de las puertas. El aire húmedo besó el cuello de Fergund y él lamentó su corte de pelo reciente. El rey se había burlado de su cabello largo, pero la amante de Fergund lo había adorado.
Y, ahora que su cabello era corto, el rey se había burlado de él por eso.

La niebla se elevaba extrañamente en la puerta de hierro y Fergund se congeló. Abrazó el poder— ¿abrazar? Siempre había pensado que se sentía más como un combate de lucha libre—y miró a través de la niebla. Una vez que lo sostuvo, el poder lo calmó. No pudo ver nada amenazador, y su oído y vista eran agudos.

Respirando profundamente, Fergund se hizo continuar más allá de la puerta. No sabía si era su imaginación, pero se sentía como si la niebla presionara contra el muro completo del castillo como un ejército invasor y se vertiera hacia adentro a través de las brechas de la puerta de hierro. La niebla se agrupaba casi hasta sus hombros, y las antorchas montadas sobre las cabezas de dos guardias hacían poco por reducir la bruma.

Asintiendo hacia ellos, Fergund se giró y comenzó a caminar de vuelta al castillo. Sintió un peso entre sus omóplatos como si hubiera ojos clavados en él y reprimió el impulso de mirar por encima de su hombro. Pero mientras caminaba hacia las caballerizas, la sensación sólo creció. El aire se sentía pesado, tan espeso que era como caminar a través de sopa. La niebla parecía curvarse a su alrededor y lamer la parte trasera de su cuello desnudo, burlándose de él.

Con el aumento de la niebla, la luna y las estrellas desaparecieron totalmente. El mundo estaba envuelto en nubes.
Fergund tropezó al pasar por la esquina de las caballerizas. Extendió una mano para sostenerse contra la madera, pero sintió algo blando por un momento antes de que desapareciera. Algo como si hubiera tocado a un hombre de pie ahí.
Tambaleándose de miedo, Fergund rasgó el abrazo. No podía ver nada. No había nadie ahí. Finalmente su Talento vino a él. Captó un breve parpadeo de movimiento dentro de las caballerizas—pero pudo haber sido su imaginación.

¿Había olido ajo? Seguramente eso sólo podía ser su imaginación. ¿Pero por qué imaginaría tal cosa? Dudó por un largo momento. Pero era un mago débil, no un hombre débil. Preparó una bola de fuego y sacó su cuchillo. Pasó lejos alrededor de la esquina, esforzando cada sentido mágico y mundano.

Saltó a través de la puerta y miró alrededor frenéticamente. Nada. Los caballos estaban en sus puestos, sus olores se mezclaban con la niebla. Sólo podía oír el estampado de los cascos e incluso la respiración de los animales durmientes. Fergund examinó la oscuridad por cualquier señal de movimiento, pero no vio nada.

Mientras más buscaba, más tonto se sentía. Parte de él pensaba que debía ir más profundo dentro de las caballerizas, y parte de él quería irse ahora. Nadie sabría que se había ido. Podía ir al otro lado del castillo y deambular por ahí. Por otro lado, si él solo capturaba a un intruso, el rey sin duda lo recompensaría bien. Si el Noveno era bueno para algo, era recompensar a sus amigos. Lentamente, Fergund sacó el fuego que había preparado a una forma visible. Éste parpadeó un poco y luego se mantuvo, ardiendo en su palma. Un caballo en el primer puesto bufó, asustándose repentinamente, y Fergund se movió a callar la bestia. Pero con fuego en una mano y un brillante cuchillo en la otra, el caballo apenas se calmó. Relinchó con fuerza y pisoteó el suelo, despertando a sus vecinos.

“¡Shh!” dijo Fergund. “Rélajate, sólo soy yo.”

Pero un hombre desconocido con fuego de mago era demasiado para los animales. Comenzaron a relinchar fuertemente. El semental en el segundo establo comenzó a patear.

“¿Puee parar de asutar a esos caallos?” una gran voz dijo detrás de él. Fergund se sorprendió tanto que dejó caer su cuchillo y perdió el fuego en su mano. Giró. Sólo era el patrón de la caballeriza, un hombre rechoncho con barba de la isla Planga. Dorg Gamet entró detrás de Fergund, sosteniendo un farol. Le dio a Fergund una mirada de puro desdén mientras el mago recogía su cuchillo con cautela de un montón de excremento de caballo.

Dorg se movió por la hilera rápidamente, y a su toque y voz, los caballos se calmaron instantáneamente. Fergund observaba, sintiéndose incómodo. Finalmente Kevin volvió junto a él.

“Sólo estaba patrullando…”

“Usa un farol, tonto,” dijo Dorg. Pegó su farol a la mano de Fergund. Se alejó, diciendo para si mismo, “Asustando a mi’ maldito’ caalloos con fuego de bruja.”

“Es fuego de mago. ¡Hay una diferencia!” dijo Fergund a su espalda.

Dorg salió de los establos, y Fergund apenas había girado cuando oyó un ruido sordo.
Fergund corrió afuera. Dorg yacía en el piso, inconsciente. Antes de que pudiera gritar algo, Fergund sintió algo caliente en su cuello. Levantó una mano y sintió que alguien sacaba gentilmente el farol de su mano. Sus músculos se volvieron rígidos.

La luz se apagó.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Danny_DD el Sáb Mar 05, 2011 2:03 pm

woohoo
muchas gracias por el cap!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Sáb Mar 05, 2011 4:04 pm

gracias por el capi!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Sáb Mar 05, 2011 6:58 pm

Gracias por el cap. apuesto a que es Blint!!! Ohh pero yo queria saber que paso con Azoth!!!!

"la definición de ‘hombre’ puede que no cubra a Durzo Blint"
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Sáb Mar 05, 2011 7:16 pm

sera que no lo cubre caro?
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Sáb Mar 05, 2011 7:26 pm

Nop Durzo es mucho mas que un hombre....
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Sáb Mar 05, 2011 8:01 pm

Es un ejecutor afro





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Sáb Mar 05, 2011 8:12 pm

@Pamee escribió:Es un ejecutor afro

Exacto!!!!! Mejor definido, imposible! lol!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Dom Mar 06, 2011 8:30 pm


Gracias por el capítulo Pamee
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Mar Mar 08, 2011 9:34 pm


21
Traducido por Pamee


“¿Qué demonios has hecho?” preguntó Mamá K, alzando la mirada cuando Durzo entró con estrépito por la puerta.

“Buen trabajo,” dijo Durzo. “Y con tiempo de sobra para nuestra salida por la noche.” Sonrió descuidadamente. Apestaba a alcohol y a ajo.

“No me importan tus atracones. ¿Qué le has hecho a Azoth?” Ella miró la forma inmóvil yaciendo en la habitación de invitados de su casa.

“Nada,” dijo Durzo, sonriendo tontamente. “Revisa. Nada está mal con él.”

“¿Qué quieres decir? ¡Está inconsciente! Volví y los sirvientes estaban todos agitados porque habías aparecido aquí con—dijeron que era un cuerpo. Llegué y Azoth estaba aquí. No puedo despertarlo. Está muerto para el mundo.”

Por alguna razón, eso le dio ímpetu a Durzo. Comenzó a reír. Mamá K lo abofeteó, fuerte.
“Dime qué has hecho. ¿Lo has envenenado?”

Eso trajo a Durzo de vuelta. Sacudió la cabeza, intentando acarársela. “Está muerto. Tiene que estar muerto.”

“¿Qué quieres decir?”

“Espléndida Gwinvere,” dijo Durzo. “No puedo decir. Alguien me ha amenazado. Alguien que puede hacer lo que dicen. Dijo que vendrían tras Azoth primero, luego tras de ti… ¡y sabían acerca de Vonda!”

Mamá K retrocedió. ¿Quién tenía el poder de amenazar a Durzo? ¿Quién o qué podía asustar a Durzo Blint?
Durzo se hundió en una silla y puso su rostro entre sus manos. “Tienen que pensar que está muerto, especialmente después de esta noche.”

“¿Fingiste matar a Azoth?”

Durzo asintió. “Para mostrarles que no me importaba. Para mostrarles que no podían presionarme.”

Pero te importa, pensó Mamá K, y ellos pueden. Sabía que Durzo lo estaba pensando también. El ejecutor nunca había sido tan invencible como parecía. Y cuando su control se quebraba, explotaba de par en par. Lo mejor que Mamá K podía hacer, era asegurarse de que Durzo fuera a uno de sus burdeles y tener a alguien manteniendo un ojo sobre él. Podía estar ahí por dos o tres días directamente, pero podía asegurarse de que estaba a salvo. Relativamente.
“Cuidaré del chico,” Mamá K se oyó diciendo. “¿Tienes alguna idea de qué hacer con él una vez despierte?”

“Se quedaré con los Drakes como estábamos planeando. Él está muerto para este mundo.”

“¿Qué usaste?” Durzo la miró, confundido. “¿Qué veneno…? No importa, sólo dime, ¿cuánto tiempo estará inconsciente?”

“No lo sé.”

Los ojos de Mamá K se estrecharon. Quería abofetearlo de nuevo. El hombre estaba demente. Incluso para un envenenador tan dotado como Durzo, era muy fácil equivocarse con un niño. Un niño no era simplemente un adulto a escala reducida. Durzo pudo haberlo matado. Durzo podría haberlo matado. Azoth podría no recuperarse nunca. O podría despertar y ser un idiota, o no tener la función de sus miembros.

“Sabías que él podría morir,” dijo ella.

“A veces tienes que arriesgarte.” Durzo palmeó sus bolsillos, buscando ajo.

“Comienzas a querer a ese chico, y te asusta como el infierno. Parte de ti lo quiere muerto, ¿verdad, Durzo?”

“Si tengo que escuchar tu cháchara, ¿no puedes al menos darme un trago?”

“Dime.”

“La vida es vacía. El amor es fracaso. Mejor muere ahora que conseguir que nos maten a ambos más tarde.”

Con eso, Blint pareció desinflarse. Mamá K sabía que no diría más.
“¿Cuánto tiempo estarás puteando?” preguntó.

“No lo sé,” dijo Blint, apenas agitándose.

“¡Maldito seas! ¿Más o menos de lo usual?”

“Más,” dijo Durzo después de un minuto. “Definitivamente más.”


El torrente de maldiciones precedió al rey en la sala del trono por unos buenos diez segundos. El Lord General Agon podía oír a los sirvientes escabulléndose fuera del camino, ver a los guardias en las entradas de la sala del trono cambiar de posición incómodamente, y notar que los funcionarios que no tenían una necesidad imperiosa de estar ahí, estaban huyendo.

El Rey Aleine IX irrumpió dentro. “¡Brant! Tú montón de….” El lord general mentalmente borró la larga lista de repulsivas cosas a las que se parecía y reenfocó su atención cuando el Noveno llegó a la cuestión. “¿Qué pasó anoche?”

“Su Majestad,” dijo el lord general, “no lo sabemos.”

Otro torrente de maldiciones, algunas de ellas más creativas de lo habitual, pero el Noveno no era terriblemente creativo, y nadie se atrevía a maldecir en su presencia, así que su arsenal estaba limitado a variaciones de la palabra mierda.

“Lo que sabemos es esto,” dijo Brant Agon. “Alguien irrumpió en el castillo. Supongo que podemos asumir que fue el hombre del que hablamos.” No hay necesidad de espías escuchando para averiguar todo.

“Durzo Blint,” dijo el rey, asintiendo.

El lord general suspiró. “Sí, Su Majestad. Aparentemente suministró inconsciencia un guardia en el castillo mismo, y Fergund Sa’fasti, y su patrón de caballeriza en los establos.”

Más maldiciones, luego “¿Qué quieres decir con, ‘suministró inconsciencia’?” El rey iba y venía.

“No tenían ninguna marca, y no podían recordar nada, aunque el guardia tenía una pequeña herida de punción en su cuello, como de una aguja.”

El rey maldijo más y luego maldijo el humillado mago. Como de costumbre, Agon se encontró a si mismo cada vez más aburrido que ofendido. Las maldiciones del rey no significaban nada más que excepto “Mírenme, soy un niño mimado.” El Noveno finalmente tropezó con otro punto: “¿No había nada más?”

“No hemos encontrado nada aún, mi señor. Ninguno de los guardias fuera de sus habitaciones, de las de su esposa, sus hijas, o de las de su hijo reportaron ver nada inusual.”

“No es justo,” dijo el rey, pisando fuerte hacia su trono. ¿Qué he hecho para merecer esto?” se arrojó a su trono…y chilló.

Prácticamente voló fuera de su trono. Aferró al Lord General Agon. “¡Oh dioses! Me siento débil. ¡Estoy muriendo! ¡Malditos todos ustedes! ¡Estoy muriendo! ¡Guardias! ¡Ayuda! ¡Guardias!” la voz del rey se hizo más alta y más alta y comenzó a llorar mientras los guardias soplaban silbatos y hacían sonar campanas y la sala del trono rugía a la vida.

El General Agon arrancó las manos del rey y puso al cobarde en los brazos de su adulador, Fergund Sa’fasti, quien no sabía lo suficiente para sostenerlo.
El rey colapsó en el suelo y lloró como un niño. El General Agon lo ignoró y se dirigió al trono.

En un momento, vio lo que estaba buscando: una gorda y larga aguja, con la punta hacia arriba desde un cojín muy gastado en el trono. Intentó sacarla con sus dedos, pero el agua estaba pegada. Estaba apoyada así no se doblaría si el rey se sentaba mal.
El General Agon sacó su cuchillo y rajó el cojín. Sacó la aguja, ignorando las campanas, ignorando a los guardias derramándose en la habitación, rodeado al rey y pastoreando a todos los demás a una habitación lateral donde podían ser retenidos e interrogados.
El Lord General Agon sacó la aguja. Una nota atada a ella decía, “Podría haber sido envenenada.”

“¡Apártense!” un hombre pequeño de la parte trasera estaba gritando, empujando soldados fuera de su camino. Era el médico del rey.

“Déjenlo pasar,” ordenó el lord general. Los soldados se movieron hacia atrás del rey, que estaba gimiendo en el suelo.
Brant le hizo señal al médico, le mostró la nota, y susurró, “El rey necesitará un poco de vino de amapola, tal vez mucho. Pero no está envenenado.”

“Gracias,” dijo el hombre. Tras él, el rey se bajó los pantalones y estaba arqueando su cuello intentando ver la herida en su nalga. “Pero créame, sé como tratar con él.”

El general suprimió una sonrisa. “Escolten al rey a sus habitaciones,” les dijo a los guardias. “Establezcan un vigilante en la puerta, con dos capitanes en la habitación. El resto de ustedes vuelvan a sus obligaciones.”

“¡Brant!” chilló el rey mientras los guardias lo recogían. “¡Brant! ¡Lo quiero muerto! ¡Maldita sea, lo quiero muerto!”

Brant Agon no se movió hasta que la sala del trono estuvo vacía una vez más. El rey quería librar una guerra contra una sombra, una sombra sin partes corporales excepto el acero de sus espadas. Eso era lo que sería matar a un ejecutor. O peor. ¿Cuántos hombres morirían antes de que el orgullo del rey fuera salvado?

“¿Milord?” preguntó una mujer tentativamente. Era una de las amas de llaves. Tenía un bulto envuelto en sus manos. “Fui... elegida informar por las amas de llaves, señor. Pero con el rey ido y todo eso… ¿Yo podría…?”

El general la miró atentamente. Era una mujer de edad, obviamente temerosa por su vida. Apostó que había sido ‘elegida’ por tirar una pajita corta. “¿Qué es?”

“Las amas de llaves encontramos esto. Alguien los dejó en cada uno de los aposentos reales, señor.” El ama de llaves le tendió el bulto. Seis puñales negros estaban dentro.

“¿Dónde?” preguntó Brant, ahogándose con la palabra.

“Bajo… bajo las almohadas de la familia real, señor.”





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Mar Mar 08, 2011 11:01 pm

gracias por el capi
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Mar Mar 08, 2011 11:14 pm

Ahhh lo amo!!! Amo a Blint!!! Sabia que no podia matar a Azoth!!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Mar Mar 08, 2011 11:26 pm


Gracias por el capítulo Pamee, me encanta Blint.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Danny_DD el Mar Mar 08, 2011 11:51 pm

gracias por el cap !!!^^
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por KANADIENSE el Jue Mar 10, 2011 12:16 am

SEEEEEEE GRAX POR EL CAPI
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Jue Mar 10, 2011 10:47 pm

Gracias por el capi!!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Miér Mar 16, 2011 2:50 pm

Gracias por el capi!!! ñ_ñ
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Lun Mar 21, 2011 2:09 pm

22
Traducido por Drifted

Pequeños pies resonaron en la consciencia de Azoth. Era un sonido extraño de oír cuando estabas muerto, pero Azoth no pudo explicarlo de ninguna otra manera. Pequeños pies desnudos sobre piedra. Debía estar afuera, porque el sonido no retumbó contra ninguna pared.
Trató de abrir sus ojos y falló. Quizás esto es lo que era estar muerto. Quizás nunca abandonabas tu cuerpo. Quizás yacías dentro de tu cadáver y simplemente tenías que sentir mientras te descomponías lentamente. Esperó que los perros no llegaran a él. O lobos. Había tenido sueños aterrorizantes de un lobo sonriendo hacia él, los ojos amarillos ardiendo. Si estaba atrapado en su cuerpo muerto, ¿qué pasaría si empezaran a arrancar pedazos de él? ¿Hallaría olvido como si finalmente hubiera quedado dormido o sólo se dividiría en piezas de consciencia, y lentamente se disiparía en la tierra luego de pasar por las barrigas de una docena de bestias?
Algo tocó su cara y sus ojos se abrieron de golpe. Escuchó el jadeo sobresaltado antes de que sus ojos pudieran centrarse en quien lo había hecho. Era una niña pequeña, tal vez de cinco años, sus ojos tan abiertos que cubrían la mitad de su cara.
“¿Nunca viste un cadáver?” preguntó él.
“¡Padre! ¡Padre!” chilló con todo el sorprendente volumen que una niña pequeña puede reunir.
Él gimió cuando el sonido clavó cuchillos en su cabeza y volvió a caer en las almohadas. ¿Almohadas? Entonces no estaba muerto. Eso probablemente suponía ser una buena cosa.
Cuando se despertó otra vez, debía haber pasado tiempo, porque la habitación estaba iluminada y ventilada. Grandes ventanas habían sido abiertas de par en par, y muebles de madera de cerezo y suelo de mármol brillaban en la luz del sol. Azoth reconoció el techo moldeado; lo había mirado fijo anteriormente. Estaba en la habitación de huéspedes del Conde Drake.
“Regresado de la muerte, ¿no?” preguntó el Conde Drake. Estaba sonriendo. Viendo la mirada en el rostro de Azoth, añadió, “Aquí, ya, perdón. No pienses sobre eso. No pienses en absoluto. Come.”
Apoyó un plato lleno de humeantes huevos y jamón en frente de Azoth, junto con un vaso de vino bien aguado. La comida habló directamente con el estómago de Azoth, pasando completamente por encima de las funciones cognitivas superiores. Fueron varios minutos después cuando se dio cuenta de que el plato y el vaso estaban vacíos.

“Mejor,” dijo el conde. Se sentó en el borde de la cama y distraídamente lustró sus quevedos. “¿Sabes quién soy y dónde estás? Bien. ¿Recuerdas quién eres?”
Azoth asintió lentamente. Kylar.
“Me han dado algunos mensajes para ti, pero si no te sientes muy bien…”
“No, por favor,” dijo Kylar.
“El Maestro Tulii dice que tu trabajo ahora es prepararte para tu nueva vida, y que te recuperes. A entender: ‘Mantén tu culo en la cama. Espero que estés listo cuando vaya a buscarte.’”
Kylar se rió. Ese era justamente el Maestro Blint. “¿Cuándo va a venir, entonces?”
Una mirada de preocupación pasó por el rostro del conde. “No por un tiempo. Pero no necesitas preocuparte por eso. Estarás viviendo aquí ahora. Permanentemente. Continuarás tus clases con tu maestro, por supuesto, pero estaremos haciendo todo lo que podamos para librarte de la mirada de la calle. Tu maestro dijo que se te diga que no vas a estar bien tan pronto como esperas. Sin embargo, hay algo más que quiero decirte. Acerca de tu pequeña amiga.”
“¿Te refieres a…”
“Le está yendo bien, Kylar.”
“¿Si?”
“Su nueva familia la ha nombrado Elene. Tiene buena ropa, tres comidas al día. Son buena gente. La amarán. Tendrá una vida real ahora. Pero si vas a ser de algún uso para ella, necesitas recuperarte.”
Kylar sintió como si estuviera flotando. La luz del sol entrando a través de las ventanas parecía más brillosa, más nítida. Un arreglo de rosas naranjas y lavandas resplandecían sobre el alféizar. Se sintió bien de una manera que no había hecho desde antes que Rata se volviera el Puño del Dragón Negro.
“Incluso la llevaron a una bruja y ella dijo que iba estar bien, pero que no podía hacer nada por las cicatrices.”
Alguien acababa de delinear toda su felicidad con brea.
“Lo siento, hijo,” dijo el Conde Drake. “Pero has hecho lo mejor que podías, y te prometo, tendrá una vida mejor que la que jamás podría haber tenido en la calle.”

Kylar apenas lo escuchó. Miró fijamente por la ventana, lejos del conde. “No puedo pagarte todavía. No hasta que empiece a recibir otra vez mi sueldo del Maestro… mi maestro.”
“No hay prisa. Págame cuando puedas. Oh, y una última cosa que tu maestro me pidió que te transmitiera. Dijo: ‘Aprende de éstas personas aquellas cosas que te harán fuerte, olvida el resto. Escucha mucho, habla poco, recupérate, y disfruta esto. Puede ser el único momento feliz de tu vida.’”
Kylar estuvo postrado en la cama por semanas. Trató de dormir tanto como los Drake le dijeron que hiciera, pero tenía mucho más tiempo de la cuenta. Nunca antes había tenido tiempo; no le gustaba. Cuando había estado en la calle, cada momento lo había gastado preocupándose por su siguiente comida, o en preocuparse por Rata o cualquiera de los chicos más grandes o en chicas que lo aterrorizaban. Con el Maestro Blint, se había mantenido tan ocupado entrenando que no tenía tiempo para pensar.
Sentado en la cama todo el día y toda la noche, no tenía nada más que tiempo. Entrenar era imposible. Leer era posible, pero aún insoportable. Por un tiempo, Azoth pasó su tiempo convirtiéndose en Kylar. Con la guía que el Maestro Blint le había dado, y los hechos que cualquiera que verificara podría encontrar, había inventado más historias sobre su familia, la zona de donde venía, y las aventuras que había tenido, manteniéndolas inocentes, de la manera en que a la gente le gustaba creer que eran las vidas de los de once años de edad.
Sin embargo, dominó pronto aquello, y la mayoría del tiempo pensaba en sí mismo como Kylar. Estaba conociendo a las hijas del Conde Drake, también. Ilena era la bonita niña de cinco años que él había asustado a muerte cuando se despertó por primera vez; Mags era una larguirucha de ocho, y Serah, una alternadamente torpe y distante de doce. Proporcionaban algo de diversión, pero la condesa las mantenía lejos de “molestar” a Kylar de modo que él pudiera “tener su descanso.”
El conde y la condesa eran fascinantes, pero el Conde Drake trabajaba la mayoría del tiempo y la condesa tenía ideas definitivas sobre los chicos de once años—lo que no coincidía en nada con lo que Kylar sabía sobre los chicos de once años. Nunca podía decidir si ella sabía lo que él era y fingía que no para así poder reformarlo, o si el Conde Drake la había mantenido en la oscuridad.
Era esbelta, de tez blanca, y de ojos azules, una visión terrenal de los seres celestiales en los que creían los Drake. Como el conde, tenía creencias sobre servir a Kylar ella misma, como para probar que no se creía por encima de ello. Pero no era una falsa humildad: cuando Kylar se había enfermado terriblemente la primera semana y vomitó por todo el suelo, ella había venido y lo había sostenido hasta que dejó de temblar, y luego se había enrollado sus mangas y limpiado el vómito ella misma. Él había estado demasiado enfermo como para estar propiamente horrorizado si no hasta mucho tiempo después.
No pudo contar las veces que ella vino para atracarlo con comida o revisar cómo se sentía o para leerle estúpidos libros de niños. Los libros estaban llenos de valientes héroes que mataban a brujas malvadas. Los niños nunca tenían que excavar en pilas de basura y vomitar afuera de una taberna buscando restos de comida comestible. Los chicos más grandes nunca intentaban sodomizarlos. Nunca abandonaban a sus amigos. Las princesas que salvaban nunca tenían sus rostros estropeados más allá de reconocimiento. Nadie jamás estaba tan gravemente lleno de cicatrices que un mago no pudiera arreglar.
Kylar odiaba las historias, pero sabía que la condesa sólo quería lo mejor para él, así que asentía, sonreía y vitoreaba cuando los héroes ganaban—como lo hacían todo el tiempo.
No hay duda de que los pequeños nobles quieran liderar ejércitos. Si fuera como en los libros que sus madres leían, sería divertido. Sería divertido si te sentías satisfecho cuando el tipo malo moría en vez de querer vomitar porque viste cartílago crudo y sangre chorreando de donde cortaste una oreja. Sangre flotando en un millón de hermosos remolinos con agua mientras él sangraba a muerte, sostenido bajo el agua por la cuerda que le habías atado alrededor de su tobillo.
La condesa, después de acabar con sus historias, siempre interpretaba sus estremecimientos y náuseas como una necesidad para descansar más, así que luego de suscitar recuerdos para encantar la habitación de Kylar, lo dejaría con sus fantasmas enojados.

Cada noche Kylar se convertía en Azoth. Cada noche Azoth volvía a la bahía de reparación y veía a Rata caminando hacia él, desnudo, peludo, enorme, los ojos brillando con lujuria. Cada noche, Azoth veía a Rata chapoteando dentro del agua, esforzándose contra el peso atado a su tobillo. Cada noche veía a Rata tajar la cara de Muñeca.
Las pesadillas lo despertaban, y yacía en la cama luchando con los recuerdos. Azoth había sido débil, pero ya no era Azoth. Kylar era fuerte. Kylar había actuado. Kylar sería como el Maestro Blint. Nunca tendría miedo. Era mejor ahora. Era mejor yacer en una cama teniendo pesadillas que oír a Jarl siendo sodomizado, sollozando.
Dormir otra vez sólo lo movió de una pesadilla a otra. El día trajo un poco de alivio, y sólo hizo desaparecer los recuerdos lentamente. Cada mañana, se decía a sí mismo que había hecho lo que tenía que hacer, que tenía que matar a Rata, que tenía que abandonar a Muñeca, que tenía que dejar a Jarl, que era mejor no volver a verlos jamás, que no podría haber sabido lo que le pasaría a Muñeca. Se dijo a sí mismo que la vida era vacía, que no estaba tomando nada de valor cuando tomaba una vida.
No lo podría haber logrado sin las visitas de Logan Gyre. Día por medio, Logan venía a verlo, inevitablemente con Serah Drake. Al principio, Kylar pensó que iba porque todavía se sentía culpable, pero eso pasó pronto. Disfrutaban de la compañía del otro, y rápidamente se hicieron amigos. Logan era extraño: era tan inteligente como Jarl, y había leído cientos de libros. Kylar no pensó que podría sobrevivir por una semana en las Madrigueras, pero al mismo tiempo, hablaba sobre política judicial como si todo fuera tan fácil. Sabía los nombres, historias, amigos, y enemigos de los triunfos de los cortesanos, y conocía los eventos principales de vida e importantes motivaciones de cada noble de alto rango en el reino. La mitad del tiempo, Kylar no sabía si entendía de lo que Logan estaba hablando porque todo era parte de la elegante vida que nunca había conocido, o sólo porque a Logan le gustaba usar palabras grandes. Un sesquipedal, se llamaba a sí mismo. Lo que sea que aquello significase.
No obstante, la amistad funcionó, y Serah Drake ayudó a que funcionara pasándose a menudo de manera que pudiera estar con Logan. Ella llenaba los huecos. Kylar no pudo contar las veces que se sentó en silencio porque no había entendido alguna referencia que Logan había hecho. El silencio empezaría a alargarse, pero antes de que Logan pudiera preguntarle por qué no entendía, Serah se pondría incómoda y se metería de lleno en otra cosa más. La charla podría volver loco a Kylar si no estuviera tan agradecido por ello. De todas formas, quizás esto era como las chicas nobles eran.
Kylar estaba sentado en la cama una mañana luego de haber pasado otra noche encogiéndose debajo de las sábanas. Había soñado que él había sido el que golpeaba a Muñeca, que habían sido sus pies los que la pateaban, y en la exultación retorcida en sus ojos mientras la belleza de ella se fundía en el calor de su furia.
El Conde Drake entró. Sus dedos estaban manchados de tinta y lucía cansado. Acercó una silla hacia la cama.
“Creemos que el peligro ha pasado,” dijo.
“¿Perdone?” dijo Kylar.
“Lamento que hayamos tenido que mantenerte en la oscuridad, Kylar, pero teníamos que asegurarnos que no hicieras nada precipitado. En las pocas semanas pasadas, ha habido un número de atentados contra la vida de tu maestro. Y por lo tanto, ahora hay cuatro ejecutores menos en la ciudad. Luego de tres atentados, tu maestro le hizo saber al rey que si había algún atentado más, el próximo en morir sería el rey.”
“¿El Maestro Blint mató al rey?” preguntó Kylar.
“¡Shhh! No digas ese nombre. Ni siquiera aquí,” dijo el Conde Drake. “Uno de los Nueve, Dabin Vosha, el hombre a cargo del contrabando del Sa’kage, oyó sobre la amenaza de tu maestro hacia el rey. Decidió que sería un buen momento para hacer su propio juego por poder y envió a un ejecutor tras Durzo, pensando que Durzo o sería asesinado o mataría al rey en represalia. Durzo lo descubrió y mató tanto al ejecutor como a Vosha.”
“Quieres decir que todo esto ha estado sucediendo mientras estuve recostado en la cama.”
“No había manera de que pudieras ayudar,” dijo el Conde Drake.
“¿Pero qué tenía Dabin Vosha contra el Maestro… mi maestro?” Kylar nunca había escuchado siquiera el nombre.
“No lo sé. Quizás nada. Así es como trabaja el Sa’kage, Kylar. Hay argumentos dentro de argumentos, y la mayoría de ellos no van a ningún lado. La mayoría de ellos dan un paso y luego mueren, como éste. Si te preocupas por lo que todos tratan de hacer, te conviertes en un espectador y no en un jugador.”
“De todos modos, el rey se enteró del último atentado hacia la vida de tu maestro y se ha asustado mucho. Normalmente, esto serían buenas noticias, pero prefirió consolidar toscamente su poder. Logan va a tener que pasar un tiempo fuera de la ciudad.”
“Él estaba comenzando a ser mi amigo,” dijo Kylar.
“Créeme, hijo, un hombre como Logan Gyre será tu amigo de por vida.”






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Lun Mar 21, 2011 11:19 pm

gracias por el capi...
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Vie Mar 25, 2011 1:06 am


Gracias por el capítulo Drifted

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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Mar 27, 2011 2:55 pm

No terminé de corregirlos, porque no tengo tanto tiempo libre y encima no tengo internet ¬¬ así que aprovecho para subírselos porque no sé cuando vuelva a estar en "activo". No sé si hay términos raros o que se yo, pero si los hay, no se preocupen que para el pdf va a estar arreglado :D


23
Traducido por Valentine Belik


Alguien abofeteó a Kylar. No suavemente.
"Despierta, muchacho."

Kylar arañó su salida de una pesadilla y vio el rostro del Maestro Blint, a pies de distancia, a punto de abofetearlo de nuevo. "Maestro…" se detuvo. "¿Maestro Tulii?"

"Es bueno ver que me recuerdas, Kylar," dijo el maestro Blint. El Maestro Blint se levantó y cerró la puerta. "No tengo mucho tiempo. ¿No estás bién aún? No me mientas por favor."

"Estoy todavía un poco débil, señor, pero estoy cada vez mejor." El corazón de Kylar estaba martillando. Había estado desesperado por ver al Maestro Blint durante semanas, pero ahora que estaba aquí, Kylar estaba inexplicablemente enojado.

"Probablemente te vas a sentir mal durante unas cuantas semanas más. O bien el kinderperil y la pasta avorida interactuaron de una manera que no esperaba, o puede tener algo que ver con tú Talento."

"¿Qué significa eso? ¿El Talento?" preguntó Kylar. Sus palabras fueron más afiladas de lo que había previsto, pero Blint no pareció darse cuenta.
"Bueno, si fuera eso." El Maestro Blint se encogió de hombros. "A veces, un cuerpo no reacciona bien a la magia a la primera vez."

"Quiero decir, ¿qué significa? ¿Seré capaz de…?"

"¿Volar? ¿Ser invisible? ¿Escalar paredes? ¿Tirar fuego? ¿Caminar como un dios entre los mortales?" Blint sonrió. "Dudoso."

"Iba a preguntar si voy a ser capaz de moverme tan rápido como usted lo hace." Una vez más, ese filo entró en su voz.

"No lo sé todavía, Kylar. Serás capaz de moverte más rápido que la mayoría de los hombres sin Talento, pero no hay muchos que sean tan dotados como yo."

"¿Qué voy a ser capaz de hacer, entonces?"

“Estás débil, Kylar. Hablaremos de esto más adelante. "

"¡No tengo nada que hacer! Ni siquiera puedo levantarme de la cama. Nadie me dice nada."

“Muy bien. Eso significa todo y nada," dijo el Maestro Blint. "En Waeddryn o
Alitaera, te habrían llamado un mago y seis escuelas diferentes se pelearían por el lugar y lo que deberías estudiar y de qué color de túnica deberías usar. En Lodricar o Khalidor, te habrían llamado un meister y desarrollarías el vir en tus brazos como tatuajes y adorarías al rey como a un dios, mientras trazas la forma de apuñalar a su espalda real. En Ymmur, serías un cazador, un cazador honrado y honorable de animales y a veces de hombres. En Friaku, serías gorathi, un guerrero Furied invencible en tu clan y un día un rey versado en las artes de sometimiento y esclavitud. En el oeste, bueno, estarías en el océano." Sonrió.
Kylar no lo hizo.

"Los magos supongo —han dicho hipótesis para hacerlo más respetable— que países diferentes producen diferentes Talentos y es por eso que los hombres con la piel pálida y ojos azules se convierten en brujos mientras que los hombres morenos son guerreros gorathi. Dicen que es por eso que sólo los magos que obtienen de Gandu son Sanadores. Ellos ven hombres de piel amarilla que pueden sanar y proclaman que la piel amarilla significa curación. Pero se equivocan. Nuestro mundo está dividido, pero el Talento es uno. Cada persona reconoce algún tipo de magia —a excepción de los Lae'knaught que odian la magia y al mismo tiempo no creen en ella, pero eso es otro tema — pero cada persona tiene sus propias expectativas acerca de la magia. Gandu una vez produjo algunos de los archmagi más destructivos que el mundo haya conocido. Vieron horrores que no podrías imaginar, y por eso, se alejaron de la magia como arma. La única magia que valoran es la mmagia curativa. Así que mientras los siglos han pasado, han aumentado en gran medida su conocimiento de la magia de curación, y perdido más algunos otros. Un Gandian que sea muy talentoso con el fuego es una vergüenza para él y su familia."

"Así que nunca habríamos oído hablar de él," dijo Kylar.

“Así es. Hay una intersección entre lo que la gente que te rodea conoce lo suficientemente bien como para enseñarlo, en lo que eres naturalmente bueno, y lo que es posible para ti aprender. Así que el Talento es tanto lo que es y es lo que tiene que ser. Al igual que tu mente."

Kylar se limitó a mirarlo.

"Tómalo de esta manera: algunas personas pueden tener largas listas de números en la cabeza, ¿verdad? Y algunos pueden hablar una docena de idiomas. Para ello, tienen que ser inteligentes, ¿verdad?"

"Sí."

"Pero no porque puedas aprender a sumar listas de números significa que lo harás.
Pero una mujer que se encarga de los libros de cuentas y tiene un don para los números si puede. O un diplomático puede tener un don para los idiomas, pero si no aprende otro idioma, seguirá sabiendo sólo uno."
Kylar asintió.
"La mujer con la cabeza para los números probablemente podría aprender otro idioma, si trabaja lo suficiente, pero ella nunca será fluida en doce de ellos, y el hombre nunca será capaz de añadir columnas de números mentalmente. ¿Ves a dónde va esto? "
Kylar pensó, y el Maestro Blint esperó. "Sabemos que soy talentoso, pero no de qué manera, o cuánto, por lo que no puedes decir lo que voy a ser capaz de hacer."
“Correcto” dijo el maestro Blint. "Teniendome a mi enseñandote, sin duda vas a aprender algunas cosas. Necesitas esconderte? Tu talento se dirigirá a una luz de distancia. Tienes que caminar en silencio? Amortiguarrá sus pasos. Pero como cualquier otro talento, tiene sus límites. Si caminas en el sol del mediodía, serás visto. Si pisas las hojas secas, te escucharán.
Eres talentoso, no eres un dios. Puedes tener la lengua más suave del mundo, pero si le juras al rey, te encontrarás con el verdugo. "
"Si yo sé doce idiomas, y me hablas en un trece, no voy a saber lo que estás diciendo."

"A veces en serio escuchas", dijo el maestro Blint. "Tengo que irme ahora. El Conde Drake se hará cargo de ti. Es un buen hombre, Kylar. Demasiado bueno. Puedes confiar en él con tu vida, simplemente no le dejes comenzar en tu alma. Y piensa en ti mismo como Kylar siempre.
Azoth está muerto. "
"Muerto?" Eso liuberó todos los recuerdos y el miedo y la ira que había ido acumulando en Kylar como presionando la placa de disparo de una ballesta. Así nada más su máscara cayó, y fue Azoth una vez más.
Azoth agarró el brazo del Maestro Blint. “Yo — yo realmente — "
"¡No! No, no lo hiciste. ¿Acaso esto luce como el infierno?" Blint indicó. "Ha. Y ellos no me dejarían visitar el paraíso."
Pero Azoth recordaba mirar un cuchillo clavado en su pecho — le había parecido tan real. ¿Cómo podría ser eso?
"Yo no podría trabajar para ellos", dijo el maestro Blint. "Sería una espada sangrienta para ellos.
No serían capaces de limpiarme, y no serían capaces de controlarme.
Tendrían que me matarme con el tiempo. Es más fácil mantener tus ojos abiertos a tus enemigos que a tus amigos. "
"Así que has estado matando ejecutores?", Preguntó Azoth, tratando de mantenerse a sí mismo.
Durante semanas, había estado manteniéndose lejos de pensar en esa tarde, pero ahora no podía contenerse. Recordó la mirada en los ojos del señor general, el impacto total. Se acordó de seguir esos ojos a su propio pecho. . . .

"Nadie bueno tomaría el trabajo sobre mí. Hombres como Wrable y la Gibbet y
Severing pagan muy bien haciendo trabajos regulares para arriesgar sus vidas tomando un ejecutor real. Ahora recuerda, eres un Stern. Estás orgulloso de ello, incluso si eres pobre. Los Sterns son barones, por lo que son alta nobleza, pero en el nivel más bajo — "
"Ya sé” dijo Azoth, interrumpiéndolo. “Ya sé."
¿Era sólo su imaginación, o había parecido el Maestro Blint culpable? El ejecutor buscó en un bolsillo y se metió un diente de ajo en la boca. Si se tratara de cualquier otra persona, Azoth habría jurado que estaba tratando de distraerlo, apurando para salir de la habitación antes de Azoth pudiera clavarlo abajo.
¿Por qué estaba tan ansioso de complacer a un hombre que estaba dispuesto a matarme?
Pensé que le importaba. En las semanas que había estado aquí en la cama, Kylar había estado solo. Había dejado todo lo que quedaba de su antigua vida. Él había tenido verdaderos amigos en Jarl y muñeca. Se habían preocupado por él. Ahora estaba haciéndose pasar por amigo de Logan Gyre — e incluso él se había ido. Ni siquiera mamá K lo vino a visitar.
Dolió casi físicamente cuando el conde y la condesa entraron al mismo tiempo. Ellos obviamente se amaban, estaban a salvo y feliz y realmente juntos. Incluso Logan y Sera a veces intercambiaban miradas que hacían obvio que se gustaban. Esas miradas, ese amor, lleno a Kylar con un anhelo tan profundo que él pensó que su pecho se iba a hundir. No era sólo hambre, una rata del gremio conocía el hambre como si conociera las alcantarillas, donde se acurrucó por calor en el invierno.

El hambre no era cómoda, pero era familiar y que no era nada que temer. Esta era sed, como si todo su cuerpo estuviera seco, escurriendose, a punto de arrugarse. Se estaba muriendo de sed en las orillas del lago más grande del mundo.
Nada de eso era para él. Para él, ese lago era un océano. Era sal marina que si bebía lo pondría sediento y sediento hasta que se volviera loco y muriera. El amor era la muerte para un ejecutor. La locura y la debilidad y la vulnerabilidad y la muerte, no sólo para el propio ejecutor, sino también para cualquier persona que amaba. Todo sobre la vida Azoth estaba muerto. Él había jurado que nunca amaría, pero él nunca había visto algo como lo que el conde y la condesa compartían cuando había prometido eso. Sería tolerable si alguien se preocupaba por él en absoluto.
En el tiempo que había estado con el Maestro Blint, había empezado a pensar que un ejecutor como él, se preocupaba por él. Había creído que a veces el Maestro Blint estaba incluso orgulloso de él. A pesar de que todo lo relacionado con el señor general de pelo gris era ajeno a Azoth, había algo correcto en la indignación y la incredulidad que había estado en sus ojos cuando el Maestro Blint había apuñalado a Azoth. No debería haberlo hecho.
Azoth se echó a llorar. "¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Qué te pasa? No es lo correcto."
Blint fue sorprendido fuera de guardia por un momento, entonces de repente se puso furioso. Agarró la túnica Azoth y lo sacudió. "¡Maldito seas! Usa la cabeza! Si no eres más inteligente que esto, debería haberte matado. ¿Me creyó cuando dije que no me importaba si ellos te mataban? "


Azoth miró hacia otro lado, admitiendolo. "Lo planeó desde el principio."
"Por supuesto que sí! ¿Por qué crees que blanqueamos tu pelo? Era la única manera de salvarte. Azoth tuvo que morir para que Kylar pudiera vivir. De lo contrario, tendrían un tenedero. Cualquier atadura que hiciste en esta vida será usada en tu contra. Es por eso que somos fuertes. Es por eso que cuatro ejecutores no me podían matar. Porque no tengo ataduras.
Es por eso que no puedes enamorarte. Te hace débil. Tan pronto como encuentras algo de lo que no puedes caminar lejos, estás atrapado, condenado al fracaso. Si alguien piensa que doy un pelo por el trasero de una rata, qué es lo que pasa contigo, te convierte en un objetivo. Para todo el mundo."
¿Cómo lo hace? ¿Cómo es tan fuerte?
"Ahora mira. Mirad mis manos ¡maldita sea!" Blint las sostuvo arriba. Ambas estaban vacías. Hizo un puño y golpeó hacia abajo sobre un brazo. Una daga sangrienta brotó desde el lado opuesto. Él hizo un gesto con la mano y el cuchillo hizo fuerza a través de su carne. A continuación, se destrozó en oedazos como el humo y desapareció.
"Tengo un talento pequeño con las ilusiones, Kylar. Hice un trabajo mejor con lo tuyo, porque tenía que venderlo. Pero todo lo que hice fue golperte en la espalda con una aguja noqueadora, entonces, mantener la ilusión, hasta que tuviera efecto."
"Pero lo sentí", dijo Kylar. Estaba recuperando el equilibrio. Las lágrimas se habían ido. Pensaba en sí mismo como Kylar nuevo.
“Claro que lo sentías. Sentíste que te pegue y viste un puñal saliendo de tu pecho. Al mismo tiempo, tu cuerpo estaba tratando de luchar contra una docena de venenos menores.

Hiciste lo que el sentido de lo que podías. Fue una apuesta. Esa ilusión agotó casi todo el poder que puedo utilizar en un día. Si los hombres de Agon hubieran irrumpido en el lugar, nos hubieran terminado. Los venenos que usé causaron estragos en tu cuerpo. Ellos podrían haberte matado. Una vez más, una apuesta que tenía que hacer. "
Al Maestro Blint le importa lo que me pasa. Lo golpeó como un rayo. El Maestro Blint se había arriesgado a utilizar su poder para salvar a Azoth. Incluso si sólo fuera el afecto que un maestro podía tener por un aprendiz con talento, la aprobación de Blint se apoderó de Azoth— Kylar! — como si el ejkecutor le hubiera dado un abrazo.
Ningún adulto se había preocupado nunca lo que pasaba con él. La única otra persona que alguna vez había arriesgado todo para él era Jarl, y Jarl era parte de otra vida.
La verdad era que Azoth odiaba a Azoth. Azoth era un cobarde, débil, pasivo, miedoso, desleal. Azoth había dudado. El Maestro Blint no lo sabía, pero los venenos en la aguja habían matado a Azoth. Era Kylar ahora, y Kylar sería todo Azoth no se había atrevido a ser.
En ese momento, Azoth se convirtió en Kylar y Kylar se convirtió en Blint. Si alguna vez había obedecido siempre a su amo a medias antes, o por miedo, si alguna vez había fantaseado acerca de un día volver y matarlo por lo duro que era la formación, todo se secó y voló fuera ahora.







El Maestro Blint estaba siendo duro con Kylar porque la vida era difícil. La vida era dura, pero Blint era más dura, fuerte, más dura que cualquier cosa que las madrigueras le pudieran lanzar. Prohibió el amor porque el amor destruiría a Kylar. El Maestro Blint sabía mejor de lo que Kylar hacía. Él era fuerte y él haría fuerte a Kylar. Él era feroz y Kylar sería feroz. Pero todo era por Kylar. Todo era para protegerlo, para hacerle el mejor ejecutor que podía ser.
Por lo tanto, si no era amor. Entonces, ¿qué? Era algo. Tal vez los nobles tienen que vivir en las orillas de ese lago y beber a su gusto. Que la vida no había sido señalada para una rata del gremio. La vida de Kylar era una vida desierta. Pero hay vida en el desierto, y un pequeño oasis tenía el nombre de Kylar en él. No había lugar para Azoth. El oasis era demasiado pequeño y Azoth estaba demasiado sediento. Pero Kylar podía hacerlo. Kylar lo haría. Él pondría al Maestro Blint orgulloso.
“Bien” dijo el maestro Blint. Por supuesto, no podía ver lo que Kylar estaba pensando, pero Kylar sabía que el entusiasmo en sus ojos era inconfundible. "Ahora, muchacho, estás listo para convertirte en una espada en las sombras?"





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Mar 27, 2011 2:55 pm


24
Traducido por verittooo


Arriba, chico. Es hora de matar.

Kylar estuvo despierto al instante. Tenía catorce años, y el entrenamiento se había hundido que pasó por su lista de comprobación de supervivencia instantáneamente. Para cada pregunta, había sólo una breve respuesta. Cada sensación tenía solo un breve momento de su atención. ¿Qué te despertó? Voz. ¿Qué ves? Oscuridad, polvo, luz de la tarde, choza. ¿Qué hueles? Blint, aguas residuales, el Plith. ¿Qué sientes? Manta caliente, paja fresca, mi cama, ningún hormigueo de alerta. ¿Puedes moverte? Si. ¿Dónde estás? Casa de seguridad. ¿Hay peligro? La última pregunta, por supuesto, era la culminación. Podía moverse, sus armas estaban en sus fundas, todo estaba bien.

Eso no estaba garantizado, ni siquiera aquí, en esta sucia casa de seguridad en las sombras de uno de las pocas secciones del antiguo acueducto que todavía estaba en pie. Más de una vez, Dunzo ha atado una espada en el techo encima de la cama de Kylar, y la maldita cosa era casi invisible cuando tienes que mirar el punto primero. Durzo había despertado a Kylar, y cuando él no había reconocido el peligro en tres segundos, Durzo había cortado la cuerda. Afortunadamente, él había tapado el punto esa primera vez, y la segunda. La tercera vez, no lo hizo.

Otra vez, Durzo había hecho que Scarred Wrable—solo Durzo lo llamaba Ben—despertara a Kylar. Scarred wrable incluso se había puesto las ropas de Durzo e imitado su voz perfectamente—eso era parte del talento de Scarred Wrable. Esa vez, Kylar no había caído. Ni una comida de ajo daba a un hombre el mismo olor como masticar los dientes de ajo directamente.

Descifrando las últimas palabras de Durzo. Tiempo de matar.

“¿Crees que estoy listo?” Preguntó Kylar, su corazón golpeteando.

“Estabas listo hace un año. Yo solo necesitaba el trabajo correcto para tu primer solo.”

“¿Cuál es?” ¿Estaba listo hace un año? Los cumplidos de Blint llegaban así, cuando llegaban, en absoluto. Y usualmente, incluso un cumplido a regañadientes era seguido por algunas críticas.

“Es en el castillo, y tiene que ser terminado hoy. Tu deader tiene veintiséis años, sin entrenamiento militar, no debería estar armado. Pero es muy querido, una pequeña abeja ocupada. Muy ocupada. Un asesino podría incurrir... muertes auxiliares.” Él dijo asesino como una burla, como lo haría cualquier ejecutador. “Pero no importa por el contrato. El deader simplemente tiene que morir. Solo termina el trabajo.”

El corazón de Kylar martilleo. Así que así es como iba a ser. Esta no era una simple prueba. No lo era, ¿Podía Kylar matar solo? Lo era, ¿Puede Kylar hacer lo que un ejecutador hace? ¿Puede Kylar decidir la estrategia de entrada adecuada (para el castillo en sí, no menos), puede matar solo, puede hacerlo sin matar inocentes, puede salir después del golpe? Oh, y puede usar su Talento, la verdadera medida de lo que separa un ejecutador de un asesino común.

¿Cómo diablos Blint salía con estas cosas? El hombre tenía una brillantez para sonsacar y explotar las debilidades de Kylar, especialmente su mayor debilidad de todas: Kylar no había podido usar su Talento. No todavía. Ni siquiera una vez. Debería haberse vivificado ya, dijo Blint. Él estaba siempre empujando a Kylar hacia nuevos caminos, esperando que algún nuevo extremo de estrés, de necesidad, pudiera sacarlo de él.

Nada había funcionado todavía.

Durzo se preguntaba en voz alta si debería simplemente matar a Kylar. En cambio, decidió que mientras Kylar pueda hacer todo lo que un ejecutador podía hacer, Durzo seguiría entrenándolo. Él prometió que en última instancia fracasaría. Era imposible. Un ejecutador no era un ejecutador sin el Talento.

“¿Quién llevó a cabo el contrato?” preguntó Kylar.

“El Shinga.”

“¿Estás confiando en mi con eso?”

“Estarás yendo ésta tarde. Si lo cagas, yo iré esta noche, y le traeré a el Shinga dos cabezas.” Kylar no tenia que preguntar de quien seria la otra cabeza.

“¿Qué es lo que el deader hizo?”

“No necesitas saberlo.”

“¿Importa?”

Un cuchillo apareció en la mano de Durzo, pero sus ojos no eran violentos. Él estaba pensando. Pasaba el cuchillo de dedo a dedo. Dedo, dedo, dedo, paraba. Dedo, dedo, dedo, giraba. Kylar había visto una vez a un bardo hacer eso con una moneda, pero solo Durzo usaría un cuchillo.

“No,” dijo Durzo. “No lo hace. El nombre es Devon Corgi y vamos a decir que cuando la mayoría trata de alejarse de la oscuridad, quieren llevar con ellos algunas mochilas cargadas de golosinas. Los retrasa. Nunca lo logran. Solo conozco un hombre en toda mi vida que estaba dispuesto a pagar el precio completo por dejar el Sa’kage.”

“¿Quién era?”

“Chico, en dos horas, tienes una cita con un deader. Tienes mejores preguntas que hacer.”

“¿Devon Corgi?” El guardia frunció el ceño. “Nah, no lo conozco. Hey, Gamble, ¿conoces a un Devon Corgi?” él pregunto a otro guardia caminando por la enorme puerta oeste del castillo.

Fue casi muy fácil. Kylar hacia mucho había robado la túnica y la bolsa que era el uniforme de servicio de mensajería más usado en la ciudad. La gente que no tenía sus propios empleados—chicos del este, nunca ratas de la hermandad—para tomar sus mensajes. Cuando los guardias lo miraron como si ellos pudieran hacer preguntas, Kylar caminó hacia ellos y les pidió direcciones.

¿No lo saben? ¿No pueden ver? Esos hombres eran guardias, ellos deberían estar protegiendo a Devon Corgi y a cualquier otro ahí dentro, ¿Y estaban mandando a un asesino directo hacia él? ¿Cómo podían ser tan tontos? Era una inquietante sensación de poder. Era gratificante que todas las horas con Blint estaban definitivamente haciendo algo. Kylar se estaba volviendo peligroso. Y a pesar de todo--¿Cómo podían no ver lo que él era?

“Seguro, él es el que vino por toda esta semana con su tic en el ojo, asustándose por las sombras. Creo que esta arriba, en la torre norte. Si quieres que tome tu mensaje, puedo hacerlo. Entro en servicio en diez minutos, es la primer parada en mis rondas.”

“No gracias. Estoy esperando una buena propina. ¿Por donde es?”

Mientras el guardia le daba indicaciones a Kylar, él trató de formular su plan. El asesinato en sí no debería ser difícil. Un niño podía acercarse mucho más que un adulto antes de despertar sospechas, y que sea demasiado tarde. La parte difícil era encontrar al hombre. Devon no tenía simplemente una oficina por ahí. Él se movía. Eso añadía toda clase de riesgos, especialmente porque Kylar necesitaba tener el asesinato hecho hoy. La torre norte sonaba bien. Aislada. El guardia viniendo sonaba mal. Kylar recién había hablado con el hombre, y le había dicho a quien estaba buscando.

Con el maquillaje que Blint había usado en él, Kylar lucia totalmente diferente y unos años más joven. Pero era mejor dejar que toda muerte sea un misterio. Un ejecutador deja cadáveres, no evidencia. Así que Kylar tenia que encontrar a Corgi y esconderse hasta que el guarda llegara y se fuera, después lo mataría.

Entrar y salir, no hay problema, incluso sin el Talento.

El castillo era impresionante. Pensó que Blint siempre habló de el con desdén, era el más magnifico edificio que Kylar había visto. Era del mismo granito negro de las viejas acueductos en las Madrigueras, canteras en las montañas en la frontera de Ceuran. Toda la industria extractiva era propiedad del Sa’kage, así que ahora solo los ricos podían pagar el construir con piedra. Era una de las razones por la que la mayoría de los pilares acueductos ya no estaban. Los no-Sa’kage pobres en las Madrigueras habían limpiado la roca para su propio uso, o para la venta en su propio marcado negro-negro (estafando los distintos implicados peligrosos del Sa’kage) a la clase media.

El castillo había sido construido hace cuatrocientos años, cuando por los treinta años de gobierno del Rey Abinazae Cenaria era una gran potencia. Él apenas había terminado el castillo cuando decidió empujar más hacia el este y tomar Chantry, y varios miles de magae habían terminado sus ambiciones permanentemente. El castillo primero había sido construido con un diseño motte-y-bailey al menos cien de años antes. Rodeado por el foso natural del Río Plint, la Isla Vos había sido construida en una larga colina, en la parte superior de donde estaba la fortaleza. Lo que era ahora el lado norte de las Madrigueras había sido el original bailey. Las Madrigueras estaban en una estrecha península que se reducía bruscamente hacia el mar excepto por la última media milla, que se aplanaba antes de la línea de la costa. El diseño era tan defendible ni la fortaleza de madera ni las paredes amuralladas de las Madrigueras habían sido tomadas alguna vez.

Pero la ciudad se había expandido junto con el orgullo del Rey Abinazae, así que el Castillo Cenaria había sido construido en piedra y la ciudad había saltado hasta la última costa del Plith. Los acueductos, sin embargo, eran un misterio. Ellos habían estado allí mucho tiempo antes que el Rey Abinazae y parecía no servir para nada, ya que el Plith era de agua fresca--si no terriblemente limpia.

Dejando el patio del castillo en forma de diamante, Kylar camino por las escaleras de piedra que habían sido escaladas por tantos pies a través de los siglos que el medio de cada escalón estaba hundido varias pulgadas más a bajo en los lados. Los guardias lo ignoraron, y él asumió la actitud de un empleado. Era uno de sus disfraces más frecuentes. A Blint le gustaba decir que un buen disfraz disimulaba a un ejecutador mejor que las sombras. Kylar podía caminar directamente por delante de casi todos sabia que con la excepción del Conde Drake. No mucho se le escapaba.

Pronto pasó a través de la mayoría del murmullo de actividad que llenó el patio interior y la gran sala. Él fue más allá de la línea de personas esperando para una audiencia en la sala del trono, pasando las puertas dobles de los jardines, e hizo su camino hacia la torre norte. Los pasillos estaban ocupados por todos lados hasta que se detuvo en la antecámara de la torre norte.

Devon Corgi no estaba allí. Por primera vez, tomando esfuerzos para estar callado, Kylar abrió la puerta que daba hacia las escaleras y las escaló silenciosamente. La escalera estaba vacía. Nada decorativo, ni nichos, ni estatuas, sin cortinas ornamentales o nada que pudiera darle a Kylar un lugar donde esconderse.

Hizo su camino hacia la cima de la torre. Era, parecía, solo un gran dormitorio, actualmente no siendo usado. Un joven balanceando un libro de contabilidad general estaba pasando por los cajones de un escritorio, aparentemente haciendo un inventario de las sabanas cuidadosamente dobladas en la enorme cama de plumas y las alternas cortinas para la gran ventana cerrada. Kylar espero. Devon se giró a un lado de la puerta, y sin el Talento para sombrear el enfoque de Kylar, había una buena oportunidad de que el hombre lo viera entrar.

La espera era siempre lo peor. Encerrado sin un lugar donde ir, Kylar empezó a hospedar fantasías de que el guardia iba subir por las escaleras en cualquier minuto. Viéndolo ahí, tan tarde, él lo buscaría. Buscándolo, él encontraría la hendidura en los pantalones de Kylar. Encontrando la abertura del tamaño de una mano, él encontraría el largo cuchillo atado en el interior de la pierna de Kylar. Pero no había nada que hacer. Kylar solo esperó fuera de vista, escuchando, obligando a sus oídos a escuchar incluso el scritch de la pluma en el libro mayor.

Finalmente, chequeo y vio a Devon desaparecer en el armario del lado más lejano de la casi circular cámara. Kylar se deslizo en la cámara y observo por lugares para esconderse. Sus no hicieron ningún ruido, ni siquiera el sonido del arrastre del cuero contra la piedra. El Maestro Blint le haba enseñado a Kylar como hervir la sabia de un árbol para hacer a la suela del zapato suave y silenciosa. Era caro de importar, y solo un poco más silencioso que el cuero propiamente trabajado, pero para el Maestro Blint, incluso el más pequeño margen importaba. Era por eso que él era el mejor.

No había buenos lugares para esconderse. Un lugar magnifico para esconderse seria uno donde Kylar sea capaz de ver el cuarto entero, tener sus armas listas, y pueda moverse rápidamente ya sea para atacar como para escapar. Un buen lugar para esconderse daría una vista decente y la habilidad de atacar o escapar con solo un poco de dificultad. Esta habitación no tenía rincones oscuros. Era prácticamente un círculo. Había pantallas de papel de arroz, pero estaban dobladas y apoyadas contra la pared. Lastimosamente, el único lugar para esconderse era bajo la cama. Si Kylar fuera un ejecutador, quizás podría haber saltado una pared y colgado de las cadenas de la araña, pero esa no era una opción.

¿Debajo de la cama? El Maestro Blint nunca me dejaría vivir tan bajo.

Pero no había otra alternativa. Kylar cayó de lleno sobre los dedos de sus pies y manos arrastrándose bajo la cama. Era bueno que siguiera siendo delgado, porque no había mucho espacio. Él estaba incómodamente en su puesto cuando escuchó a alguien subiendo las escaleras.

El guardia. Finalmente. Ahora toma un rápido vistazo y vete a la mierda.

Había elegido el lado de la cama con vista hacia el armario, y eso significaba que no tenia vista de las escaleras, pero por el sonido de los pasos, se dio cuenta que no era un guardia. Devon salió del armario sosteniendo un cofre, y la culpa cruzó por su rostro.

“No puedes estar aquí, Bev,” dijo él.

“Te estas yendo,” dijo la invisible mujer. Era una acusación.

“No,” dijo él. Sus ojos empezando a contraerse.

“Le robaste a ellos, y ahora le estas robando al rey, y por alguna razón estoy sorprendida de que me mintieras. Pendejo.” Kylar la escuchó girarse, y luego Devon estaba parado cerca de la cama, dejando el cofre en ésta, sus piernas a solo pulgadas de Kylar.

“Bev, lo siento.” Él se estaba moviendo hacia la puerta, y Kylar desesperado del pánico. ¿Qué si Devon iba tras ella, y ella bajaba por las escalones? Kyjar tendría que matarlos a los dos en las escaleras, sabiendo que el guardia estaría llegando en cualquier minuto. “Bev, por favor—”

“¡Vete al diablo!” dijo ella, y cerró la puerta de un golpe.

Deseo concedido. Era el tipo de humor más negro, el tipo de humor de Durzo. A él le gustaba decir que la ironía de las conversaciones escuchadas por casualidad era uno de los mejores beneficios del amargo negocio, aunque dijo que la sabiduría de las últimas palabras estaba altamente sobrevalorada. ¿Deseo concedido? A Kylar no le gustó si quiera pensar eso. Todo lo que este hombre había planeado estaba por terminar, y Kylar estaba sonriendo por eso.

Devon se maldijo a sí mismo, pero no siguió a la mujer. “¿Dónde está ese guarda, de todos modos? Se supone que ya debería estar aquí.”

Esto era lo que era, Durzo le había dicho a Kylar. Tú llegas al final del drama—tanto si recién empieza o si lleva años, tu llegada señala el final—y raramente llegas a saber de que se trataba la historia. ¿Quién era Bev para Devon? ¿Su amante? ¿Su socia en el crimen? ¿Solo una amiga? ¿Su hermana?

Kylar no lo sabía. Nunca lo sabría.

Hubo un tintineo en las escaleras, amortiguado detrás de las puertas. Devon levantó su libro. La puerta se abrió.

“Hola, Dev,” dijo el guardia.

“Oh, hola, Gamble.” Devon sonaba nervioso.

“¿Ese mensajero te encontró?”

“¿Mensajero?”

“El pequeño musta de mierda se perdió. ¿Todo bien aquí arriba?”

“Seguro, muy bien.”

“Nos vemos por ahí.”

Devon esperó treinta segundos hasta que el guardia se fue, y después se acerco a la cama y empezó a rellenar sus bolsillos. Kylar no podía ver con qué.

Aquí estaba. El guardia debería estar lo suficientemente lejos ahora que, incluso si Devon lograra gritar, no seria escuchado. Devon se alejo de la cama hacia el escritorio y Kylar se arrastró de debajo de la cama como un insecto. Se puso de pie y sacó el cuchillo. Devon estaba a escasos pasos de distancia. El corazón de Kylar estaba martillando. Pensó que podía escuchar el flujo de sangre en sus oídos.

Kylar hizo todo bien. Bajo listo en su posición, avanzando silenciosamente pero rápido, equilibrado por si en cualquier momento el deader reaccionaba, Kylar no seria atrapado desprevenido. Llevó al cuchillo al nivel de sus ojos, preparándose para agarrar a Devon y darle lo que Durzo llama la sonrisa roja—una cortada a través de la yugular y profunda hasta la tráquea.

Entonces se imaginó a Doll Girl dándole esa mirada que le había dado cuando había tomado el pedazo más grande de pan para él. ¿Qué estas haciendo, Azoth? Tu sabes que esto esta mal.

Se recuperó tarde, y era como si su entrenamiento lo hubiera abandonado. Kylar estaba a pulgadas de distancia de Devon, y Devon todavía no lo había oído, pero la propia cercanía asustó a Kylar. Él apuñalo hacia el cuello de Devon y debe haber hecho algún ruido, porque Devon se estaba girando. El cuchillo golpeó en la parte de atrás del cuello de Devon, golpeó la espina, y rebotó hacia fuera. Debido a su agarre compulsivamente fuerte por el que Durzo habría golpeado a Kylar, el cuchillo rebotó fuera de su mano, también.

Devon se giró y gritó. Parecía que estaba más sorprendido por la repentina aparición de Kylar que por la puntada en su cuello. Dio un paso hacia atrás al mismo tiempo que Kylar. Puso una mano en su cuello, miró hacia sus dedos y vio la sangre. Luego los dos miraron hacia el cuchillo.

Devon no fue por él. Kylar recogió el cuchillo y se puso de pie, Devon se dejó caer en sus rodillas.

“Por favor,” dijo. “Por favor no.”

Parecía increíble. Los ojos del hombre se agrandaron por el miedo—mirando al pequeño Kylar, cuyo disfraz lo hacia lucir incluso más pequeño y más joven. No había nada aterrador en él, ¿verdad? Pero Devon se veía como un hombre que había visto su juicio venir. Su cara estaba blanca, ojos redondos, miserable, impotente.

“Por favor,” dijo otra vez.

Kylar le cortó garganta con furia. ¿Por qué no se protegió? ¿Por qué ni siquiera lo intento? Él era más grande que Kylar. Tenía una oportunidad. ¿Por qué debía actuar como una oveja? Un gran estupido cordero humano, demasiado tonto como para moverse. El corte fue a través de la tráquea, pero apenas corto una yugular. Fue lo suficientemente profundo para matarlo, pero no rápido. Kylar tomó el pelo de Devon y lo acuchillo otra vez, dos veces, lo levantó un poco, así la sangre se disparaba hacia abajo en vez de hacia arriba. Ni una gota tocó a Kylar. Lo hizo justo como Durzo le había enseñado.

Hubo un sonido en las escaleras. “Devon, lo siento,” dijo Bev antes de entrar a la habitación. “Simplemente tenia que volver. No quise"—Ella entró en el cuarto y vio a Kylar.

Vio su rostro, vio la daga en su mano, lo vio sosteniendo a un moribundo Devon por su cabello. Ella era una joven mujer usando un vestido blanco de servicio. Amplias caderas, grandes ojos separados, la boca abierta en una pequeña O y hermoso cabello negro.

Termina el trabajo.

El entrenamiento se apoderó. Kylar estaba al otro lado de la habitación en un instante. Tiró de la delantera de la mujer, pasó rápidamente un pie, lo giró, y ella cayó al suelo. Él era tan inexorable como Durzo Blint. La mujer estaba debajo de él, boca abajo sobre la alfombra que cubría esa sección del piso. El siguiente movimiento fue para deslizar el cuchillo entre sus costillas. Ella difícilmente lo sintió. Él no tenía que ver su cara.

Dudó. Era su vida contra la de ella. Ella lo había visto. Su disfraz solo servia si nadie sabía que había un asesino de catorce años alrededor. Ella había visto su rostro. Se había metido con un deader. Ella era solo daño colateral. Una fatalidad auxiliar, diría Blint. Un ejecutador haría lo que fuera necesario. Era menos profesional pero a veces inevitable. No importaba, Blint habría dicho. Solo termina el trabajo.

Blint solo le permitiría vivir siempre y cuando él probara que podía hacer todo lo que un ejecutador haría, aún sin el Talento.

A pesar de eso, ahí estaba ella, boca abajo, Kylar a horcajadas sobre ella en el suelo, la punta de su daga punzante en el cuello, su mano derecha retorciendo su cabello, tratando de no imaginarse la sangre roja floreciendo en su blanco vestido de servicio. Ella no había hecho nada.

La vida es vacía. La vida no tiene sentido. Cuando tomamos una vida, no estamos tomando nada de valor. Yo creo eso. Yo creo eso.

Tiene que haber otra manera. ¿Podía decirle que corra? ¿Qué no le diga nada a nadie? ¿Qué deje el país y nunca mirara atrás? ¿Ella lo haría? No, claro que no. Ella correría al guardia más cercano. Tan pronto como ella estuviera en presencia de algún corpulento guardia del castillo, cualquier miedo que Kylar podría inspirar en ella parecería tan pequeño y débil como una rata de la hermandad con un cuchillo.

“Le dije que pasaría si robaba del Sa’kage,” dijo ella, extrañamente calmada. “Ese bastardo. Con todo lo demás que tomo de mi, ni siquiera tuvo la decencia de morir solo. Venia a disculparme, y ahora vas a matarme, ¿No es así?”

“Si,” dijo Kylar, pero estaba mintiendo. Había movido el cuchillo al lugar correcto en su espalda, pero se rehusaba a moverse.

Por el rabillo del ojo, vio una sombra moverse en las escaleras. Él no se movió, sin reconocer que había visto, pero sintió un escalofrío. Era media tarde; no había antorchas encendidas ahora, ni velas. Esa sombra sólo podía ser el Maestro Blint. Había seguido a Kylar. Había visto todo. El trabajo era para Shinga, y no podía salir mal.

Kylar deslizó el cuchillo entre sus costillas, tirando hacia los lados, sintió el estremecimiento y la señal de la mujer muriendo bajo él.

Él se puso de pie y sacó el cuchillo de su carne, su mente de repente individual, alejándose de él como lo había hecho el día con Rat en la tienda de barcos. Limpio la hoja roja en su vestido blanco, que cubría su pierna, y se miró en el espejo del cuarto en busca de sangre, justo como le habían enseñado.

Era todo el dolor del mundo para él que estuviera limpio. No había sangre alguna en sus manos.

Cuando se giró, Blint estaba en la puerta abierta, los brazos cruzados. Kylar solo lo miró, todavía flotando en algún lugar detrás de su propio cuerpo, agradecido por el adormecimiento.

“No muy bien,” dijo Durzo, “pero aceptable. El Shinga estará complacido.” Él frunció los labios, viendo la distancia en los ojos de Kylar. “La vida no tiene sentido,” dijo Durzo, haciendo rodar un diente de ajo entre sus dedos. “La vida esta vacía. Cuando tomamos una vida, no tomamos nada de valor.”

Kylar lo observó con la mirada vacía.

“Repítelo, ¡maldita sea!” La mano de Durzo se movió y un cuchillo se agitó borrosamente a través del aire, golpeando secamente contra la mesa detrás de Kylar.

Él ni siquiera se inmutó. Repitió las palabras mecánicamente, dedos estimulados, sintiendo una y otra vez ese fácil deslizamiento de carne partiéndose entorno al cuchillo. ¿Fue tan fácil? ¿Fue tan simple? ¿Solo empujas, y la muerte llega? Nada espiritual al respecto. Nada pasó. Nadie estaba llevando al Conde Drake al cielo o al infierno. Solo se detuvieron. Dejaron de hablar, dejaron de respirar, dejaron de moverse, finalmente dejaron de contraerse. Se detuvieron.

“Eso dolor que sientes,” dijo el Maestro Blint casi suavemente. “es el dolor del abandono de un engaño. El engaño es importante, Kylar. No hay propósito más importante. No hay dioses. No hay árbitros del bien y el mal. No te pido que te guste la realidad. Solo te pido que lo suficientemente fuerte para hacerle frente. No hay nada más allá. Solo esta la perfección de alcanzar a convertirse en armas, tan fuertes y despiadados como una espada. No hay bien esencial en la vida. La vida no es nada en sí misma. Es un lugar marcado que prueba quien gana, y nosotros somos los ganadores. Siempre somos los ganadores. No hay nada más que el ganar. Incluso ganar significa nada. Los medios no justifican el final. No hay nadie que justifique eso. No hay justificación. No hay justicia. ¿Sabes a cuantas personas he matado?”

Kylar negó con la cabeza.

“Yo tampoco. Solía hacerlo. Recordaba el nombre de cada persona que mate fuera de batalla. Entonces fueron demasiados. Solo recordaba el número. Luego recordaba solo a los inocentes. Después incluso olvide eso. ¿Sabes qué castigos he sufrido por mis crímenes, mis pecados? Ninguno. Soy prueba de lo absurdo de las abstracciones más preciadas del hombre. Un simple universo no toleraría mi existencia.”

Tomó las manos de Kylar. “De rodillas,” dijo. Kylar se arrodilló al borde de la piscina de la sangre filtrándose del cuerpo de la mujer.

“Este es tu bautismo,” dijo el Maestro Blint, poniendo ambas manos de Kylar en la sangre. Estaba caliente. “Esta es tu nueva religión. Si tienes que adorar, adora como los otros ejecutadores lo hacen. Venera a Nysos, dios de la sangre, el semen y el vino. Al menos esos tienen poder. Nysos es una mentira como todos los dioses, pero por lo menos no te hará débil. Hoy, te has convertido en asesino. Ahora vete, y no te laves las manos. Y una cosa más: cuando tengas que matar a un inocente, no los dejes hablar.”

Kylar se tambaleaba por las calles como un borracho. Algo estaba con él. Debería sentir algo, pero en su lugar, había solo vacío. Era como si la sangre en sus manos había estallado de algún alma herida.

La sangre se estaba secando ahora, poniéndose pegajosa, el rojo brillante decolorándose a marrón en todos lados menos dentro de sus puños apretados, él escondió sus manos, escondió la sangre, se escondió a sí mismo, y su mente—menos adormecida que su corazón—sabia que había un punto en esto, también. Él seria un ejecutador, y siempre estaría escondiéndose. Kylar mismo era una mascara, una identidad asumida por conveniencia. Esa mascara y cualquier otra encajaría porque su entrenamiento estaba terminado, cada característica distintiva del Azoth que había sido, seria borrada. Cada mascara encajaría, cada mascara engañaría a cualquier inspector, porque no habría nada debajo de esas mascaras.

Kylar no podría usar su disfraz de mensajero en las Madrigueras—los mensajeros nunca iban a las Madrigueras—así que se dirigió hacia una casa segura del lado este en un bloque lleno de pequeñas casas de artesanos y esos sirvientes que no se alojaban en las haciendas de sus señores. Dobló una esquina y corrió directamente hacia una chica. Ella se habría caído si no la hubiera agarrado del brazo y atrapado.

“Lo siento,” dijo él. Sus ojos tomaron el simple vestido blanco de servicio, cabello negro, y una canasta llena de hierbas frescas. Por ultimo, observo las manchas rojo sangriento que acababa de dejar en cada una de sus mangas. Antes de que pudiera desaparecer, empezar a correr calle abajo antes de que ella viera como la había manchado, las cicatrices de arcos y cruces en su cara hicieron clic en su lugar como las piezas de un rompecabezas.

Estaban blancas ahora, eran cicatrices ahora, lo que él había calificado en su mente como cortes profundos, rojos, inflamados, tejido reventado, sangre goteando, el roce áspero y apagado gorgoteo de la sangre siendo tragada, sangre reventando en pequeñas burbujas alrededor de una destruida nariz. Solo tuvo tiempo de ver las inconfundibles cicatrices y los inconfundibles grandes ojos marrones.

Doll Gil miró hacia abajo recatadamente, no reconociendo a este asesino como su Azoth. La mirada hacia abajo le mostró la sangre en sus mangas, y miró hacia arriba, el horror grabado en cada rasgo ya no grabado con cicatrices.

“Dios Mio,” dijo ella, “estas sangrando. ¿Estás bien?”


Él ya estaba corriendo, corriendo sin respiro a través del mercado. Pero no importaba lo rápido que corrió, no podía escapar de la preocupación y el horror en esos hermosos ojos. Esos grandes ojos marrones lo seguían. De alguna manera, él sabía que siempre lo harían.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Danny_DD el Dom Mar 27, 2011 3:53 pm

No importa Pamee entendemos lo del tiempo! ;) Y Gracias por los caps chicas!!

Apropósito... el libro cuantos caps tiene??
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por je_tatica el Dom Mar 27, 2011 4:31 pm

gracias por los capis
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Lun Mar 28, 2011 12:06 pm

Tiene muchisimos caps, mas de 50 creo...

Uff gracias por los capis, la historia esta de un buena!!! Azoth ya se convirtio(casi) en Kylar, Kylar ya mato y justo cuando anda en ese estado de sopor se encuentra con Muneca... Que diria Blint de todo esto?? Ahhh demasiado bueno, me encanta esta historia!!!

Besos ^^
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Jue Mar 31, 2011 8:31 am

Gracias por los capis!!!!
El libro, si no recuerdo mal, tiene 63 o 65 capis
Besos!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Vie Abr 01, 2011 5:05 am


Gracias por los capítulos Val y Verito
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Vie Abr 01, 2011 9:20 am

@Danny_DD escribió:No importa Pamee entendemos lo del tiempo! ;) Y Gracias por los caps chicas!!

Apropósito... el libro cuantos caps tiene??

Tiene 66 capítulos Shocked





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Vie Abr 01, 2011 8:13 pm

gracias por los capis!!! cada vez se pone mejor!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por RODRI37 el Dom Abr 03, 2011 2:11 pm

ME ESTOY LEYENDO EL LIBRO POCO A POCO Y ME ESTA ENCANTANDO MUCHAS GRACIAS A TODOS/AS POR VUESTRA TRACDUCCION Y POR FACILITARNOS A LOS NO DAN DUCHOS EN IDIOMAS LECTURA TAN ALUCINANATE... GRACIIIIAAAS!!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Nanao-chan el Vie Abr 08, 2011 2:18 pm

Gracias por los capis!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por yilam el Sáb Abr 16, 2011 6:29 pm

Ah me encanta!! cada vez se pone mejor.. xD
Gracias por los capis!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por KANADIENSE el Sáb Abr 16, 2011 8:28 pm

jajaj se
cheers
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Sáb Abr 16, 2011 8:31 pm

Mañana les subo capi yo creo :s los 3 que siguen los traduzco yo y no he tenido mucho tiempo entre la U, CoFA y que estuve sin internet, pero ya me pondré al día :D





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por kroana el Sáb Abr 16, 2011 8:41 pm

Estare al pendiente xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Lun Abr 18, 2011 3:26 am

25
Traducido por Pamee

“¿Estás listo para ser un campeón?” preguntó el Maestro Blint.

“¿De qué está hablando?” preguntó Kylar. Habían finalizado el entrenamiento de la mañana y lo había hecho mejor de lo normal. Ni siquiera había pensado que ya no estaría adolorido mañana. Tenía dieciséis años ahora, y parecía que el entrenamiento finalmente estaba dando buenos resultados.

Por supuesto, aún no había ganado ni una sola pelea con el Maestro Blint, pero estaba comenzando a tener esperanza. Por otro lado, Blint había estado de mal humor toda la semana.

“El torneo del rey,” dijo el Maestro Blint.

Kylar cogió un trapo y se limpió el rostro. Esta casa de seguridad era pequeña y se volvía sofocante. El Rey Aleine Gunder IX había convencido a los Maestros de la Espada de declarar formalmente un torneo en Cenaria. Por supuesto, podrían observar y decidir que ni siquiera el ganador era lo suficientemente bueno para ser un Maestro de la Espada, pero por otro lado, podrían decidir que tres o cuatro concursantes lo eran. Incluso un Maestro de la Espada de primer eslabón podría encontrar un gran trabajo en cualquier corte real de Midcyru. Pero, típicamente, Blint se había burlado de todo el asunto. Kylar dijo, “Dijo que el torneo del rey era para los desesperados, los ricos y los tontos.”

“Mm-hmm,” dijo Blint.

“Pero quiere que luche de todas formas,” dijo Kylar. Supuso que lo hacía “desesperado.” La mayoría de los Talentos de los niños se aceleraban en la adolescencia. El suyo aún no lo hacía, y Blint estaba perdiendo su paciencia.

“El rey está celebrando el torneo para poder contratar a los ganadores como guardaespaldas. Quiere asegurarse de que no está contratando a ningún ejecutor, así que este torneo tiene una regla especial: ningún Talento está permitido. Habrá una bruja en el torneo para revisar a todos los concursantes, una sanadora entrenada en Chantry. También está allí para custodiar las espadas así los concursantes nos e matarán el uno al otro y para curar a cualquiera que salga herido. Los Nueve han decidido flexionar sus músculos. Quieren que gane uno de los suyos, para recordarles a todos quien es quien en esta ciudad. Así que es una situación que se ajusta a ti como una pata de palo se ajusta a un cojo. No es que eso sea una coincidencia. Este torneo ni siquiera estaría sucediendo si no lo hubieran sugerido. Los Nueve saben todo acerca de tu pequeño problema.”

“¿Qué?” Kylar estaba incrédulo. Ni siquiera había sabido que ellos sabían quien era él. ¿Qué si perdía?

“Hu Gibbet presumió de su aprendiz Viridiana a los Nueve esta semana. Una chica, Kylar. La observé luchar. Es Talentosa, por supuesto. Podría ir por ti, sin ningún problema.”

Kylar sintió una ola de vergüenza. Hu Gibbet era un asesino de la más vil especie. Hu adoraba asesinar, adoraba la crueldad por su propio bien. Hu nunca fallaba, pero siempre mataba más que sólo el objetivo. Blint lo despreciaba. Kylar estaba haciendo que su maestro luciera el segundo mejor luego de un carnicero.

“Espere,” dijo Kylar. “¿El torneo no es hoy?”

Era medio día cuando Kylar llegó al estadio en el lado norte de las Madrigueras. Sólo había sido usado para carreras de caballos por los últimos doce años. Antes de eso, había sido el hogar de los Juegos de la Muerte. Mientras Kylar se acercaba, podía oír a las multitudes dentro. El estadio podía contener quince mil personas, y sonaba lleno.

Entró deslizándose engreídamente. Lo pretendió no sólo pata parecer un arrogante espadachín joven, si no que también para disimular su propio paso natural. El Conde Drake no habría asistido a un evento que veía como una reminiscencia de los Juegos de la Muerte, pero Logan Gyre podría, así como también podría cualquier número de jóvenes nobles con los que Kylar había interactuado con una base bastante regular. Usualmente, Kylar no sentía ansiedad cuando estaba disfrazado. En primer lugar, era lo suficientemente bueno con los disfraces ahora que no sentía mucho peligro. En segundo lugar, la ansiedad atraía atención como una piedra imán. Pero ahora su estómago era un estruendo porque su disfraz no era ninguno en absoluto.

El Maestro Blint le había dado las ropas sin comentario. Eran grises de ejecutor tan finas como cualquiera de las que el Maestro Blint tenía. Eran moteadas grises y negras lo que hacía un mejor camuflaje en la oscuridad de lo que lo hacía el negro puro, lo moteado disolvía la forma humana. Estaban ajustadas perfectamente, ligeras y ajustadas en las extremidades, pero no impedían sus movimientos. Sospechaba que el corte fino tenía otro propósito: los Nueve querían que luciera lo más joven posible. Enviamos un niño sin Talento como nuestro campeón. Los destrozó. ¿Qué sucede cuando enviamos a un ejecutor?

Sus ropas eran completadas con un manto de seda— ¡seda!—negro, una máscara de seda negra que dejaba sólo agujeros para sus ojos, un corte para su boca y una greña de su cabello oscuro descubierto. Se había frotado una pasta en el cabello para hacerlo parecer completamente negro y lo había puesto en cortas y despeinadas puntas. En lugar de su arnés de armas negro, Blint le había dado uno de oro, con fundas doradas para cada una de sus dagas, cuchillos de lanzar, y espada. Destacaban con claridad contra los monótonos grises de ejecutor. Blint había rodado los ojos cuando se lo había dado a Kylar. “Si tienes que ir con el melodrama, también podrías hacer las cosas bien,” dijo.
« ¿Cómo si esto fuera mi culpa? »

Algunas personas permanecían en las calles, pero cuando Kylar se acercó a la entrada lateral del estadio, los espectadores y vendedores lo miraron boquiabiertos. Caminó dentro y encontró la cámara de los luchadores. Había sobre doscientos hombres y un par de docenas de mujeres en el interior. Iban desde enormes golpeadores que Kylar reconoció hasta mercenarios y soldados a indolentes nobles jóvenes hasta campesinos de las Madrigueras quienes no sabían ni sostener una espada. Los desesperados, los ricos, y los tontos, en efecto.
Fue notado inmediatamente y el silencio se propagó a través de los hombres bromeando fuertemente, soldados elongando, y mujeres revisando y doble-revisando sus espadas.

“¿Esos son todos?” preguntó una mujer pedante, entrando desde un lado de la habitación. Casi choca contra el hombre enorme quien entró con ella cuando él se detuvo abruptamente. Kylar se quedó sin respiración. Era Logan. Logan no había ido a observar—iba a competir. Luego la bruja vio a Kylar. Cubrió su sorpresa mejor que la mayoría. “Ya… ya veo. Bueno, joven, venga conmigo.”

Plenamente consciente de mantener su engreído deslizamiento, Kylar caminó directo pasando a Logan y a los otros. Era extrañamente satisfactorio escuchar estallar los susurros detrás de él.

La sala de examinación una vez había sido usada para tratar a luchadores esclavos heridos. Tenía el sentimiento de una habitación que había visto mucha muerte. Incluso había canaletas alrededor de la base de cada pared así la sangre podría ser lavada fácilmente. “Soy la Hermana Drissa Nile,” dijo la mujer. “Y aunque los Maestros de la Espada aprenden a usar todas las armas con filo, para este torneo sólo puedes usar tu espada. Tengo que pedirte que te quites tus otras armas.”

Kylar le dio su mejor su mejor mirada fija de Durzo Blint.

Ella se aclaró la garganta. “Supongo que podría atarlas mágicamente a sus fundas. No serás capaz de extraerlas por tal vez seis horas, cuando los tejidos se disipen.”

Kylar asintió conforme. Mientras ella hablaba en voz baja, envolviendo tejido alrededor de cada una de sus fundas, él estudió las categorías que habían sido fijados a la pared. Encontró a Logan rápidamente, luego realmente buscó su propio nombre por unos momentos.
«Pensé que los Nueve me inscribieron bajo mi nombre real.»

“¿Cómo estoy inscrito?” preguntó Kylar.

Ella se detuvo y señaló. “Me voy a aventurar y suponer que ese es usted.” El nombre estaba escrito como “Kage.” Drissa murmuró, y una tilde apareció de ningún lugar sobre la E. “Kage, la Sombra. Si el Sa’kage no lo ha enviado, joven, es mejor que encuentre un caballo rápido.”

Sin presión. Kylar sólo estaba contento de ver que estaba en la categoría opuesta a Logan. Su amigo había crecido en altura. Logan Gyre ya no era torpe; tenía un alcance amplio, y era fuerte, pero entrenar una hora día por medio no era lo mismo que entrenar cuatro horas todos los días bajo la tutela del Maestro Blint. Logan era un buen luchador, pero no había forma de que llegara a lo alto de su propia categoría, lo que quería decir que Kylar no tendría que enfrentarlo.

Kylar extrajo su espada y la Hermana Nile la protegió. Él probó el filo y no sólo estaba plano, sino que estaba despuntado en pequeños círculos alrededor de cada filo, lo cual mostraba que ella sabía lo que estaba haciendo. Incluso una espada de práctica podría cortar si golpeaban a alguien lo suficientemente fuerte. Al mismo tiempo, los tejidos no parecían añadir ningún peso a la hoja, o cambiar cómo viajaba a través del aire. “Lindo,” dijo Kylar. Intentaba ser tan lacónico como Durzo así no rebelaba su voz. La mayoría de las voces disfrazadas de Kylar seguían haciéndolo sonar como un niño intentando sonar como un hombre. Era más avergonzante que efectivo.

“Las reglas del torneo son que el primer espadachín en tocar a su oponente tres veces, gana. He enlazado una protección al cuerpo de cada luchador para hacer que las espadas de los oponentes reaccionen. La primera vez que toques a tu oponente, ti espada brillará amarilla. La segunda vez, anaranjada. La tercera, roja. Ahora, la última cosa,” dijo ella. “Asegurarme de que no tienes Talento. Tendré que tocarte para esto.”

“Pensé que podías Ver.”

“Puedo, pero he oído rumores de gente siendo capaz de disfrazar sus Talentos, y no quebraré mi juramento para asegurarme de que esta lucha es justa, si siquiera aquí, si quiera por el Sa’kage.” Drissa puso su mano en la mano de él. Murmuró para si misma todo el tiempo. Como Blint había explicado las mujeres necesitaban hablar para usar su Talento, pero aparentemente esto no necesitaba ser comprensible.

Se detuvo abruptamente y lo miró a los ojos. Se mordió el labio y retiró su mano de la de él. “Eso no es un disfraz,” dijo. “Nunca había visto... ¿Ellos lo saben? Tienen que, supongo, o no lo habrían enviado, pero…”

“¿De qué estás hablando?” preguntó Kylar.

La Hermana Nile retrocedió reluctante, como no apreciara tener que tratar con un ser humano cuando tenía algo más interesante en sus manos. “Estás roto,” dijo.

“Vete al infierno.”

Ella parpadeó. “Lo siento, quise decir... la gente coloquialmente habla acerca de “tener el Talento” como si fuera simple. Pero no es simple. Hay tres cosas que tienen que funcionar todas juntas para que un hombre o mujer se conviertan en un mago. Primero, está tu glore vyrden, o vida mágica. Es la magia obtenida tal vez de tus procesos vividos, como obtener energía de la comida, o tal vez es de tu alma—no lo sabemos, pero es interno. La mitad de las personas tienen un glore vyrden. Tal vez todos, sólo que en la mayoría es muy pequeño para detectarlo. Segundo, algunas personas tienen un conducto o proceso que traduce ese poder en magia o en acción. Normalmente es muy escaso. Algunas veces está bloqueado. Pero dicen que al hermano de un hombre le cayó un carro cargado de heno—en ese extremo, el hombre puede aprovechar su glore vyrden por única vez en su vida y ser capaz de levantar el carro. Por otro lado, los hombres que tienen glore vyrden y un conducto ampliamente abierto tienen a ser atletas o soldados. A veces se desempeñan mejor que los hombres a su alrededor, pero luego, como todos los demás, les toma tiempo recuperarse. El importe de magia que pueden usar es pequeño y rápidamente agotado. Si les dices que están usando magia, no te creerían.
Para que un hombre sea un mago, necesita un tercer componente también: tiene que ser capaz de absorber magia de la luz del sol o del fuego, así puede rellenar su glore vyrden otra vez y otra vez. La mayoría de nosotros absorbemos luz a través de los ojos, pero algunos lo hacen a través de la piel. Ese es el por qué pensamos que los Friaku’s gorathi van a la batalla desnudos, no para intimidar a sus enemigos, sino que para darse a si mismo acceso a la magia tanto como sea posible.”

“Entonces, ¿qué tiene eso que ver conmigo?” preguntó Kylar.

“Joven, puedes absorber magia, tanto a través de tus ojos como un mago, o a través de tu piel. Tu piel está prácticamente brillando con ella. Me imagino que tendrás una inclinación natural hacia la magia del cuerpo. ¿Y tu glore vyrden? Nunca he visto uno como este. Podrías usar magia por media noche y no vaciarla. Es perfecto para un ejecutor. Pero... ” Ella hizo una mueca. “Lo siento. Tu conducto.”

“¿Qué, está bloqueado? ¿Está malo?” Supo inmediatamente que estaba bloqueado. Blint había intentando romper el bloqueo por años. Eso también hacía que tuviera sentido el por qué Blint había hecho que se tendiera al sol, o se sentara incómodamente cerca a las forjas de fuego—había intentado forzar un desbordamiento de magia, así Kylar no podría evitar usarla.

“No tienes conducto.”

“¿Podrías arreglarlo? El dinero no es objeto,” dijo Kylar, su pecho cerrado.

“No es cuestión de perforar un agujero. Es más como hacer pulmones nuevos. Esto no es algo que cualquier sanador en el Chantry haya visto alguna vez, mucho menos intentar arreglarlo, y con un Talento de la magnitud de tu Talento, mi conjetura es que sería letal tanto para ti como para el sanador. ¿Conoces a algunos magos que arriesgarían su vida por ti?”

“Entonces lo siento.”

“¿Podrían ayudarme los Gandians? Tienen los mejores sanadores, ¿no?”

“Elegiré no ofenderme por eso, aunque la mayoría de las Hermanas lo harían. He oído historias salvajes de los hombres de la escuela verde. No que las crea, pero oí de un mago quien salvó a un hijo no nacido de una mujer moribunda al ponerlo en el útero de su hermana. Incluso si eso es cierto, eso es tratar con embarazos, y nosotras las sanadoras trabamos con embarazos difíciles todo el tiempo. Lo que tienes nunca lo hemos visto. La gente viene a nosotras porque están enfermos. Traen sus hijos al Chantry o una de las escuelas de hombres porque se ha incendiado un granero, o sanaron a un compañero de juego, o arrojaron una silla a la cabeza de alguien sólo usando sus mentes. La gente como tú no viene a nosotras; sólo se sienten frustrados por su vida, como si supusieran que son algo más de lo que son, pero nunca lo descubrieran.”

“Gracias,” dijo Kylar.

“Lo siento.”

“Así que eso es. ¿No hay nada para mi?”

“Estoy segura de que los ancianos podrían haberte ayudado. Tal vez hay algún viejo manuscrito olvidado en una biblioteca Gandiana que podría ayudar. O tal vez hay alguien en el Chantry quien está estudiando desórdenes de Talentos y yo simplemente no sé de ello. No lo sé. Podrías intentar. Pero si fuera tú, no tiraría mi vida buscando algo que nunca vas a encontrar. Haz las paces con ello.”

Esta vez, Kylar ni siquiera tuvo que intentarlo. La mirada de Durzo Blint vino a sus ojos sin problema.






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