El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por naru01 el Sáb Jun 25, 2011 6:37 pm

Muchas gracias por los cap !! ^^ *o*



Última edición por naru01 el Sáb Jun 25, 2011 7:57 pm, editado 1 vez
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por naru01 el Sáb Jun 25, 2011 7:59 pm


siii !!! gracias *o*

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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por oscuridad el Mar Jun 28, 2011 10:49 pm

hola como estan?
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por meyed1 el Miér Jun 29, 2011 7:51 pm

Hola oscuridad Aquí desestresandome un rato jejejejej. Ya leíste COFA ?
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por oscuridad el Jue Jun 30, 2011 9:03 pm

nooo sufro por eso
me lo voy a comprar alo mañana
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por meyed1 el Vie Jul 01, 2011 11:35 pm

Que bien yo también pienso comprármelo en estos días y también porque quiero tener la carta de Jace
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por oscuridad el Dom Jul 03, 2011 8:48 pm

wiiiiii me lo compre

pero estoy medio ocupada con el 3 de la hermandad
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:10 pm

Voy a subir maratón, porque como dije, continuaremos con este libro porque ya habían muchos capítulos traducidos, y sería super feo no darles el merecido crédito a los traductores.

Lo había dejado un poco abandonado por CoFA y por la U, pero ya le pondremos remedio.

Borré muchos comentarios de quién me manda los libros? y eso, porque la verdad me molestó un poco, yo les dije que ningún problema si se los leían, pero otra cosa es pasárselos como 'bajo nuestras narices' por así decirlo. Sé que no lo hicieron con esa intención, pero bueno...

Los capítulos NO están corregidos, por si hay palabras en inglés o frases raras.


Última edición por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:19 pm, editado 1 vez





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:11 pm

27
Traducido por Pamee

Las ventanas del Club Modaini de Fumadores estaban hechas de placas de cristal plangano, talladas en cuñas y curiosas formas zoomorfas. Si mirabas las formas en el cristal podías ignorar por completo el mundo exterior, lo cual era la intención. Si mirabas las formas no verías los barrotes al otro lado del cristal. Kylar estaba ante esa ventana, observando por entre esos barrotes a una chica en el mercado de Sidlin.
La chica regateaba con un vendedor de hortalizas. Muñeca —Elene— se estaba haciendo mayor: tendría tal vez quince años, ahora que Kylar había cumplido los dieciocho. Era hermosa, por lo menos desde esa distancia segura. Desde allí él podía ver su cuerpo, unas curvas suaves puestas en un sencillo vestido de sirvienta, el pelo recogido y resplandeciente como el oro a la luz del sol, y el destello de una sonrisa fácil. Aunque no distinguía las marcas de su cara desde tan lejos, a través de los cristales tintados, su vestido blanco era de rojo sangre. Los plomados espirales zoomorfos le recordaban las líneas de sus cicatrices.
“Te destruirá,” dijo Mamá K a sus espaldas. “Pertenece a un mundo distinto de cualquiera que tú vayas a conocer.”
“Lo sé,” replicó él con calma, apenas mirando sobre su hombro. Mamá K había entrado en la habitación con una chica nueva, una del lado este, joven y guapa. Mamá K le estaba peinando la melena rubia. El Club Modaini de Fumadores era muy diferente de la mayoría de los burdeles de la ciudad, las cortesanas de allí estaban tan versadas en las artes de la conversación y la música como en las de la alcoba. No había vestidos escandalosos, ni desnudez ni toqueteos en las áreas públicas, y no se permitían los plebeyos.
Mamá K se había enterado hacía mucho de las excursiones de Kylar, por supuesto. Era imposible ocultarle nada. Había discutido con él y todavía hacía comentarios siempre que lo pillaba allí, pero, una vez se convenció de que Kylar no dejaría de ir, le hizo jurar que entraría en el club de fumadores y observaría desde dentro. Si iba a ser estúpido, dijo, también podía estar a salvo. Si salía, tarde o temprano toparía con la chica, hablaría con ella, se acostarían, se enamoraría de ella y haría que lo mataran por su desobediencia.
“No seas tímida,” le dijo Mamá K a la chica. “Pronto harás mucho más mientras un hombre está en la habitación que cambiarte de ropa.”
Kylar no se volvió al oír el roce de las prendas al caer al suelo. Justo lo que necesitaba, como si no estuviera ya bastante deprimido.
“Sé que la primera vez da miedo, Daydra,” prosiguió Mamá K con dulzura. “Es algo duro. ¿No es así, Kylar?”
“Más vale que sí. No sirve de mucho cuando está blando.”
Daydra soltó una risita, más por los nervios que por el ingenio de Kylar, sin duda. Él no apartó la vista de la ventana con barrotes. Se estaba empapando la vista de Elene. ¿Qué dirían sus ojos castaños claros al mirar a la chica que tenía detrás, preparándose para su primer cliente?
“Al principio te sentirás culpable, Daydra,” dijo Mamá K. “Tienes que estar prevenida y no hacer caso. No eres una mujerzuela, no eres una embustera, eres una acompañante. Los hombres no compran un buen vino sethi porque tengan sed, lo compran porque les hace sentir bien y comprarlo los hace sentir satisfechos consigo mismos. Aquí vienen por lo mismo. Los hombres siempre pagarán por sus vicios, ya sea vino o levantar tu falda...”
“O asesinar,” dijo Kylar, tocando la bolsa llena de monedas y la daga que llevaba al cinto.
Casi sintió helarse el aire, pero Mamá K no le hizo caso y siguió.
“El secreto es decidir qué es lo que no estás dispuesta a vender, nunca vendas tu corazón. Algunas chicas no besan. Algunas no se quedarán con un solo hombre. Otras se niegan a ofrecer ciertos servicios. Yo lo hice todo, pero conservé mi corazón.”
“¿Lo hiciste?” dijo Kylar. “¿De verdad?”
Se volvió y su corazón saltó a su garganta. A través del arte de Mamá K, ahora Daydra parecía idéntica a Elene. La misma figura, las mismas curvas gloriosas, el mismo pelo resplandeciente como el oro, el mismo vestido sencillo de criada; se parecía en todo salvo en que ella estaba en su lado de los barrotes, lo bastante cerca para tocarla, mientras que Elene seguía allí fuera. Daydra esbozaba una sonrisa vacilante, como si no pudiera creer cómo le estaba hablando Kylar a Mamá K.
Mamá K estaba furiosa. Cruzó la habitación de tres zancadas y cogió la oreja de Kylar como si fuese un pequeño niño travieso. Lo sacó por la oreja de la habitación al rellano del segundo piso. Estaba lleno de butacas mullidas y alfombras de calidad; había un guardaespaldas sentado en una esquina y puertas que conducían a cuatro habitaciones de cortesanas diferentes. La escalera bajaba a un salón decorado con cuadros sugerentes pero no explícitos y libros encuadernados en cuero. Mamá K le soltó la oreja por fin y cerró silenciosamente la puerta tras ella.
“Maldito seas, Kylar. Daydra ya está aterrorizada. ¿Qué demonios estás haciendo?”
“Decir una fea verdad.” Se encogió de hombros. “Decir mentiras; qué más da.”
“Si quisiera la verdad me miraría al maldito espejo. Esta vida no va de buscar la verdad, va de sacarle el máximo partido a lo que tienes. Todo esto es por esa chica, ¿no es así? La locura de siempre. La salvaste, Kylar. Ahora olvídate de ella, te lo debe todo.”
“Me debe sus cicatrices.”
“Eres un maldito tonto. ¿Has investigado alguna vez lo que fue del resto de las chicas de tu hermandad? No han pasado ni diez años y ya son borrachas y fumadoras de hierba jarana, carteristas y lisiadas, mendigas y putas baratas, madres de quince años con hijos hambrientos o incapaces de concebirlos por haber tomado demasiado té de tanaceto. Te aseguro que Elene no es la única chica de tu hermandad con cicatrices hechas por algún retorcido. Sin embargo, es la única con esperanzas y un futuro. Tú se los diste, Kylar.”
“Tendría que haber...”
“Lo único que podrías haber hecho mejor sería haber matado antes a ese chico, antes de que él te hiciera nada. Si hubieras sido el tipo de niño capaz de asesinar, no habrías sido el tipo de niño al que le importase la suerte de una cría. La verdad es que, incluso aunque fueran culpa tuya, las cicatrices de Elene son un precio pequeño por la vida que le diste.”
Kylar apartó la vista. El rellano también tenía una ventana con vistas al mercado. Era de cristal simple, transparente, sin dibujos ni colores como los de la alcoba. También tenía barrotes, aunque estos eran lisos y de hierro, con los bordes tan afilados como uno de los cuchillos de Blint. Elene se había acercado y podía verle las cicatrices, pero entonces ella sonrió y parecieron desaparecer.
¿Con qué frecuencia esbozaban sonrisas como aquella las chicas de las Madrigueras? Kylar se descubrió sonriendo a su vez. Se sentía más ligero de lo que recordaba haberse sentido nunca. Se volvió y sonrió a Mamá K.
“No esperaba encontrar en ti la absolución.”
Ella no alegró el semblante.
“No es la absolución, es la realidad. Y soy la persona perfecta para dártela. Además, llevas la culpabilidad tan mal como Durzo.”
“¿Durzo? Durzo nunca se siente culpable por nada,” dijo Kylar.
Un fugaz gesto de desagrado asomó a las facciones de Mamá K, que volvió la cabeza para mirar a Elene. “Acaba con esta farsa, Kylar.”
“¿De qué hablas?”
“Durzo te explicó las reglas: puedes follar pero nunca amar. Él no ve lo que estás haciendo, pero yo sí. Crees que amas a Elene, de modo que no quieres follar con nadie. ¿Por qué no sacas esto de tu sistema?” Su voz se volvió más gentil. “Kylar, no puedes tener a esa chica de ahí fuera. ¿Por qué no tomas lo que sí puedes tener?”
“¿De qué hablas?”
“Ve adentro con Daydra. Ella te lo agradecerá, invita la casa. Si te preocupa tu falta de experiencia, ella también es virgen.”
« ¿También? Dioses, ¿acaso Mamá K tiene que saberlo todo?» “No,” respondió Kylar. “No, gracias, no me interesa.”
“Kylar, ¿a qué esperas? ¿Una gloriosa unión de almas con esa chica de ahí fuera? Solo es follar, y es lo único a tu alcance. Ese era el trato, Kylar, y lo sabías cuando empezaste. Todos hacemos nuestros tratos. Yo lo hice, Durzo lo hizo y tú también.”
Rindiéndose, Mamá K le indicó por señas a uno de sus matones de abajo que dejara pasar a un cliente.
Un indeseable con los nudillos peludos subió resollando por la escalera. Aunque llevaba ropa cara, estaba gordo, era feo, olía mal y sonreía de oreja a oreja con sus dientes negruzcos. Hizo una pausa en el rellano y se relamió, la viva imagen de la lujuria con mejillas flácidas. Saludó con la cabeza a Mamá K, dedicó un guiño cómplice a Kylar y entró en la habitación de la cortesana virgen.
“Tal vez fueron malos tratos,” observó Kylar.
“Da igual, no hay vuelta atrás.”





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:13 pm

28
Traducido por Valentine Belik

Feir Cousat llamó a una puerta escondida dentro de la gran pirámide de Sho'cendi. Dos golpes, pausa, dos, hacer una pausa, una. Cuando él, Dorian y Solón habían sido alumnos en la escuela de magos de fuego, no se habían merecido tan prestigiosas habitaciones.
Pero él y Dorian no se les había dado las habitaciones ahora tanto para darles las gracias por sus servicios históricos como para mantener un ojo sobre ellas.
La puerta se entreabrió y los ojos de Dorian aparecieron en el otro lado. Feir siempre pensó que era divertido: Dorian era un profeta. Él podía predecir la caída de un reino o el ganador de una carrera de caballos -un truco lucrativo cuando Feir podía convencerlo de que lo hiciera- pero él no podía decir quién estaba en su propia puerta. Dijo que profetizar sobre él envolvía una espiral incómodamente cercana a la locura.
Dorian introdujo a Feir dentro y atrancó la puerta detrás de él. Feir se sentía pasando a través de un número elevado de salas improbable. Él los miró. Un guardia contra espionaje que había esperado. Un guardia contra entrada era inusual para mantener cuando estaban en el mismo cuarto. Pero lo en verdad extraño era un guardia para mantener la magia dentro. Feir palpó la amenaza de la trama, sacudiendo la cabeza con asombro. Dorian era el tipo de mago nacido una vez por generación. Después de estudiar en Hoth'salar, la Escuela de curanderos en Gandu, y dominando todo lo que tenían que enseñarle por el tiempo que él tenía dieciséis años, Dorian había llegado a la escuela de magia de fuego y enseñado la magia del fuego, mientras que ni siquiera fingía estar interesado en ellos.


Se había quedado sólo porque se había convertido en amigo de Feir y Solón.
Los talentos de Solón eran casi exclusivamente en fuego, pero él era el más fuerte de los tres.
Feir no estaba seguro de por qué los dos se habían convertido en amigos de él. Tal vez porque no estaba amenazada por su excelencia. Eran tan obviamente la clase de hombres que habían sido tocados por los dioses que Feir ni siquiera pensaba en tener celos durante mucho tiempo. Tal vez ayudaba que él había nacido campesino. Probablemente también ayudó a que cada vez que estaba luchando con sus estudios y comenzó a sentir celos, uno u otro de sus amigos sugería un combate con él.
Feir se veía gordo, pero podía moverse y se entrenó a diario con el Maestro de espadas, que mantenía su centro de formación fácilmente a solo pocos minutos de Sho'cendi. Para Solón o Dorian ser voluntarios para entrenar con él era ser voluntario para las contusiones. Dorian podía curar las contusiones más tarde, pero todavía dolía.
Dorian tenía alforjas medio llenas abiertas en la cama.
Feir suspiró. "Tú sabes que la Asamblea prohíbe que te vayas. Ellos no se preocupan por Cenaria. Sinceramente, si Solón no estuviera allí, yo tampoco lo haría. Podríamos enviarle un mensaje de salida." Los líderes de la escuela no lo habían enunciado de esa manera, por supuesto. Ellos estaban más preocupados por entregar solo el continente de Midcyru – tal vez sólo el mundo- en las manos del profeta de Godking.
"Ni siquiera sabes la mejor parte todavía", dijo Dorian, sonriendo como si fueran niños.

Feir sintió que la sangre salía de su rostro. Los guardias para mantener la magia en la sala de repente tenían sentido. "No estás planeando robarlas."
"Yo podría hacer que el argumento de que es nuestro. Nosotros tres fuimos los que lo rastreamos, encontramos, y trajimos de vuelta. Ellos nos lo robaron a nosotros primero, Feir ".
"Tú estuviste de acuerdo que sería más seguro aquí. Dejamos que se lo llevaran de nosotros."
"Así que lo estoy tomando de vuelta", dijo Dorian, encogiéndose de hombros.
"Por lo tanto, eres tú contra el mundo de nuevo."
"Soy yo por todo el mundo, Feir. ¿Quieres venir conmigo? "
"Ir contigo? ¿Es esto la locura?" Cuando el don de la profecía de Dorian había surgido, una de las primeras cosas que había tratado era decir su propio futuro. Había aprendido que no importa lo que él hiciera, se volvería loco un día. Adentrarse en su propio futuro sólo aceleraría la llegada de ese día. "Pensé que habías dicho que tenías todavía tenía una década más o menos."
"No es tanto tiempo, ahora," dijo Dorian. Se encogió de hombros como si no le importara, como si no se rompiera su corazón, exactamente de la manera que se había encogido de hombros cuando él había pedido a Solón ir donde Cenaria, sabiendo que costaría el amor de Solón Kaede. "Antes de responder, Feir, sepan esto: si vienes conmigo, te vas a arrepentir muchas veces, y nunca volverás a caminar los pasillos de Sho'cendi".
"Pones un motivo muy convincente", dijo Feir, rodando los ojos.
"También me salvaras la vida al menos dos veces, ser dueño de una forja, ser conocido en todo el mundo como el más grande fabricante de armas vivo, tener un pequeño papel en la salvación del mundo, y morir satisfecho, si no es casi tan viejo como tú o como yo esperaba. "

"Oh, eso está mejor", dijo Feir con sarcasmo, pero su estómago estaba haciendo volteretas. Dorian rara vez decía lo que sabía, pero cuando lo hizo, nunca mintió. "Sólo una pequeña parte para salvar el mundo?"
"Feir, tu propósito en la vida no es la felicidad. Somos parte de una historia mucho más grande.
Todo el mundo lo es. Si tu parte es anónima, eso la hace menos valiosa? Nuestro propósito en este viaje no es para salvar a Solón. Es para ver a un niño. Nos enfrentaremos a muchos peligros para llegar allí. La muerte es una posibilidad muy real. ¿Y sabes lo que ese niño necesita de nosotros? Tres palabras. Quizá dos si el nombre cuenta como una sola. ¿Quieres saber cuáles son? "
"Claro".
"’Pregúntale a Momma K.’"
"Eso es todo? ¿Qué significa?", Preguntó Feir.
"No tengo ni idea."
A veces, un vidente podía ser un dolor en el culo. "Pides mucho de mí", dijo Feir.
Dorian asintió.
"Lo voy a lamentar si digo que sí?"
"Muchas veces. Pero no en el final ".
"Podría ser más fácil si me dijeras menos".
"Créeme," dijo Dorian: "Me gustaría no tener una visión clara de lo que está abajo antes de cada elección posible aquí. Si te dijera menos, me odiarías por ocultártelo. Si te dijera más, puede que no tengas el corazón para seguir adelante. "
"¡Basta!" Dioses, iba a ser tan malo?

Feir miró sus manos. Tendría una forja. Él sería conocido en todo el mundo por su trabajo. Había sido uno de sus sueños. Tal vez podría incluso casarse, tener hijos. Pensó en preguntárselo a Dorian, pero no se atrevió. Suspiró y se frotó las sienes.
Dorian rompió en una gran sonrisa. "¡Bien! Ahora ayúdenme a entender cómo vamos a conseguir que Curoch salga de aquí. "
Feir estaba seguro de haber entendido mal. Entonces sintió la sangre salir de su rostro. Había guardias en la puerta para mantener dentro la magia "Cuando dices ‘aquí’ quieres decir ‘aquí, en la escuela’. Como si todavía tuviera la oportunidad de convencerte de no tratar de robar el artefacto más vigilado en Midcyru. ¿No? "
Dorian apartó las mantas en la cama. Había una espada llana cubierta en ella. Parecía completamente normal, excepto que la vaina estaba hecha de plomo, y cubría por completo la espada, incluso la empuñadura, amortiguando la magia. Pero esto no era solo una espada mágica. Era más bien como La Espada Mágica. Esta era Curoch, espada del emperador Jorsin Alkestes. La Espada del Poder. La mayoría de los magos no eran ni siquiera lo suficientemente fuertes como para usarla. Si Feir (o la mayoría de los demás) trataba, lo mataría en un segundo.
Dorian había dicho que incluso Solón no podía utilizarla con seguridad. Pero después de la muerte Jorsin Alkestes ', habían existido unos pocos magos que habían podido y habían destruido más de una civilización. "Al principio, pensé que iba a tener que profetizar mi propio futuro para conseguirlo, pero en cambio, profeticé los guardias. Todo funcionaba perfecto, excepto un guardia que llegó por un pasillo que sólo tenía la oportunidad de tomar de una vez en mil. Tuve que dejarlo fuera. La buena noticia es, que va a ser cuidado hasta que sane por una chica encantadora con quien más tarde se casará".

"¿Me estás diciendo que hay un guardia inconsciente algunas escaleras arriba, en este momento, a la espera de ser encontrado? Por que estamos hablando? ¿Por qué si quiera estás haciendo esto? "
"Porque él lo necesita ".
"Él? Estás robando Curoch para 'pregúntale a Momma K' chico? ", preguntó Feir.
"¡Oh, no, bueno, no directamente. El niño que necesita sostener Curoch -el que el mundo entero necesita para sostener Curoch- no ha nacido aún. Pero esta es nuestra única oportunidad de tomarla. "
"Dioses, es en serio", dijo Feir.
"Deja de fingir que esto cambia algo. Ya has decidido. Vamos a Cenaria ".
A veces, un vidente puede ser un dolor en el culo? Que tal siempre.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:15 pm

29
Traducido por littlegirl

-“¿¡Cuál es tu problema!?” gritó el Maestro Blint.
-“Yo no…” dijo Kylar.
-“ Una vez más!” rugió Blint.
Kylar puso el cuchillo de práctica en una X, cruzando las muñecas delante de él. Él trató de agarrar la mano de Durzo y girar, pero el ejecutor se deslizó hacia un lado.
Se movieron alrededor del edificio de prácticas de la nueva casa de seguridad de Blint, en el techo abovedado , maniobraban entre sí en las vigas, tratando de usar todas las irregularidades del borde de la pista uno contra el otro. Pero el partido fue parejo.
En los nueve años que Kylar había pasado bajo la tutela de Blint se había endurecido y también había crecido. Puede que tuviera veinte ahora. Él no era tan alto como Blint y nunca lo sería , pero su cuerpo era delgado y firme, y sus ojos eran del mismo azul claro. Como sudaba y luchaba, todos los músculos de sus brazos, el pecho y el estómago eran distintos y se movían con precisión para la tarea, pero no podía obligarse a participar enserio.
Durzo Blint lo vio, y le enfureció. Jurando larga y elocuentemente, el Maestro Blint comparó desfavorablemente su actitud displicente con la de una prostituta, su cara con poco agradables y poco saludables partes del cuerpo, y su inteligencia con varias especies de animales de granja. Cuando atacó de nuevo, Kylar pudo ver mentalmente como incrementaba su nivel.
Una de las muchas cosas peligrosas sobre el Maestro Blint era que aún cuando estaba furioso, nunca lo demostraba en la lucha. Sólo se permitía mostrar furia en su expresión después de tirarte al suelo, normalmente sangrando.
Lentamente, llevó a Kylar hacia el lado abierto de la habitación, la mano apretada en un puño o extendiendo la mano con el cuchillo de practica en arcos rápidos y brillantes. Por una fracción de segundo, extendió una puñalada y Kylar logró escapar volteando a su alrededor y golpeó la muñeca del Maestro Blint.
Pero el Maestro Blint movió el cuchillo, y así como lo echó hacia atrás, la cuchilla sin filo capturo el pulgar de Kylar.
-“Esa impaciencia te costará un pulgar, chico.”
Jadeando, Kylar se detuvo, pero no le quitó los ojos de encima al Maestro Blint. Ya habían practicado con espadas de varios tipos y con cuchillos de diferentes longitudes. A veces peleaban con la misma arma, y a veces con armas totalmente distintas – el Maestro Blint con una espada de doble filo contra una hoja de Gandian, o Kylar usando un estilete contra un gurka.
-“Cualquier otra persona habría perdido el cuchillo” dijo Kylar.
-“Tú no estás luchando contra cualquier otra persona.”
-“No lucharía si tu estuvieras armado y yo no.”
El Maestro Blint retiró el cuchillo y lo lanzó rozando el oído de Kylar. Kylar ni se inmutó. No era que a veces no se preguntara si el Maestro Blint iba a matarle. Sabía que no podría detenerle.
Cuando Blint atacó de nuevo, fue a toda velocidad.
Paró los puñetazos, esquivó los golpes, absorbió más golpes en los brazos, las piernas y en las caderas. No había truco, nada llamativo. Sólo la velocidad.
Entre de los parpadeantes miembros, como de costumbre, Kylar se dio cuenta de que el Maestro Blint iba a ganar. El hombre era simplemente mejor que Kylar. Ahora generalmente rodeaba a Kylar dejándole solo con intentar algo desesperado. Y el Maestro Blint lo estaría esperando.
Kylar desató una tormenta de golpes, rápida y ligera como una brisa de la montaña. Ninguno de ellos dañaría al Maestro Blint aún si le tocaban, pero ninguno le haría perder de vista el siguiente. Kylar luchó más y más rápido, cada golpe era esquivado o solo llegaba a hacer impacto con la carne tensa.
Una mano baja se lanzó a través, golpeando el abdomen del Maestro Blint. Al encorvarse involuntariamente, Kylar fue a noquearle en la barbilla – luego se detuvo. Blint respondía lo suficientemente rápido que podría haber bloqueado el golpe, pero al no ser golpeado donde esperaba, llevó el puño demasiado lejos y no pudo llevar su mano hacia atrás antes de que Kylar le asestara un puñetazo en la nariz.
Pero el golpe de Kylar no golpeó al Maestro Blint. Fue desviado por una fuerza invisible, como una mano invisible. Tropezando, Kylar trató de recuperarse y bloquear el ataque de Durzo pero sopló a través de sus manos con una fuerza sobrehumana. Kylar se estrelló contra la viga detrás de él con tanta fuerza que se oyó un crujido. Se dejó caer al suelo.
-“Tu turno” dijo Blint “Si no me puedes tocar, tengo un castigo especial para ti.”
-“¿Castigo especial? ” Hermoso.
Inclinado sobre el suelo con ambos brazos palpitantes, Kylar no respondió. Se puso de pie, pero cuando se volvió, en lugar de Durzo estaba Logan. Pero la burla en la cara de Logan era toda de Durzo Blint. Era una ilusión, una ilusión de dos metros de altura, igualando los movimientos de Blint con precisión. Kylar pateó brutalmente hacia su rodilla, pero su pie pasó a través de la figura, haciendo añicos la ilusión y sin tocar nada en absoluto. Blint estaba dos metros detrás de él. Cuando Kylar estaba fuera de balance, Blint levantó una mano. Con un zumbido, un puñetazo fantasma lanzó a Kylar a sus pies.
Kylar volvió a levantarse sobre sus pies a tiempo para ver saltar a Blint. El límite máximo de la sala eran doce pies, pero la espalda de Blint golpeó el techo y se pegó a él. Empezó a gatear y luego desapareció en las sombras que se retorcían sobre él y se fusionó con la mayor oscuridad del techo. Primero, Kylar oía a Blint moverse por encima de él, entonces el sonido cesó abruptamente. E l talento de Blint cubriendo incluso el rozar con la madera.
Moviéndose contantemente, Kylar buscó en el techo por cualquier sombra fuera de lugar.
-“Scarred Wramble puede incluso arrojar su voz o cualquier otro sonido”, dijo Blint desde la esquina del techo. “Me pregunto si tu podrías.”
Kylar vio, o creyó ver, la sombra que se movía hacia él. Arrojó un cuchillo a la sobra, con un estallido de diferencia dejando el cuchillo temblando en la madera. Era otra ilusión. Kylar se volvió lentamente, tratando de escuchar el sonido más leve fuera de lugar en los latidos de su corazón.
El sonido de tela ligera golpeando el suelo detrás de él lo hizo girara y a ta car. Pero allí no había nada, excepto la túnica de Blint en una pila en el suelo. Un golpe anunció el aterrizaje detrás de Kylar del mismo Blint. Kylar se giró una vez más, pero algo cogió su mano izquierda, luego la derecha.
El Maestro Blint quedó con el torso desnudo, una mirada muerta en sus ojos y sus verdaderas manos a los lados. Las muñecas de Kylar se levantaron en el aire por arted e magia. Poco a poco, sus brazos fueron separados hasta quedar despatarrado, a continuación, aún más. Kylar mantuvo su silencio durante tanto tiempo como pudo, luego gritó al sentir sus articulaciones a punto de dislocarse.
Las sujeciones cayeron y Kular se arrugó, derrotado.
Durzo negó con la cabeza, decepcionado, y Kylar atacó. Su golpe se frenó al acercarse a la rodilla de Durzo como si se hundiera en un muelle, luego se recuperó, girando con fuerza y lanzándolo al suelo en un enredo.
-“Has visto lo que acaba de suceder?”, preguntó Durzo.
-“Me pateaste el culo de nuevo” dijo Kylar.
-“Antes de eso”.
-“ Yo casi te golpeé” dijo Kylar.
-“Me engañaste y me habrías destruido, pero he usado mi Talento y aún te niegas a usar el tuyo. ¿Por qué?”
Porque estoy roto. Desde la reunión con Drissa Nile cuatro años antes, Kylar había pensado cientos de veces en decirle a Durzo Blint lo que ella le había dicho: que no tenía un conducto y no podría ser arreglado. Pero las reglas habían sido siempre claras. Kylar se convertía en un ejecutor o moría. Y como Blint le había demostrado otra vez, Kylar no podría ser un ejecutor sin el Talento. Decirle la verdad a Blint siempre le había parecido como una forma rápida de morir. Kylar había intentado conseguir su Talento trabajando o aprendiendo sobre cualquier cosa que pudiera ayudar, pero no había encontrado nada.
Blint respiró hondo. Cuando volvió a hablar, su voz era tranquila.-“ Es hora de algo veradadero, Kylar. Eres buen boxeador. Insuficiente aún con armas de poste (¿?) y bastones y ballestas y …” Estaba empezando a dar una conferencia,pero se dio cuenta “De todos modos, eres tan bueno en combate cuerpo a cuerpo y con espadas Ceuran en ambas manos como cualquier luchador que haya visto. Hoy me has cogido. No ganarás la próxima vez, pero tú empezaras a ganar. Tu cuerpo sabe qué hacer, y tu mente lo tiene resuelto, también. En los próximos años, tu cuerpo será un poco más rápido, un poco más fuerte, y conseguirás media inteligencia. Pero el entrenamiento con armas a terminado, Kylar. El resto es práctica”.
-“¿Y?” preguntó Kylar.
-“Sígueme. Tengo algo que puede que te ayude.”
Kylar siguió a Blint a su taller. Este era más pequeño que el que Azoth había visto por primera vez en la vieja casa de seguridad de Blint, pero al menos esta tenía puertas entre las plumas de los animales y el área de trabajo. Olía mucho mejor. También le era familiar ahora. Loas libros que ocupaban las estanterías eran como viejos amigos. Él y Blint incluso añadieron docenas de recetas a los mismos. En los últimos nueve años, había llegado a apreciar la maestría de Blint en venenos.
Todos los ejecutores usaban venenos, por supuesto. La cicuta, la flor de sangre, la raíz de mandrágora y el ariamu eran todos locales y bastante mortales. Pero Blint conocía cientos de venenos. Había páginas enteras de sus libros tachadas, notas garabateadas en la escritura angular de Durzo. “Idiota. Diluye el veneno.” Otras entradas fueron modificadas, desde cuánto tiempo tomaba para que el veneno entrara en vigor a los mejor métodos de entrega, a la manera de mantener las plantas vivas en climas extranjeros.
El Maestro Blint cogió una caja. “Siéntate”.
Kylar se sentó en la mesa principal, apoyando un codo en la madera y sosteniendo su barbilla. Blint volcó la caja delante de él.
Una serpiente blanca se deslizó sobre la mesa con un golpe, Kylar apenas tuvo tiempo de registrar lo que era antes de que lo golpeara en la cara. Vio la boca abierta, los colmillos enormes, brillantes. Él se movió hacia atrás, pero demasiado lentamente.
Entonces la serpiente desapareció y Kylar caía hacia atrás del taburete. Cayó de espaldas, pero rebotó a sus pies en un instante.
Blint sostenía la serpiente por detrás de la cabeza. La había cogido en el aire mientras estaba golpeando. “Sabes qué es esto, Kylar?”
“Es un áspid blanco.” Era una de las serpientes más mortíferas del mundo. Eran pequeños, rara vez crecían más que el antebrazo de un hombre, pero aquellos a los que picaban morían en cuestión de segundos.
“No, es el precio del fracaso. Kylar, tú luchas como cualquier hombre no Talentoso que he visto nunca. Pero no eres un ejecutor. Has dominado los venenos, conoces las técnicas de matar. Tu velocidad de reacción es incomparable, tus instintos muy buenos. Te escondes bien, te disfrazas bien, luchas bien. Pero hacer las cosas bien es una mierda, no es nada. Un asesino hace las cosas bien. Es por eso que los asesinos tienen objetivos. Los ejecutores tienen muertos. ¿Por qué los llamamos muertos? Porque cuando tomamos un contrato, el resto de su corta vida es una formalidad. Tú tienes el Talento, Kylar, pero no lo estas usando. No lo usarás. Tú has visto un poco de lo que te tengo que enseñar, pero no puedo enseñarte hasta que despiertes tu Talento.
-“Ya lo sé. Ya lo sé” dijo Kylar, negándose a encontrar la mirada de su Maestro.
-“La verdad es, Kylar, que no necesitaba un aprendiz cundo llegaste. Nunca lo necesité. Pero oí el rumor de que un antiguo artefacto estaba escondido en Cenaria: el ka’kari de plata. Ellos dicen que Esdras, el Loco, se lo hizo. Es una pequeña bola de plata, pero cuando te la adhieres, te hace inmune a cualquier hoja y extiende tu vida de forma indefinida. Aún pueden matarte de cualquier forma que no implique metal, pero la inmortalidad, Kylar! Y entonces apareciste tú. ¿Sabes lo que eres?¿T e lo dijo la maja Drissa Nille?”
¿Durzo sabía sobre Drissa Nille? “Ella dijo que estaba roto”
“ El ka’kari fue hecho para la gente “rota” como tú. Se supone que existe una atracción entre personas que son enormemente Talentosas, pero que no tienen conducto y el ka’kari. Se suponía que lo llamarías, Kylar. Tú no sabes cómo establecer el vínculo, por lo que lo llamarías, me lo entregarías, y yo habría sido inmortal.”
-“Y yo todavía estaría roto” dijo Kylar amargamente.
-“Una vez que lo tuviera, nosotros podríamos haber hecho que Drissa lo estudiara. Ella es una gran sanadora. Incluso si le llevaba un par de años, habría estado bien. Pero nos estamos quedando sin tiempo” dijo Durzo. “Sabes por qué no puedo dejarte ser un asesino?” se burló.
Kylar lo había preguntado cientos de veces, por supuesto, pero siempre pensó que era proqué el orgullo de Blint no le permitía tener un aprendiz fracasado.
“Nuestro Talento nos permite prestar juramento por arte de magia vinculándonos al servicio del Shinga. Se mantiene el Shinga seguro, y nos mantiene fuera de toda sospecha. Es una compulsión débil, pero para quebrar a un ejecutor tendrías que someterlo a un mago o a un meister, y todos los magos en esta ciudad trabajan para el Sa’kage y sólo un idiota podría someterse a un meister. Te has convertido en un asesino experto, Kylar, y eso pon nervioso al Shinga. No le gusta estar nervioso.”
-“¿Por qué iba a hacer nada contra el Shinga? Sería firmar mi propia sentencia de muerte.”
-“Ese no es el punto. Los Shingas que no son paranoicos no viven mucho tiempo.”
- “ ¿Cómo puedes decirme todo esto?” exigió Kylar. “ Todas las veces que me has golpeado po no usar mi Talento… ¡es como golpear a un hombre ciego por no saber leer!”
- “Tú desesperación por usar tu Talento es lo que llama al ka’kari. Yo te estaba ayudando. Y yo voy a ayudarte un poco más” el Maestro Blint sustuvo a Kylar con sus ojos. “Conseguir el ka’kari siempre ha sido tu prueba final, chico. Hazlo. O sino…”
La temperatura del aire bajó. Allí estaba. La última advertencia de Kylar.
El Maestro Blint guardó la serpiente, recogió algunas de sus armas, cogió la bolsa que ya había preparado y cogió a Retribución de las clavijas de la pared. Miró la hoja grande y negra, y luego volvió a guardarla en su vaina. “Voy a estar ausente por un tiempo” dijo.
-“ No voy contigo?”
- “Estarías en mi camino.”
En el camino? La forma casual en que lo dijo dolía tanto como el hacho de que fuera cierto.






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:16 pm

30
Traducido por mozlak

“No me gusta” dijo Solon.
Regnus Gyre miro hacia los vientos que le soplaron sus cabellos plateados hacia atrás.
Los gemelos habían estado quietos durante el día, así que solo se podía escuchar el sonido del viento corriendo sobre el muro. El escuchaba al viento como si tratara de decirle algo. “Después de diez años, y nos han citado” dijo Solon. “¿Por qué haría el rey tal cosa, y en la víspera de la mayoría de edad de tu hijo?” “¿Cuál es la mejor razón para juntar a todos tus enemigos en el mismo lugar?” Pregunto Regnus, alzando su voz solo lo suficiente para hacerse escuchar sobre el ruido del viento. Seguía estando frio, incluso para ser finales de primavera. Screaming Winds nunca había sido cálido. El viento del norte traspasaba la lana, burlándose de la barba y el largo cabello del hombre (The north wind cut through wool, made a mock of the beards and long hair the men grew to hold some extra iota of heat in). “Para destruirlos” Le contesto Solon. “Mejor destruirlos antes de que puedan reunirse en tu contra” Dijo Regnus “El rey sabe que are todo lo posible por estar en casa para el ascenso de mi hijo. Eso significa viajar muy rápido. Eso significa poca escolta”.
“Inteligente de su parte el no comandar una escolta pequeña” Dijo Solon “I’d have put such subtlety beyond him.” “Ha tenido diez años para pensar en esto, mi amigo, y la ayuda de su comadreja” Su comadreja era Fergund Sa’fasti, un mago que no era exactamente Sho’cendi’s finest moralist. Fergund también sabia que Solon era un mago y con gusto se lo diría al mundo si pensara que con eso podría causar algún daño. Fergund era la razón por la cual Solon había vivido con Regnus todo el año y Logan había tomado más responsabilidades en la corte. Empezaba a pensar, que eso había sido un gran error.
“Entonces ¿Piensas que nos atacaran en el camino?” Pregunto Solon.
Regnus asintió. Y ¿Supongo que no seré capaz de convencerte de no ir? Pregunto Solon. Regnus sonrió, Solon no podía ayudar pero amaba a ese hombre (Regnus smiled, and Solon couldn’t help but love the man). Por todo lo que había paralizado su casa y destruido cualquier ambición, Regnus podría haber tomado el trono, comandar Screaming Winds había tomado su vida.
Había fuego en Regnus Gyre, algo fiero y orgulloso como un antiguo rey guerrero. Su mandato tenia clara autoridad, y el poder de su presencia le hizo padre, rey y hermano de sus hombres. Simplemente en la lucha contra el mal, se destacaba, incluso se deleitaba. Los highlanders de Khalidor, algunos de ellos jamás se habían inclinado ante ningún hombre, eran verdaderos guerreros. Vivían para la guerra, creían que era una deshonra morir en la cama, creían que la única inmortalidad era a través de las hazañas de sus armas y que eran cantadas por los juglares (believed the only immortality was immortality through deeds of arms
sung by their minstrels). Llamaban a Regnus el Rurstahk Slaagen, el demonio de las murallas, y en los últimos diez años sus jóvenes se habían estrellado contra las paredes, tratando de escalarlas, tratando de colarse por delante de ellos, tratando de abrirse un camino a través de ellos, pasar sobre los gemelos y caer sobre Screaming Winds por detrás. Y cada vez Regnus los había aplastado. Frecuentemente, sin perder un solo hombre. Screaming Winds estaba construido por tres muros en los puntos más estrechos del paso entre Cenaria y Khalidor. Entre los muros were killing fields sown thick por los ingenieros de Regnus con zarzas, pozos, trampas y arboles caídos de las rocas de las montañas circundantes. Dos clanes habían logrado llegar mas allá del primer muro- Las trampas eran como una sentencia de muerte, nadie había sobrevivido para contar que había mas allá del muro.
“Podría ser genuino, supongo” Dijo Solon. “Logan dice que se ha convertido en amigo cercano del príncipe. Tal vez, esta es la influencia del príncipe en acción”. “No confió mucho en el príncipe” Dijo Regnus. “Pero el confía mucho en Logan” We can hope that the prince takes after his mother. This may even be her work.
Regnus no dijo nada. No diría el nombre de Nalia ni siquiera ahora. “¿Espera lo mejor, y planea para lo peor?” Pregunto Solon. “¿Diez de nuestros mejores hombres, caballos extra para todos nosotros y bajar por la costa en lugar de ir por el camino principal?” “No” Contesto Regnus. “Si han establecido una emboscada, seguro establecieron dos. Podríamos hacerles jugar su movida en campo abierto”. “Si señor” Solon solo deseaba saber quienes eran los otros jugadores. “¿Todavía le escribes cartas a esa mujer Kaede?” Solon asistió, pero se puso tenso. Sentía un vacio en el pecho. Por supuesto que su comandante lo sabía. Una carta era enviada cada semana, pero jamás era respondida. “Bueno si no recibes una carta después de esta, al menos sabremos que no es por que las tuyas sean aburridas” Regnus palmeo el hombro de Solon. Solon no pudo evitar sonreír tristemente. No sabia como lo hacia Regnus, pero en su presencia, era tan fácil enfrentar la angustia, como lo era enfrentar a la muerte (He didn’t know how Regnus did it, but somehow in his company it was as easy to face heartbreak as it was to face death).
Mamá K se sentó en el balcón de una finca que se encontraba fuera de lugar, contra toda la tradición y cordura, la opulenta finca de Roth Grimson había sido construida en medio de las madrigueras.
No le gustaba Roth y nunca le gustaría, pero se encontraba con muy pocas personas en su trabajo que si le gustaran. El hecho era, que ella tenia que lidiar con Roth, por que no podía permitirse ignorarlo. El era una de las estrellas ascendentes del Sa’kage (Sa’kage’s rising stars). No solo era inteligente, sino que todo lo que tocaba parecía convertirse en oro.
Después de la guerra entre hermandades, se había convertido en el jefe de los Red Bashers, y pronto se había adueñado de la mitad de las madrigueras.
Por supuesto el Sa’kage había intervenido, apenas había comenzado el asesinato de Durzo de Corbin Fishill, pero había tomado años que las cosas realmente se resolvieran. Había, por supuesto, la curiosidad entre los Nueve de cómo había logrado Roth administrar tan bien su hermandad que había reclamado tanto territorio. Y a Roth, obviamente, no le habían gustado las preguntas, pero las aceptaba. Una palabra de mamá K y el nunca formaría parte de los Nueve. Otra palabra mas, y el estaría muerto. Había sido lo suficientemente inteligente para saber eso.
Roth estaba cerca de los treinta años, un hombre alto y formidable, que actuaba como un príncipe entre los perros. Ojos azules, cabello obscuro, una predilección por la ropa fina: hoy llevaba una túnica gris decorada con the Plangan knotwork que se había puesto de moda, pantalones a juego y unas botas altas con terminados en plata. Llevaba su obscuro cabello ligeramente aceitado, a wavy lock sometimes drooping into his eyes.
“Si alguna vez se cansa de trabajar para nuestro Master of Coin, podría trabajar en uno de mis burdeles, la gente le adora” Le dijo para tantear el terreno.
“Voy a tener eso en mente” Dijo, y se hecho a reír.
Con un gesto les indico a los sirvientes que sirvieran el desayuno. Su pequeña mesa se encontraba justo en el borde del balcón, y se sentaron uno junto al otro. Aparentemente Roth quería admirar su finca. Probablemente esperaba que ella le preguntara por que se había construido ahí.
Ella no quería darle la satisfacción. Además ya lo había investigado. Las razones eran lo suficientemente buenas, lo sabia. Tenia un poco de waterfront , lo que le permitía hacer algo de contrabando, aunque la base era demasiado pequeñas para una alta rentabilidad y atención real. A parte, había adquirido los terrenos por una miseria, aunque había tenido que contratar tantos golpeadores durante la construcción que había perdido los ahorros. Cuando los pobres habían sido desplazados, ambos los honestos y los ladrones que estaban ansiosos por robar al quien fuera el tonto que había construido una mansión de ese lado del rio. Los golpeadores habían golpeado probablemente a cientos. Mamá K sabia que habían matado al menos a media docena. It was death to be found on Grimson’s grounds without permission. Los muros eran altos forradas con vidrio molido y clavos que formaban sombras con la luz del amanecer. Bashers manejaba esos muros, los hombre eran eficiente y disfrutaban su trabajo. Ninguno de los locales trato de entrometerse de nuevo. Los aficionados lo habían intentado y pagaron el precio, o sabían de alguien que lo habían hecho. Los profesionales sabían que podían cruzar el puente Vanden y encontrar botines más fáciles. Los jardines eran hermosos, las plantas y flores se mantenían bajas para que los arqueros no pudieran alcanzarlas y destrozarlas. Los toques de bermellón, verde, amarillo y naranja de sus jardines eran un fuerte contraste frente a los grises y marrones oscuro de las madrigueras. Los sirvientes trajeron el primer plato, que consistía en media naranja con una costra de azúcar caramelizada. Roth comenzó con un comentario sobre el tiempo. No era un tema realmente inspirados, pero mamá K no esperaba otra cosa de el. Después cambio el tema para pasar a hablar sobre sus jardines, los sirvientes traían pan dulce. Tenia esa irritante tendencia que tienen los nuevos ricos de hablar de lo mucho que le habían costado las cosas. El debería saber que ella era capaz de decirle por la calidad del servicio y la comida exactamente cuanto había gastado en esa finca suya. ¿Cuándo iría al grano? “¿Así que abra un espacio en los Nueve?” Dijo Roth. Abruptamente dicho. He should have divulged an amusing anecdote from his work and used that to lead here. Mamá K comenzaba a dudarlo.
“Si” Dijo ella y lo dejo pensarlo, no iba a ponerle las cosas tan fáciles. El sol comenzaba a elevarse por encima del horizonte y el cielo se volvía una naranja glorioso. Iba a ser un día abrasador, incluso a esta hora apenas necesitaba el chal sobre los hombros.
"He estado trabajando con Phineas Seratsin durante seis años. Conozco el trabajo mejor que nadie. "
"Usted ha estado trabajando para el Trematir, no con él."
Sus ojos brillaron, pero no dijo nada. Un temperamento peligroso, entonces. Al Maestro Grimson no le gustaba ser corregido.
"Creo que sus espías no debe ser lo suficientemente inteligentes como para haber visto la cantidad de trabajo que hago frente a lo que el viejo hace."
Mamá K levantó una ceja. “¿Espías?"
“Todo el mundo sabe que tu tienes espías por todas partes”
“Bueno, si todo el mundo lo sabe, entonces debe ser cierto”
“Oh ya veo, es una de esas cosas que todo el mundo sabe pero que no debo mencionar porque es grosero”
“Hay gente dentro de esta organización con los que es peligroso ser grosero, joven, Si quieres mi voto, harías bien en hacerte mi amigo” Hizo un gesto a los sirvientes quienes remplazaron los platos por trozos de carne con especias y un plato con huevos ligeramente cocidos acompañados de queso.
“No estoy pidiendo” Dijo en voz baja. Mamá K termino sus huevos y comenzó con la carne. Delicioso. Seguramente el hombre habría traído un chef de Gandu. Ella comía y miraba el cielo iluminado,
El sol descendía lentamente bajo la verja de hierro de la finca de Grimson. Si el se retractaba, ella lo dejaría vivir. “No se como es que tienes tanta influencia en los Nueve, pero se que necesito tu voto. Y lo tendré” Dijo Roth “Tendré tu voto o tomaré a tu sobrina” La carne que unos momentos atrás había sido deliciosa en la boca de mamá K, ahora le sabia como arena. “Es una hermosa niña ¿No lo crees? Hermosas trencitas. Es tan triste que su madre haya muerto, pero tan maravilloso que tenga una tía rica que le haya encontrado un lugar para vivir, y nada mas y nada menos que en el castillo, sin embargo una vieja puta rica debería haberlo hecho mejor que enviarla para ser criada por una sirvienta” Mamá K estaba petrificada, ¿Cómo se lo había descubierto? Los libros de contabilidad. Sus libros estaban escritos en código, pero Phineas Seratsin era el Sa’kage’s Master of Coin. El tenía acceso a más recursos financieros que cualquier persona en el reino. Roth tenia que haber seguido los registros y encontrado que se hacían pagos a una mujer en el castillo. Ella estaba asustada. Una sola amenaza de Roth y se había retirado.
Roth esperaba, su plato estaba ya vacio. “No, siéntese, termine su desayuno” Ella lo hizo, mecánicamente, utilizando el tiempo para pensar. ¿Podria ella mandar a la chica lejos? No podía usar a Durzo en esta ocasión, pero Durzo no era el único ejecutor que ella conocía. “Soy un hombre cruel Gwinvere, tomar una vida es…” Roth se estremeció con el éxtasis de sus recuerdos. “Mejor, mucho mejor que cualquiera de los placeres que tu vendes. Pero yo controlo mi apetito. Y eso es lo que nos hace humanos en lugar de esclavos ¿No es cierto?
Roth estaba tirando de un guante grueso de cuero. The portcullis of his gate aumentaba conforme hablaban. Mamá K vio como docenas de campesinos harapientos se reunían. Obviamente se trataba de un ritual diario.
A continuación, cuatro hombres llevaron una mesa repleta de comida la colocaron en el jardín y se retiraron. “Estos desgraciados son esclavos de sus apetitos. Esclavos, no hombres” Los campesinos comenzaron a empujar hacia los de adelante, y los de adelante fueron empujados dentro. Vieron el spiked portcullis sobre ellos y luego a Roth y mamá K, pero sus ojos estaban mayormente sobre la comida. Parecían animales, el hambre los volvía salvajes. Una joven mujer hizo una pausa, y se lanzo al frente. Después de que diera solo unos pasos, los demás la siguieron. Eran hombres viejos y jóvenes, mujeres, niños, lo único que parecían tener en común era la desesperación. Pero mamá K no podía ver la razón de su frenesí. Llegaron a la comida y se lanzaron sobre ella, se llenaron los bolsillos con salchichas y se llenaron la boca con los mas deliciosos manjares tantos, que posiblemente estarían enfermos mas tarde. Un sirviente le entrego a Roth una arbalesta. Está estaba ya cargada y lista para disparar. “¿Qué estas haciendo?” pregunto mamá K. Los campesinos lo vieron y comenzaron a dispersarse. “Yo mato siguiendo un patrón muy simple” Dijo Roth levantando el arma. Disparo y un joven cayó con una flecha en la espalda. Disparo de nuevo y la mujer que había sido la primera en correr hacia la mesa cayó torpemente. “Veras, alimento a mi pequeño rebaño todos los días. La primer semana del mes, mato el primer día. La segunda semana, el segundo día” Hizo una pausa para cargar la arbalesta. La disparo y otra mujer cayó con una flecha en su cabeza. “Y así sucesivamente, pero nunca mato más de cuatro” Casi todos los campesinos se habían ido, exepto por un anciano que caminaba a paso de tortuga hacia la puerta que se encontraba a treinta pasos por delante de el. La flecha le atravesó la rodilla. El anciano cayó con un grito y comenzó a gatear. “Ellos jamás lo descubrirán, por que son gobernados por sus estómagos, no por sus cerebros” Roth espero hasta que el anciano llego a la puerta, fallo un tiro, y luego lo mato. “¿Ves a ese?”
Mamá K vio a un campesino entrando a través de la reja, todos los demás se habían dispersado. “El es mi favorito” Dijo Roth “El descubrió el patrón” El hombre entró, sin miedo, asintió con la cabeza a Roth, y luego fue a la mesa y empezó a comer sin prisa.
"Por supuesto, él podría decir a los demás y salvar algunas vidas. Pero entonces yo podría cambiar el patrón, y él perdería su ventaja. Él es un sobreviviente, Gwinvere. Los sobrevivientes están dispuestos a hacer sacrificios. "Roth entregó arbalesta y el guante a un sirviente y espero." Por lo tanto, la pregunta es, ¿Es usted es una sobreviviente?
"He sobrevivido más de lo que nunca sabrás. Tienes tu voto”. Ella tendría que matarlo después. No estaba mostrando debilidad. No importa cómo se sentía. Él era un animal, y él podía sentir su miedo.
“Oh pero yo quiero mas que tu voto. Quiero a Durzo Blint. Quiero el ka’kari de plata. Quiero… mucho más. Y lo tendré, con tu ayuda” Sonrío. “¿Te gusta el campesino asado? Ella negó, distraídamente, mirando a su plato vacio. Se congelo. En el jardín los sirvientes recogían los cuerpos y los metían a la casa. “Tu dijiste Faisán” Le dijo ella.
Roth se limito a sonreír.






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:18 pm

31
Traducido por Pargulin

“Bueno, si no te ves como el extremo sur de un caballo que va hacia el norte,” dijo Logan mientras interceptaba a Kylar en el centro del patio Drake.

“Gracias,” dijo Kylar. Pasó junto a Logan, pero su amigo no se movió. “¿Qué quieres, Logan?”

“¿Hmm?” Preguntó Logan. Era la imagen de la inocencia, por lo menos, si la imagen de la inocencia pudiera ser tan alta. Tampoco era capaz de mantener la rutina de gran patán.
Por un lado, Logan era demasiado inteligente para que cualquier persona tomara un acto estúpido en serio. Por otra parte, era demasiado malditamente guapo. Si hubiera un modelo de perfecta masculinidad en el reino, ese era Logan. Era como una estatua heroica hecha carne. Seis meses al año con su padre habían alineado su cuerpo con grandes músculos y le dieron un marco duro que había dejado a algo más que sólo las mujeres jóvenes de Cenaria desmayándose. Dientes perfectos, pelo perfecto, y por supuesto, cantidades ridículas de dinero que sería suyo cuando cumpliera veintiuno – en tres días – completaban el cuadro. Llamaba la atención casi tanto como su amigo el Príncipe Aleine – y aún más de las chicas que no estaban interesadas en acostarse y luego ser descartadas al día siguiente. Su gracia salvadora era que no tenía absolutamente ninguna idea de lo atractivo que era, o la cantidad de personas que lo admiraban y envidiaban. Fue por eso que Kylar le había apodado Ogro.

“Logan, a no ser que sólo estuvieras en el patio, viniste aquí cuando me viste entrar por la puerta, lo que significa que me estabas esperando. Ahora estás de pie en lugar de caminando conmigo, lo cual significa que no quieres que nadie escuche lo que estás a punto de decir. Serah no está en su lugar habitual dos pasos detrás de ti, lo que significa que está con tu madre de compras por vestidos o algo así.”

“Bordados,” admitió Logan.

“Entonces, ¿qué es?” Preguntó Kylar.

Logan pasó de un pie al otro. “Odio cuando haces eso. Podrías dejarme llegar a ello en mi propio tiempo. Iba a – hey, ¿Dónde crees que vas?”

Kylar siguió caminando. “Te estancaste.”

“Está bien. Sólo detente. Estaba pensando que en algún momento tenemos que sacar los viejos puñetazos,” dijo Logan.

Puñetazos. Y la gente esperaba que alguien tan grande fuera tonto.

“Me vencerías negro y azul,” dijo Kylar, sonriendo por la mentira. Si ellos lucharan, Logan haría preguntas. Se preguntaría. Era poco probable, pero incluso podría suponer que no habían sido verdaderamente nueve años desde que pelaron por última vez.

“¿No crees que yo ganaría, verdad?” Preguntó Logan. Desde que Logan había sido humillado en la pelea en el estadio, se había vuelto serio con respecto al entrenamiento. Entrenaba horas todos los días con los mejores maestros de la espada Sa'kage de la ciudad.

“Cada vez que luchamos me masacras. Yo –”

“¿Cada vez –? ¡Una vez! ¡Y eso fue hace diez años!”

“Nueve.”

“No importa,” dijo Logan.

“Si me sorprendieras con uno de los yunques que llamas puños, nunca me levantaría,” dijo Kylar. Eso era cierto.

“Tendré cuidado.”

“No soy rival para un ogro.” Algo no iba bien. Logan le pedía que lucharan una vez al año, pero nunca tan enérgicamente. El honor de Logan no le permitiría presionar a un amigo que había tomado claramente una decisión, incluso si no entendía por qué.

“¿Qué es esto, Logan? ¿Por qué quieres pelear?”

Lord Gyre miró hacia abajo y se rascó la cabeza. “Serah preguntó por qué no entrenábamos tú y yo. Ella piensa que sería un buen encuentro. No es que nos quiera ver salir lastimados, pero…” Logan se quedó en silencio con torpeza.

Pero no puedes evitar querer presumir un poco, Kylar pensó. Él dijo, “Hablando de buenos encuentros, ¿Cuándo vas a marchar hacia la hija del jefe y, finalmente, casarte con ella?”

Ogro soltó un gran suspiro. Todos sus suspiros eran grandes, pero este fue un suspiro proporcionalmente grande. Se tomó un tiempo. Agarró un taburete de mozo de cuadra y se sentó sobre él, haciendo caso omiso de que su fina capa se arrastrara en la tierra.

“En realidad, hablé con el Conde Drake sobre eso hace un par de días.”

“¿En serio?” Preguntó Kylar. “¿Y?”

“Lo aprueba –”

“¡Felicitaciones! ¿Cuándo será, tú gran bastardo a punto de dejar de ser soltero?”

Ogro se quedó mirando a la nada. “Pero él está preocupado.”

“¿Estás bromeando?”

Logan sacudió la cabeza.

“Pero te conoce desde que naciste. Sus familias son mejores amigas. Ella se va a casar en términos de título. Hacia arriba. Tienes grandiosas perspectivas y prácticamente ustedes dos han sido prometidos desde hace años. ¿Qué puede estarle preocupando?”

Logan fijó sus ojos en Kylar. “Dijo que tú lo sabrías. ¿Está enamorada de ti?”

Uf. “No,” dijo Kylar después de una larga pausa.

Logan se dio cuenta. “¿Lo está?”

Kylar vaciló. “Creo que ella no sabe a quién ama.” Fue una mentira por omisión. Logan iba por el camino equivocado. Serah no amaba a Kylar, y a él, ella ni siquiera le gustaba.

“La he amado toda mi vida, Kylar.”

Kylar no tenía nada que decir.

“¿Kylar?” Ogro lo miró fijamente.

“¿Sí?”

“¿La amas?”

“No.” Kylar se sentía enfermo y furioso, pero su rostro no mostraba nada. Le había dicho a Serah que tenía que confesarle a Logan, le exigió. Ella había prometido que lo haría.

Logan lo miró, pero su cara no se despejó del modo que Kylar esperaba.

“Señor,” dijo una voz detrás de Kylar. Kylar ni siquiera había oído al portero aproximarse.

“¿Sí?” Le preguntó al viejo.

“Un mensajero acaba de llegar con esto para usted.”

Kylar abrió el mensaje sin sellar para evitar mirar a Logan. Decía: “Tienes que verme. Esta noche a las diez. Blue Boar. –Jarl”

Un escalofrío se disparó a través de Kylar. Jarl. No había oído de Jarl desde que salió de las calles. Jarl se suponía pensaba que él estaba muerto. Eso significaba que Jarl o estaba buscándolo porque necesitaba a Kylar Stern o porque sabía que Kylar era Azoth. Kylar no podía imaginar la razón por la que Jarl necesitaría ver a Kylar Stern.

Si Jarl sabía quién era, ¿Quién más lo sabría, también?

El Maestro Blint ya se había ido. Kylar tendría que verlo. Tendría que hacerse cargo de esto por su cuenta.

“Tengo que irme,” dijo. Dio media vuelta y caminó hacia la puerta.

“¡Kylar!” Dijo Logan.

Kylar se volvió. “¿Confías en mí?” Preguntó.

Logan levantó las manos sin poder hacer nada. “Sí.”

“Entonces confía en mí.”

El Blue Boar era uno de los mejores burdeles de Momma K. Estaba fuera de Sidlin Way en el lado este, no lejos del Puente Tomoi. Tenía una reputación de tener algunos de los mejores vinos de la ciudad, hecho que no menos de un par de mercaderes mencionaba cuando sus esposas hacían preguntas incómodas. “Una amiga me dijo que te vio entrar en el Blue Boar hoy.” “Sí, por supuesto, querida. Reunión de negocios. Selección de vinos maravillosa.”

Era la primera visita de Kylar. El burdel tenía tres pisos. El primero, donde se servía la comida y el vino, parecía a una posada agradable. Un signo denotaba el segundo piso como el “salón” y el tercero como “habitaciones de huéspedes.”

“Hola, mi lord,” dijo una voz entrecortada al lado de Kylar mientras estaba de pie torpemente justo en la entrada.

Se dio vuelta y sintió sus mejillas cada vez más calientes. La mujer se paró muy cerca de él, tan cerca que el olor especiado de su perfume flotaba sobre él. Su voz era grave y acogedora, también, como si compartieran secretos o pronto podrían. Pero eso no era nada comparado con lo que llevaba. No tenía idea de si podría llamarse vestido, pues aunque la cubría desde el cuello hasta los tobillos, estaba hecho enteramente de encaje blanco, no era un modelo ajustado, y no llevaba nada debajo de él.

“¿Disculpa?” Dijo, tirando de su mirada hasta sus ojos, y ruborizándose aún más profundamente.

“¿Hay alguna manera en que pueda ayudarle? ¿Quiere que le traiga un vaso de Sethi rojo y le explique nuestra gama de servicios?” Parecía divertida por sus dificultades.

“No, gracias, milady,” dijo.

“Tal vez prefiera venir a la sala y hablar conmigo más… en privado,” dijo ella, pasando un dedo a lo largo de su mandíbula.

“En realidad, yo, eh, preferiría no hacerlo. Gracias de todos modos.”

Ella arqueó una ceja, como si él hubiera sugerido algo diabólico.

“Normalmente me gusta que un hombre que me caliente un poco, pero si quieres ir directamente a mi habitación, yo –”

“¡No!” Dijo Kylar, se dio cuenta de que había levantado la voz y la gente se volvía a mirarlo. “Quiero decir, no gracias. Estoy aquí para ver a Jarl.”

“Oh, eres uno de esos,” dijo ella con voz abruptamente normal. El cambio fue total, discordante. Kylar notó por primera vez que ella no era ni siquiera de su edad. No podía tener más de diecisiete años. Involuntariamente, pensó en Mags. “Jarl está la oficina. Por ese camino,” dijo.

Ahora que había abandonado su seducción, Kylar la vio de otra manera. Se veía dura y quebradiza. Mientras se alejaba, la oyó decir, “Parece que los bien parecidos siempre buscan cavar en la otra fila.”

No sabía lo que quería decir, pero siguió caminando, preocupado de que se riera de él. Estaba a medio camino entre las mesas hacia a la oficina cuando miró hacia atrás. Estaba en su oficio con un mercader, susurrándole algo al oído. El hombre sonreía.

Kylar llamó a la puerta de la oficina.

La puerta se abrió. “Entra, rápido,” dijo Jarl.

Kylar entró, su mente un torbellino. Jarl – era, sin duda, su viejo amigo – se había convertido en un hombre guapo. Iba vestido de manera impecable a la última moda, su túnica de seda color índigo, sus pantalones de piel de cervatillo ajustados adornados con un cinturón de plata labrada. El pelo oscuro de Jarl había sido tejido en una multitud de pequeñas trenzas, cada una engrasada y echada hacia atrás. Tenía una mirada evaluadora en sus ojos.

Hubo un ligero sonido de tela sobre tela en una esquina. Alguien que se movía hacia Kylar desde detrás de su campo de visión. Kylar dio una patada por instinto.

Su pie golpeó al guardaespaldas en el pecho. A pesar de que el guardia era un hombre grande, Kylar pudo sentir sus costillas rompiéndose. El hombre voló hacia atrás a la pared. Se deslizó hacia abajo y yació en el suelo, inmóvil.

Escaneando el resto de la habitación en un instante, Kylar no vio otras amenazas. Jarl había extendido sus manos para demostrar que no tenía armas.

“No iba a atacarte. Solamente iba a asegurarse de que no tenía armas. Te lo juro.” Jarl miró al hombre en el suelo. “Por las bolas del Gran Rey, lo has matado.”

Con el ceño fruncido, Kylar miró al hombre, tendido inconsciente en la esquina. Se arrodilló junto a él y le puso los dedos sobre el cuello. Nada. Pasó las manos sobre el pecho del hombre para sentir si alguna de sus costillas rotas podría haber penetrado en su corazón. Luego le dio un puñetazo en el pecho al hombre. Y otra vez.

“¿Qué diablos estás –” Jarl cayó mientras el pecho del hombre, de repente se levantó.
El guardaespaldas tosía y se quejaba. Kylar sabía que cada respiración era una agonía para el hombre. Sin embargo, viviría.

“Consigue a alguien para cuidar de él,” dijo Kylar. “Sus costillas están rotas.”

Con los ojos muy abiertos, Jarl entró en la habitación principal y regresó momentos después con dos guardaespaldas más. Al igual que el primero, eran grandes y musculosos, y parecía que podrían ser capaces de utilizar las espadas cortas a los lados. Simplemente miraron a Kylar y recogieron al hombre grande entre ellos.

Lo sacaron de la habitación y Jarl cerró la puerta tras ellos. “Has aprendido una cosa o dos, ¿no?” Dijo Jarl. “No te estaba poniendo a prueba. Insistió en estar aquí. No pensé… no importa.”

Después de un momento de mirar a su amigo, Kylar dijo, “Te ves bien.”

“No quieres decir, ‘¿Cómo en los nueve infiernos me has encontrado, Jarl?’” Se rió Jarl.

“¿Cómo en los nueve infiernos me has encontrado, Jarl?”

Jarl sonrió. “Nunca te perdí. Nunca creí que estuvieses muerto.”

“¿No?”

“Nunca pudiste conseguir que se me pasara algo, Azoth.”

“No digas ese nombre. Ese muchacho está muerto.”

“¿Lo está?” Preguntó Jarl. “Es una pena.”

El silencio se estableció en la habitación mientras los hombres se miraban entre sí. Kylar no sabía qué hacer. Jarl había sido su amigo, el amigo de Azoth de todos modos. Pero ¿Era amigo de Kylar?
Que él supiera quién era Kylar, tal vez lo había sabido por años, le dijo a Kylar que él no era un enemigo. Al menos no todavía. Parte de Kylar quería creer que Jarl sólo quería verlo, quería tener la oportunidad de decir el adiós que nunca les fue otorgado en las calles. Pero había pasado demasiado tiempo con el Maestro Blint para tener una visión tan ingenua. Si Jarl le había llamado ahora, era porque Jarl quería algo.

“Los dos hemos recorrido un largo camino, ¿no?” Preguntó Jarl.

“¿Es por eso que me trajiste aquí a hablar contigo?”

“Un largo camino,” dijo Jarl, decepcionado. “Una parte de mí esperaba que no hubieras cambiado tanto como yo, Kylar. He estado esperando verte durante años. Desde que te fuiste, en realidad. Quería disculparme.”

“¿Disculparte?”

“No tenía intención de dejarla morir, Kylar. No podía escaparme mucho. Lo intenté, pero incluso a veces, cuando me escapaba, no podía encontrarla. Ella tenía que moverse mucho. Pero luego desapareció. Ni siquiera me enteré de que sucedió. Lo siento mucho.” Lágrimas brillaban en los ojos Jarl y miró hacia otro lado, su mandíbula apretada.

Él piensa que Elene está muerta. Se culpa a sí mismo. Ha estado viviendo con esa culpa todos estos años. Kylar abrió la boca para decirle que estaba viva, que se encontraba bien por todos los informes que recibía, que a veces la miraba desde lejos los días en que ella salía de compras, pero no salió ningún sonido. Dos pueden guardar un secreto, Blint solía decir, si uno de ellos está muerto. Kylar no conocía a Jarl ahora. Manejaba uno de los burdeles de Momma K, por lo que sin duda Jarl se reportaba con a ella, pero tal vez se reportaba con otros también.

Era demasiado peligroso. Kylar no podía decirle. Las relaciones son cuerdas que atan.
El amor es una soga al cuello. La única cosa que mantenía a Kylar seguro era que nadie sabía que había una soga con su nombre en ella. Ni siquiera sabía dónde estaba Elene. Estaba a salvo en algún lugar en el lado este. Tal vez casada ahora. Tiene diecisiete años, después de todo. Tal vez incluso era feliz. Se veía feliz, pero él ni siquiera se había acercado. El Maestro Blint estaba en lo cierto. La única cosa que mantenía a Elene segura era la distancia de Kylar.

La culpa de Jarl no era suficiente para compensar la seguridad de Elene. Nada lo era. Maldita sea,
Maestro Blint, ¿Cómo vives así? ¿Cómo puedes ser tan fuerte, tan duro?

“Yo nunca te culpé,” dijo Kylar. Fue patético. Sabía que no sería de ayuda, pero no había nada más que pudiera ofrecer.

Jarl parpadeó y cuando se encontró con los ojos de Kylar, sus ojos oscuros estaban secos. “Si eso fuera todo, nunca te habría pedido que vinieras. Durzo Blint tiene enemigos, y tú también.”

“Esas no son noticias exactamente,” dijo Kylar. No importa que nunca él y Blint hablaran sobre los trabajos que hacían, y que todos los que supieran de su trabajo de primera mano estuvieran muertos. Se corría la voz. Las palabras siempre se escapaban. Otro ejecutor les atribuiría un trabajo a ellos. Un cliente podría jactarse de a quién había contratado. Tenían enemigos a quienes habían ofendido, y más enemigos que sólo pensaba que Durzo los había ofendido. Era uno de los costos de ser el mejor. Las familias de los objetivos nunca atribuían un golpe con éxito a un ejecutor de segunda categoría.

“¿Recuerdas a Roth?”

“¿Uno de los mayores de Rata?” preguntó Kylar.

“Sí. Al parecer, es más inteligente de lo que nunca nos dimos cuenta. Después de que Rata murió… bueno todos se fueron como si la hermandad se hubiese quemado hasta los cimientos. Otras hermandades entraron y tomaron nuestro territorio. Todo el mundo tuvo que luchar para sobrevivir. Roth no hizo amigos cuando era la mano derecha de Rata. Casi fue asesinado cerca de media docena de veces. Al parecer, siempre te ha culpado a ti.”

“¿A mí?”

“Por matar a Rata. Si no lo hubieras matado, nadie se habría atrevido a ir tras Roth. Nunca creyó que estuvieses muerto, tampoco, pero no ha estado en condiciones de saber en quién te convertiste. Eso está cambiando.”

El pecho Kylar se tensó. “¿Sabe que estoy vivo?”

“No, pero se sentará con Los Nueve dentro de un año, tal vez antes. Hay un lugar vacante en este momento que él está tratando de conseguir. Desde una posición de esa clase de poder, te encontrará. Ni siquiera me he encontrado con él, pero las historias que he oído. . . Es realmente retorcido. Cruel. Vengativo. Me está asustando, Kylar. Me está asustando más que nadie desde tú sabes quién.”

“¿Así que por eso me invitaste a venir? ¿Para qué pudieras decirme que Roth viene tras de mí?” Preguntó Kylar.

“Sí, pero hay más,” dijo Jarl. “Va a haber una guerra.”

“¿Guerra? Espera. ¿Cuál es tu parte, Jarl? ¿Cómo sabes todo esto?”

Jarl hizo una pausa. “Has pasado los últimos diez años bajo la tutela del Maestro Blint. Yo me he pasado los últimos diez años bajo la de Momma K. Y así como has aprendido más que sólo luchar, yo he aprendido más que sólo… fornicar. Los secretos de esta ciudad fluyen a través de estas alcobas.” Esa fue Momma K hablando, con toda seguridad.

“¿Pero por qué me estás ayudando? Mucho ha cambiado desde que estábamos en la Hermandad y éramos ratas que robaban pan.”

Jarl se encogió de hombros, y alejó su mirada de nuevo. “Eres mi único amigo.”

“Claro, cuando éramos niños –”

“No ‘fuiste.’ Lo eres. Eres el único amigo que he tenido, Kylar.”

Tratando de hacer retroceder su repentino sentimiento de culpa – ¿Cuánto tiempo había pasado desde que había pensado en Jarl? – Kylar dijo, “¿Qué pasa con todos los de aquí? ¿La gente con la que trabajas?”

“Compañeros de trabajo, empleados y clientes. Incluso tengo algo así como un amante. Pero no amigos.”

“¿Tienes una amante y ella no es tu amiga?”

“Su nombre es Stephan. Es un mercader de telas de cincuenta y tres años de edad, con una esposa y ocho hijos. Me da protección y ropa hermosa, y yo le doy sexo.”

“Oh.” De repente la puta murmurando acerca de cavar en la otra fila tuvo mucho más sentido.

“¿Eres feliz aquí, Jarl?”

“¿Feliz? ¿Qué clase de pregunta es esa? La felicidad no tiene nada que ver.”

“Lo siento.”

Jarl se rió con amargura. “¿De dónde sacaste de nuevo tu inocencia, Kylar? Dijiste que Azoth estaba muerto.”

“¿De qué estás hablando?”

“¿Vas a irte ahora que sabes que soy un hijo de puta?”

“No,” dijo Kylar. “Tú eres mi amigo.”

“Y tú el mío. Pero si no te hubiera visto casi matar a Gerk ahora, me preguntaría si realmente eres un ejecutor. ¿Cómo matas gente y mantienes tu alma intacta, Kylar?” Le dio al nombre un pequeño giro.

“¿Cómo mantienes intacta tu alma y te prostituyes?”

“No lo hago.”

“Yo tampoco,” dijo Kylar.

Jarl quedó en silencio. Estudió a Kylar atentamente. “¿Qué pasó ese día?”

Kylar sabía lo que estaba preguntando Jarl. Un temblor pasó por él. “Durzo me dijo que si quería ser su aprendiz, tenía que matar a Rata. Después de lo que le hizo a Muñeca… lo hice.”

“Así de fácil, ¿eh?”

Kylar se debatió mentir, pero si alguien merecía la verdad, era Jarl. Había sufrido más a manos de Rata que nadie. Después de contenerse acerca de Muñeca, no podía hacerlo de nuevo.

Kylar le contó toda la historia, como no le había contado a nadie desde el Maestro Blint.

La descripción de la sangre y lo patético que Rata había sido no conmovió a Jarl. Su rostro permaneció pasivo. “Se lo merecía. Se merecía eso y algo más,” dijo Jarl. “Sólo deseo había tenido el valor de hacerlo yo. Me gustaría haberlo visto.” Él lo rechazó con un gesto afeminado de su mano. “Tengo un cliente ahora, así que escucha,” dijo Jarl. “Khalidor va a invadir. Diferentes partes del Sa'kage se han movilizado, pero la mayoría son cortinas de humo. Probablemente sólo Los Nueve conocen lo que realmente está sucediendo, tal vez sólo el Shinga. Ni siquiera puedo decir qué lado vamos a tomar.”

“La cosa es que no nos podemos permitir que Cenaria pierda esta guerra. No sé si Los Nueve se dan cuenta de eso. Los Ursuuls han presentado reclamaciones por Cenaria durante generaciones, pero hace varios meses Godking Ursuul exigió un tributo de alguna joya especial y libre paso, diciendo estar más interesado en tomar guerra contra Modai que aquí. El Rey Gunder le dijo dónde podía ir – y no fue a través de las carreteras del rey.”

“Una fuente me dijo que el Godking prometió hacer de nosotros un ejemplo. Tiene más de cincuenta wytches, tal vez muchos más. No creo que el Rey Gunder pueda poner en el campo diez magos contra ellos.”

“Pero el Sa'kage sobrevivirá,” dijo Kylar. No es que le importaran una mierda. Estaba pensando en los Drakes y Logan. Los Khalidorans los matarían.

“El Sa'kage va a sobrevivir, Kylar, pero si todas las empresas están quemadas, no hay dinero para extorsionar. Si todos los comerciantes están en la ruina, no pueden a apostar o ir de putas. Algunas guerras pueden beneficiar. Esta nos arruinará.”

“¿Por qué me lo cuentas?”

“Durzo en medio de ella.”

“Por supuesto que lo está,” dijo Kylar. “Probablemente la mitad de los nobles en la cadena de mando del ejército están tratando de dejar fuera a sus superiores para poder tomar sus lugares. Pero el Maestro Blint no tomaría un trabajo que ponga en grave daño a la ciudad. No, si las cosas están tan mal como dices.”

Jarl negó con la cabeza. “Creo que él está trabajando para el rey.”

“El Maestro Blint no volvería a trabajar para el rey,” dijo Kylar.

“Lo haría si tuvieran a su hija.”

“¿Su qué?”





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Jue Jul 14, 2011 7:18 pm

32
Traducido por Daniel Grigori

Lord General Agon estaba de pie en medio de la grava blanca cepillada del jardín de estatuas del castillo e intentó no parecer tan incómodo como se sentía. Condenado buen lugar para encontrarse con un asesino.

Normalmente, él pensaría que este era un buen lugar para encontrarse con un asesino. Aunque Blint le había ordenado no traer soldados, si él hubiera estado de ánimo para hacerlo, había algún número de lugares para que ellos se ocultaran. Por supuesto, que esta reunión estaba sucediendo dentro del terreno del castillo también debería haber hecho a Agon sentirse mejor. Podría haber, si Blint no hubiera sido quien lo sugirió.

El viento nocturno sopló una nube a través de la luna y Agon se esforzó por oír el leve crujido de grava que anunciaría la llegada de Blint. No tenía duda de que Blint podía introducirse en el castillo. Su recuerdo era tan agudo como las dagas que ellos habían encontrado una vez bajo la almohada real. Sin embargo, él tenía sus órdenes.

Miró a las estatuas a su alrededor. Eran héroes, cada uno de ellos, y se preguntó qué estaba haciendo en su compañía. Por lo general, este jardín era un refugio. Él caminaría sobre la serena roca blanca y negra y miraría estos héroes de mármol, preguntándose cómo podrían actuar si ellos estuvieran en sus zapatos. Esta noche, sus sombras se alzaban y persistían. Por supuesto que era su imaginación, pero todavía recordaba que Blint había estado en su habitación hace diez años, preparado para asesinar. Nada estaba seguro con un hombre así.

Hubo el más mínimo crujido de grava bajo una de las estatuas. Agon se giro y sin pensar empuño su espada.

"No te molestes" dijo Durzo Blint.

Agon la guardo de nuevo. Durzo estaba de pie a no dos pies de distancia. Agon dio un paso atrás.

"El ruido fue de uno de los tuyos. No yo" Blint sonrió ferozmente. "Pero espera, ¿No te dije que no trajeras hombres?"

"No lo hice" dijo Agon.

"Mm-hmm"

"Llegas tarde" dijo Agon. Tenía su equilibrio de vuelta ahora. Era inquietante tratar con un hombre que no valora la vida. Él creía que Blint realmente no lo hacía, ahora. Había una razón detrás de ello, también. La única manera de que él mismo podía tratar con Blint era darse cuenta de que podía ser asesinado pero que eso no era importante; su vida o muerte no era el por qué había convocado a Blint; su vida o muerte no era vital para lo que ellos hablarían. Sin embargo, una parte de él se preguntó, ¿cómo pueden los ejecutores vivir así?

"Sólo cerciorándome de que sabía donde todos tus soldados estaban escondidos" dijo Blint. Estaba usando un traje de asesinato, Agon se dio cuenta con inquietud. Una túnica de algodón moteada de gris oscuro, delgada pero recortada para fácil movimiento, pantalones del mismo material, un arnés con una veintena de armas arrojadizas, algunas de las cuales el general ni siquiera reconocía. Lo que reconoció era que las puntas de algunas de esas armas llevaban más que acero. Veneno.

¿Estaba tirándose un farol ? Agon no había traído soldados. Incluso si su vida no era vital para esta discusión, él no iba a tirarla a la basura. "Mantengo mi palabra, incluso a un Sa'kagé matón" dijo.

"Lo divertido es, que te creo, Lord general. Eres muchas cosas, pero no creo que también seas deshonroso o tan estúpido como para traicionarme. ¿Estás seguro que no quieres que mate al rey? Tienes el ejército. Si eres inteligente y afortunado, puedes ser el rey mismo"

"No" dijo Agon. "Mantengo mis promesas" Solo si esas palabras no quemaran mientras las digo.

"Te daría un descuento" Blint se echó a reír.

"¿Estás listo para escuchar el trabajo?" Preguntó Agon.

"Parece que hemos tenido esta conversación antes" dijo Blint. "Mi respuesta sigue siendo la misma. Sólo me presente porque echo de menos tu cara sonriente, Lord general. Y para demostrar que tus—seamos honestos—bastante patéticas defensas todavía no pueden mantenerme fuera, deberías elegir intentar hacer mi vida más difícil"

"Ni siquiera has oído que es el trabajo. El rey respeta tu talento ahora. Él pagará mejor que nadie te ha pagado. Él te desea—"

"Para proteger su vida. Ya lo sé. Hu Gibbet tuvo un contrato con él" Durzo ignoro el aspecto afligido en la cara de Agon. "Lo siento. No voy a aceptar el trabajo. Nunca aceptaría un trabajo para ese sucio saco de flatulencia. Seamos honestos. Aleine Gunder, quien ridículamente se modela a sí mismo "el Noveno", como si tuviera alguna conexión con los últimos ocho reyes que llevaban el nombre de Aleine, es una pérdida de piel"

Alguien salió corriendo debajo de la alta estatua del Duque Gunder detrás de Agon. El corazón de Agon se hundió cuando reconoció el andar del hombre.

Aleine Gunder IX echó hacia atrás su capucha. "¡Guardias! ¡Guardias!"

Arqueros y ballesteros surgieron desde cada balcón, arbustos, y sombras a la vista. Otros vinieron corriendo desde el perímetro del jardín.

"Mi señor. Qué sorpresa" dijo Blint, precipitándose en un arco de corte perfecto. "¿Quién hubiera esperado encontrarte escondiéndote en la sombra de tu padre?"

"Tu mierda... ¡mierda!... ¡mierda!" gritó el rey. "¿Qué están haciendo?" Gritó a los guardias. "¡Rodéenlo!" Los guardias rodearon a Durzo, Agon, y el rey en un círculo cerrado. Se veían nerviosos de tener el rey hallándose tan cerca de un ejecutor, pero ninguno de ellos se atrevió a invocar la ira del rey por separarlos a la fuerza.

"Su Majestad", dijo Agon, dando un paso por delante del rey antes de que el hombre intento golpear a Durzo Blint. ¡Intento golpear a Blint Durzo!

"Trabajarás para mí, asesino" dijo el rey.

"No. Lo he dicho antes, pero tal vez necesitas oírlo tu mismo. Estoy dispuesto a matarte, pero no mataré por ti"

Los guardias estaban menos que satisfechos con esto, por supuesto, pero Agon levantó una mano. Con los guardias presionados tan cerca, los arqueros eran inútiles. Brillante, Su Majestad. Si esto terminaba en una matanza, tanto él como el rey morirían, y él había dado incluso impares que Blint no.

“Bien, entonces” dijo el rey.

"Bien, entonces" Blint sonrió sin alegría.

El rey le devolvió la sonrisa. "Mataremos tu hija."

"¿Mi qué?"

La sonrisa del rey creció. "Míralo" Rió.

Un peligroso segundo se extendió y Agon se preguntó si estaba a punto de estar sosteniendo un rey muerto en sus brazos. Entonces hubo una imagen desenfocada en movimiento. A pesar de que estaba mirando recto en él, Durzo Blint se movió más rápido de lo que su ojo podía seguir. Pasó a lo largo del círculo de soldados, atrapo una estatua y cambió su trayectoria.

Un momento después, hubo un sonido echando pique por el lado de los muros del castillo, semejante a las garras de un gato raspando mientras subía a un árbol.

Sorprendido, uno de los soldados disparó su ballesta—gracias a Dios, fue apuntada al aire. Agon le disparo una mirada al hombre.

El hombre tragó. "Lo siento, señor"

El rey camino en el interior, y fue sólo dos minutos después que Agon se dio cuenta cuan cerca Durzo lo había llevado a hablar de traición ante el rey.

***

Kylar sintió el aire revuelo mientras alguien abrió la puerta frontal de la segura casa. Levantó sus ojos del libro frente a él y cogió la corta espada desenvainada sobre la mesa.

Él tenía una vista perfecta de la puerta desde su silla, por supuesto. El Maestro Blint no establecería su cuarto de trabajo de otra manera. Pero habría sabido que era el Maestro Blint sólo por el sonido: click-CLICK-click. Click-CLICK-click. Click-CLICK-click. El Maestro Blint siempre cerraba, abría, y luego volvía a cerrar todas las cerraduras. Era sólo otra de sus supersticiones.

Él no le pregunto a su maestro sobre el trabajo. A Blint nunca le gustaba hablar de un trabajo justo después de este. A los Ángeles de la Noche no le gustaba, decía. Kylar interpretaba eso, Deja mis recuerdos desvanecerse.

El vial de veneno de áspid blanca estaba posado en la mesa con el resto de la colección de Blint, pero para distraerse a si mismo tanto como a Blint, Kylar dijo, "No creo que vaya a funcionar. He estado mirando sobre tus libros. No tienen nada de esto"

"Escribirán un nuevo libro" dijo Blint. Empezó a poner las cuchillas envenenadas en estuches especiales, y limpiando las que llevaban veneno echado a perder por el tiempo.

"Sé que los animales pueden comer un poco de veneno y no les hace mal. Y sé que su carne te hará mal si te la comes. Nuestros experimentos han demostrado eso. Pero entonces tu más muerto esta sólo enfermo. Eso está bien hasta donde va, pero esta cosa de veneno doble—no la entiendo"

Blint colgó su arnés de armas. "Tú más muerto come el cerdo, no siente nada. Tal vez un poco achispado. Come la codorniz, se marea. Come ambos, se muere. Es llamado potenciación. Los venenos trabajan juntos para alcanzar su máximo potencial"

"Pero todavía tienes que conseguir un cerdo entero y una bandada de codornices pasen el probador de alimentos"

"Lugares grandes catadores de uso múltiple. En el momento en que sospechen algo, los más muertos están muertos" dijo Blint.

"Pero entonces envenenas a todos en la sala. No puedes controlar—"

"¡Controlo todo!" Blint gritó. Lanzó un cuchillo y salió dando un portazo tan fuerte que puso todas las armas en la pared a sonar.

***

Elene se quedó mirando la página en blanco y sumergió la pluma seca de nuevo en el tintero. Más abajo en la mesa en el comedor de los Drakes, Mags e Ilena Drake estaban jugando un juego de fichas. Mags, la hermana mayor, estaba concentrada intensamente, pero Ilena no dejaba de mirar a Elene.

"¿Por qué" dijo Elene "siempre me enamoro de los hombres inalcanzables?" Elene Cromwyll había sido amiga de Mags e Ilena Drake durante años. La diferencia entre una criada y las hijas de un conde debería haber impedido la amistad, pero para los Drakes contaban todos como iguales ante el único Dios. A medida que se habían hecho mayores, las chicas se habían vuelto más conscientes de lo extraño que su amistad era, así que se había convertido más privada, pero no menos real.

"Ese jardinero Jaén era alcanzable" dijo Ilena, moviendo una ficha. Mags frunció el ceño en el movimiento y luego a su hermana de quince años de edad.

"Eso duró dos horas" dijo Elene. "Hasta que abrió su gorda boca"

"Debes haber estado enamorada de Pol en algún momento" dijo Mags.

"En realidad no. Él sólo me quería tanto que pensé que debía amarlo de vuelta" dijo Elene.

"Al menos Pol era real" dijo Ilena.

"Ilena, no seas una mocosa" dijo Mags.

"Solo estas enojada porque estás perdiendo de nuevo"

"¡No estoy!" Dijo Mags.

"Ganaré en tres movimientos"

"¿Lo harás?" Mags miró las fichas. "Tu pequeño moco. Yo, al menos, estoy tan contenta de que tu rechazaras a Pol, Elene" dijo Mags. "Pero te deja sin un acompañante a nuestra fiesta"

Elene había abandonado la pluma y se cubrió su rostro con sus manos. Suspiró. "¿Tienes alguna idea de lo que le escribí el año pasado?" Ella se quedó mirando la página en blanco delante de ella.

"No sabía que Pol podía leer" dijo Ilena.

"No a Pol. Mi benefactor"

"Lo que sea que escribiste, no dejó de enviar dinero, ¿verdad?" Preguntó Ilena, haciendo caso omiso de la mirada asesina de su hermana. Ilena Drake sólo tenía quince años, pero la mayor parte del tiempo, parecía bastante buena en el control de Mags, si no de su más vieja hermana Serah.

"Él nunca se detuvo. Ni siquiera cuando le dije que teníamos más que suficiente dinero. Pero no se trata del dinero, Lena" dijo Elene. "El año pasado le dije que estaba enamorada de él." Ella no podía soportar confesar que había corrido la tinta con sus propias lágrimas. "Le dije que le iba a llamar Kylar, porque Kylar es bueno y nunca supe el nombre de mi benefactor."

"Y ahora te gusta Kylar... a quien también nunca has hablado"

"Estoy totalmente desesperada. ¿Por qué te dejé hablar conmigo sobre chicos?" Preguntó Elene.

"Ilena no puede dejar de hablar de Kylar" dijo Mags con el aire de una hermana mayor a punto de tirar de rango. "Porque ella misma está enamorada de él"

"¡No!" Gritó Ilena.

“¿Entonces por qué tú lo dices en tu diario?" Dijo Mags. La voz de Mags cantaba, imitando la de Ilena "‘¿Por qué Kylar no me hablara más a mí?’ 'Kylar me habló hoy en el desayuno. Me dijo que soy dulce. ¿Eso es bueno o es que todavía sólo me ve como una niña?’ Es grave, Ilena. Es prácticamente nuestro hermano"

"¡Tu bruuja !" Ilena gritó. Ella saltó por encima de la mesa y ataco a Mags. Mags gritó, y Elene miraba, congelada entre el horror y la risa.

Las chicas estaban gritando, Ilena tirando del pelo de Mags y Mags empezando a contraatacar. Elene se puso de pie, pensando que era mejor detenerlas antes de que alguien saliera herida.

La puerta se abrió de golpe, casi arrebatándola de sus goznes, y Kylar de pie allí, espada en mano. Toda la atmósfera de la sala cambió en un abrir y cerrar de ojos. Kylar emanaba un aura palpable de peligro y poder. Él era masculinidad primaria. Eso se apoderó de Elene como una ola que amenazaba con tirar de sus pies y sacarla a la mar. Ella casi no podía respirar.

Kylar corrió en la sala en una posición baja, la espada desnuda sostenida en ambas manos. Sus ojos tomaron todo a la vez, se movió a cada salida, a las ventanas, las sombras, incluso a las esquinas del techo. Las chicas en el piso se detuvieron, un puñado de pelo de Mags todavía cerrado en la mano Ilena, la culpabilidad escrita en sus rostros.

Sus claros, claros ojos azules parecían tan familiares. ¿Eran sólo las fantasías de Elene que ponían ese destello de reconocimiento en ellos? Esos ojos la tocaron y sintió un cosquilleo todo el camino hasta su columna vertebral. Él la estaba mirando—no sus cicatrices. Los hombres siempre miraban sus cicatrices. Kylar estaba viendo a Elene. Quería hablar, pero no había palabras.

Su boca entreabierta como si él, también, estuviera en el borde de las palabras, pero entonces se giro blanco como una hoja. Su espada brilló de vuelta en una vaina y se giro. "Señoras, perdón" dijo él, bajando la cabeza. Luego se había ido.

“Buen Dios” dijo Mags "¿Viste eso?"

"Daba miedo" dijo Ilena "y…"

"Embriagador" dijo Elene. Su rostro se sentía caliente. Se giro mientras las chicas estaban de pie. Se sentó y cogió la pluma. Como si ella pudiera escribir ahora.

"Elene, ¿qué está pasando?" Preguntó Mags.

"Cuando vio mi cara, parecía como la muerte recalentada" dijo Elene. ¿Por qué? Apenas había mirado sus cicatrices. Eso era lo que asustaba la mayoría de los chicos.

"Él vendrá. Eres un ángel. Dale una oportunidad. Lo invitaremos a la fiesta por ti y todo" dijo Ilena.

"No. No, lo prohíbo. Es un barón, Lena"

"Un barón pobre, cuyas tierras han sido tomadas por el Lae'knaught"

"No es más que otro hombre inalcanzable. Voy a superarlo"

"No tiene por qué ser inalcanzable. Si se une a la fe... a los ojos de Dios, todos los hombres son creados iguales"

"Oh, Lena, no cuelgues eso delante de mí. Soy una chica del servicio. Una cicatrizada chica del servicio. No importa lo que Dios ve"

"¿No importa lo que Dios ve?" Mags preguntó con suavidad.

"Sabes lo que quiero decir"

"Logan podría casarse con Serah, y eso es tan grande como la brecha que hay entre un barón pobre y tu"

"Un noble casándose con un noble menor es desaprobado, ¿pero un noble casándose con una plebeya?"

"No estamos diciendo que debas casarte con él. Sólo vamos a invitarle a la fiesta"

"No" dijo Elene. "Lo prohíbo."

"Elene—"

"Eso es definitivo." Elene miró a las chicas hasta que cada una de mala gana dio su asentimiento. "Pero" ella dijo "podrías decirme un poco más sobre él"

***

"Kylar" grito el Conde Drake mientras Kylar intentaba colarse a través de su oficina para subir las escaleras. "¿Quieres venir un momento?"

No había más remedio que obedecer, por supuesto. Kylar maldijo interiormente. Hoy se estaba convirtiendo en un largo día. Había estado esperando por conseguir un par de horas de sueño antes de hacer sus tareas antes del amanecer para el Maestro Blint. Tenía una buena idea de qué se trataba, así que cuando él entró en la oficina del conde, tenía que tratar de no sentirse como un niño a punto de tener a su padre explicándole sobre el sexo.

El conde no había sido tocado por los años. Luciría de cuarenta si viviera hasta los cien años. Su escritorio estaba en el mismo lugar, sus ropas eran del mismo corte y color, y cuando estaba calentando una conversación difícil todavía se frotaba el puente de la nariz donde su pinces nez se posaban.

"¿Ha hecho el amor a mi hija?" Preguntó el conde.

El mentón de Kylar cayó. Tanto para calentar. El conde le miraba sin expresión.

"No he puesto una mano sobre ella, señor."

"No estaba preguntando por sus manos"

A Kylar se le salieron los ojos. ¿Este era el hombre que hablaba de Dios con la frecuencia que la mayoría de los agricultores hablaban sobre el clima?

"No, no te preocupes, hijo. Te creo. Aunque sospecho que no ha sido por falta de esfuerzos por parte de Serah"

La sangre precipitándose a toda la cara de Kylar fue respuesta suficiente.

"¿Ella está enamorada de ti, Kylar?"

Sacudió la cabeza, casi aliviado de ser una pregunta que pudiera responder. "Creo que Serah quiere lo que ella piensa que no puede tener, señor"

"¿Eso incluye hacer el amor a numerosos jóvenes, ninguno de los cuales es Logan?"

Kylar farfulló, "No creo que sea correcto u honroso para mí—"

El conde levantó la mano, adolorido. "Que no es la respuesta que habrías dado si pensaras que la acusación era falsa. Habrías dicho absolutamente no, y entonces no pensaste que fuera correcto u honorable para mí preguntar. Y habrías tenido razón" Se frotó el puente de su nariz y parpadeó. "Lo siento, Kylar. Eso no fue justo de mí. A veces todavía uso el ingenio del que Dios me dio de manera deshonrosa. Estoy tratando de hacer lo correcto, si o no que las medidas con lo que los hombres llaman honorables. Hay una diferencia entre ellos, ¿sabes?"

Kylar se encogió de hombros, pero ninguna respuesta era requerida.

"No estoy interesado en condenar mi niña, Kylar" dijo el conde. "He hecho mucho peor en mi vida de lo que ella alguna vez soñara. Pero más que su felicidad está en juego. ¿Logan es consciente de sus... indiscreciones?"

"Le pedí que le dijera, pero no creo que ella haya, señor"

"¿Sabes que Logan ha solicitado mi permiso para casarse con Serah?"

"Sí, señor"

"¿Debería darle mi bendición?"

"No podrías esperar para obtener un mejor hijo"

"Para mi familia, sería maravilloso. ¿Es correcto para Logan?"

Kylar vaciló. "Creo que él la ama" dijo finalmente.

"Él quiere saberlo en el plazo de dos días" dijo el conde. "Cuando cumpla veintiuno él toma posesión de la casa Gyre y se convierte en uno de los hombres más ricos y poderosos en el reino, incluso teniendo en cuenta cómo el rey ha interferido con su casa en la última década. Sexto en la línea de sucesión. En primer lugar detrás de la realeza. La gente dirá que se está casando por debajo de sí mismo. Ellos dirán que no es digna de él" El conde miro hacia otro lado. "Normalmente no me importa un bledo lo que piensen, Kylar, porque lo piensan por todas las razones equivocadas. Esta vez, me temo que van a tener razón"

Kylar no podía decir nada.

"He orado por años que mis hijas encuentren los hombres correctos para ser sus maridos. Y he rezado para que Logan se case con la mujer adecuada. ¿Por qué esto no se siente como la respuesta?" Él negó con la cabeza de nuevo y apretó el puente de su nariz. "Perdóname, te he preguntado una docena de preguntas que posiblemente no puedes contestar, y no te he preguntado las que puedes"

“¿Cuáles son, señor?"

"¿Amas a Serah?"

“No, señor"

"¿Y esa chica? ¿A la que has estado enviando dinero casi una década?"

Kylar se enrojeció. "He jurado no amar, señor."

"¿Pero lo haces?"

Kylar salió por la puerta.

Mientras Kylar salió al pasillo, el conde dijo, "Sabes, rezo por ti, también, Kylar".






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Angeles Rangel el Vie Jul 15, 2011 1:04 pm


Gracias por los capítulos chicas, ranguitos.
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por KANADIENSE el Vie Jul 15, 2011 11:18 pm

grax por los capi
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por yilam el Miér Jul 20, 2011 4:27 am

gracias por los capitulos!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Lorenzana el Miér Jul 20, 2011 2:54 pm

Tnks por los caps, espero que pronto suban mas porque me dejaron super emocionada
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Dom Jul 24, 2011 8:07 pm

gracias por los capis!!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por oscuridad el Lun Jul 25, 2011 8:21 pm

gracias por los capitulos jejeje
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 5:33 pm

33
Traducido por SdM

El prostíbulo había cerrado hacía horas. Arriba, las chicas dormían en sábanas sucias entre el burdel de olores de alcohol rancio, sudor rancio, sexo antiguo, humo de madera y perfume barato. Las puertas estaban cerradas. Todas menos dos de las lámparas de cobre claro del piso de abajo habían sido apagadas. Mamá K no permitía que en sus burdeles se malgastase dinero.
Había sólo dos personas en el piso de abajo, ambos en el bar. Alrededor del asiento del hombre estaban los restos de una docena de vidrios rotos.
Él acabó la decimotercera cerveza, levantó el vaso, y lo tiró al suelo. Se hizo añicos.
Mamá K sirvió a Durzo otra cerveza del grifo, sin siquiera parpadear. Ella no dijo una palabra. Durzo hablaría cuando estuviese listo. Todavía, ella se preguntaba porqué él había elegido este burdel. Era un agujero. Ella envió a sus chicas atractivas a otra parte. Otros burdeles que había comprado habían valido la pena arreglarlos, pero éste se acurrucaba en las profundidades de los Barracones, lejos de las principales carreteras en el laberinto de chozas y tugurios. Éste era donde ella había perdido su doncellez. Ella había sido pagada diez platas, y se había considerado afortunada.
No estaba en lo alto de su lista de lugares para visitar.
“Debería matarte,” Durzo dijo finalmente. Eran las primeras palabras que él había dicho en seis horas. Él acabó su cerveza y la empujó a lo largo de la barra. Se deslizó varios pies, cayó, rodó fuera de la barra y se agrietó.
“Oh,¿así que tú tienes el poder de hablar?” Mamá K dijo. Ella agarró otro vaso y abrió el grifo.
“¿Tengo una hija también?”
Mamá K se quedó helada. Ella cerró el grifo demasiado tarde y toda la cerveza se desbordó.
“Vonda me hizo jurar que no te lo contase. Ella estaba demasiado asustada para contártelo y entonces cuando ella murió. . . . Puedes odiar Vonda por lo que hizo, Durzo, pero ella lo hizo porque te amaba.”
Durzo le dirigió una mirada de incredulidad y disgusto tal que Gwinvere quería golpear su fea cara.
“¿Qué es lo que sabes sobre amor, puta?”
Ella había pensado que nadie podía herirla con sus palabras. Ella había escuchado todos los putos comentarios en el libro, y había añadido unos pocos además. Pero algo en cómo Durzo lo dijo, algo sobre ese comentario— ¡procedentes de él!—la golpeó hasta la médula. No se podía mover. No podía nisiquiera respirar.
Finalmente, ella dijo, “Sé que si hubiese tenido la oportunidad de amar, habría dejado de prostituirme. Habría hecho todo para agarrarme a eso. Yo nací en este orinal de una vida; tú eres el único que lo eligió.”
“¿Cuál es el nombre de mi hija?”
“¿Así que es eso? ¿Me traes aquí para recordarme cuántas veces he follado en este apestoso agujero? ¡Me acuerdo, me acuerdo! Me prostituí para que mi hermanita no tuviese que hacerlo. Y entonces tú apareciste. Me follaste cinco veces por semana y le dijiste a Vonda que la amabas. La dejaste embarazada. La dejaste. Podría haberle contado que eso era un hecho. Esa parte de la historia es tan previsible que ni siquiera vale la pena repetir, ¿verdad? Pero tú no eras sólo un meadero. No, tú la tuviste secuestrada también. ¿Y entonces qué? ¿Fuiste detrás de ella? No, tú mostraste exactamente cuánto la amabas.
Descubrió tu farol, ¿no? Tú siempre estabas dispuesto a jugar con la vida de otras personas, ¿no, Durzo? Cobarde.”
El vaso de Durzo explotó contra el barril detrás de ella. Él estaba temblando violentamente.
Él señaló su cara con el dedo. “¡Tú! Tú no tienes ningún derecho. ¿Habrías dado todo por amor? Mierda. ¿Dónde está el hombre de tu vida ahora, Gwin? Tú no te prostituirías más, por lo que no habría nada para que un hombre fuese celoso, ¿verdad? Pero todavía no hay hombre, ¿no? ¿Quieres saber por qué eres la perfecta puta? Por la misma razón por la que no hay hombre. Porque tú no tienes la capacidad de amar. Eres todo coño. Chupas a todo el que esté seco y les haces pagarte por el placer. Así que no me vengas con ese corazón sangrante, yo-lo-hice-para-salvar-a-mi-hermana mierda. Esto ha estado siempre en tu poder. Oh por supuesto, hay mujeres que se prostituyen por dinero o por fama o porque ellas no tienen otra opción. Pero luego están las putas. Podrías no volver a follar, Gwin, pero tú siempre serías una puta. Ahora. ¿Cuál. Es. Su. Nombre?” Él mordió cada palabra como al pan mohoso.
“Uly,” Gwinvere dijo en voz baja. “Ulyssandra. Ella vive con una enfermera en el castillo.”
Ella miró la cerveza que estaba sujetando con su mano. Ella ni siquiera se acordaba de haberlo llenado. ¿Era a esto a lo que la había reducido Durzo? Una pequeña sumisa. . . . Ella ni siquiera lo sabía. Se sintió como si hubiese sido eviscerada, que si miraba hacia abajo, vería las cuerdas de sus propios intestinos en espiral alrededor de sus pies.
Tomó toda su fuerza para escupir en la cerveza y ponerlo sobre el mostrador con una sombra de indiferencia.
“Bueno, es difícil ser víctima de las circunstancias,” Durzo dijo. Su voz tenía esa mortal ventaja sobre eso.
“Tú no eres. . . . Tú no matarías a tu propia hija.” Ni siquiera Durzo podía hacer eso, ¿podría?
“No voy a tener que hacerlo,” Durzo dijo. “Ellos la matarán por mí.”
Él cogió la cerveza, sonrió a Gwinvere por la saliva, y bebió. Acabó la mitad de la cerveza de un trago y dijo, “Me voy. Huele a puta vieja aquí.” Virtió el resto de la cerveza en el suelo y dejó el vaso con cuidado en la barra.
Kylar se despertó dos horas antes del amanecer y en pocas palabras se preguntó si la muerte sería un precio demasiado alto para pagar por una noche completa de sueño. La respuesta correcta, sin embargo, era inevitable, así que después de unos pocos minutos, él se arrastró fuera de la cama. Él se vistió tranquilamente en la oscuridad, metiendo la mano en el tercer cajón donde su ropa de wetboy gris estaba doblada como siempre y buscando en su frasco de cenizas para untarle su negra característica.
En los últimos nueve años, había aprendido a compensar el no tener el Talento.
Cuando Blint estaba en un estado de ánimo optimista, el cual era cada vez menos común, rogaba a Kylar por él. Él decía que muchos wetboys confiaban en su Talento para todo y que él mantenía sus talentos mundanos para situaciones imprevisibles. En el negocio amargo, las situaciones imprevisibles eran la norma. Además de, Blint dijo, si casi no hay ruido de unos pasos que cubrir en primer lugar, tú no tienes que usar tanto de tu Talento para amortiguarlo.
A veces la adaptabilidad de Kylar se mostraba de maneras más espectaculares, pero sobre todo era en estas pequeñas cosas, como poner sus ropas grises en el mismo armario, de la misma manera cada vez que los lavaba. Al menos, él esperaba que fuese su adaptabilidad y no que la mania de Blint le estuviese infectando. En serio, ¿qué pasaba con el hombre que bloqueaba las cerraduras tres veces y giraba cuchillos y los ajos y la Noche del Ángel esta y la Noche del Ángel aquella?
La ventana se abrió silenciosamente y Kylar se deslizó a través de las raíces. Años de práctica le enseñaron dónde él podía caminar y dónde tenía que arrastrarse para no ser escuchado por los de abajo. Se deslizó por el borde de la casa, se dejó caer en las losas del patio, y saltó desde una roca para agarrarse al borde de la pared.
Se levantó para mirar por encima del borde, no vio a nadie, se tiró encima de la pared, y entonces subió sigilosamente la calle.
Probablemente podía haber sólo caminado; ir a escondidas no era realmente necesario una vez que salió del campo de visión de la casa de Drake y hasta que llegó al campo de visión del herbario, pero era un mal hábito para entrar. Un trabajo es un trabajo, no está hecho hasta que se termina. Otra de las perlas de Blint, ahí. Gracias.
Esta noche, no era sólo una disciplina arraigada de Blint lo que le mantenía arrastrándose de sombra en sombra, haciendo que la caminata de dos millas al herbario le tomase casi una hora. Esta noche, las palabras de Jarl seguían su camino a través de su cabeza. “Tienes enemigos. Tienes enemigos.”
Quizás era la hora de mudarse de la casa de Drake. Para su seguridad. Él tenía veinte años, y aunque por supuesto no tenía los ingresos de un noble, Blint era más que generoso con sus sueldos. De hecho, a Blint no le importaba realmente el dinero. Él no gastaba mucho en él mismo, aparte de los atracones frecuentes de alcohol y de chicas de alquiler. Hizo comprar el mejor equipo e ingredientes para venenos, pero lo que compró lo guardó para siempre. Con lo que él hizo por cada muerte y la frecuencia con la cual él tomaba los trabajos, Blint tenía que ser rico. Probablemente obscenamente rico. A Kylar esto no le importaba. Él había adoptado gran parte de la actitud de Blint. Dio al Conde Drake una porción de su salario para Elene y todavía había dejado un montón más. Él guardó algo en monedas y joyas y dividió el resto entre las inversiones que Mamá K y Logan hicieron por él. No significaba nada para él porque el dinero no podía comprar todo. Su tapadera como un noble de país pobre y su verdadero trabajo como jornalero wetboy le impidió vivir un estilo de vida que llamase la atención. Así que aunque hubiese querido gastar su dinero, no se lo podía permitir.
Podía salir, sin embargo. Alquilar una pequeña casa más al sur en el lado este, en los límites de uno de los barrios menos elegantes. Blint le había dicho que si te compras la casa más barata en un barrio, no importa cuán caro sea el barrio, serías invisible. Incluso si tus vecinos se diesen cuenta, ellos se esmerarían para no darse cuenta.
Entonces Kylar estaba en la tienda. El Sa’kage hacía mucho que tenía un acuerdo con los herbolarios de la ciudad. Los herbalistas se aseguraron de mantener ciertas plantas en su mano que no eran estrictamente legales, y el Sa’kage se aseguró de que las tiendas de los herbalistas nunca fuesen robadas. La corona lo sabía pero no tenía poder para detenerlo.
El herbolario de Goodman Aalyep era frecuentado por mercantes ricos y la nobleza, así que él se había negado a mantener hierbas ilícitas abiertamente en su tienda, temiendo que tal desafío en la misma cara de la autoridad no pudiese ser ignorado. Él había sido capaz de rechazar al the Sa’kage, pero nadie rechazaba al Maestro Blint. Goodman Aalyep suministraba a Durzo con las hierbas más raras. A cambio, el Maestro Blint se aseguró de que nadie más en el Sa’kage se acercase a su tienda.
Le correspondía a Kylar recoger las cosas necesarias y dejar el dinero, lo que estaba haciendo esta noche. El beneficio de ejecutar estos recados no era sólo que él aprendía el oficio, o que estableciese relaciones con la gente que le suministrarían en el futuro, también era que podía construir su propia colección. Una colección elaborada como la que al Maestro Blint le llevó años y miles o incluso decenas de miles de gunders para construirlo.
Lo malo era perder el sueño. No está hecho para un joven noble el no dormir hasta el mediodía, a menos que hubiese estado de juerga con sus amigos. Así que aunque no llegaba a casa hasta casi el amanecer, Kylar tendría que despertarse con el sol.
Gruñó en silencio, recordando la vez en la que cuando iba a escondidas por las calles de Cenaria por la noche se había divertido.
La puerta de atrás de la tienda, como siempre, estaba cerrada. Goodman Aalyep mantiene bien cerradas sus puertas, también. Pensó que nunca le había conocido—ellos sólo se escribían notas—Kylar sentía que conocía a Goodman Aalyep, y el hombre era un extraño. Con la protección de Durzo Blint en el Sa’kage, el podría haber dejado con seguridad sus puertas abiertas. Nadie en la ciudad se atrevería a robarle.
Pero como dijo Blint, los mayores tesoros de un hombre son sus ilusiones. Por todo el hombre afirmó odiar la enseñanza, parecía tener un aforismo para cada ocasión.
Kylar eligió la selección adecuada y el ancla del equipo en el interior de su cinturón, y se arrodilló delante de la puerta y empezó a trabajar. Suspiró. Era una nueva cerradura, y del Maestro Procl, el mejor cerrajero de la ciudad. Nuevas cerraduras, aunque no fueran de alta calidad, siempre tienden a ser más fuertes, y si la pérdida de un anclaje no era el fin del mundo, seguía siendo irritante para un descanso.
Kylar rastrilló la selección sobre las clavijas. Cuatro clavijas, dos de ellas un poco flojas. Eso significaba que eran la obra de uno de los oficiales de Procl y no del propio maestro.
En diez segundos, volteó el ancla, doblándola, y la puerta se abrió. Kylar maldijo en silencio—tendría que conseguir otra ancla nueva—entonces metió las herramientas lejos. Algún día, iba a tener que encargar un conjunto de picos mistarille y anclas como las que el Maestro Blint tenía. O por lo menos un ancla. Mistarille serían flexibles pero nunca se rompen, pero eran más caros por el peso de los diamantes.
Goodman Aalyep ha afirmado que su negocio era un herbolario no un alarde de inactividad. Tenía tres habitaciones: la tienda grande y cómoda con frascos de vidrio etiquetados para la visualización de las hierbas, una pequeña oficina, y el herbolario en el cual Kylar estaba. La pequeña habitación era húmeda, y la humedad, los olores fecundos eran casi abrumadores.
Comprobando los progresos de algunos hongos, Kylar estaba contento. Varios hongos letales estarían listos en una semana. Los champiñones eran un tipo de planta que Goodman Aalyep podía cultivar con impunidad en su tienda—las variedades letales eran indistinguibles de los champiñones combustibles para todos excepto para los herbolarios entrenados y, por supuesto, los envenenadores entrenados.
Pisando con cuidado para no pisar ninguna de las tablas que crujían, Kylar se movió a través del resto del herbolario, juzgando las plantas con un ojo experto.
Kylar levantó la caja de la tercera planta a la segunda fila y vio seis paquetes cuidadosamente embalados en bolsas de piel de cordero individuales. Él los sacó y comprobó que cada uno era lo que le había ordenado. Cuatro paquetes para el Maestro Blint, y dos para él. Kylar puso las hierbas en el paquete asegurado a ras contra su espalda bajo su manto, y puso la bolsa con el dinero de Aalyep’s money en el pequeño espacio. Puso la maceta de nuevo en su posición.
Entonces sintió algo mal. En un abrir y cerrar de ojos Kylar sacó dos espadas cortas.
Pero él no dio un paso. El sentimiento de incorrección continuaba, no algo malo de por sí, pero algo aquí y ahora y cerca. No había sonidos.
No hubo ningún ataque, sólo una ligera presión, como el contacto más suave posible de un dedo.
Kylar se centró en la sensación incluso mientras sus ojos escaneaban la tienda y sus oídos se agudizaban para oír el menor ruido. Era como un toque, pero estaba presionando más allá de él, hacia—La cerradura de la puerta de atrás hizo clic en su casa. Estaba atrapado.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 5:51 pm

34
Traducido por verittooo

Reteniendo un impulso de correr a la puerta y lanzarse a abrirla, Kylar se quedó completamente quieto. No había nadie en el cuarto con él. De eso estaba seguro. Pero pensó—sí, podía escuchar a alguien respirando en la tienda.

Entonces se dio cuenta de que era más de una persona. Uno estaba respirando rápidamente, superficialmente, entusiasmado. El otro respiraba ligeramente pero despacio. No estaba tenso, no estaba excitado. Eso asustó a Kylar.

¿Quién podía emboscar a un ejecutador y no estar ni siquiera nervioso?

Con miedo de perder toda iniciativa, Kylar se movió lentamente hacia la pared que separaba el herbario de la tienda. Si él tenía razón, uno de los hombres estaba parado justo del otro lado de ella. Desenfundando una espada corta—para ser silencioso tuvo que hacerlo tan lento que era doloroso—entonces Kylar, sacó la espada Ceuran de mano-y-media que llevaba en una funda trasera.

Él llevó la punta de la espada cerca de la pared y esperó por el más ligero sonido.

No había nada. Ahora ni siquiera podía escuchar la respiración del hombre entusiasmado. Eso significaba que el entusiasmado debía estar del otro lado de ésta pared, aunque el hombre calmado estaba más lejos.

Kylar esperó. Tembló con anticipación. Uno de los hombres del otro lado de la entrada era un wytch. ¿Estaban con los Khalidorans sobre los que Jarl le había advertido? Kylar empujó el pensamiento fuera de su cabeza. Él podía preocuparse sobre eso más tarde. Quienes quieran que sean, lo habían atrapado. Ya sea si pensaran que él era el Maestro Blint o sólo un ladrón común que no importara.

¿Pero cuál de ellos eral el wytch? ¿El nervioso? No lo creía, pero la sensación que presionado más allá de él y que había cerrado la puerta parecía venir de ese lado.

Una tabla crujió. “¡Feir! ¡Atrás!” el hombre que estaba más lejos de Kylar gritó. Kylar estrelló su espada a través del pino del grosor de un dedo.

Él tiró de la espada mientras cargaba contra la entrada. Irrumpió por la cortina y se lanzó fuera del marco de la puerta y sobre el mostrador de ventas, hacia el hombre al que intentaba apuñalar.

El hombre estaba en el suelo, dándose vuelta cuando Kylar tomó una rebanada de su cabeza. Él era enorme. Incluso más grande que Logan, pero proporcionado como el tronco de un árbol, gordo por todos lados, sin una definida cintura o cuello. Por todo eso, incluso en su espalda, él estaba sacando una espada para bloquear el golpe de Kylar.

Podría haberlo bloqueado, por otra parte, si la espada de Kylar hubiera estado entera. Pero la mitad de la hoja de la Ceuran de Kylar yacía en el suelo junto al hombre, cortada mágicamente un momento antes de haberla estrellado contra la pared.

Al no encontrar una espada donde lo esperaba, la defensa del hombre grande se amplió cuando Kylar atacó por sus rodillas. Sin el peso completo de la hoja, Kylar sacó su media-espada más rápido de lo que el hombre grande pudo reaccionar y lo apuñalo en el estomago.

Entonces Kylar sintió como si su cabeza estuviera dentro del arco de sonido de un campanario. Hubo una conmoción, en tono bajo pero concentrado, como si una piedra angular hubiera caído dos pisos y aterrizado a una pulgada de la cabeza de Kylar.

La fuerza le sopló por los costados a través de un estante de frascos de hierbas y en un segundo, los mandó a estrellarse debajo de él.

Entonces no había nada más que una luz centellando enfrente de los ojos de Kylar. Su espada se había ido. Parpadeó, la visión volviendo lentamente. Él estaba boca abajo en el piso con un estante desparramado, recostado junto los restos de frascos rotos y hierbas esparcidas.

Escuchó un gruñido del hombre grande, y después pasos. Kylar seguía quieto, sin tener que fingir mucho para aparentar estar incapacitado. A unas pulgadas de su nariz, apenas fue capaz de reconocer algunas de las plantas. Semilla de Pronwi, brote de Ubdal, raíz de Yarrow. Éste estante debe tener—y ahí estaba, cerca de su mano, delicada semilla de Tuntun, hecha polvo. Si lo respirabas, haría a tus pulmones desangrarse.

Los pasos se acercaron y Kylar se sacudió, girando a un lado y lanzando polvo de Tuntun en un arco. Él se puso de pie y arrojó un par de largas cuchillas.

“Suficiente, Shadowstrider.”

El aire se congeló alrededor de Kylar como una gelatina. Él intentó alejarse buceando, pero la gelatina se volvió tan dura como la roca.

Los dos hombres miraban a Kylar por entre la nube de semillas de Tuntun colgando congeladas en el aire.

La rubia montaña cruzó sus carnosos brazos a través de su pecho. “No me digas que esperabas esto, Dorian,” le gruñó al otro hombre.

Su amigo sonrió.

“No hay mucho para ver, ¿es él?” preguntó la Montaña.

El hombre más pequeño, Dorian, llevaba una corta barba negra bajo intensos ojos azules, tenía una nariz afilada, y rectos dientes blancos. Él caminó hacia delante y tomó algo del polvo Tuntun flotante entre dos dedos. Cabellos negro ligeramente grasiento, ojos azules, piel pálida. Definitivamente un Khalidoran. Él era el wytch. “No seas un mal perdedor, Feir. Las cosas hubieran terminado muy mal para ti si yo no hubiera roto su espada.”

Feir frunció el ceño. “Yo creo que hubiera podido solo.”

“En realidad, si no hubiera intervenido, ahora mismo él estaría preguntándose como iba a mover un cuerpo tan grande. Y eso fue sin su Talento.”

Eso obtuvo un infeliz gruñido. El hombre más pequeño movió una mano y el polvo Tuntun cayó al suelo en una ordenada pila. Él observó a Kylar y los lazos que lo sostenían cambiaron, forzándolo a mantenerse derecho, con sus manos a los lados, aún sosteniendo el cuchillo. “¿Es más cómodo así?” preguntó, pero no parecía esperar una respuesta. Él tocó la mano de Kylar con un solo dedo y lo miró como si sus ojos lo estuvieran abriendo. Frunció el ceño. “Mira esto,” le dijo a Feir.

Feir aceptó la mano que Dorian puso en su hombro y miró a Kylar de la misma manera. Kylar se mantuvo allí, sin saber que decir o hacer, su mente se llenó de preguntas de las que no estaba seguro si debería darles voz.

Después de un largo momento, Feir dijo, “¿Dónde está su conducto? Casi parece en forma, como si hubiera un hueco…” él exhaló bruscamente. “Por la Luz, él debe ser…”

“Aterrador. Sí,” dijo Dorian. “Es un ka’karifer nato. Pero eso no es lo que me preocupa. Mira esto.” Kylar sintió algo retorcerse dentro de él. Sintió como si lo estuvieran dando vuelta.

Lo que sea que estuviera viendo, asustó a Feir. Su rostro estaba quieto, pero Kylar casi podía sentir la repentina tensión en sus músculos, el leve sabor del miedo en el aire.

“Hay algo aquí que me resiste,” dijo Ojos. “La corriente está ganando. El Shadowcloaked lo hace peor.”

“Déjalo ir,” dijo Feir. “Quédate conmigo.”

Kylar sintió que lo que sea que estaba tirando de él lo soltaba, aunque su cuerpo seguía clavado en su lugar. Dorian se balanceó en sus talones, y Feir agarró sus hombros con carnosas manos y lo sostuvo.

“¿Cómo me has llamado? ¿Quiénes son?” demandó Kylar.

Dorian sonrió, recobrando su equilibrio como por la fuerza del buen humor solamente. “¿Tú preguntas quiénes somos, Portador de Nombres? Es Kylar ahora, ¿no es así? Antes Jaeran juego de palabras. (Old Jaeran punning) Me gusta ese. Ese fue tú sentido del humor, o el de Blint?” Ante la alarmada mirada en la cara de Kylar, dijo, “De Blint aparentemente.”

Dorian volvió a mirar a través de Kylar, como si hubiera una lista en su interior que él estaba leyendo. “El Sin Nombre. Marati. Cwellar. Spex. Kylar. Even Kage, no muy original, ese.”

“¿Qué?” preguntó Kylar. Esto era ridículo. ¿Quiénes eran estos hombres?



“Sa’kage significa Señor de las Sombras,” dijo Dorian. “Thus Kage significa ‘Sombra,’ pero no creo que eso sea culpa tuya. En todo caso, deberías ser más curioso. ¿Nunca se te ocurrió preguntar por qué tus compañeros tienen nombres comunes como Jarl, o Bim, o los esclavos nombres como Muñeca o Rata, y tú cargas con Azoth?

Kylar se enfrió. Él había oído que los wytch podían leer la mente, pero nunca lo había creído. Y esos nombres. Esa no era una lista al azar. “Son wytches. Ambos lo son.”

Feir y Dorian se miraron entre sí.

“Eso es medio cierto,” dijo Dorian.

“Un poco menos que la mitad, en realidad,” dijo Feir.

“Pero yo fui un wytch,” dijo Dorian. “O, más apropiadamente, un maestro. Si alguna vez tienes la mala suerte de encontrarte con uno, no querrás usar un insulto/calumnia.”

“¿Qué son?” preguntó Kylar.

“Amigos,” dijo Dorian. “Hemos hecho un largo viaje para ayudarte. Bueno, no sólo para ayudarte, sino para ayudarte y—”

“Y hemos tenido un gran costo personal y un riesgo aún mayor,” interrumpió Feir, mirando a Dorian severamente.

“Esperamos que no tengas ninguna duda de que podríamos matarte. De que si deseáramos dañarte, ya podríamos haberlo hecho,” dijo Dorian.

“Hay más tipos de daño que sólo matar. Un ejecutador sabe eso,” dijo Kylar.

Dorian sonrió, pero Feir aún lucía cauteloso. Kylar sintió que los lazos lo liberaban. Eso lo puso nervioso. Ellos habían visto cuán rápido podía moverse y aún así lo habían soltado, armado.

“Permíteme presentarnos,” dijo Dorian. “Este es Feir Cousat, un día fue el más renombrado swordsmith en todo Midcyru. Él es Vy’sana y un Maestro de la Espada del Segundo Escalón.”

Genial. “¿Y tú?” preguntó Kylar.

“No me creerás.” Dorian estaba disfrutando esto.

“Pruébame.”

“Soy un Sa’seuran y Hoth’salar, y alguna vez un Vurdmeiste del duodécimo shu’ra.”

“Impresionante.” Kylar no tenía idea de lo que era eso.

“Lo que debería ser importante para ti es que soy un profeta. Mi nombre es Dorian,” dijo Dorian con un nativo acento Khalidoran. “Dorian Ursuul.”

“Tenías razón,” dijo Feir. “Él no te cree.”

Aparte de la falta de previsión, las únicas cosas que podían matar a los ejecutadores eran otros ejecutadores, magos, y wyches. Según la opinión de Blint, los wytches eran los peores. Él no le había negado la educación a Kylar. “Déjame ver tus brazos,” dijo Kylar.

“Ah, así que sabes sobre la vir,” dijo Dorian. “¿Cuánto sabes sobre ellas?” Dorian desnudó sus brazos hasta los codos. No había marcas en ellos.

“Sé que todos los wytches las tienen, que crecen en proporción con el poder del wytch y que su complejidad muestra el nivel de maestría del wytch,” dijo Kylar.

“No lo hagas, Dorian,” dijo Feir. “No voy a perderte por esto. Digámosle las palabras y vayámonos a la mierda.”



Dorian lo ignoró. “Sólo los hombres y mujeres que son Talentosos pueden usar la vir. Es más fácil de manipular que el Talento y más poderoso. También es terriblemente adictivo y, si uno se atreve a hablar con moral absoluta—cosa que hago—es malvada,” dijo Dorian, sus ojos brillaron, sosteniendo a Kylar. “A diferencia del Talento, que puede ser bueno o malo como cualquier talento, es en sí malvada, y corrompe a esos que la usan. Se ha demostrado útil para mí familia para tener a todos los maestros marcados, así que eso son. Mis ancestros no vieron razón alguna marcarnos a nosotros mismos a menos que lo eligiéramos. Los Ursuuls pueden hacer desaparecer sus vir a voluntad, mientras tanto no la estén usando.”

“Blint debe haberse saltado esa lección,” dijo Kylar.

“Es una pena, también. Nosotros somos los Vurdmeisters más peligrosos que puedas llegar a imaginar.”

“Dorian, sólo dile las palabras. Vamos—”

“¡Feir!” dijo Dorian. “Silencio. Tú sabes que hacer.”

El hombre grande obedeció, frunciéndole el ceño a Kylar.


“Kylar,” dijo Dorian. “Le estás pidiendo a un borracho que dejó de beber que tome sólo una copa de vino. Viviré en la miseria durante semanas por esto. Feir tendrá que vigilarme constantemente para ver que no me deslice hacia esa locura. Pero tú lo vales.”

La boca de Feir se tensó, pero no dijo una palabra.

Dorian estiró sus brazos y un brillo pasó sobre ellos. Mientras Kylar los observaba, parecía como si las venas en lo profundo de los brazos del hombre estuvieran retorciéndose, luchando por llegar a la superficie de su piel. Entonces, rápidamente, se levantaron todas juntas. Los brazos de Dorian se volvieron negros como si un millón de tatuajes estuvieran siendo tatuados uno sobre otros. Capas anudadas sobre capas, entrelazadas con los de abajo y los de arriba, oscuros sobre claros con oscuros todavía llegando desde arriba. Era hermoso y horrible. La vir se hinchó con poder y se movió, no sólo con los brazos de Dorian, sino independientemente. Parecía como si quisieran liberarse de los confines de su piel. La oscuridad de la vir se desparramó por el cuarto, y Kylar estaba seguro de que no era su imaginación: la vir estaba chupando la luz del cuarto.

Los ojos de Dorian se dilataron hasta que el frío azul de sus iris fueron un diminuto borde. Una fiera alegría se alzó en su rostro y parecía diez años más joven. La vir empezó a hincharse, crujiendo audiblemente.

Feir levantó a Dorian como la mayoría de los hombres levantaría a una muñeca y lo sacudió violentamente. Él sacudió y no paró de sacudir. Hubiera sido cómico si Kylar no estuviera tan asustado como para moverse. Feir simplemente sacudió y sacudió hasta que el cuarto dejó de estar oscuro del poder. Entonces sentó a Dorian en una silla.

El hombre gimió y abruptamente parecía frágil y más viejo una vez más. Él habló sin levantar la cabeza. “Me alegra que estés convencido, Shadowstrider.”

Lo había convencido, pero Dorian no podía saber eso. “¿Cómo sé que no fue una ilusión?” preguntó Kylar.

“Las ilusiones no absorben la luz. Las ilusiones—” dijo Feir.

“Él sólo está siendo testarudo, Feir. Él cree.” Dorian le echó un vistazo a Kylar y rápidamente apartó la mirada. Gimió. “Ah, ni siquiera puedo mirarte ahora. Todos tus futuros….” Apretó sus ojos cerrados.

“¿Qué quieres de mí?” preguntó Kylar.

“Puedo ver el futuro, Sin Nombre, pero soy humano solamente, así que rezo por poder estar equivocado. Rezo por estar equivocado. Por todo lo que he visto, si tú no matas a Durzo Blint mañana, Khalidor tomará Cenaria. Si no lo matas para el día después de eso, todos los que amas morirán. Tu cuenta Sa’kage, el Shinga, tus amigos viejos y nuevos, todos ellos. Si haces lo correcto una vez, te costará un año de culpa. Si haces lo correcto dos veces, te costará tú vida.”

“¿Así que eso es lo que es esto? ¿Todo esto es sólo un montaje para que traicione al Maestro Blint? ¿Sus maestros pensaron que les creeria?” dijo Kylar. “Oh, Han aprendido mucho sobre mí, debe haberles costado una fortuna comprar toda esa información.”

Dorian levantó una débil mano. “No te pido que creas todo ahora. Es mucho todo junto. Lo lamento por eso. Tú piensas ahora que somos Khalidorans y que queremos que traiciones a Blint para que él no pueda detenernos. Tal vez esto te convenza de que estás equivocado: lo que te suplico sobre todo lo demás es que asesines a mi hermano. No lo dejes obtener el ka’kari.”

Kylar sintió como si hubiera sido aguijoneado. “¿El qué?”

“Feir,” dijo Dorian. “Di las palabras que vinimos a decir.”

“Pregúntale a Mama K,” dijo Feir.

Él negó con la cabeza. “¡Espera! ¿Qué? ¿Preguntarle a Mama K sobre el ka’kari?”

“Pregúntale a Mama K,” dijo Feir.

“¿Qué hay de tu hermano, quién es él?”

“Si te lo digo ahora, perderás cuando lo enfrentes.” Dorian negó con la cabeza, pero aún así no miró a Kylar. “Maldigo éste poder. ¿Qué tiene de bueno si no puedo contártelo de una manera en que lo entiendas? Kylar, si el tiempo es un río, la mayoría de la gente vive sumergida. Algunos emergen a la superficie y pueden suponer que es lo siguiente que va a pasar, o pueden entender el pasado. Yo soy diferente. Cuando no me concentro, me separo del flujo del tiempo. Pregúntame dónde caerá una hoja, y no podré decírtelo. Hay demasiadas posibilidades. Hay demasiado ruido, como si estuviera intentando seguir una gota de lluvia desde las nubes hasta un lago, después sobre una catarata y diferenciarla en el río dos leguas río abajo. Si puedo tocar a alguien o cantar rimas, me da un enfoque. A veces.” Dorian parecía estar mirando a través de la pared, perdido/en las nubes.

“A veces,” dijo, “a veces cuando traspaso el río, empiezo a ver un patrón. Entonces no es como el agua, es una tela hecha de cada insignificante decisión de cada campesino tanto como si fueran las grandes decisiones de los reyes. En cuanto comienzo a comprender la inmensidad y la complejidad de esa madeja, mi mente empieza a separarse.” Parpadeó, y giró sus ojos hacia Kylar. Entornó los ojos, como si incluso mirarlo le causara dolor.

“A veces son simplemente imágenes, totalmente instantáneos. Puedo ver la angustia en la cara del joven que me verá morir, pero no sé quien es él o cuando será o por qué le importará. Sé que mañana, un jarrón cuadrado te dará esperanza. Veo a una niña llorando sobre tu cuerpo. Ella está tratando de moverte pero eres demasiado pesado. ¿Para alejarte de qué? No lo sé.”

Kylar sintió un escalofrío. “¿Una chica? ¿Cuándo?” ¿Era Ilena Drake?

“No puedo decirte. Espera.” Dorian parpadeó y su rostro se puso rígido. “Vete, vete ahora. ¡Pregúntale a Mama K!”

Feir abrió de golpe la puerta de enfrente. Kylar miró de un mago a otro, sorprendido ante lo abrupto de su despedida.

“Vete,” dijo Feir. “¡Vete!”

Kylar corrió hacia la noche.

Durante un largo momento Feir se le quedó mirando. Escupió. Aún observando hacia las profundidades de la noche, dijo, “¿Qué te faltó contarle?”

Dorian dejó salir un tembloroso suspiro. “Él va a morir. No importa qué.”

“¿Cómo encaja eso?”

“No lo sé. Tal ves él no es lo que esperábamos.”





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 5:54 pm

35
Traducido por Flor_18

Kylar corrió, pero la duda corrió más rápido. El cielo se estaba iluminando por el este, y la ciudad mostraba sus primeras señales de vida. Las probabilidades de encontrarse con un patrullero eran mínimas, especialmente porque Kyle sabía lo suficiente como para no ir por las calles con los negocios ricos en las que de alguna manera se veían a los patrulleros más frecuentemente que en las calles con lo negocios pobres, pero si se encontraba con guardias, ¿Qué podría decir? Sólo salí por una caminata matutina con ropas oscuras, plantas ilegales, un pequeño arsenal y mi cara manchada con ceniza. Sí, claro.
Disminuyó la velocidad hasta caminar. Mamá K’ no estaba lejos ahora, de todas formas. ¿Qué es lo que estaba haciendo?
¿Obedeciendo a un hombre loco y a un gigante? Él casi podía verlo levantándose de los brazos de Dorian, y le revolvió el estomago. Tal vez no un hombre loco. ¿Pero cuál era su parte? Las únicas persona que Kylar sabía que hacían cosas sólo porque debían eran los Drakes, y él imaginaba que eran la excepción a la regla. En el Sa’Kage, en la corte, en el mundo real, la gente hacía lo que era mejor para sí mismos.

Feir y Dorian no habían negado que tenían otros motivos para venir a Cenaria, pero ellos ciertamente actuaron como si él fuera lo más importante. ¡Ellos actuaron como si realmente creyeran que él iba a cambiar el curso de reino! Era una locura. Pero él les había creído.

Si sólo fueran unos mentirosos ¿no hubieran tratado de decir lo fantásticas que serían las cosas si hubiera matado a Blint? ¿O eran mucho más inteligentes que la mayoría de los mentirosos? Parecía por lo que Dorian había dicho que Kylar iba a perder sin importar lo que hiciera. ¿Qué clase de adivinador de la fortuna te dijo eso?

Aún así, Kylar se encontró trotando de nuevo y después corriendo, sobresaltando a una lavandera que llenaba sus baldes con agua. Él se detuvo en la puerta de Mamá K’s y de repente se sintió inquieto de nuevo. Mamá K se quedaba levantada hasta tarde y se despertaba temprana cada día. Pero si había un momento en el que él podía estar seguro de que estaba en la cama era justo ahora.

Era el único momento del día que la puerta estaría cerrada. Maldita sea, ¿Podrías tomar una decisión?
Kylar golpeó la puerta silenciosamente, retándose a si mismo por ser un cobarde, pero decidiendo al mismo tiempo que se iría si nadie contesta.
La puerta se abrió casi de inmediato. La mucama de Mamá K’ se veía casi tan sorprendida como estaba Kylar. Ella era una mujer mayor, vestía un uniforme de trabajo con una mantilla sobre sus hombros. “Bien, buenos días, mi señor. Si usted no es una ilusión. No podía dormir, sólo seguía pensando que nos quedaríamos sin harina por alguna razón, a pesar de que la revisé anoche, por alguna razón no podía sacarme de la cabeza que ya no había. Sólo pasaba por la puerta para revisar cunado usted golpeó—oh por los doce pezones de Arixula, estoy hablando sin parar como una torpe sorda”

Kylar abrió la boca, pero una palabra no podría encajar en los silencios de las divagaciones de la ex prostituta, ni en los bordes o en ningún lado.

“Es tiempo para un suave respiro para la cabeza y un empujón hacia el río, señora” le digo y ella sólo se ríe de mi. “Desearía ser joven, para poder ver la mirada en tu cara como solía tenerla yo. Una vez estos viejos costales hacían a los hombres levantarse y mirarme. Habrías caminado directamente hacia la pared porque no podrías quitarme los ojos de encima. Solía ser que el sólo verme en mis ropas de noche – por supuesto, no vestía estos harapos de mujer vieja tampoco, pero si usara esas clases de ropa que solía usar, temo que asustaría a los niños. Eso me hace extrañar—“

“¿Está despierta Mamá K?”
“¿Qué? Oh, de hecho, creo que si. Ella no ha estado durmiendo bien, pobre niña. Tal vez una visita le haga bien. Aunque creo que fue una visita de ese Durzo la que puso sus bragas en semejante embrollo. Es difícil a su edad, por todo lo que ha pasado para ser como yo. Casi tiene cincuenta años. Eso me recuerda--”

Kylar pasó por al lado de ella y subió las escaleras. Ni siquiera estaba seguro de que la vieja mujer lo notara.
Golpeó la puerta y esperó. No hubo respuesta. A pesar de eso, una fina línea de luz se escapaba por una abertura del alféizar, así que abrió la puerta.
Mamá k estaba sentada dándole la espalda. Dos velas quemadas casi hasta sus bases proveían la única iluminación en la habitación. Ella apenas se movió cuando Kylar entró.

Finalmente, ella se dio la vuelta despacio hacia él. Sus ojos estaban tan hinchados y rojos como si hubiera estado levantada toda la noche llorando. ¿Llorando? ¿Mamá K?
“¿Mamá K? Mamá K, te ves terrible.”
“Siempre supiste exactamente que decir a las damas”.
Kylar caminó hacia adentro y cerró la puerta. Entonces notó los espejos. El espejo al lado de la cama donde Mamá K se maquilla, su espejo de mano, incluso su espejo de cuerpo completo, todos estaban hechos trizas. Los pedazos brillaban débilmente a la luz de las velas.


“¿Mamá K? ¿Qué está pasando aquí?”
“No me llames así. No me llames así nunca más”.
“¿Qué es lo que está pasando?”
“Mentiras, Kylar” ella dijo, mirando su regazo, su rostro medio oculto en las sombras. “hermosas mentiras. Mentiras que he mantenido durante tanto tiempo que no recuerdo que hay debajo de ellas”.
Se dio la vuelta. Una línea en el medio de su cara, se había quitado todo su maquillaje. La mitad izquierda de su rostro estaba libre de cosméticos por primera vez que haya visto Kylar. Hacía que se viera vieja y demacrada. Delgadas arrugas bailaban sobre las una vez delicadas – ahora meramente pequeñas y duras – planicies del rostro de Gwinvere Kirena.

Oscuros círculos debajo de sus ojos le daban una vulnerabilidad fantasmal. El efecto de tener la mitad de su cara perfectamente presentada y la otra despojada de todo era ridículo, feo, casi cómico.
Kylar disimuló su shock demasiado lento, no es que pudiera esconderle mucho a ella, pero Mamá K parecía satisfecha de estar así.
“Asumiré que no sólo viniste a mirar el show de los fenómenos, así que ¿Qué quieres Kylar?”
“Tu no eres un show de--”
“Contesta la pregunta. Sé cómo se ve un hombre con una misión. Estás aquí por mi ayuda. ¿Qué necesitas?”
“Mamá K, maldita sea, deja--”
“No, ¡Maldito seas tu!” la voz de Mamá K quebró como un azote. Entonces sus desparejos ojos se suavizaron y miraron más allá de Kylar. “Es demasiado tarde. Yo elegí esto. Maldito sea él, pero estaba en lo correcto. Yo elegí esta vida, Kylar. Yo he elgido cada paso. No es bueno cambiar trabajos en el medio de una caída. Estás aquí por Durzo, ¿Verdad?”

Kylar tocó su frente con sus nudillos, saliéndose de la vista. Aún así podía leer la mirada en su cara. Decía “discusión terminada”. Kylar se rindió. ¿Estaba aquí por Durzo?
Bueno, era tan buen lugar para empezar como cualquier otro.
“Él dice que va a matarme si no encuentro el Ka’Kari de plata. Realmente no sé ni siquiera que es eso”.
Ella respiró hondo. “He estado tratando de que te dijera por años”, dijo. “Seis Ka’Kari fueron hechos para los seis campeones de Jorsin Alkestes. La gente que usaba los Ka’Kari no eran magos, pero los Ka’Kari les daban poderes parecidos a ellos. No como los débiles magos de ahora, sino los magos de siglos atrás. Tú eres lo que ellos fueron. Tu eres un Ka’Karifer. Tu naciste con una falta en tu Talento que sólo un Ka’Kari puede llenar”.



¿Mamá K y Durzo habían sabido todo de esto y nunca habían pensado en decírselo?
“Oh, entonces, gracias. ¿Podrías señalarme dónde está la tienda de artefactos mágicos más cercana? ¿Tal vez uno con descuento para chicos húmedos?” preguntó Kylar. “Incluso si existieran tales cosas, o han sido coleccionados por los magos o están en el fondo del océano o algo así”.
“O algo así”
“¿Estás diciendo que sabes donde está el plateado?”
“Piensa en esto” dijo Mamá K. “Tú eres un rey. Te las arreglas para conseguir un Ka’Kari pero no puedes usarlo. Tal vez no tengas a nadie de confianza que pueda. ¿Qué es lo que haces? Lo guardas por si acaso, o para tus herederos. Tal vez nunca anotaste lo que era porque sabías que la gente revisaría tus cosas cuando murieras y robaría tu más valiosa posesión, así que planeas decirle a tu hijo algún día antes de que tome el trono. De alguna u otra manera, sin embargo, como los reyes a veces hacen, conseguís que te maten antes de tener esa charla. ¿Qué pasa con el Ka’Kari”
“El hijo lo obtiene”
“Correcto, y no sabe lo que es. Tal vez sabe que es importante, que es mágica, pero como dijiste, si alguna vez le dice a los magos, se la quitarán a él o a sus herederos tarde o temprano. Así que se la queda y conserva el secreto. Después de que pasaran suficientes generaciones, se convierte en solamente otra joya del tesoro real. Para ese entonces. Setecientos años atrás, ha cambiado de manos docenas de veces, pero ninguno ha tenido una pista de lo que es. Hasta que un día, el dios Rey de Khalidor le exige un tributo que incluye una joya en particular, y un rey notablemente estúpido le da esa misma joya a su amante”.
“Te refieres a--” dijo Kylar.
“Me acabo de enterar justo hoy que Niner le dio a Lady Jadwin la Ka’Kari de plata, el Globo de los límites. Se ve como una pequeña y rara joya de metal, como un diamante con un matiz plateado. También resulta ser una de las joyas favoritas de la Reina Nalia. Ella piensa que está perdida, y está furiosa, así que mañana por la noche, alguien en el que el Rey confía – no sé quien es – será enviando para recuperarla. Los Jadwins estarán teniendo una fista esa noche. Así que esa noche el Ka’Kari estará espuesto. Sin guardias reales, sin magos, sin protecciones mágicas. O lo estará llevando lady Jadwin o estará en su habitación. Kylar necesitas entender qué está en juego. El Ka’Kari supuestamente elige a sus propios amos, pero los Khalidorans creen que pueden forzar un vínculo mágicamente. Si el Rey dios sale victorioso… imagina los estragos que un Rey dios podría ocasionar si pudiera vivir para siempre”.

Puso de punta los cabellos de la nuca de Kylar. “Realmente lo dices en serio ¿No? ¿Le has dicho a Durzo?”
“Durzo y yo… no estoy muy inclinada a ayudar a Durzo en este momento. Pero hay más, Kylar. No soy la única que sabe esto”. La angustia torció sus gestos y miró para otro lado.
“¿Qué quieres decir?”
“Khalidor ha contratado a alguien para conseguirlo. Así es como mis espías descubrieron el primer lugar. Supuestamente el trabajo es un tira y deja”
“¿Supuestamente?”
“Contrataron a Hu Gibbet”.
“Nadie contrataría a Hu para un tira y deja. El hombre es un carnicero”
“Lo sé” dijo Mamá K.
“¿Entonces quién es su rematador?”
“Has tus apuestas. La mitad de los nobles en el reino estarán ahí. Tu amigo Logan ha aceptado su invitación, tal vez incluso el príncipe estará ahí. Esos dos si que parecen inseparables; son como el día y la noche para el otro”.
“Mamá K, ¿quién es tu espía? ¿Puedes conseguirme una invitación?”
Ella sonrió misteriosamente. “Mi espía no puede ayudarte, pero conozco a alguien que si puede. De hecho, a pesar de mis mejores esfuerzos, tu la conoces también”.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 5:55 pm

36
Traducido por Flor_18

Kylar había acercado a los hombres en plena luz del día entre rondas de los guardias de la ciudad para matarlos. Él se había arrastrado debajo de las mesas mientras un gato lo arañaba cuando los guardias registraban las habitaciones buscando intrusos. Él había tenido que entrar a la fuerza a una cuba de vino y esconderse adentro mientras un degustador de vinos de un noble elegía una botella para la cena. Él había esperado a una yarda de distancia de un horno completamente lleno después de que envenenara un guiso mientras un cocinero se debatía consigo mismo sobre de qué especia había agregado demasiado para hacerlo saber tan extraño.
Pero jamás había estado así de nervioso. Se quedó mirando la puerta, una estrecha entrada de sirvientes, con consternación. El era un mendigo hoy, venía a pedir por pan. Su cabello era lacio y grasoso, manchado con ceniza y con sebo. Su piel estaba dura y marrón, manos torcidas y con artritis. Para llegar a esa puerta él tenía que pasar a los guardias en la puerta alta del estado.
“Ey, viejo” un guardia retaron con una alabarda dijo. “¿Qué es lo que anda queriendo?”
“Escuché que mi pequeña está aquí. Señorita Cromwyll. Esperaba que ella pudiera encontrarme comida, eso es todo”.
Eso despertó al otro guardia, que sólo le había dado a Kylar un somero vistazo.
“¿Qué has dicho? ¿Eres pariente de la señorita Cromwyll?” El aire protector alrededor del hombre, que debía estar cerca de los cuarenta, era palpable.
“No, no, ella no es mía” protestó Kylar, descartando una un carcajada en sus pulmones. “Sólo viejo amigos”.
Los guardias se miraron entre si. “Tu quieres encontrarla y traerla aquí afuera en este momento del día con lo que está pasando hoy” Bajito preguntó.
El otro sacudió su cabeza, y con un rezongo, empezó a palmera a Kylar en la espalda con cautela. “Juro que un día de estos voy a contagiarme de piojos de uno de los extraviados de la Srta. Cromwynll”.
“Ah, lo sé, pero ella vale la pena, ¿no?”
“Tu no eres tan magnánimo cuanto tu eres al que le toca echar a los mendigos, Birt”.
“Ah, ya déjalo”.
“Continúa. La cocina está por ahí” el guardia mayor le dijo a Kylar. “Birt, lo voy a pasar ahora, pero si me dices ‘déjalo ya’ una vez más, te enseñaré que el negocio terminará con mi bota--”
Kylar arrastró sus pies hacia la cocina favoreciendo a una rodilla entumecida. Los guardias, por toda su charla, eran profesionales. Sostenían sus armas como si supieran que hacer con ellas, y a pesar de que no habían visto a través de su disfraz, no habían abandonado su deber de registrarlo. Tanta disciplina lo ponía enfermo.
Aunque se tomó su tiempo para caminar y memorizar el trayecto hacia fuera de los jardines, la caminata no era ni siquiera lo suficientemente larga. Los Jadwins habían sido duques por cinco generaciones, y la mansión era una de las más hermosas de la ciudad. La estancia de los Jadwins tenía vistas hacia el Río Plith y estaba justo enfrente del Castillo Cenaria. Justo al norte estaba East Kingsbridge, que era aparentemente para uso militar, pero se rumoreaba que era usado más seguido para las relaciones nocturnas del Rey. Si la Dama Jadwin era realmente la amante del Rey, la estancia de los Jadwin estaba perfectamente ubicada para ser de fácil acceso. El Rey también mantenía al duque viajando alrededor de todo Midcyru en misiones diplomáticas que todos menos el duque sabían, era pura apariencia.
La mansión en sí estaba posicionada en una pequeña colina central que le permitía mirara sobre el río, a pesar de las paredes de doce pies con púas que bordeaba toda la propiedad.
Con una mano temblorosa se enmascaró como una paralítico, Kylar golpeó la entrada de la servidumbre.
“¿Si?” la puerta se abrió y una joven mujer secándose las manos en un delantal miró a Kylar expectante.
Ella era una hermosa mujer, tal vez diecisiete años, con una figura de reloj de arena que incluso a través de las ropas de sirviente obviamente habían sido la envidia de cualquiera de las chicas de Mamá K. las cicatrices estaban todavía allí, una X en su mejilla, una X cruzando sus labios llenos, y una curva yendo desde la esquina de su boca hasta las afueras de su ojo. La cicatriz le daba una permanente pequeña sonrisa, pero la amabilidad de su boca suavizaba la crueldad de su cicatriz.
Kylar recordó como su ojo había lucido, grotescamente hinchado. Él había tenido miedo de que nunca pudiera volver a ver. Pero sus ojos, ambos, eran claros y marrón brillante, centellando con bondad y felicidad. La nariz de la Muñeca había sido destrozada y la de Elene no estaba completamente derecha, pero no lucía mal. Y ella tenía todos sus dientes – por supuesto, él se dio cuenta, ella había sido lo suficientemente joven como para sólo perder los dientes de leche en la golpiza.
“Adelante, abuelo”, ella dijo rápidamente, “Te encontraré algo para comer” ella me ofreció su brazo, y no pareció ofendida porque él se le haya quedado mirando. Ella lo llevó a una pequeña habitación con una estrecha mesa para los sirvientes que necesitaban estar atentos a la cocina. Calmadamente, le dijo a una mujer diez años mayor que ella que necesitaba que la cubriera mientras Elene se ocupaba de su invitado. Por su tono y por la reacción de la mujer mayor, Kylar pudo ver que Elene era adorada aquí y que cuidaba de los mendigos todo el tiempo.
“¿Cómo estas, abuelo? ¿Puedo traerte un bálsamo para tus manos? Sé que es doloroso en estas mañanas heladas”.
¿Qué había hecho para merecer esto? Él había venido como el tipo más tonto de mendigo, y ella lo bañaba con amabilidad. Él no tenía nada para darle, y aún así ella lo trataba como un ser humano. Esta era la mujer que casi había muerto por su arrogancia y estupidez, su fracaso. La única fealdad en su vida era a causa de Kylar. Él había pensado que había echo a un lado su culpa hace dos años cuando Mamá K le dijo la simple verdad de que había salvado a Elene de algo más malo que cicatrices. Pero mirar esas cicatrices desde tan cerca amenazaba con enviarlo de regreso a ese infierno. Ella puso un pan cubierto con salsa caliente recién hecha en la mesa y comenzó a cortarlo en pequeñas piezas. “¿Le gustaría sentarse aquí? Sólo haremos esto un poco más fácil de masticar ¿no?” ella dijo, hablando alto en la manera en que personas que trabajan con viejos aprenden a hablar. Ella sonrió y las cicatrices tiraron de sus labios llenos.
No. Él la puso allí, con esta gente que la adoraba, donde ella podía costearse compartir un pan. Elene había tomado sus propias decisiones para convertirse en quien era, pero él había hecho esas decisiones posibles. Si había algo bueno que él había hecho, era esto. El cerró sus ojos y respiró profundamente. Cuando abrió sus ojos y la miró sin la culpa oscureciendo su visión, ella estaba centellante. El cabello de Elene era dorado lustroso, dejando de lado las cicatrices su piel era perfecta, sin defectos, grandes y brillantes ojos, altos pómulos, labios llenos, blancos dientes, esbelto cuello, hermosa figura. Estaba inclinada hacia delante para cortar el pan por él, su corpiño abierto por delante —Kylar miró hacia otro lado, tratando de calmar su pulso. Ella notó su rápido movimiento y lo miró. El la miró a los ojos. Su mirada era inquisitiva, abierta. ¿Él le iba a pedir a esta mujer que traicionara a su empleador?
Un enredado gruñido de emociones que él había estado conteniendo en algún oscuro rincón de su alma surgió y derribó las puertas. Kylar se atragantó con un sosollo. El parpadeó fuertemente. Recupérate ya.
Elene puso su brazo a su alrededor, sin prestar atención a su asquerosa ropa y hedor.
Ella no dijo nada, no pidió nada, sólo lo tocó. Un estremecimiento lo recorrió y sus emociones surgieron de nuevo.
“¿Sabes quien soy?” preguntó Kylar. Él no usó la voz de mendigo.
Elene Cromwyll lo miró extrañada, sin comprender. Él quería permanecer encorvado, esconderse de esos ojos gentiles, pero no podía. Enderezó su espalda y se puso de pie y apretó sus dedos.
“¿Kylar?” ella preguntó “¡Eres tú! ¿Qué estas haciendo aquí? ¿Mags y Ilena te enviaron? Oh mi Dios, ¿Qué te dijeron?” sus mejillas se sonrojaron y sus ojos se llenaron de esperanza y vergüenza. No era justo que una mujer pudiera ser tan hermosa. ¿Sabía lo que le estaba haciendo a él? Su cara era la cara de una chica sorprendida por un chico en la mejor manera. Oh, dioses. Ella pensaba que él estaba allí para pedirle que fuera su pareja en la fiesta de Mags. Las expectativas de Elene estaban tan cerca de la realidad como las de un niño que acaba de aprender a andar de liderar la caballería de Alitaeran.
“Olvídate de Kylar”, él dijo a pesar de que le dolía hacerlo. “Mírame y dime a quien ves”.
“¿A un viejo?” dijo ella. “Es un buen disfraz pero no es una fiesta de disfraces”. Se sonrojó de nuevo como si estuviera presumiendo demasiado.
“Mírame, Muñeca” su voz estaba tomada.
Ella se detuvo, se paralizó, mirando fijo sus ojos. Ella le tocó la cara. Sus ojos se abrieron con sorpresa. “Azoth” susurró. Ella puso una mano en la mesa para estabilizarse. “¡Azoth!” se aventó hacia él tan rápido, que él casi trata de bloquear su ataque. Entonces lo estaba apretujando. Él se quedó muy quieto, su mente rehusándose a entenderlo por un largo momento: ella lo estaba abrazando.
No podía moverse, no podía pensar; él simplemente sintió. La suave piel de su mejilla contra la suya tan desaliñada y sin afeitar. Su cabello llenaba su nariz con la limpia esencia de la juventud y la promesa. Ella lo abrazó con ferocidad, las notas de brazos fuertes y firmes juntándose con un flexible y firme estómago y espalda con la puramente femenina suavidad de su pecho presionado contra el de él haciendo una perfecta sintonía de aceptación.
Tentativamente, el levantó sus manos de sus costados y la tocó. El sintió el sabor de la sal en sus labios. Una lágrima, su lágrima. Su pecho se convulsionaba incontroladamente y de repente, él estaba sollozando. El la agarró y ella lo apretó más fuerte. Él la sintió llorar, respiraciones entrecortadas sacudían su fina figura. Y por un momento, el mundo se redujo a un simple abrazo, reunión, alegría, aceptación.
“Azoth, escuché que estabas muerto” Elene dijo, demasiado pronto.
Tú siempre estarás solo. Kylar se congeló. Si las lágrimas se pudieran detener en la mitad de su caída, lo habría hecho. Él la liberó deliberadamente, dando un paso atrás. Los ojos de ella todavía estaban rojos pero brillantes mientras secaba sus lágrimas con un pañuelo. Un repentino deseo de llevarla de nuevo dentro de sus brazos y besarla lo golpearon en una ola. Él parpadeó, manteniéndose quieto hasta que la realidad pudiera restituirse. Él abrió la boca, no pudo decir nada, no podía arruinarlo. Trató de nuevo, preparado para admitir sus mentiras, no pudo.
Las relaciones son cuerda. El amor un lazo. Me dijo Durzo. El me dio una oportunidad. Yo podría haber sido un arquero o un herbolísta. Escogí esto.
“Me ordenaron nunca verte. Mi amo me lo ordenó” la lengua de él estaba pesada. “Durzo Blint”
Él podía decir que incluso Elene había escuchado de Durzo Blint. Los ojos de ella se achicaron con confusión. Él podía ver cómo trataba de entenderlo: si Durzo era su amo, eso significaba… él vio una pequeña sonrisa incrédula, como si estuviera por decir “Pero los chicos mojados son monstruos y tu no eres un monstruo”. Pero entonces la sonrisa se marchitó.
¿Por qué otra razón su Azoth nunca la contactaba? ¿De qué otra manera podría una rata culpable desaparecer completamente?
Sus ojos se distanciaron. “Cuando fui herida, recuerdo que discutías con alguien, exigiendo que él me salvara. Pensé que era un sueño. ¿Ese era Durzo Blint, verdad?”
“Si”.
“Y tu... ¿Ahora eres lo que él es?” preguntó Elene.
“Bastante cerca” En verdad, ni siquiera soy un horror en toda regla, sólo soy un asesino, un principiante.
“¿Te convertiste en su aprendiz para que él me salvara?” preguntó, su voz apenas algo más que un susurro. “¿Te convertiste en lo que eres por mi?”
“Si. No. No lo sé. Él me dio una oportunidad de irme después de que maté a Rat, pero no quería tener miedo nunca más y Durzo nunca tiene miedo e incluso como aprendiz me pagaba tan bien que podía--” él se detuvo.
Los ojos de ella se estrecharon mientras lo resolvía. “Que podías mantenerme” ella terminó. Puso sus manos sobre su boca.
Él asintió. Tu hermosa vida está construida con dinero sangriento. ¿Qué estaba haciendo? Tendría que estarle mintiendo, la verdad sólo podía destruir. “Lo siento, no debería habertelo dicho. Yo--”
“¿Tu lo sientes?” Elene lo interrumpió. Él sabía cuales serían las siguientes palabras en salir de su boca: Eres un fracasado. Mira lo que me has hecho.
“¿De qué estas hablando?” ella preguntó. “¡Me lo has dado todo! Me alimentaste en las calles cuando era muy joven para encontrar comida yo sola. Me salvaste de Rat. Me salvaste cuando tu amo me iba a dejar morir. Me llevaste con una buena familia que me amaba”.
“Pero-- ¿no estas enojada conmigo?”
Ella se retrajo ¿Por qué estaría enojada contigo?
“Si no hubiera sido tan arrogante, ese bastardo no hubiera ido tras de ti. ¡Yo lo humillé! Debería haber estado atento. Debería haberte protegido mejor”.
“¡Tenías once años!” Elene dijo.
“Cada cicatriz en tu cara es mi culpa. Dioses, ¡Mirate! ¡Hubieras sido la mujer más hermosa de la ciudad! En vez, estás aquí dandole comida a los mendigos”
“¿En vez de dónde?” ella preguntó rápidamente. “¿Conoces a alguna chica que haya sido prostituta desde que era una niña? Yo sí. He visto de qué me has salvado. Y estoy agradecida por eso cada día ¡Estoy agradecida por estas cicatrices!”
“¡Pero tu cara!” Kylar estaba al borde de las lágrimas de nuevo.
“Si esto es la mayor fealdad en mi vida, Azoth, pienso que soy bastante afortunada” ella sonrió y, a pesar de la cicatrices, la habitación se iluminó. Ella te qitaba el aliento.
“Eres hermosa” él dijo.
Ella realmente se sonrojó. Las hermanas Drake eran las únicas chicas que Kylar conocía que se sonrojaran y Serah ya no se sonrojaba. “Gracias” dijo ella y tocó el brazo de el. Cuando lo tocó temblores recorrieron su cuerpo.
Él la miró a los ojos y entonces, él se sonrojó también. Nunca había estado tan mortificado en su vida. ¡Sonrojado! Eso sólo lo hacía peor. Ella se rió, pero no de él y su incomodidad, sino de la tan inocente alegría que lo llenaba. Su risa como su voz, era baja y lo traspasaba como un viento frío en un día caluroso. Entonces su risa pasó y una mirada de profunda pena se instaló en su cara.
“Lo siento, Azoth—Kylar. Lo siento por lo que has tenido que pagar para ponerme aquí. Ni siquiera sé que pensar. A veces parece que la mano de Dios no llega muy lejos de Warrens. Lo siento” ella lo miró por un largo tiempo y otra lágrima se deslizó por su mejilla. Ella la ignoró, sólo absorbiéndolo a él.
“¿Eres un hombre malo, Kylar?”
Él titubeó. Entonces dijo, “Sí”.
“No te creo” ella dijo “Un hombre malo hubiera mentido”
“tal ves soy un villano honesto” él se dio la vuelta.
“Pienso que aún eres el niño que compartió el pan con sus amigos cuando se estaba muriendo de hambre”
“Siempre tomé la pieza más grande” él susurró.
“Entonces lo recordamos diferente”, Elene dijo, ella contuvo un profundo suspiro y se limpió sus lágrimas. “¿Estás aquí… está aquí por un trabajo?”
Era un golpe directo al pecho “Hay un chico mojado viniendo esta noche a la fiesta para matar a alguien y robar algo. Necesito una invitación para entrar”
“¿Qué es lo que vas a hacer?” ella preguntó.
En verdad, Kylar apenas lo había pensado. “Voy a matarlo” dijo. Y esa era la verdad. Hu Gibbet era la clase de tipo que empezaba a matar mendigos cuando tenía que esperar mucho entre trabajos. Necesitaba asesinar como un borracho necesita vino. Si Kylar venía y robaba la Ka’Kari primero, Hu Gibbet vendría tras de él. Hu era un completo chico mojado, y su reputación decía que era tan fuerte luchando como Durzo.
La única chance de Kylar de matarlo era atraparlo fuera de guardia. Esta noche. Elene todavía no lo miraba. “Si eres un chico mojado, tienes otras manera de entrar. Tienes que conocer falsificadores. Kylar Stern debe tener contactos. Tal vez una invitación de mi sea la manea más fácil pero eso no es por lo que viniste. Tu viniste a hacer un reconocimiento del lugar ¿no?”
Su silencio era respuesta suficiente.
“Todos estos años” dijo Elene dándole la espalda, “pensé que Azoth estaba muerto. Y quizas lo esté. Tal vez yo ayudé a matarlo. Lo siento Kylar. Hubier adado la vida por ayudarte. Pero no puedo darte lo que no es mío para dar. Mi lealtad, mi honor, pertenecen a Dios. No puedo traicionar la confianza de mi señora. Me temo que voy a tener que pedirte que te retires”.
Era un gentil destierro el que se merecía, pero destierro al fin. Kylar dobló sus dedos hasta convertirlos en garras artríticas y se fue. Se dio la vuelta una vez cuando alcanzó el portón, pero Elene ni siquiera lo estaba viendo irse.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 5:58 pm

37
Traducido por Hishiru

Como todas las emboscadas, esta llegó en un momento y lugar donde menos se lo esperaban. Solón, Regnus y sus hombres habían dejado atrás las montañas, al final de las llanuras centrales, y habían llegado a las dos millas del extenso norte de Cenaria.

Duke Gyre y sus hombres estaban entre dos amplios campos de arroz sobre el elevado camino cuando se encontraron con un hombre llevando una carreta. Varios campesinos estaban trabajando en los arrozales, pero estaban vestidos humildemente, pantalones remangados hasta las rodillas, obviamente carentes de armadura o armas. El de la carreta jaló a su viejo caballo hacia un lado, mirando atentamente a los hombres con armadura.

Solon debió haberse dado cuenta antes, por supuesto. Los campesinos no usaban camisas de manga larga en los arrozales. Pero no fue hasta que estaba a veinte pasos del de la carreta que lo vio. El Vurdmeister bajó las riendas del caballo y juntando sus muñecas produjo, fuego verde rugiendo por su vir y ocupando cada mano. Golpeó entre sí sus muñecas y el fuego de bruja brotó hacia adelante.

El fuego de bruja golpeó al guardia a la izquierda de Solón y fue directo a través de él. La magia fue diseñada para fundir las capas como un témpano mientras golpeaba a través de cada hombre. Era del tamaño de una cabeza cuando fue por el primero, luego del tamaño de un puño cuando golpeó al segundo, del tamaño de un pulgar cuando chocó contra el tercero. En un instante, los tres estaban muertos, rugientes llamas devoraban su carne, quemando la sangre que se derramaba de los hombres como si fuera aceite.

Un segundo después, el fuego de bruja golpeó a los guardias desde el otro lado mientras otro Vurdmeister del otro lado del camino arrojó la muerte en medio de ellos. Otros tres hombres cayeron.

Quedaron solo Solón, Duke Gyre, y dos guardias. Era un elogio a la disciplina de los hombres que hicieron algo, pero Solón sabía que estaban condenados. Un guardia cabalgó por la derecha. Duke Gyre y el otro guardia cabalgaron por la izquierda, dejando a Solón para enfrentarse al Vurdmeister en el camino.

Solón no se movió. El Vurdmeister había puesto su emboscada por lo que tenían tiempo suficiente para conseguir dos o tres bolas de fuego de bruja. Doce espadachines no eran rivales para tres brujos.

No hubo tiempo para sopesar las consecuencias. Ni siquiera un momento de extraer la magia del torrente de luz solar en los arrozales. Solon llamó directamente a su glore vyrden y lanzó tres pequeñas chispas a través del aire. Volaron tan rápido como flechas y de alguna manera evitaron golpear al duke o sus guardias. Ambos Vurdmeister estaban reuniendo fuego verde de nuevo como chispas, cada uno tan grande como la punta de un dedo, tocando su piel.
No estaban ni cerca de ser letales. Solón no tenía suficiente magia para hacer frente a un solo Vurdmeister, ni mucho menos todos juntos. Pero las chispas los sorprendieron. Una pequeña descarga, pero lo suficiente para tensar sus músculos por un segundo y romper totalmente su concentración. Antes de que pudieran recobrar su juicio, tres espadas descendieron con la fuerza de tres caballos al galope, tres brazos endurecidos por la batalla, y los dos brujos del otro lado del camino murieron.

Solon lanzó la chispa hacia el último brujo del camino, y el hombre lo bloqueó. De hecho, no fue tanto que lo bloqueara si no que la apagó. La chispa voló hacia él y después murió como si se tratara de una rama de fuego siendo arrojada al océano. Su contraataque fue un torrente de fuego que rugía hacia Solón con el sonido y la furia del aliento de un dragón.

No había forma de bloquearlo. Solón se arrojó desde la silla de montar y lanzó otra chispa mientras caía al suelo y salía del camino.

El brujo ni siquiera se molestó en apagar la chispa mientras volaba a unos diez pies hacia él. Se volvió, frenando casi cincuenta pies de fuego como si fuera una cosa viva y desviándolo en sus manos para que siguiera a Solón.

La chispa golpeó el flanco del caballo. La vieja bestia ya estaba asustada por
la sangre, los sonidos, y el destello del fuego artificial. Se tironeó contra el carro y
luego se elevó y se lanzó con sus pezuñas.

Incluso el Vurdmeister no escuchó el relinchar del caballo bajo el rugido de las llamas. En un segundo, frenó la corriente de fuego bajo el terraplén del camino hacia Solón, y al siguiente, una pezuña lo alcanzó en la espalda. Se dejó caer sobre los pies, sin saber nada excepto que algo estaba terriblemente mal. Jadeó y se volvió para ver al caballo recuperar el equilibrio. Luego caballo y la carreta corrieron directo sobre el hombre, aplastándolo en el camino.

Solon salió del agua y barro de los arrozales mientras la carreta corría como si no hubiera corrido en diez años. Su caballo estaba muerto, por supuesto, su cráneo hecho un desastre humeante, el olor a pelo quemado y la carne cocida mezclada sobre su cadáver medio destrozado.

El fuego de bruja era apenas latente en los cuerpos de los guardias muertos. Incluso mientras miraba, se apagó. El fuego de bruja se propagó terriblemente rápido, pero sólo duró cerca de diez segundos.

¿Diez segundos? ¿Solamente ha pasado ese tiempo? El sonido de los cascos atrajo a Solon de vuelta a la realidad. Levantó la mirada hacia el Duke Gyre, cuyo rostro era inmóvil y duro.

"Eres un mago", dijo el duke.
"Sí, mi lord", dijo Solón pesadamente. Las líneas fueron escritas ahora, por el silencio de Solón.

El duque no tenía opción. Enfrentó tal sorpresa, un hombre más inteligente
habría fingido conocer a Solon como un mago todo el tiempo. Luego podía haber decidido que hacer con él más tarde. Duke Gyre era demasiado recto para eso. Era su fuerza y su debilidad.

"Y has estado informando sobre mí a otros magos."

"Solo, sólo a los amigos, mi lord." Fue débil, y lo hizo sonar débil al decirlo, Solón lo sabía, pero no podía imaginar que desaparecería todo de esta manera. Seguramente su amistad con Regnus, sin duda diez años de servicio valían más que esto.

"No, Solon", dijo Duke Gyre. "Los vasallos leales no espían a sus señores. Me has salvado la vida el día de hoy, pero me has estado traicionando desde hace años. ¿Cómo pudiste?"

"No estaba––"

"Por mi vida, te doy la tuya. Vete. Toma uno de los caballos y vete. Si alguna vez veo tu cara otra vez, te mataré".

"Quédate con él", dijo Dorian." Su vida depende de ello. Un reino depende de ello. ‘Por tu palabra–o silencio–un rey hermano está muerto’." Pero no había dicho cuánto tiempo Solón tenía que servir a su Señor Gyre, ¿tenia? Solón se inclinó delante de su amigo y tomó una rienda del Gurden, que parecía demasiado aturdido por la emoción. Solon montó y dio la espalda al Lord Gyre.

¿He salvado a Cenaria hoy, o la he condenado?





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 6:00 pm

38
Traducido por princesa_artemisa

La tarde de Kylar había sido frenética. Él había tenido que encontrar a Logan para obtener de él algo más que una invitación, entonces cuando él había tratado de encontrar a Durzo, el empapado chico se había ido, dejando su típica lacónica nota: “Sobre un trabajo”. Durzo no daba frecuentemente a Kylar muchos detalles sobre sus trabajos, pero últimamente sentía que él estaba siendo más y más excluido como si Durzo estuviera tratando de crear espacio entre ellos así sería más fácil asesinar a Kylar cuando el momento llegara.
La ausencia de Durzo había significado que Kylar no tenía que confesar su charla con Elene, arruinándola, y probablemente tensando la seguridad en el estado de Jadwin todo de una vez, entonces no era completamente una cosa mala. Ahora, debido a que le había dicho a Logan que iría a la fiesta, tenía que ir sin un disfraz, pero debido a que había dicho a Elene que el iría, si ella lo veía, lo reportaría inmediatamente.
Ese fue el porqué había venido en un carruaje, aún pensando que parecería extraño para un joven noble solo no montado a caballo. El carruaje se detuvo en la puerta y le paso su invitación a Birt. El hombre no lo reconoció, por supuesto. Él solo miro sobre la invitación cuidadosamente y lo dejo pasar. Kylar estaba contento de ver al hombre. Si él aún estaba vigilando la puerta, eso significaba que el Jadwin no tenía suficientes guardias para reemplazar a todos aquellos quienes habían trabajado antes en el día y aún vigilaban la fiesta. Quizá no le habían creído a Elene. Después de todo ¿Como sabría una chica de la servidumbre acerca de los planos de los wetboys?
Kylar dio un paso fuera de su carruaje y se congelo. El carruaje directamente en frente de él estaba abierto y un hombre delgado con un chicote estaba caminando fuera de él. Este era Hu Gibbet, todo en cuero color chocolate y seda como un lord, largo cabello rubio peinado y refulgente, sonriendo con la arrogancia de un hombre superior a aquellos que lo rodeaban. Kylar retrocedió dentro de su carruaje. Entonces era verdad. El contó hasta diez y entonces, temeroso de que su conductor se preguntará qué estaba haciendo y quizá llamará su atención el salió del carruaje. Él vio a Hu desaparecer dentro. Kylar lo siguió, mostrando la invitación nuevamente a los guardias en frente de las monstruosas puertas blancas de roble.
“¿Entonces como obtuviste el permiso de la vieja cabra?” preguntó el Príncipe Aleine.
Logan miró a su amigo al otro lado de la larga mesa altamente abrumado con cada exquisitez que los Jadwins pensaron que impresionarían a sus invitados. La mesa estaba cerca de una de las paredes del vasto y grandioso corredor de mármol blanco y roble blanco.
En contra del fondo monocromático, los nobles eran un bullicio de color. Algunos de las anarquistas más influyentes del reino, sacerdotes de cientos de dioses, mezclados en sus innumerables túnicas de colores. Una banda de trovadores en extravagantes capas y maquillaje peleando por atención con los lords y ladies subiendo y bajando.
Terah Graesin había aparecido en la última gran fiesta hace dos semanas en un escandaloso vestido rojo de noche de corte bajo con una abertura. Terah estaba de octava en línea para el trono, después del príncipe, las hijas de Gunder, Logan, y su padre el Duque Graesin, y ella adoraba la atención que su posición le daba. Su atrevimiento había desencadenado una nueva moda, por lo tanto esta semana todos los vestidos de noche o eran rojos o se atrevían a exponer mas pierna o pecho o ambos que la mayoría de las prostitutas. Eso estaba bien para Terah Graesin, quien era de alguna manera capaz de lucir elegante en lugar de barata. La mayoría de las mujeres no eran tan afortunadas.
“Hable con el contador esta maña”- dijo Logan cuando fue repentinamente silenciado por unos pechos que iban pasando. No, no solo unos pechos. Los pechos. Eran perfectos. No expuestos precipitadamente, pero perfectamente formados, flotaban pasándolo, sostenidas por una estrecha tela de araña de fabrica que se adhería regocijantemente a tales núbiles curvas.
Logan no había visto aún la cara de la mujer. Entonces, mientras pasaba caminado, las dulces curvas de bamboleantes caderas y unas delgadas y musculosas pantorrillas.
“¿Y?” pregunto el príncipe. El miró a Logan expectantemente, sosteniendo un plato con pequeñas muestras de cada exquisitez sobre la mesa. “¿Qué fue lo que dijo?”
Logan encaró enfurecido. Demasiado tiempo en las Estepas. Excepto que eso no era realmente cierto. Sus ojos parecían separados de su mente por completo, controlados directamente desde algún otro sitio. Se movió más allá de la línea, tratando de recordar que era lo que había estado diciendo, su plato aún vacio mientras rechazaba unas pocas golosinas de carne estofadas, flameadas o congeladas.
“El dijo- ah, ¡Mi favorita!” Logan comenzó a amontonar fresas sobre su plato, agarro un recipiente, y lo lleno con chocolate derretido.
“De alguna manera estoy seguro de que lo que sea que el contador Drake dijo no fue “ah, mi favorita,”” dijo el príncipe Aleine, arqueando una ceja.
“Si él dijo no, no tienes por qué estar avergonzado. Todos saben que el contador Drake es un poco anticuado. Su familia se mezcla con comunes.”
“El dijo si.”
“Como dije,” dijo el príncipe. “El es un poco anticuado.” El sonrió y Logan se corcajeo.
“¿Cuándo vas a declararte?”
“Mañana. Será mi cumpleaños. Entonces nadie podrá detenerme.”
“¿Sabe Serah?” pregunto el príncipe.
“Ella sospecha que podría hacerlo pronto, pero piensa que necesito algo más para consolidar mi casa y hablar con mis padres acerca de esto primero.”
“Bien.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Logan.
Habían alcanzado el final de la larga mesa. El príncipe se detuvo cerca de él.
“Quería darte un regalo de cumpleaños de mi parte. Sé que tienes sentimientos por Serah y yo respeto eso, pero Logan, eres el hijo de un duque. Mañana tú llegarás a ser uno de los hombres más poderosos del reino, detrás únicamente de otros duques y mi familia. Mi padre amaría que te casaras con Serah, y ambos sabemos por qué. Si te casas con ella, colocaras a tu familia atrás del trono por dos generaciones.”
“Su alteza,” Logan dijo, incomodo.
“No, es verdad. Mi padre te teme, Logan. Eres admirado, respetado y aún inspiras temor aquí. Y eso que has estado fuera la mitad de cada año esto no te ha alienado como esperaba mi padre. En vez de eso, esto te hizo un romántico. El héroe que ha peleado por nosotros en las fronteras, manteniendo a los Khalidoranios en la bahía. El rey te teme, pero yo no, Logan. Sus espías te ven y no pueden creer que eres lo que tú aparentas ser: un escolar, un guerrero, y un amigo leal al príncipe. Ellos son intrigosos, entonces, ellos ven intrigas. Yo veo un amigo. Ellos son los que destruirían a tu familia, Logan, o lo que signifique, y no van a decirme lo que están planeando- pero no voy a permitirlo. De hecho, haré todo lo que pueda para detenerlo.” El miro abajo, agarrando un poco de plátano frito fuera de un plato.
“Estoy aquí esta noche haciendo un favor para mi padre. De regreso, el prometió darme cualquier cosa que pida. Lo que sea que pida.”
“Ese algún favor,” dijo Logan.
El príncipe sacudió una mano. “El estúpido rey le dio la joya favorita de mi madre a su amante. Estoy aquí para recuperarla. Eso no importa. ¿Conoces a mi hermana?”
“Por supuesto.” Jenine estaba por aquí en algún lado. Ella era usualmente descrita como “Brillante”: muy bonita y muy quinceañera.
“Ella esta impactada contigo, Logan. Ha estado enamorada de tu por dos años. Habla de ti todo el tiempo.”
“Estas bromeando. Apenas he intercambiado dos palabras con ella.”
“Y que,” dijo el príncipe. “Ella es una gran niña. Es bonita y únicamente llegara a ser más bonita, y tiene la inteligencia de mi madre- se lo importante que es eso para ti, mi abusivo amigo.”
“No soy abusivo.” Dijo Logan.
“¿Ves? No sé si lo eres o no. Solo agarre la palabra más grande que conocía. Pero Jeni lo sabría.”
“¿Qué está diciendo, su alteza?”
“Jenine es tu regalo de cumpleaños, Logan. Si tú la quieres. Cásate con ella. Dame tu palabra.”
Logan estaba asombrado. “Es demasiado para un regalo de cumpleaños.”
“Tu familia será restaurada. Nuestros hijos crecerán juntos. Uno de tus nietos podría compartir el trono con uno de los míos. Has sido el mejor amigo que un hombre pudiera pedir, Logan, y amigos es algo que la mayoría de los príncipes no obtienen. Quiero hacerlo bien para ti. Serás feliz, lo prometo. Jenine esta volviéndose una mujer asombrosa. Pienso que ya lo has notado.” El príncipe asintió.
Logan entonces la vio, mirándolo a través de la habitación y se dio cuenta de que ya la había visto antes en la noche. O al menos a sus pechos.
Su rostro enfureció. El trato de invocar a las palabras, pero ellas lo abandonaron. Jenine de pie ahí a través del cuarto, con la elegancia de una mujer lejanamente mayor, al menos hasta que uno de sus amigos dijo algo y ella comenzó a reír tontamente.
El príncipe sonrió. “Di si, y tu puedes hacer todas las cosas que estabas imaginando hace un minuto. Legítimamente.”
“Yo, yo…” la quijada de Logan funcionando. “Yo estoy enamorado de Serah, su alteza. Gracias por su ofrecimiento pero-“
“¡Logan! Haznos a todos un favor. Di sí. Tus padres estarán encantados. Tu familia será salvada. Jenine estará extática.”
“Tú no le dijiste, ¿o sí?”
“Por supuesto que no. Pero piénsalo. Serah es grandiosa. Pero vamos a ser honestos, ella tiene cierto tipo de belleza, pero no es tan lista como te gustaría, y conoces los rumores que hay su alrededor-“
“Ella es lo opuesto a una mujer liberal, Aleine. No me ha más que besado.”
“Pero los rumores-“
“Los rumores son debido a gente que odia a su padre. La amo. Voy a casarme con ella.”
“Discúlpeme”, dijo una joven rubia. Ella se deslizó entre ellos y rozó al príncipe para alcanzar un rollo dulce. Ella estaba en un escandaloso rojo. La fricción entre su pecho y el príncipe casi presionaba sus pechos liberándolos de su vestido, el cual tenía algo mas como un cordón que como una escote. El príncipe lo noto, Logan lo vio. Pero entonces, como el usualmente hacía. Y también logan.
“Soy Viridiana,” dijo la chica, atrapando los ojos del príncipe mientras regresaban arriba.
“Lo siento, discúlpeme.” No había sido una disculpa. Mo había sido un accidente.
Viridiana se deslizo de regreso hacia la multitud, su danzante cuerpo llevándose los ojos del príncipe y sus pensamientos lejos de Logan.
“Bien, uh, piénsalo. Vamos a hablar mañana, antes de que preguntes,” dijo el príncipe, observando a Viridiana dirigirse al porche trasero. Ella miró sobre su hombre, y lo vio viéndola, sonrió.
El príncipe miró hacia su plato, altas pilas con un poco de cada golosina sobre la mesa. Entonces el miró a Logan, una pila alta de solo una cosa. “Esto, mi amigo,” dijo el príncipe, “es la diferencia entre nosotros. Si me disculpas, voy a ver un plato que simplemente debería probar.”
Logán parpadeo. Sus ojos cayeron sobre Jenine de nuevo, quien aún estaba mirándolo. Y parecía que sus amigos estaban animándola para ir a hablar con él.
Maldición. ¿Donde esta Serah?
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 6:03 pm

39
Traducido por Airi

Había guardias en cada escalón. No eran buenas noticias. Kylar se había hecho camino subrepticiamente a través de la fiesta, intentando lucir tan ordinario que nadie lo miraría dos veces, pero no era fácil. Especialmente hacerlo sin perder de vista a Hu, quien parecía hacer lo mismo. Si Hu lo veía, Kylar perdería la única ventaja que tenía.
Se dirigió al porche trasero. Normalmente, él lo hubiera evitado porque había parejas por todas partes. Si había una cosa garantizada para hacerte sentir solitario, era ver a otras personas besarse apasionadamente a la luz de la luna.
Ahora, sin embargo, Kylar estaba buscando un camino hacia el segundo piso. Había un balcón justo arriba del porche, y si él pudiera encontrar una ruta, podría subir con la suficiente rapidez para que nadie se entere. Por supuesto, una vez arriba, todavía tendría que encontrar la ka’kari, pero el apostada que estaba en la habitación de la duquesa. A la gente le gustaba mantener sus joyas favoritas cerca.
La pared no tenía enrejados. Tal vez podría saltar la barandilla y la bóveda lo suficientemente alto como para agarrar el borde del balcón, a unos buenos quince pies hacia arriba. Probablemente lo haría, pero debería lograrlo al primer intento. Si caía, nadie sería capaz de ignorar el ruido que haría al caer en los rosales.
Aun así, era mejor que quedarse aquí. Kylar respiró profundamente.
“¿Kylar?” Era la voz de una mujer. “Kylar, hola. ¿Qué haces aquí?”
Kylar se sintió culpable. “¡Serah! Hola.” Ella lucía como su hubiera estado arreglándose todo el día para la noche. Su vestido tenía un corte modesto, pero clásico, hermoso, y obviamente mucho más caro de lo que el Conde Drake podría permitirse. “Wow, Serah. Ese vestido…”
Ella sonrió y brilló, pero sólo por un momento. “La madre de Logan me lo dio.”
Él se volteó y asió la barandilla. A través del río, detrás de las altas paredes, las torres del castillo resplandecían a la luz de la luna, tan cercana e inalcanzable como la misma Serah.
Ella se puso a su lado. Dijo, “Sabes que Logan va a-“
“Lo sé.”
Puso su mano sobre la de él. Él se volteó y se miraron a los ojos. “Estoy tan confundida, Kylar. Quiero decirle que sí. Creo que lo amo. Pero también-“
La atrajo hacia sus brazos bruscamente, pasando un brazo alrededor de su espalda y una mano atrás de su cuello. La empujó hacia él y la besó. Por un momento, ella jadeó. Y luego lo estaba besando de vuelta.
En la distancia, como al otro lado del río, en algún lugar del castillo, oyó un portazo. Pero estaba tan lejos, seguramente no importaba. Entonces sintió a Serah ponerse rígida y retroceder.
Una manó palmeó el hombro de Kylar, no gentilmente.
“¡Qué rayos están haciendo!” Vociferó Logan, girando a Kylar.
Se asomaron cabezas de los rincones y el porche quedó en silencio. Kylar vio la cabeza el príncipe entre ellas.
“Algo que debí haber hecho hace mucho tiempo,” dijo Kylar. “¿Te molesta?”
“Oh mierda,” dijo el príncipe. Intentó desenredarse de la joven rubia que estaba envolviéndolo.
Kylar volteó lejos de Logan como para besar a Serah otra vez, pero Logan lo arrastró de vuelta. El puño de Kylar fue el primero y golpeó a Logan en la mandíbula. El gran hombre se tambaleó hacia atrás y parpadeó.
Serah retrocedió, horrorizada, pero ya había sido olvidada. Logan avanzó, sus manos alzadas como un boxeador. Kylar se dejó caer en una posición de combate sin armas, Viento A través de Aspen.
Logan entró y luchó como Kylar sabía que haría: honorablemente. Sus puñetazos eran arriba del cinturón. Golpes y ganchos de libros de texto. Era rápido, mucho más de lo que parecía, pero peleando en un estilo con tantas reglas, bien podría haber sido un lisiado. Kylar ondeó entre sus puñetazos, dejándolos de lado, cayendo lentamente.
Una multitud se reunió en momentos. Alguien gritó que había una pelea y la gente comenzó a salir.
Los guardias, lo suficientemente admirables, fueron los primeros en salir. Avanzaron para detenerlos.
“No,” dijo el príncipe. “Déjelos luchar.”
Los guardias se detuvieron. Kylar estaba tan sorprendido que no esquivó y el siguiente golpe lo dejó sin aliento. Se tambaleó hacia atrás mientras Logan se acercaba, su peso en los dedos de los pies, atrapando a Kylar contra la barandilla.
Kylar jadeó unas pocas respiraciones, bloqueando los golpes de su amigo con dificultad. Cuando su aire volvió, la rabia lo inundó. Bloqueó un golpe arriba, se agachó y dio cuatro golpes rápidos en las costillas de Logan, deslizándose fuera de la barandilla.
Logan se volvió y arrasó un vendaval en el aire con un gran círculo, avanzando al mismo tiempo. Kylar se dejó caer bajo la ráfaga y dio un golpe rápido con el pie a la pelvis de Logan. En vez de dar un paso, Logan se dio cuenta que su pie no estaba donde él le había dicho que estuviera. Cayó. Entonces, el puño de Kylar lo golpeó en la cara y se estrelló contra el suelo.
“No te levantes,” dijo Kylar.
Hubo un silencio aturdido en la multitud, seguido por murmullos. Ellos nunca habían visto nada como lo que Kylar estaba haciendo, pero aunque fuera muy efectivo, no era noble patear a un hombre mientras boxeaban. A Kylar no le importaba. Tenía que terminar esto inmediatamente.
Logan se levanto con sus manos y rodillas, luego en sus rodillas, obviamente a punto de ponerse de pie. Dios, era justo con en la arena. Logan no sabía cuando permanecer abajo. Kylar lo pateó al costado de la cabeza y cayó duro.
Serah se apresuró al lado de Logan. “Bueno, Serah, siempre quisiste que lucháramos. Parece que gané.” Kylar le sonrió triunfalmente. Los murmullos comenzaron inmediatamente, todos en desaprobación.
Serah lo abofeteó con un crujido que sacudió sus dientes. “No eres ni la mitad del hombre que es Logan.” Se arrodilló junto a Logan, y Kylar pudo ver que repentinamente él había cesado de ser parte de su mundo.
Estiró su túnica y manto y se abrió camino en la multitud. Las primeras filas retrocedieron, como si incluso tocarlo les avergonzara, pero mientras se abría camino, la gente aún empujaba hacia afuera, desesperados por ver la pelea que no sabían que ya había terminado. A unos metros de la puerta, el se convirtió en otro noble entre la muchedumbre. Siguió un muro a la escalera de servicio, que ahora estaba sin vigilancia, y subió las escaleras.
Bueno, eso no fue exactamente un éxito clamoroso. Le había costado su reputación y muy posiblemente había revelado su presencia a Hu Gibbet. Pero logró subir, y por ahora, eso era todo lo que importaba. Podría preocuparse por las consecuencias mañana. El resto del trabajo sería más fácil. Tenía que serlo, ¿no?
Hu Gibbet había estado tentado en subir las escaleras tan pronto como los guardias los abandonaron para detener una pelea de nobles tontos. Las escaleras sin guardia eran una tentación, pero él confiaba en sus habilidades. Además, su plan aun funcionaría, y le daría información que no conseguiría si subía ahora.
Lady Jadwin estaba parada cerca de las puertas del porche, perturbada o fingiendo estarlo. Que el rey la eligiera como amante era uno de esos pequeños misterios de la vida. Con seguridad, había mujeres más atractivas que dormirían con un rey, incluso este rey. Lady Jadwin era la prueba viviente de los peligros de la endogamia. Era una mujer alta con cara de caballo, lo suficientemente grande y vieja como para no pertenecer al vestido que usaba esta noche, y conocida por ser sexualmente voraz por todos los hombres del reino – excepto su esposo.
Él pensó que ella actuaba. Lady Jadwin era una mujer apasionada, pero generalmente imperturbable. Probablemente, ésta era su excusa para subir por las escaleras.
Ahí. Ella le habló brevemente a uno de sus guardias, luego se devolvió a disculparse con los invitados del exterior, la mayoría de ellos decepcionados por haberse perdido la diversión.
El guardia, teniendo la sutileza de la mayoría de los guardias, caminó directamente hacia el guardia que reanudaba su tarea en la escalera de servicio. Se inclinó hacia él y susurró una orden. El hombre asintió. Mientras tanto, la duquesa esperaba a que el príncipe entrara por la puerta. Le dijo algunas palabras, luego empezó a fingir más angustia mientras él se desasía de una joven rubia que colgaba de su brazo.
Después de unos pocos segundos, la duquesa se excusó, le dijo a su esposo que no se sentía bien, rechazó lo que debió haber sido una oferta de enviar a alguien con ella, y subió las escaleras ella sola. “Disfruta la fiesta, querido,” había dicho, o algo así.
El príncipe era más prudente, pero no difícil de seguir. Se dirigió a las carnes dulces, conversó cortésmente con unas señoritas, se excusó y caminó al baño, el cual estaba al final del pasillo de la escalera de servicio. Emergió de la oscuridad un minuto después, miró rápidamente para saber si alguien lo miraba, y pasó junto al guardia, quién fingió no verlo.
Hu siguió con dificultad al príncipe, envolviéndose en sombras. El guardia estaba tan ocupado que no vio al príncipe, el ejecutor podría haberlo alcanzado, incluso sin ellos.
La escalera de servicio se abría en el magnífico pasillo por las cámaras del duque. El piso también era de mármol blanco, con el centro de la sala cubierta por una alfombra roja a todo su largo, desde esta ala a la opuesta, donde estaban las cámaras de la duquesa. Las luces eran tenues, como una orden para los invitados que podrían haber estado en fiestas pasadas, en las cuales los dos pisos estaban disponibles para los invitados.
Kylar no tenía idea de cuánto tiempo tenía para conseguir la Esfera de Bordes, pero estaba seguro de que mientras más rápido, mejor. Se le ocurrió que no era la única persona que podría haber aprovechado la oportunidad de la escalera que sin vigilancia. Hu Gibbet podría ya estar arriba.
La única ventaja que tenía Kylar –o él esperaba eso- era que Hu probablemente no venía sólo para llevarse algo. Probablemente venía a matar a alguien. Si ese hubiera sido el objetivo de Kylar, la manera más fácil sería esperar a que la duquesa le diera la ka’kari al agente del rey, quienquiera que sea, y luego matarlos a ambos. Así, Hu podría satisfacer su sed de sangre y mataría a las dos personas que sabían con seguridad que había pasado. El rey no sabría si la joya había sido robada o no, y no habría forma de preguntar públicamente sin reconocer que Lady Jadwin era su amante.
Si esa conjetura era correcta, Kylar tenía tiempo hasta que Lady Jadwin subiera a conseguir la Esfera de Bordes. Podría ser en una hora o en dos minutos.
A mitad de camino del corredor, un guardia caminaba hacia él. Kylar retrocedió a una esquina, donde las sombras eran más profundas. Pero entonces el guardia se volteó y bajó la gran escalera. Esa era su oportunidad. Avanzó rápidamente, sin procurar ser sigiloso. Su pecho estaba apretado mientras caminaba a la zona del pasillo que estaba bien iluminada. La parte superior de la escalera estaba llena de luz, pero con seis pasos, los ojos fijos hacia adelante, lo cruzó.
El corredor estaba lleno de esculturas inquietantes y magníficas pinturas. A menos que Kylar se equivocara, el duque tenía algo de artista. Las brillantes y diversas pinturas fueron obviamente elegidas por un hombre con un buen ojo y una gran billetera. Aunque similarmente llamativas, las esculturas eran, sin error, producto de una visión.
Figuras adoloridas parecían rasgarse a ellos mismos de la roca. Una mujer miraba sobre su hombro con horror en cada rasgo. Un hombre estaba furioso por la nube de mármol negro que envolvía sus manos. Una mujer desnuda yacía eróticamente en la nube que la devoraba, extasiada.
Incluso en la prisa que tenía Kylar, la escultura lo detuvo en seco. Era hermosa. Devastadora. Mezclaba sensualidad con algo inquietante que Kylar no pudo identificar. Y era inconfundiblemente Elene.
Asique así es como es. Kylar sintió como si algo rasgara el revestimiento de su estómago. Se sentía vacío, en carne viva. Por supuesto que ella dormía con él. Él es un duque, ella una sirvienta, y es difícil decir que no. Incluso si quería. Tal vez no quería. Pasa todo el tiempo.
Miró la estatua de cerca, mirando superficialmente las flexibles extremidades, la cintura angosta, y los pechos altos – y encontró lo que buscaba. Aunque le había dado una nariz perfecta, con el más ligero de los arañazos, el duque había insinuado las cicatrices en su rostro. Asique el hombre no sólo las veía como imperfecciones. Le interesaba el misterio debajo de ellas.
Este no es el tiempo para apreciar arte, maldición. Con un nudo en la garganta, Kylar corrió por el pasillo en la punta de sus pies. Cogió la bolsa de su espalda y había sacado sus ganzúas cuando alcanzó la puerta. No había ni luz ni sonido en la habitación, asique forzó la cerradura rápidamente. Kylar entró y cerró la puerta. Si Hu venía, tendría tres segundos de advertencia antes de que el ejecutor entrara.
Kylar sacó la daga que había atado en la parte baja de su espalda. La espada medía un pie, y él preferiría algo diez veces su tamaño si tuviera que luchar con Hu, pero era lo mejor que había sido capaz de sacar a escondidas.
Cubrió la habitación rápidamente. La mayoría de la gente, consciente de las dificultades ya presentes en la vida de un ladrón, eran lo suficientemente amables para ocupar los mismos lugares para esconder cosas. Kylar revisó el colchón, atrás de las pinturas, incluso el suelo bajo la cómoda y las sillas por si había trampillas. Nada. Revisó los cajones del escritorio por si había fondo doble. Todavía nada.
La mayoría de la gente que escondía objetos valiosos quería verificarlos sin mucho problema, asique Kylar ni se acercó al enorme armario. A menos que para la Duquesa Jadwin fuera cómodo dejarle a mano su más preciada posesión a un sirviente, la Esfera estaría en un lugar de fácil acceso.
No ayudaba que la duquesa parecía ser del tipo coleccionista. Había chucherías en todas partes. Y flores, probablemente traídas del regreso de duque, brotaban en cada superficie plana en la habitación, oscureciendo la vista de Kylar.
Asique el duque le trajo algunas flores a su esposa. Y, a juzgar por el olor almizcleño y la cubierta arrugada de la cama, fueron bienvenidas con entusiasmo.
Entonces, uno de los jarrones llamó la atención de Kylar. Estaba adornado con jade tallado, pero más importante, tenía base cuadrada. Kylar lo recogió del escritorio. Rosas, lirios y otras flores se extendieron en todas direcciones. Ignorándolas, lo llevó a la repisa de la chimenea y sacó un joyero de madera dura. Había una pequeña hendidura en la piedra de la repisa. Una hendidura cuadrada. Kylar sintió una oleada de esperanza.
El profeta tenía razón.
La base encajaba en la hendidura y Kylar lo giró; hubo un clic sordo. Kylar empujó todas las chucherías de la repisa y las puso en el piso. En las bisagras ocultas, toda la repisa de abrió.
Ignorando los documentos y los lingotes de oro, Kylar tomó el joyero. Eran grande, lo suficiente como para guardar la Esfera de Borde. Kylar lo abrió.
Vacío.
Apretando sus dientes, Kylar puso de nuevo la caja y cerró la repisa de la chimenea. Ahí estaba su lección de la profecía. “Un jarrón cuadrado de dará esperanza,” había dicho Dorian. No había dicho que resultaría ser una esperanza falsa. ¡Maldición! Kylar se detuvo el tiempo suficiente introducir una aguja en una trampa pequeña, por si acaso Hu venía aquí en vez de seguir a la duquesa.
Mientras volvía a poner las chucherías y colocaba el jarrón en el escritorio, Kylar intentó pensar. ¿Dónde podría estar? Todo lo que podía haber salido mal esta noche, lo hizo. El único punto de luz era que no había visto a Elene.
¡Elene! El peso en su estómago le dijo a Kylar que sabía exactamente dónde estaba el ka’kari.





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Dom Jul 31, 2011 6:05 pm

40
Traducido por Airi

El príncipe sintió manos que lo agarraban tan pronto como dio un paso en la escalera. Un instante después, Lady Jadwin presionaba cálidos labios contra su boca. Ella le insistió de nuevo mientras se él retiraba hasta que tropezó con la puerta de las cámaras del duque.
Trató de detenerla, pero ella lo alcanzó y empujó el pestillo. Él casi se cayó cuando la puerta se abrió detrás de él. Ella cerró la puerta y la bloqueó.
“Mi señora,” dijo él. “Detente. Por favor.”
“Oh, sí, me detendré,” ella dijo. “Cuando me plazca. O debería decir, ¿después de que me tú me complazcas?”
“Te dije, terminamos. Si mi padre descubre-”
“Oh, al diablo con tu padre. Es torpe tanto dentro como fuera de la cama. Nunca lo sabrá.”
“Tu esposo está en el piso de abajo – de cualquier forma, no importa, Trudana. Sabes para qué estoy aquí.”
“Tu padre quiere recuperar su esfera, y no puede venir a conseguirla el mismo,” ella dijo. Puso su mano en la parte delantera de sus pantalones.
“Sabes que él no podía venir a verte aquí,” dijo el príncipe. “Sería una bofetada en la cara de mi madre.”
“Él me la dio. Era un regalo.”
“Es mágica. Mi padre pensó que era sólo una piedra, pero Khalidor la exigió. ¿Por qué harían eso si no fuera – ¡no!” golpeó su mano cuando ella tiró los cordones para abrir su pantalón.
“Sé que te gusta” dijo la duquesa.
“Me gusta. Pero terminamos. Fue un error, y nunca volverá a pasar. Además, Logan me espera abajo. Le dije lo que estaba haciendo.” La mentira salió fácil. Cualquier cosa para alejarse de esta mujer. Lo peor era cuanto la había disfrutado. La mujer podía ser fea, pero tenía más habilidades que casi todas las mujeres con las que se había acostado. Aun así, despertarse y que ella fuera la primera cosa que veía era más de lo que quería pensar.
“Logan es tu amigo,” ella dijo. “Entenderá.”
“Es un gran amigo,” dijo el príncipe. “Pero ve las cosas en blanco y negro. ¿Sabes qué tan incómodo estaba conmigo dejándolo abajo mientras yo subía las escaleras con la amante de mi padre? Necesito que consigas la gema. Ahora.” A veces, solo podía agradecerles a los dioses que Logan fuera un pedante conocido.
“Bien,” ella dijo con mal humor.
“¿Dónde está? Tu esposo puede venir en cualquier minuto.”
“Mi esposo llegó a casa hoy.”
“¿Y?”
“Y donde sea que esté, el cerdo es leal, asique está prácticamente ardiendo de pasión cuando llega de una cesión diplomática. Se está recuperando en el piso de abajo. El pobrecito, creo que lo dejé exhausto.” Rió, y era un sonido áspero, calloso. “Me imaginé que eras tú –”Con lo que ella imaginaba era una mirada seductiva, se encogió de hombros y la parte delantera de su vestido cayó abierto. Se frotó contra su cuerpo y tiró de los cordones de sus pantalones de nuevo.
“Trudana, por favor. Por favor, guárdate esto. ¿Dónde está?” Ni siquiera miró su cuerpo, y él podía decir que esto la enfurecía.
“Como estaba diciendo,” dijo finalmente, “sabía que estarías aquí esta noche, asique le di la esfera a mi doncella. Ella está sólo a dos puertas. ¿Satisfecho?” Se subió el vestido y caminó a su vestidor. Se miró en el espejo.
El príncipe se volteó sin decir nada. Había pensado que sería fácil, que haría que su padre le debiera un gran favor sin hacer prácticamente nada. Ahora vio que Trudana Jadwin iba a ser un enemigo de por vida. Nunca más, se prometió a sí mismo. No volveré a dormir con una mujer casada nunca más.
Ni si quiera prestó atención al sonido de un cajón siendo abierto. Ni si quiera quería mirar a Trudana. Ni si quiera se iba a quedar el tiempo suficiente para atar sus pantalones. Un segundo era mucho.
Su mano estaba en el picaporte cuando la escuchó arrastrar sus pies. Luego, algo caliente lanceó su espalda. Se sintió como la picadura de una avispa. Luego el cuerpo de Trudana chocó con el suyo, y sintió el aguijón hundirse más. Su cabeza golpeó la puerta frente a él, y sintió el aguijón de nuevo.
No era un aguijón. Era muy profundo. Jadeó cuando un rugido llenó sus oídos. Había algo mal con uno de sus pulmones. No estaba respirando bien. Las puñaladas continuaron y el rugido disminuía. El mundo tomó una claridad sorprendente.
Estaba siendo apuñalado hasta la muerte. Por una mujer. Era embarazoso, realmente. Él era el príncipe. Era uno de los mejores espadachines en el reino, y esta vieja con los pechos caídos y desiguales lo estaba matando.
Ella respiraba, prácticamente jadeaba en su oído, de la misma forma que lo había hecho cuando hacían en amor. Y estaba hablando, llorando como si cada puñalada la hiriera. Perra autocompasiva. “Lo siento, oh, oh, lo siento. No sabes cómo es él. Tengo que tengo que tengo que.”
El apuñalamiento continuó, y esto lo irritó. Ya estaba muriendo, sus pulmones llenos de sangre. Tosiendo, intentó limpiarlos, con lo que logró esparcir la sangre en la puerta, pero sus pulmones eran picadillo y la sangre sólo regresaba en los jadeos.
Se desplomó, golpeó sus rodillas en la puerta, y ella finalmente se detuvo. Su visión se hacía negra, y su cara se desplomó en la puerta.
La última cosa que vio, a través de la cerradura, fue un ojo viéndolo morir sin emoción.

Encontró la puerta sin problemas. Estaba cerrada, pero la forzó en segundos. Que esté dormida. Por favor.
Abriendo la puerta de la sala de hacinamiento con facilidad, Kylar se encontró mirando un cuchillo carnicero de gran tamaño. Estaba siendo sostenido por Elene. Estaba muy despierta.
En la oscuridad, Elene obviamente no lo reconoció. Se veía dividida entre gritar o acuchillarlo. Sus ojos se detuvieron en la espada que él tenía en su mano. Ella decidió hacer ambos.
Golpeando su mano con la parte plata de su daga, Kylar lanzó el cuchillo lejos de su alcance. Eludió una mano que quería agarrarlo y se puso detrás de ella en un momento, llevando una mano sobre su boca.
“Soy yo. ¡Soy yo!” él dijo mientras se retorcía para esquivar sus codos. No podía tener una mano sobre su boca y sujetar ambos brazos y detener las patadas que apuntaban a su ingle. “¡Quédate tranquila o tu amante muere!”
Cuando pareció que recuperada su cordura, Kylar finalmente dejó ir a Elene. “¡Lo sabía!” dijo ella, furiosa pero silenciosamente. “Sabía que no podía confiar en ti. Sabía que ibas a ser tu.”
“Quise decir que tu amante morirá porque tu ruido traerá al ejecutor aquí.”
Silencio, luego, “Oh.”
“Sí.” En la tenue luz de la luna, no podía estar seguro, pero Kylar pensó que la vio sonrojarse.
“Podrías haber golpeado,” dijo ella.
“Lo siento. Viejo hábito.”
Repentinamente torpe, ella recogió el cuchillo carnicero de la cama y lo puso bajo su almohada. Viendo su camisón, que era decepcionantemente casto, pareció avergonzarse. Cogió una bata y le dio la espalda mientras se lo ponía.
“Relájate,” dijo Kylar cuando ella se volteó para mirarlo. “Es un poco tarde para la modestia. Vi tu estatua. Te ves bien desnuda.” ¿Por qué había torcido ese último trozo para hacerla sonar como una puta? Incluso si ella dormía con el duque, ¿qué opción tenía? Era una sirvienta en la casa del hombre. No era justo, pero Kylar aun se sentía traicionado.
Elene se dobló como si le hubiera pegado en el estómago.
“Le rogué que no lo mostrara,” dijo Elene. “Pero ella estaba tan orgullosa. Dijo que yo debería estar orgullosa también.”
“¿Ella?”
“La duquesa,” dijo Elene.
“¿La duquesa?” repitió Kylar estúpidamente. El duque no. ¿El duque no?
Se sentía a la vez vastamente aliviado y más confundido que nunca. ¿Por qué debería sentirse aliviado?
“¿Creías que había modelado desnuda para el duque?” ella preguntó. “Qué crees, ¿Qué soy su amante?” Sus ojos de agrandaron cuando vio la expresión en su rostro.
“Bueno…” Kylar sentía que la había acusado injustamente, luego se sintió furioso porque lo estaba haciendo sentir avergonzado por haber llegado a una conclusión perfectamente buena, luego se sintió furioso porque estaba desperdiciando tiempo hablando con una chica cuando un ejecutor estaba, probablemente, esperando en el salón. Esto es furia. “Eso sucede,” dijo a la defensiva.
¿Por qué estoy haciendo esto?
Por la misma razón que la he visto desde lejos. Porque estoy intoxicado por ella.
“No conmigo,” dijo Elene.
“Quieres decir que eres…” intentaba sonar sarcástico, pero se detuvo. ¿Por qué intentaba sonar sarcástico?
“¿Virgen? Sí,” dijo ella, sin vergüenza. “¿Y tú?”
Kylar apretó su mandíbula. “Yo – mira, hay un asesino aquí.”
Elene parecía a punto de comentar que Kylar había evitado su pregunta, luego su mirada se oscureció mientras la alegría se desvanecía. “Dos,” dijo tranquilamente.
“¿Qué?”
“Dos asesinos.”
Se refería a él. Kylar asintió, de nuevo sintiendo un nudo en su garganta, y de repente estaba avergonzado de lo que era. “Sí, dos. Vi a Hu entrar, Elene. ¿La esfera está a salvo?”
El miraba sus ojos. Como esperaba, se dirigieron hacia donde la escondía: el fondo de su armario.
“Sí,” dijo ella. “Está…” su voz murió. “Lo vas a robar.”
“Lo siento,” dijo Kylar.
“Y ahora sabes donde lo escondí.”
Era ingenua, pero no estúpida. “Sí.”
Había ira en sus ojos. “¿Siquiera hay un asesino, o todo era mentira?”
“Hay uno. Te doy mi palabra,” dijo Kylar, mirando a otro lado.
“Por todo lo que vale la pena.”
Ouch. “Lo siento, Elene, pero tengo que hacerlo.”
“¿Por qué?”
“Es difícil de explicar,” dijo él.
“Estuve avergonzada todo el día por todo lo que te había escrito. Estuve todo el día sintiéndome terrible por todo lo que me has dado. Ni siquiera les dije a los guardias que venías porque creí – creí… Eres un pedazo real de trabajo, Kylar,” dijo ella. “Supongo que Azoth realmente murió.”
Así no. Así no.
“Realmente tengo que llevármelo,” dijo él.
“No puedo permitírtelo,” dijo ella.
“Elene, si te quedas aquí, creerán que me ayudaste. Si Hu no te mata, los Jadwin lo harán. Te podrían lanzar en el Maw. Elene, ven conmigo. No podría vivir si te hicieran eso.”
“Te las arreglarás. Sólo toma un nombre nuevo. Lanza dinero a lo que te haga sentir culpable.”
“¡Te matarán!”
“No voy a devolver la bondad con maldad.”
Se acababa el tiempo. Debía salir de aquí.
Kylar exhaló. Todo estaba yendo de la peor manera posible esta noche. “Entonces siento esto,” dijo él, “pero es para salvarte.”
“¿Qué cosa?” preguntó ella.
Kylar le dio un puñetazo, dos veces. Una en la boca, lo suficientemente fuerte como para que sangrara. Y uno en sus hermosos, penetrantes ojos, con la fuerza suficiente para que se ennegrezcan y cierren, así no verían lo que él hizo. Como se tambaleó hacia atrás, él giró alrededor de ella y apretó su cuello. Ella luchó en vano contra su agarre, sin duda pensando que la estaba matando. Pero se limitó a la sujetarla y clavó una aguja en su cuello. En cuestión de segundos, ella estaba inconsciente.
Nunca me perdonará por esto. Nunca me perdonaré por esto. Kylar la recostó en el suelo y sacó un cuchillo. Cortó su mano y dejó caer sangre en la cara de Elene para que pareciera que había sido golpeada. Era asqueroso, y el contraste de su belleza con la fealdad de lo que estaba haciendo lo volvió inusualmente aprensivo, pero tenía que hacerlo. Ella debía lucir como una víctima. Verla ahí, inconsciente, fue como comer su propio pedazo de su amargo negocio. La amargura de su negocio era la verdad de su negocio. Incluso ahí, cuando no había matado, cuando no tenía que bañarse en el olor de la muerte, Kylar había cerrado sus ojos y visto la verdad de él mismo, ennegrecido la luz que iluminaba la oscuridad en él, había ensangrentado y cegado los ojos que lo perforaban. ¿Quién dijo que no había poetas en el amargo negocio?
Finalmente, Kylar dispuso las extremidades de Elene en un adecuado patrón sin gracia.
El plateado ka’kari estaba escondido en una pantufla en el fondo del armario. Kylar lo alzó para examinarlo a la luz de la luna. Era una espera plata y metálica, completamente sin rasgos. La verdad, era decepcionante. Kylar nunca había visto algo como eso, pero había esperado que el ka’kari fuera algo espectacular. Metió la pelota en una bolsa y se trasladó a la puerta. Hasta ahora, todo bien. Bueno, en realidad, esta noche había sido casi un desastre total. Pero salir debería ser relativamente fácil. Si no se podía escabullir del guardia en el fondo de la escalera de servicios, podría ir directo hacia el hombre y fingir que había estado buscando el baño y necesitado ir con tanta urgencia que había ido al primer baño disponible. El guardia le advertiría que el piso de arriba estaba fuera de los límites, Kylar diría que deberían tener guardias arriba si no querían que nadie subiera, el guardia se disgustaría, y Kylar iría a casa. No era a prueba de tontos, pero esta noche Kylar hubiera desconfiado de cualquier cosa a prueba de tontos.
Viendo a través de la cerradura, observó el pasillo y escuchó por treinta segundos. No había nada ahí fuera.
En el momento en que abrió la puerta, alguien pateó el otro lado con más que fuerza mortal. La puerta se abrió hacia él, golpeando su rostro, luego su hombro. Lo lanzó de regreso a la habitación.
Casi se mantuvo de pie, pero mientras se caía hacia atrás, tropezó con el cuerpo inconsciente de Elene y cayó. Se deslizó a través del piso de piedra hasta que su cabeza colisionó con la pared.
Apenas consciente, puntos negros explotando frente a sus ojos, Kylar debió haber sacado el par de dagas por puro instinto porque sus manos protestaban por el dolor cuando las soltó.
“¿Chico?”
Kylar tuvo que parpadear varias veces antes de poder ver de nuevo. Cuando su visión fue más clara, la primera cosa que vio fue la punta de un cuchillo a una pulgada de su ojo. Miró hacia arriba, al brazo de gris y al cuerpo encapuchado.
Mareado, Kylar se preguntó por qué no estaba muerto. Pero incluso antes de que Hu se sacara la capucha, Kylar sabía.
Mamá K los había traicionado. Lo había enviado a matar al hombre equivocado.
“¿Maestro Blint?” él pregunto.






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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Lorenzana el Lun Ago 01, 2011 2:41 am

Wow ahora si Pamee me he quedado pasmada, tnks por todos los caps

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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Mirk el Lun Ago 01, 2011 8:48 pm

Gracias por los capissss!!!!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por oscuridad el Mar Ago 09, 2011 9:55 pm

muchas gracias por los capis
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por reynisss el Lun Sep 26, 2011 4:19 am

OMG super maraton de capis muchas gracias!!! pero me quede en suspensooo quiero saber que pasara!! para cuando el siguiente?
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por vane-azulita el Lun Abr 23, 2012 6:41 pm

Por favor cuando subes más capis... ya quiero saber que pasara xD O.O

DE LOS MEJORES LIBROS QUE HE LEIDO xD *w*
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pamee el Lun Abr 23, 2012 6:42 pm

Ya no subiré más porque el libro ya está circulando por la red, la trilogía completa. Sacaré este pero con muuucha calma y solo para valorar el trabajo de los traductores





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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por vane-azulita el Miér Abr 25, 2012 8:18 pm

Oooh, que lastima, yo no he podido encontrarlos y me encantan xD
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por ILEA40 el Miér Dic 05, 2012 10:29 am

Muchas gracias por los capítulos ,me gusta este libro
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Pittacus lore el Lun Dic 24, 2012 9:19 pm

que lastima pero sigue asi pamme
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Azoth el Dom Ene 06, 2013 4:13 pm

el que necesite los libros me puede contactar por interno y se los hago llegar, la trilogia completa
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Yukichan101 el Jue Mayo 16, 2013 3:02 pm

Gracias por el capitulo esta muy bien
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Rafael Mora el Dom Sep 15, 2013 11:27 pm

Gracias por el aporte estaba esperando este libro! Saludes
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por jerikap el Miér Nov 06, 2013 10:17 pm

Amo este libro!!! y si hay versión de ustedes claro que la leere, ya me lei la mayoria de los capis jojojo, muchas gracias por la gran traducción chicos *w*
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por jerikap el Vie Dic 13, 2013 5:38 pm

Que lastima!! me encantan los libros que traducen y una version de ustedes de esta serie la esperaba con ganas, pero aun asi Muchas gracias Pamee, tu trabajo es genial al igual que el del staff   
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por naiu.fray el Jue Dic 26, 2013 1:56 am

gracias!!
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Isenhart el Lun Mar 10, 2014 10:39 am

Me leí ya los los libros realmente fantásticos, ahora me leeré la traducción de aqui
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por iliam el Mar Jun 06, 2017 10:50 pm

Gracias  X los libros
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Kerha el Mar Jun 20, 2017 11:46 pm

Gracias
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por ninoska_18 el Sáb Jun 09, 2018 6:27 pm

☺️☺️☺️
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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

Mensaje por Azhreik el Sáb Ago 18, 2018 1:15 am

Esta trilogía ya fue publicada en español. Por respeto a los traductores que colaboraron este tema sigue abierto, pero ya no se completará. Pasa al Limbo.



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Re: El camino de las Sombras - Trilogía El Ángel de la Noche

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