Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Paloma el Mar Mar 19, 2013 2:35 pm

Muchas gracias, una duda, quien es el protagonista masculino
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Mar Mar 19, 2013 11:55 pm

Paciencia más adelante sabrás :)





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Paloma el Miér Mar 20, 2013 12:27 pm

Ajajajaja, me encanta
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por romantic el Miér Mar 20, 2013 12:49 pm

gracias
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Miér Mar 20, 2013 6:42 pm

Para mañana o el sábado ya tendrán nuevo cap ;) lo siento los exámenes en la uni son un :|





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por nely el Miér Mar 20, 2013 8:23 pm

muchas gracias por el trabajo que esta haciendo
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por je_tatica el Jue Mar 21, 2013 4:17 pm

Y a leer se dijo :)
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Vie Mar 22, 2013 1:19 pm

Capitulo Cinco

Traducido por Mayra Alfaro
Corregido por Caliope Cullen

Matthias reconoció el momento en que ya no estaba solo: la luz a su alrededor se intensificó, lo que significaba que se había abierto una puerta y eso no pasaba solo porque si.
En un reflejo se cerró su mano derecha como si estuviera sujetando un arma. Pero eso fue todo lo que pudo hacer. Tenía el cuerpo inmovilizado por el dolor, como si estuviera encadenado a lo que fuera en lo que estuviera acostado—una cama. Estaba en una cama… y el pitido que se escuchaba le dijo de qué tipo. Un hospital. Estaba todavía en el hospital.
¿Acaso nunca iba a poder superar—?
Sus procesos de razonamiento se detuvieron en ese punto.
No había nada más que un hoyo negro.
No tenía idea de qué lo había llevado hasta allí. No había ni una pista de porque estaba tan lastimado. No… Jesús, sabía que se llamaba Matthias y eso era todo.
Presa del pánico abrió completamente los ojos—
Había una mujer horrorizada parada a un lado de su cama, tenía las manos en la cara con una expresión en shock. Uno de sus ojos estaba magullado y traía una venda en la frente. Tenía el cabello oscuro echado hacia atrás. Lindos ojos. Alta… era alta—
De hecho, sus ojos eran hermosos.
—Lo siento mucho. —dijo ella con la voz quebrada.
¿He? —Por… —Su voz salió áspera, tenía la garganta en carne viva. Y uno de sus ojos no funcionaba bien—
No, la cosa no funcionaba en lo absoluto. Había perdido la mitad de la visión hace algún tiempo. Eso fue justo cuando era…
Frunció el ceño mientras sus pensamientos se iban por la borda de nuevo.
—Te atropellé con mi auto. Lo siento mucho, no te vi venir. Estaba muy oscuro y te atravesaste antes de que pudiera detenerme.
Trató de tomarla de la mano, encima del dolor y la confusión sintió una necesidad abrumadora de consolarla. —No es tu culpa. No… no llores. Ven…
En algún nivel, no podía creer que alguien llorara por él, ni ahora ni nunca. No era el tipo de hombre que inspirara tales reacciones.
No, él no. Sin embargo, por qué era esto, tampoco lo sabía…
La mujer se acercó un poco, y con su ojo bueno pudo observar como extendía su mano, suave y cálida… hasta deslizarla contra su palma.
El contacto entibió todo su cuerpo, como si se hubiera sumergido dentro de una tina.
Que gracioso, no se había dado cuenta de que tuviera frío hasta que ella lo tocó.
—Estoy apretándote, —le dijo con voz rasposa—. En caso de que no te hubieras dado cuenta.
Ella fue discreta y no hizo ningún comentario sobre el hecho de que claramente no se había percatado de que estuviera devolviéndole el contacto. Pero lo estaba haciendo. Y mientras se tomaban de las manos, por algún motivo quería señalar que no siempre había estado roto. Una vez, no hace mucho tiempo, había sido capaz de sentirse orgulloso, llegar lejos, superarse. Ahora era un colchón con latido cardiaco.
Aunque no porque ella lo hubiera atropellado. No, tenía tiempo roto.
¿Acaso estaba recuperando la memoria?
—Lo siento muchísimo, —dijo ella de nuevo.
—Así es como tú… —señaló su propia cara, pero el movimiento sólo hizo que ella lo observara, y su gesto de dolor sugería que le era difícil ver lo mal que se veía—. Tú también estás herida.
—Oh, estoy bien. ¿Ya vino la policía a hablar contigo?
—Acabo de despertarme. No lo sé.
Se soltó de su mano para rebuscar dentro de una bolsa del tamaño de un pequeño morral. —Toma, es mi tarjeta. Hablé con ellos mientras me atendían y les dije que aceptaba toda la responsabilidad.
Le enseñó la cosa para que pudiera verla, pero no pudo enfocarla.
Además de que no quería ver otra cosa que no fueran sus ojos.
—¿Cómo te llamas?
—Mels Carmichael. Bueno, Melissa. —Se tocó su pecho—. Pero me gusta más Mels.
Mientras ella dejaba la tarjeta en la pequeña mesa de servicio, frunció el ceño, aunque eso hiciera que le punzara la cabeza—. ¿Cómo fue que te lastimaste?
—Llámame si necesitas algo. No tengo mucho dinero pero…
—No llevabas puesto el cinturón de seguridad, ¿verdad?
La mujer miró alrededor como si ya hubiera escuchado eso antes por parte de la policía. —Ah…
—Deberías usar el cinturón de seguridad…
Abrieron la puerta y la enfermera que entró era toda eficiencia, como si el lugar le perteneciera.
—Ya estoy aquí, —anunció, mientras revisaba los monitores detrás de la cama—. Escuché la alarma.
A primera vista tenía unos pechos enormes. Pequeña cintura. Morena, de cabello largo, grueso como una colcha y brillante como porcelana.
Y aun así se le enchinó el cuero. Hasta el punto de intentar sentarse para poder salir pitando de…
—Shhh… tranquilo. —Mientras la enfermera sonreía, empujaba a Mels Carmichael hacia afuera—. Estoy aquí para ayudar.
Ojos negros. Ojos negros que le recordaban algo, algún lugar—una prisión dónde estabas rodeado de oscuridad, incapaz de liberarse—
La enfermera se inclinó hacia él, acercándose. —Voy a encargarme de ti.
—No, —dijo él con firmeza—. No, no lo harás…
—Oh sí, lo haré.
Las advertencias saltaron alrededor de los límites de su conciencia, cosas que no podía comprender completamente enviando alarmas como señales de humo antes de que explotaran las bombas. No llegó a ninguna conclusión específica. Sus recuerdos eran como bunkers camuflados en un paisaje visto con lentes de visión nocturna; sabía que su enemigo se había protegido, pero maldito fuese si pudiera verlos con detalle.
—Si no le importa, —dijo su enfermera a Mels—, necesito atender a mi paciente.
—Oh, sí. Por supuesto. Solo me… sí, me iré. —Mels se inclinó sobre la otra mujer para mirarlo—. Supongo que… hablamos luego.
Matthias tuvo que mirar sobre la enfermera también, flexionando el abdomen mientras cambiaba de postura…
La enfermera le bloqueó la vista. —Cierre la puerta detrás de usted si es tan amable. Gracias. —Se quedaron solos. La enfermera le sonrió y apoyando la cadera se recargó en la orilla de la cama—. Que tal si te aseamos.
No era una pregunta. Y hombre, repentinamente se sintió desnudo—y no de forma agradable.
—No estoy sucio.
—Sí, lo estás. —Ella puso su mano en su antebrazo, justo donde estaba la intravenosa—. Estás asqueroso.
De la nada, empezó a sentir fuerza dentro de él, la energía filtrándose y curando su cuerpo, como si hubiera tenido buenas noches de sueño y días llenos de descanso y buena comida.
Comprendió que el cambio provenía de ella. Excepto que… ¿cómo era posible?
—¿Qué me estás haciendo?
—Nada. —sonrió—. ¿Te sientes diferente?
Mirando sus ojos, la oscuridad densa y empalagosa parecía irresistible así como repugnante—no supo por cuánto tiempo permanecieron así, unidos por el contacto de su mano, recibiendo lo que fuera que le estaba dando como una droga milagrosa.
—Yo te conozco. —pensó en voz alta.
—Es gracioso que te sientas así con un desconocido.
La fuerza que estaba recibiendo se sentía malvada y muy familiar. —No quiero…
—¿No quieres qué Matthias? ¿No quieres sentirte mejor, ser más fuerte, vivir para siempre? —Se acomodó aún mas cerca—. ¿Me estás diciendo que no quieres ser un hombre de nuevo?
Movió los labios pero no logró decir nada, se sintió aletargado en el momento en que ella retiró su mano. Vago y confuso trató de despejarse, pero era como si en el período subsiguiente, lo hubieran drogado.
—Voy a lavarte ahora, —dijo ella dejando caer los párpados y su sonrisa hablaba de mamadas en lugar de baños de esponja.
Mientras ella se acercaba al equivalente de un lavabo, Matthias inhaló, sus costillas se expandieron sin dolor y su exhalación fue aún más cómoda. Desapareció todo el dolor, dándole la sensación de que habían pasado años desde que había habitado sin dificultad su propio cuerpo. ¿O tal vez siglos?
—¿Qué fecha es hoy? —Murmuró mientras ella llenaba de agua un cuenco.
La enfermera volteó a verlo sobre su hombro. —Cierto. Tienes amnesia.
Un momento después se acercó a la cama, llevando la mesa de servicio con ella. Mientras le bajaba las sábanas hacia las caderas y le desabrochaba su bata, él levantó su pesada cabeza para poder observarse. La parte de arriba no estaba tan mal, solo tenía una que otra cicatriz. La parte de abajo era un desastre.
La esponja estaba suave y tibia.
La observó mientras le tallaba el pecho, su piel era muy suave y brillante, como si la hubieran pintado con aerógrafo, y su cabello era increíblemente grueso y seductor. Incluso sus labios eran como fruta madura, brillantes, como una dulce promesa.
No la quiero, pensó.
Pero no podía moverse.
—Necesitas ganar algo de peso, —le comentó ella, pasando la esponja sobre sus pectorales—. Estás muy delgado.
Ese pedazo de tela fue aún mas abajo, prolongando el movimiento en sus abdominales, más como una amante que como un agente de la salud. Y con claridad repentina supo que hubo un tiempo en el que ella podía haber estado impresionada—aquellas mujeres que lo contrataban para sus ejercicios sexuales siempre se volvían locas por el cuerpo que solía tener—
Espera, ¿realmente sucedía esto?
Cuando ella quiso bajar la sabana aún más abajo, la detuvo. —No.
–Sí, definitivamente.
Con los ojos trabados en los suyos, le quitó la mano que había puesto sobre su muñeca para detenerla y lo arracó todo. La violencia del acto lo hizo estremecerse por dentro, no sabía por qué.
—¿Di en el blanco? —dijo, aunque sabía que lo había hecho. De algún modo… sabía que le gustaban las cosas peligrosas—. ¿Lo hice, Matthias?
—Tal vez. —Su voz era súbitamente fuerte. Profunda…
—¿Y ahora?
Lo tocó ahí donde se definía su género, con la esponja raspando sobre su polla.
Cuando se chupó los labios como si estuviera seducida, tuvo que soltar una carcajada. Por cualquiera que fuera la inexplicable razón por la que ella estaba rompiendo todos los esquemas, estaba a punto de obtener un completo montón de nada—y eso resolvería el problema sobre no querer esto: no importaba si estaba dispuesta y desnuda e hiciera brincos de mariposa sobre él; ese pedazo flácido de carne no se iba a levantar y presentarse.
Incluso con la amnesia, lo sabía así como había sabido que no podía ver con un ojo. Era un hecho, no un recuerdo.
—La memoria no es lo único que he perdido, —le dijo secamente.
—No me digas.
Cuando ella acarició donde no debía, se sobresaltó. Pero claro, la impotencia no significaba que no pudieras sentir. Significaba que no puedes hacer nada al respecto—
Ese torrente de poder se filtró en él de nuevo, esta vez más fuerte. Gimiendo, arqueó la espalda, girando automáticamente las caderas hacia la fuente.
—Muy bien, —dijo con su voz deformándose—. Siénteme, estoy dentro de ti.
El deseo sexual hace tiempo perdido se disparó vertiginosamente a través de él; la agresividad y la necesidad de penetrar algo que sabía no había sentido por mucho tiempo. Dios, el recordatorio de que de verdad era un hombre, no algo roto, andrógino…
Ah, mierda, se sentía bien. Joder… tan bien.
—Mírame, —ordenó ella mientras le trabajaba la polla—. Mírame.
Estaba tan concentrado en lo que le estaba ocurriendo que había olvidado quién se lo estaba haciendo, y al verla la sensación se fue, sus emociones se volvieron impotentes aunque su cuerpo estuviera tirando la casa por la ventana. Ella era hermosa, pero era… tan exuberante como una hiedra venenosa.
—¿No te gusta esto Matthias?
No, no le gustaba. No le gustaba en lo absoluto. —Ni en lo más mínimo.
—Mentiroso. Y nosotros necesitamos terminar lo que empezamos, tú y yo. Sí señor.






Devina entró en la tienda Saks Fifth Avenue del Caldwell Galleria Mall cerca de las cinco de la mañana. Pasando por el vidrio del aparador principal que mostraba a unos maniquíes con vestidos color pastel. Posó con ellos por un momento, arqueando la espalda y sintiendo como sus pechos estiraban las costuras de la blusa bajo su abrigo.
La primavera estaba en todo su esplendor, y esas eran buenas noticias para sus planes.
Tal vez mientras estaba aquí pudiera escoger algunas cosas de los estantes.
Con la emoción de las compras corriendo por sus venas, se transportó al área de seguridad y desconectó los detectores de movimiento con un chasquido de dedos. Por un momento, pensó que debería dejar prendidas las cámaras de vigilancia, solo por travesura y risas.
No había nada más divertido que saberse observada—aunque fuera por un humano barrigón sentado detrás del escritorio de seguridad al final del turno de la noche que probablemente pasó en parte durmiendo.
Sin embargo, ella estaba ahí por una razón importante.
Sus tacones resonaban sobre el suelo de mármol pulido y le gustaba el sonido del eco, caminaba más fuerte como si su dominio sobre el vacío hubiera alcanzado todas las direcciones. Dios, amaba el olor en el ambiente: suelo pulido, perfume, colonia… y riqueza.
Al pasar por las colecciones de carteras de mano que estaban colocadas contra la pared, le echó un vistazo a las Prada, Miu Miu y Chanel. La mercancía se veía genial aun con la poca luz de las lámparas de seguridad, se alocó cuando llegó a las Gucci. Deslizándose por el dispositivo de cadena de seguridad, tomó una bolsa de pitón en verde oscuro y siguió su camino.
Hombre, aparte del sexo, las enormes tiendas departamentales eran lo mejor que había: miles y miles de metros cuadrados llenos de cosas, las cuales estaban bien ordenadas, etiquetadas y catalogadas. Y protegidas.
Un total orgasmo de trastorno obsesivo compulsivo.
Así que tenía que controlarse. Podía sentir como se vinculaba y si esto continuaba, estaría en peligro de injertar un sentido de propiedad sobre todas estas preciosas cosas. Y eso no era bueno para nadie. Tendría que matar a todos los humanos que vinieran a comprarlos y eso sería extenuante.
Pero eso le hizo pensar que debía conseguirse su Lenovo y digitalizar sus colecciones.
¿Qué tal la próxima virgen que masacrara para proteger su espejo? Iba a tener que revivir a las anteriores y ponerlas a hacer rarezas sobre sus cosas.
Después de todo, había un montón de programadores de computación ahí afuera que no podían ni descubrir como follar.
Yendo hacia el centro del primer piso, se encontró con los mostradores de maquillaje agrupados, el de Chanel tradicionalmente negro y brillante, Lancôme con sus estuches transparentes… y el de Yves Saint Laurent que tenía mucho oro alrededor de sus muestrarios.
Transportándose detrás del mostrador, forzó la cerradura del aparador que estaba más cerca del piso, se puso en cuclillas, iluminando con su palma el camino a las pequeñas etiquetas que estaban al final de las mercancías empacadas.
Encontró fácilmente el 1 Le Rouge, tomó uno de la cuidadosa organización, abrió la caja y deslizó el brillante tubo de metal. Adorable, era tan adorable, sin un solo rasguño, nunca había sido tocado. Casi se estremeció mientras giraba y exponía la perfecta columna del lápiz de labios.
El olor, floral y delicado, hizo que volteara los ojos.
La terapeuta estaba en lo correcto: los ataques de pánico no había durado para siempre en la oficina, y como Devina había ido a verla fuera de su horario, la ansiedad de la separación de ese objeto que había tirado había desaparecido cuando había podido concentrarse en otras cosas. Sin embargo la ansiedad había resurgido cuando se había ido a su espacio privado y se había sentado delante de su espejo, lista para bajar a su muro y disfrutar de algún tiempo privado con sus niños.
Y ahí fue donde empezó el problema.
Sus pensamientos giraron rápidamente fuera de control, imágenes de todas las maneras de basura compactada, contenedores rebosantes, llenos y basureros hediondos, la hicieron querer llorar.
Podía haber regresado por ese específico tubo, pero quería honrar el último mandamiento de su terapeuta: le habría costado mucho de su esencia obsesionarse con obtener de vuelta específicamente ese lápiz de labios y ejecutar ese plan sin importar lo que se pusiera en su camino.
Excepto que no podía ir por ese camino—así que estaba aquí y no en esa oficina, y tenía este fresco y lindo tubo nuevo para remplazar aquel que ella había sacrificado en nombre de su superación personal.
Había cinco más en su color, apilados uno encima de otro en una linda torrecita. Estirándose, quería tomarlos todos como refuerzo de sus refuerzos, pero se detuvo. Cerró el gabinete. Se transportó lejos de ahí.
Estaba orgullosa de ella misma mientras se alejaba.
El receso había sido suficiente; era hora de volver al trabajo.
Regresando al aparador por donde había entrado, se detuvo delante de uno de los maniquíes. La cosa tenía puesta una peluca rubia de cabello liso y estaba vestida con una creación floreada que Devina no se habría puesto ni muerta—
Era mortificante preguntarse qué pensaría Jim Heron de vérselo puesto a ella.
Sin duda era justo como a él le gustaría, femenino, bonito, no muy revelador. Modesto.
Ese hijo de puta. Ese mentiroso traidor.
Naturalmente, el hecho de que hubiera jugado con ella tan bien en el último round solo lo hacía más atractivo…
Devina frunció el ceño al recordar la voz de su terapeuta. Terapia cognoscitiva de conducta… una reorganización de cableado del cerebro según su experiencia.
La demonio se inclinó y tocó la peluca, el largo, cabello liso y falso que tenía el color de un diamante canario.
Sissy Barten, el tesoro querido de Jim, había tenido el cabello justo como este. Habría adorado un vestido como aquel. Habría permanecido atrás y esperado la aproximación de Jim, no se hubiera lanzado, siempre malditamente virginal.
Era suficiente para querer matarlos a ambos—y con esa estúpida chiquilla, pudiera ser una repetición, como si no le hubiera rebanado ya la garganta sobre aquella bañera…
Devina esbozó una sonrisa. Luego soltó una carcajada.
En un exabrupto, arrancó la peluca, dejando al maniquí pelón… y salió a través del vidrio.





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por marc220990 el Vie Mar 22, 2013 2:51 pm

Gracias
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por mamertxe el Vie Mar 22, 2013 6:37 pm

me teneis en un sin vivir
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por iels010 el Vie Mar 22, 2013 10:07 pm

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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Sáb Mar 23, 2013 12:35 pm

@mamertxe escribió:me teneis en un sin vivir

Como es eso???





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por DanielleRoth el Dom Mar 24, 2013 1:59 am

Gracias!!!
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por cimacaqu el Dom Mar 24, 2013 8:44 pm

gracias
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por sav el Lun Mar 25, 2013 7:51 pm

Gracias x el tiempo que le dedican a las traducciones,
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Mar Mar 26, 2013 11:15 pm

Mañana les subo el capítulo 6 :)





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por cimacaqu el Miér Mar 27, 2013 12:00 am

que llegue mañana gracias
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por jk2005 el Miér Mar 27, 2013 12:24 am

nunca me he animado a leer esta saga, aqui me pasa lo mismo que me paso con SuperNatural la serie de tv.

estoy bien leyendo vampiros, hombres lobo, habitantes del Lore ect., pero no me gusta mucho cuando empiezan a combinarlos con Angeles, mi corazon catolico simplemente hace choque.

pero gran trabajo para las traductoras y para vosotras que si los leis "bon appetit"
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por cimacaqu el Miér Mar 27, 2013 12:34 am

separa lo uno con lo otro yo leeo la hermandad y hasta una virgen diferente sale solo recuerda siempre que esto es escapismo literario y que la fe es algo profundo con lo que vivimos y crecemos mientras no confunda la realidad mi corazon catolico esta tranquilito con los libros que leeo
si no puedes es de respetar tambien
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por jk2005 el Miér Mar 27, 2013 1:04 am

gracias, lo tendre en cuenta

veremos si se puede, aunque otras veces lo he intentado

bueno se puede hacer otro intento
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por mamertxe el Jue Mar 28, 2013 10:47 am

lo siento maka. no vi tu mensaje. digo que me teneis en un sin vivir y es px me paso los dias esperando el siguiente capitulo. ya se que tienes tu vida pero impaciencia es mi segundo nombre
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Jue Mar 28, 2013 11:02 am

Capitulo Seis

Traducido por ARYASNOW22
Corregido por MariPG

Tenía que ser un sueño, ¿verdad?
Adrian tenía que estar soñando. Excepto, maldita sea que esto se sentía tan real, todo desde el sofá de terciopelo bajo su culo, la cerveza fría en su mano hasta el calor en el club, visceral y auténtico.
Tenía miedo de volver la cabeza. Aterrorizado por descubrir que estaba solo en este ruidoso y desesperado lugar lleno de personas huecas justo como él.
Si él estaba solo, Eddie estaba realmente muerto.
Tomando un trago de su botella de cuello largo, se preparo a sí mismo y giró—
Adrian bajó lentamente la botella, exhalando todo el oxígeno fuera de sus pulmones. —Oye, amigo, —susurró.
Los ojos rojos de Eddie giraron alrededor. —Ah… hola. —El chico se removió en su asiento—. ¿Escucha, te encuentras bien?
— Si, solo…
— ¿Por qué me miras así?
— Te he extrañado, —Ad le dijo en voz baja—. No pensé que te volvería a ver otra vez.
— ¿Solo porque fui al baño? —Eddie sonrió—. Usualmente suelo regresar.
Ad tendió una mano, sabiendo que el toque demostraría de qué lado estaban—
Eddie frunció el ceño y lo relajo fuera de rango, viendo a Ad como si le hubiera crecido un cuerno en medio de la frente. —¿Qué pasa contigo?
La cara estaba exactamente bien, la oscura piel bronceada luciendo una sombra de barba, los ojos rojizos abiertos al mundo, ni sospechosos ni ingenuos, esa pesada trenza bajando gruesa por la musculosa espalda.
— Yo no… —Ad frotó su cara— sé.
— ¿Quieres irte?
— Dios, no.
—Está bien. —Esos ojos rojos se desplazaron de regreso a la multitud—. ¿Así que vas a obligarme a tener sexo de nuevo?
Ad rió a carcajadas. —Cierto. Eso ha pasado. Seguuuuuro.
— Tirando mujeres hacía mí…
—Nunca te he tirado…
—Seleccionando las que sabes que me gustarán…
—Bueno, he hecho eso…
—Arruinando mi virtud.
A medida que el hombre tomó otro trago, Ad se puso serio. —Nadie podría hacer eso.
—Si, tienes razón. Antes de que fuera un ángel yo era una virgen vestal y eso estaba bien.
—Lo cual explicaría todo el pelo.
—No, eso es porque me hace ver caliente.
Ad rió de nuevo y se echó hacia atrás, una repentina oleada de energía surgió a través de él. La sensación de que la vida había vuelto a la normalidad, que la tragedia no había ocurrido, que todo estaba restablecido de nuevo a la forma que debía ser, fue un alivio tan tremendo que estaba volando incluso cuando estaba sentado. En un arrebato de optimismo, sus ojos se dirigieron a la multitud, su filtro de follar se deslizo en su lugar, una rara felicidad convirtió a las candidatas zorras en reinas de belleza.
—¿Ves algo que te guste? —Dijo secamente Eddie.
—Si no fuera por mí, nunca echarías un polvo.
—Ya sabes, me gustaría discutir con eso.
—Eres demasiado honesto.
—Maldita sea.
Ah, sí, esa pelirroja servirá, Ad pensó. Y ella estaba con una morena—
Él frunció el ceño, poniéndose rígido. Había alguien en la periferia, en una esquina lejos en las sombras, observándolos.
—Es hora, —dijo Eddie—. O hacemos lo que vamos a hacer, o tenemos que pedir otra ronda. ¿Ad? ¿Hola?
Adrian se sacudió. —Sí... seguro.
Su mejor amigo le dio una mirada sospechosa de nuevo. —¿Qué te pasa, hombre?
Buena pregunta, pensó mientras se ponía de pie. —Sólo dame un minuto para pensar en algo.
—Tómate tu tiempo y hazlo rápido.
—¿No es eso una contradicción?
—No cuando se trata de ti.
Risa fácil. Y entonces él fue todo sobre las dos damas. A medida que se acercaba a la pelirroja y la morena, sus risitas en respuesta eran previsibles y no tan satisfactoria como los orgasmos que todos iban a tener.
—Mi nombre es Adrian, —dijo, mientras se acercaba a ellas. Su lenta sonrisa consiguió los rápidos parpadeos femeninos y pequeños reajustes de sus posturas, pechos hacia arriba, vientres dentro, piernas más hacia fuera y al frente para mostrar los muslos.
—Me gusta tu perfume, —dijo, inclinándose hacia el cuello de la pelirroja.
En realidad, no lo había olido todavía y que no le importaba lo que fuera—
Respiró, se congeló. Ese olor. Ese...
—Me alegro, —dijo ella, con las manos vagando alrededor de su espalda y estableciéndose en su culo—. Me lo puse justo para alguien como tú.
Adrian se alejó, su cerebro dolorido. O tal vez ese era su pecho. —Si. Bueno.
Miró por encima del hombro. Eddie estaba en el sofá, tendido, pero intensamente centrado, como si estuviera listo para el sexo.
De manera normal.
Ad asintió en dirección a su amigo. —Vengo con un amigo. ¿Y tú?
—Ella tiene novio, —murmuró la pelirroja, como si eso fuera un defecto.
—Lo siento, —dijo la otra mujer.
Como si eso importara. —Está bien, solo tú entonces, siempre que puedas manejar dos.
Cuando la mujerzuela asintió como si hubiera ganado la lotería, le tomó la mano, y el perfume de ella los siguió, haciéndolo desear que la morena hubiera estado soltera y dispuesta, y que Jessica Rabbit con el cambio de imagen gótico hubiera sido la chica con el novio. No hay vuelta atrás, sin embargo, era simplemente demasiado trabajo encontrar otra recluta y además, esto no era nada permanente. Ninguno de ellos había sido nunca permanente.
Maldita sea el aroma floral, pensó. Eso le daba escalofríos.
Cuando llegó al sofá y se sentó, la pelirroja se convirtió en una manta, que abarcaba tanto sus piernas como las de Eddie y como ella pasó a estar mirando en dirección al otro ángel, Eddie se puso a trabajar besando el infierno fuera de ella.
Para un hombre sin juego, él siempre había tenido un caluroso apetito.
Mientras Ad miraba y hacia algunas caricias variando la cadera y pecho, pensó que era increíble cuánto poder una pesadilla podría tener sobre ti. Era como si toda esa mierda imaginaria sobre Eddie había sucedido en realidad: la arpía saliendo de la nada y clavando al ángel con una espada, tomando la IN de la palabra inmortal. Luego la muerte, en el vestíbulo de ese banco que no estaba muy lejos de aquí. Entonces el sufrimiento después, la sensación de que el propósito se había ido del mundo para el…
Adrian frunció el ceño y se preguntó por qué estaba hablando solo como si realmente se hubiera caído—
La pelirroja se arqueó y separó sus piernas, claramente invitándolo a jugar en su caja de arena. Y como él obedeció, Eddie se hizo cargo del trabajo en sus pechos, tirando hacia abajo la parte superior de su destrozado top negro algo-u-otro, siendo más agresivo de lo habitual mientras exponía un par que eran considerablemente más pequeñas de lo que se habían visto.
Justo cuando Adrian deslizaba una mano en la profundidad, la camarera apareció con unas botellas nuevas y era evidente que estaba acostumbrada al tipo de negocio que se están llevando a cabo: no se inmutó mientras ponía las cervezas abajo.
—Ya lo tengo, —dijo Ad, apretando la cartera del bolsillo trasero y sacando uno de veinte para ella. Cuando se fue, miró la cerveza, y luego lanzó una mirada por encima a Eddie. —¿Coors Light? ¿Qué demonios?
El otro ángel simulo desenganchar la cerradura de sus labios y se encogió de hombros. —Vigilo mi peso.
Ad puso los ojos en blanco y volvió al contacto con el toque de la comida que estaba a punto de ser consumida. Movió las manos hacia arriba bajo la falda corta, descubrió para su sorpresa un par de bragas con toda la fuerza de sujeción de vigas de acero y la expansión de una tienda de campaña del ejército. ¿Qué carajo? Por otra parte, se supone que era más barato el Spandex que la lipo…
Ese perfume inundó de nuevo su nariz, lo que sugiere que tal vez no hubiera sido de la mujer después de todo.
Mirando a su alrededor, no podía ver nada inusual—
—Creo que tu deberías hacérselo primero, —dijo Eddie, jugando con esos pechos... que ahora parecían más bien flojos.
Y ese pelo. Una vez espeso y ondulado, ahora parecía un poco rizado.
La mujer sonrió, mostrando unos dientes torcidos.
—Vamos, Adrian... hazlo con ella. —Los ojos de Eddie estaban casi brillando en la oscuridad—. Quiero verte.
La mujer tomó la mano de Ad y la trasladó de nuevo entre sus piernas, frotándose contra su palma y dedos—
De entre la multitud, una figura apareció a la vista, una figura alta y orgullosa vestida con una túnica blanca. En cuanto llegó, el aroma a flores se hizo tan fuerte, que dominó todo—
Eddie.
Era Eddie, de pie verdadero y real, erguido e íntegro en medio de una multitud de muertos vivientes.
—Oh, por el amor de Dios. Justo cuando las cosas se estaban poniendo interesantes.
La cabeza de Ad se disparó alrededor. Devina estaba a su lado en el otro extremo del sofá, por una vez vestida con su verdadero aspecto: era un cadáver animado, su carne en una perpetua caída libre de sus huesos grises, sus grotescas palmas podridas en los pechos de la mujer casi bonita. La expresión del demonio era una de molestia, los labios flojos y la mandíbula flácida cerrados tanto como podía conseguir.
Adrian gritó e intento saltar, pero la pelirroja mantuvo su mano en su lugar, y mientras el luchaba contra su fuerza astronómica, ella se transformó en lo que realmente era: una decrépita famosa olvidada, la ilusión de la belleza había desaparecido como si no fuera ya sostenible.
Mientras trataba de soltarse, una mancha negra comenzó a extenderse sobre su brazo, a partir de sus dedos, subiendo hasta la muñeca, planeando reclamar su codo.
Gritando con fuerza, se sacudió violentamente, pero era una mosca pegada en un papel, un ratón en una trampa, un—
Eddie, el verdadero, el muerto, rompió la conexión con un simple toque, no en Ad sino en la pelirroja: De repente apareció al lado de todos ellos, sólo se inclinó y puso su dedo índice en el hombro de la arpía, y ¡puf! Se había ido.
Mientras Devina maldecía al ángel, Adrian se libero de su agarre, su cuerpo cayó hacia atrás del sofá, con ojos sólo para Eddie mientras su corazón se rompía, la pérdida que había ocurrido realmente volvía a casa a descansar de nuevo.
—Vete a la mierda, —espetó Devina al ángel.
El maravilloso rostro de Eddie, del tipo inteligente con cara atractiva, no mostró ninguna reacción al insulto. Él asintió con la cabeza por encima de la Coors Light y dijo arrastrando las palabras: —En tu condición, yo estaría preocupado acerca del infierno mucho más que de mi figura.
Infames insultos fueron lanzados desde el sofá, pero Devina no hizo nada más, hasta el punto en que tuvo que preguntarse qué fue exactamente lo que Eddie había hecho con esa cosa del movimiento de dedo a lo E.T.
El otro ángel miró a Ad durante lo que pareció un largo rato, como si el muerto extrañara al vivo aún más. —Nunca estoy lejos, —dijo Eddie con voz quebrada.
—Ah, mierda... no te vayas, —se quejó Ad—. Sólo quédate aquí.
—Tan jodidamente conmovedora. —Los ojos negros de Devina estaban lívidos—. ¿Quieren besarse antes de que se vaya?
Eddie comenzó a retroceder como si fuera una estatua en una plataforma rodante, su cuerpo seguía siendo atraído hacia atrás a través de la multitud, el olor a prado fresco se fue con él.
—¡Eddie! —Cuando Ad extendió la mano hacia adelante, la mancha en el brazo estaba casi en su hombro.
—Estoy en ti, —dijo Devina con satisfacción—. Y es demasiado tarde para que hagas nada al respecto. Demasiado jodidamente tarde.
Adrian gritó con todas sus fuerzas—





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Jue Mar 28, 2013 11:05 am

Ahí está el capítulo :S siento no haberlo posteado ayer es que se me olvidó :|





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por cimacaqu el Jue Mar 28, 2013 12:10 pm

graaacias
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Jue Mar 28, 2013 12:18 pm

Recuerden, si ven algún error que yo no haya notado al corregir, me lo hacen saber, no soy experta en estos libros :S





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Nadesda el Jue Mar 28, 2013 9:13 pm

El diseño sta padre. Pero despues de tantos años se m hace raro
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Nadesda el Jue Mar 28, 2013 9:15 pm

Gracias x los capitulos
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por DanielleRoth el Vie Mar 29, 2013 1:36 am

Gracias!!!
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Vie Mar 29, 2013 1:49 am

@Nadesda escribió:El diseño sta padre. Pero despues de tantos años se m hace raro

Supongo, pero a la final todo necesita remodelarse, lo mismo llega a aburrir :c y bueno por lo menos se hizo el cambio después de varios años, hay foros que marean, de tanto cambio que le hacen (aunque obvio no quedan feos nada que ver) pero siempre hay algo nuevo, supongo que no molesta a las diseñadoras y eso es algo bueno xD





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Excelente!!!!!!

Mensaje por berni ortiz el Vie Mar 29, 2013 11:27 am

Muchas gracias!!
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Akire1006 el Vie Mar 29, 2013 9:15 pm

Gracias
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Lorelyn el Vie Mar 29, 2013 10:56 pm

Matthias re-apareciendo, affraid, que sorpresota, esta Ward sabe muy bien como dejarnos boquiabiertos.
Devina es algo totalmente impredecible, no es lo que yo esperaba, un demonio con TOC, , yendo a terapia, es hilarante verla o leerla contar sus barras de labios, uno, dos...
Pobre Mels, es a Matthias al que atropella? digo por la reacion.
Gracias MAKA!!!! Un trabajo estupendo
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Sáb Mar 30, 2013 12:11 am

Si Mels se lleva el susto de su vida xD ksjkjas ven xq no dije antes quien era el personaje principal???? PS OBVIO no podía decirlo...

Además más adelante uff dirán WOW como hace cosas raras y a la vez magnificas esta Ward





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Akire1006 el Sáb Mar 30, 2013 1:44 am

Hola! Quería saber cada cuanto suben los CAP ? Gracias!
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Sáb Mar 30, 2013 1:49 am

Depende del humor que tenga (: de nada kasjkajskaj

La verdad es que me gusta darle la corrección final antes de subir el capítulo al foro, por lo que no tengo días específicos sino, ps, pa cuando me pegue la luna y diga o vamos a subirle un cap xq ya tengo unos cuantos más corregidos, esto se debe a que no quiero ir corrigiendo para luego montar sino que me parece mejor (para mi x mi falta de tiempo) tener varios preparados de esa manera no me quitan la cabeza xq tardaría MUCHO más si voy corrigiendo el cap el mismo día que debo subirlo...

Espero que entiendan todas/o esto, no lo hago para hacerl@s sufrir, nada que ver, pero creo que disfrutamos todos, si lo que leen está ps a mi parecer casi perfecto o mayormente perfecto...





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Akire1006 el Sáb Mar 30, 2013 2:01 am

Si quieres con mucho gusto te ayudo con la corrección ! La verdad sería un placer hacerlo e incluso con la misma traducción
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Sáb Mar 30, 2013 2:38 am

La traducción ya está lista cariño y para ser correctora de traducción debes tomar una prueba, agradezco tus ganas de ayudar y ps ya lo que le estoy dando es la leída final (corrección final) hay cosas que se les pueden pasar a las correctoras de Traducción (el libro ya fue pasado por corrección enteramente)

Ahora solo deben tenerme paciencia





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Violet~ el Sáb Mar 30, 2013 6:23 pm

Oh! maka! no había leído ese capi con Eddie, se extraña al ángel de los ojos cobrizos
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por laboricua1980 el Sáb Mar 30, 2013 6:37 pm

Muchas Gracias por su trabajo.
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Sáb Mar 30, 2013 8:02 pm

@Violet~ escribió:Oh! maka! no había leído ese capi con Eddie, se extraña al ángel de los ojos cobrizos

Yo no podría extrañarlo :S no he leído los libros anteriores :| merezco no sé jkasjka un castigo!!!





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por Violet~ el Dom Mar 31, 2013 2:40 pm

@maka.mayi escribió:
@Violet~ escribió:Oh! maka! no había leído ese capi con Eddie, se extraña al ángel de los ojos cobrizos

Yo no podría extrañarlo :S no he leído los libros anteriores :| merezco no sé jkasjka un castigo!!!

te mereces castigo!
no hay un látigo por aquí??
Eddie es un encanto, lamento que Ward lo haya matado T_T
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por cimacaqu el Dom Mar 31, 2013 5:14 pm

no me gusta estar de acuerdo peor si mereces latigo :carcajada:
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por iels010 el Miér Abr 03, 2013 2:40 am

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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Jue Abr 04, 2013 8:29 pm

jajaja ahora si lo merezco porque no les he posteado NADA lo siento, es que la universidad me está VOLVIENDO LOCAAAA!!! (futura odontologa loca aquí) ya les subo cap nuevo ;)





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Jue Abr 04, 2013 8:34 pm

Capitulo Siete

Traducido por Mayra Alfaro
Corregido por Caliope Cullen

Matthias se despertó porque la luz del sol le daba en la cara. No estaba seguro de cuando se había ido la enfermera de las manos viajeras, pero intentó marcharse en cuanto ella lo hizo. No pudo. Invadiéndolo en un sueño antinatural que lo dejó con la sensación de estar siendo controlado.
Francamente, estaba sorprendido de haber despertado.
La habitación del hospital lucía exactamente igual, ¿pero como si hubiera cambiado durante la noche? Y él se sentía mejor, como si su cuerpo fuera un auto que hubiera recibido un servicio completo.
Quién diría que una paja que no querías te cambiaría por completo…
Y era extraño. Mientras miraba alrededor pensaba que era un milagro que todavía estuviera “afuera”. ¿Pero afuera de qué prisión? ¿Un hospital psiquiátrico? ¿Algo todavía peor?
Forzando su cerebro chapucero a ponerse a trabajar, trató de recordar donde había estado la noche anterior, que había sucedido antes de haber despertado aquí…
Te atropellé con mi automóvil. Lo siento mucho.
Cerró los ojos y recordó aquella mujer, esa tal Mels Carmichael. Algo en ella había perforado la niebla que lo envolvía, llegando a donde importaba. ¿Por qué? No tenía ni idea, pero en circunstancias diferentes, habría pasado de seguro mucho más tiempo con ella.
Muchísimo más.
Pero vamos, él no era del tipo romántico, sus entrañas se lo decían fuerte y claro.
Enderezándose se sorprendió de no sentirse peor, y esperó un poco para ver si su cuerpo tenía alguna otra reacción, al menos una más consistente con el hecho de haber estado adornando el capot de un auto doce horas antes.
Pues no. Todavía se sentía bien—
Lárgate de aquí. Muévete ahora mismo.
Ok, sería de ayuda saber quién lo estaba persiguiendo o de qué estaba huyendo, pero no iba a perder tiempo tratando de entender esas cuestiones, no cuando la adrenalina lo empujaba insistentemente hacia la puerta y le gritaba que se moviera de una puta—
—Supongo que no eres un desconocido después de todo.
Matthias buscó una pistola que no tenía y miró hacia el frente. La enfermera había regresado y estaba justo en la habitación con su presencia como un borrador.
Su efecto era diferente durante el día. No era seductor.
Tal vez ella fuera un vampiro. Ja, ja.
—Encontraron tu cartera. —Dijo, sosteniendo una billetera negra—. Todo está aquí: identificación, tarjeta de crédito… oh, y tu tarjeta del seguro médico. El monto asegurado es limitado, pero la mayoría de los cargos estarán cubiertos.
Se acercó y puso la cosa en la mesa de servicio, justo a un lado de la tarjeta que la reportera había dejado. Luego dio un paso hacia atrás como si supiera que necesitaba espacio.
Pausa larga.
—Gracias, —dijo Matthias sin expresión alguna.
Ella iba vestida con ropa de calle: vaqueros, zuecos negros, chaqueta blanca estilo Patagonia, esponjada e impecable. Su cabello caía alrededor de los hombros y lo alisó a pesar de que lucía brillante y perfecto como salido de revista.
—También te traje algo de ropa. —Señaló con la cabeza sobre su hombro—. Está en el medio closet ahí detrás. Espero que te quede.
—Así que, ¿Me dejarán ir?
—Siempre y cuando tu chequeo esté bien ésta mañana. ¿Hay alguien que te lleve a casa?
No contestó y no porque no supiera él mismo la respuesta. Nunca daba respuestas, a nadie. Así era la forma en que era.
Pausa larga número dos.
Ella carraspeó su garganta y dijo sin mirarle a los ojos. —Oye, acerca de anoche…
Oh, así que de esto se trataba. —Voy a olvidarlo y tú deberías hacer lo mismo. —Contestó secamente.
La mierda sabía que tenía que lidiar con cosas más grande que una sobada forzada por una mujer hermosa.
Vaya, que clase de tragedia era esa. Especialmente comparada con la clase de mierda que le había hecho a otros—
Recuerdos a lo Lago Ness estaban bajo la superficie de su conciencia, algo espeluznante y monstruoso amenazaba con salir.
¿Quién era él? Se preguntaba.
Abruptamente, los ojos oscuros de la enfermera, aquellas ventanas al alma, se trabaron en los suyos. —Lo siento mucho. Estuvo completamente mal por mi parte. Nunca debí haber…
Regresando de nuevo al presente, Matthias pensó que era gracioso que durante el día, todo el poder que ella había tenido sobre él no se viera por ninguna parte. No parecía ser el tipo de mujer que pudiera ser tan agresiva. Era sólo una linda joven enfermera con un cuerpazo y lindo cabello que parecía vulnerable.
¿Aquello había sucedido siquiera? Probablemente le habían administrado tranquilizantes, y Dios sabía que eso podía joderte la cabeza.
Pero nuevamente, si nada hubiera sucedido, no se estaría disculpando.
—Fue completamente contra las reglas, y nunca había hecho nada como eso antes. Es sólo que… tenías tanto dolor, y lo deseabas… y…
¿Lo había deseado? Recordaba que había sido exactamente al revés. Pero que podía saber él, de hecho creía haber tenido un orgasmo. Quizá tampoco eso había sucedido.
Lo que tendría lógica.
—Como sea, creí que debía decírtelo antes de irme; tú ya habrás salido cuando regrese de mis días de descanso.
Parecía honestamente apenada y consternada. Y por algún motivo, tenía la sensación de que estaba dentro de su carácter el aprovecharse de ella, por ninguna otra razón que hacerla sentir incómoda.
—Fue mi culpa, —se escuchó decir y en el instante en que lo dijo supo que en verdad lo creía—. Soy yo quien debería sentirse apenado.
Después de todo, las cogidas por lástima operaban de igual modo sin importar que las malditas hubieran llegado hasta el final o no: pobre de mí, puedes atenderme la polla; gracias cariño.
La enfermera pasó su pálida mano por las manchas de imitación a la madera del pie de la cama. —Yo solo… sí, bueno, no quiero que creas que ando por ahí haciendo eso. —Rio incómoda—. No estoy segura de porqué importa, pero así es.
—No tienes que darme explicaciones.
Al levantar la vista, su expresión cautelosa dio paso a una sonrisa honesta. Hasta el punto en el que provocó que se encontrara a si mismo buscando en su dedo anular evidencia de que estuviera casada.
No. Desnudo.
—Gracias por ser tan amable acerca de esto. —Miró sobre su hombro hacia la puerta—. Supongo que debería irme. Cuídate, por favor recuerda seguir chequeándote con tu médico. Los golpes en la cabeza no deben tomarse a la ligera y la pérdida de memoria es cosa seria.
—Claro, lo haré.
Mentir era fácil, sabía que había dicho muchas mentiras a lo largo de su vida. Mientras le regresaba el movimiento de mano de despedida, estaba procesándola como si fuera un memo o una carta.
No algo humano, y eso no era culpa de ella.
Tenía la sensación que era cosa de su cableado interno.
Genial. Nada como despertarte y descubrir paso a paso que eras realmente un desgraciado.
Volteó a ver la mesa al lado de la cama. La tarjeta de presentación y su cartera estaban una junto a la otra; una negra y gruesa, la otra blanca y delgada.
Al estirar la mano hacia adelante, no sabía cuál de las dos iba a tomar—
En última instancia, la cartera tuvo mayor atractivo. Abriendo la piel doblada, contempló la licencia de conducir que estaba deslizada en la ventana transparente. La foto era… bueno, no reconoció al sujeto, pero la enfermera de toque mágico parecía segura de que era de él. ¿Así era como se veía? Un tipo con cabello negro y rostro atractivo, pero frío.
La información que tenía impresa le dijo que sus ojos eran azules y parecía que los dos funcionaban cuando se enfocó en la cámara. Su cumpleaños era este mes. Entonces expiraría la licencia.
Su nombre, Matthias, era lo único que conocía; su dirección era en Caldwell, Nueva York, lo que solucionaba su situación geográfica, oh sí, no había sido consciente de que la había tenido.
Caldwell, Nueva York.
Otra vez de vuelta. O al menos eso era lo que sus instintos le decían—
Lárgate de aquí. Comienza a moverte ahora mismo.
Dejando la urgencia a un lado, comenzó a levantarse con cuidado, y cuando la mierda no cedió, sacó la intravenosa de su vena y los parches que tenía en el pecho. Inclinándose hacia el equipo de monitoreo, silenció las alarmas antes de arrastrarse hacia el baño.
La luz estaba apagada, cuando dio un paso dentro, presionó el interruptor… y era hora del show.
Cuando se vio reflejado en el espejo sobre el lavabo, inspiró bruscamente. Su ojo por un lado estaba blanco como la leche, y su cara estaba marcada con líneas imborrables de haber pasado mucho dolor, así como una cicatriz descolorida en la sien donde había tenido la herida ocular.
La fotografía en la identificación definitivamente era suya si le agregabas algo de canas en las sienes, pero había sido tomada antes que tuviera…
—Señor, le pido que regrese a la cama, está en peligro de resbalar y caer. Y no debería haberse quitado la...
Ignoró a la nueva enfermera. —Me voy. Ahora mismo, Asociación Americana de Medicina , sí, ya sé.
Le cerró la puerta en las narices y abrió la regadera. Por alguna razón mientras volvía a verse en el espejo, pensó en Mels Carmichael. No le extrañaba que su primera reacción hubiera estado en la categoría de ‘oh Dios mío’.
No era exactamente una vista…
Cristo, ¿por qué estaba pensando así? ¿Qué importaba cómo lo vieran los demás?
En un momento de lucidez, abrió la puerta del baño y asomó la cabeza. La enfermera se había ido pero no tenía duda de que volvería con alguien que tuviera el título de Doctor antes de su nombre; tenía que moverse rápido. Tomó la tarjeta que Mels había dejado y la puso en su cartera. Luego agarró la ropa del clóset y volvió a meterse al baño.
Diez minutos después tenía el cabello limpio, el cuerpo aseado y estaba vestido con una camiseta negra, una chaqueta negra y un par de vaqueros flojos.
En su camino hacia la puerta, agarró un bastón que dedujo habían llevado para él.
La cosa se sentía normal contra su palma y sus pasos eran mucho más rápidos. Como si estuviera acostumbrado a usar uno.
Yendo hacia el elevador, no se dirigió a nadie, no se despidió y no firmó su pase de salida. El departamento de cobranza encontraría al hombre registrado en la dirección que estaba en la licencia de conducir.
Y quizá él también lo haría.

Ω

El grito de Adrián despertó a Jim y lo lanzó fuera de la cama, aterrizando con el cuerpo en posición de ataque. Con una daga de cristal en una mano y una automática en la otra, estaba listo para el enfrentamiento ya fuera de variedad humana o de Devina. Perro, sin ser un tonto, se metió bajo la cama, escondiéndose.
—Estoy bien, —dijo Adrián. Con toda la convicción de alguien que se está desangrando.
Mientras Jim salía disparado hacia la esquina, pensó: sí, como no.
A la luz del sol que se filtraba por las delgadas cortinas, el ángel parecía borracho, como si se hubiera desparramado en el suelo, tenía ojeras, el cabello negro estaba enredado, las manos le temblaban mientras tiraba del cuello de la playera. Sus piercings, aquellos que adornaban su labio inferior, subían por el lóbulo de su oreja y enmarcaban su ceja, eran las únicas cosas que brillaban. Todo lo demás era todo muerto-pero-respira.
Su resplandor también se había ido.
Jim se acercó y le extendió la mano. —Hora de levantarse.
El otro ángel sujetó su mano, y por un momento, Jim se tensó, un desagradable escozor se abrió paso por su antebrazo e hizo saltar sus instintos y de mala manera. Entonces levantó a Ad del suelo, y lo que sea que hubiera sido desapareció.
—¿Has visto ya a Nigel y a los chicos?—preguntó Adrián mientras se paseaba en círculos como tratando de sacudirse lo que fuera que había tenido.
—¿Para qué demonios lo haría?
—Buen punto.
Ante eso, el otro ángel fue al baño y cerró la puerta. Después de bajar el inodoro, abrió la regadera y luego el lavabo.
Acercándose, Jim se situó en la jamba de la puerta y le habló a la endeble puerta. —¿Qué estabas soñando?
Al no recibir respuesta, cerró el puño y aporreó la puerta. —Adrián. Dime.
Dios sabía que Devina usaba todo tipo de trucos para obtener lo que quería. La idea de que probablemente había entrado a la fuerza en la puerta trasera mental de Adrián mientras dormía, era… bueno, duh.
Aporreó la puerta un poco más.
Cuando no hubo respuesta, maldijo quedamente y empujó para entrar.
A través de la cortina de plástico transparente obtuvo una vista de Adrián hundido de nuevo, esta vez con azulejo bajo el culo: estaba metido en la pileta con las rodillas levantadas, los codos en el pecho y la cabeza apoyada en las palmas. Pero no estaba llorando, o maldiciendo, o quebrándose y eso era lo más atemorizante. El ángel estaba solamente sentado bajo el agua tibia con el cuerpo encogido sobre si mismo.
Jim bajó la tapa del baño y se sentó sobre la cosa. —Cuéntame.
Un momento después, el ángel dijo toscamente. —Ella era Eddie. En mi sueño, ella era Eddie.
Mierda. —Eso te hizo gritar.
—Él estaba ahí también. De hecho, él me despertó. Maldita sea, Jim… verlo fue…
Ante la frase sin terminar, Jim mostró un especial interés en la hoja de su daga. —Sí, lo sé.
—Voy a matarla.
—Sólo si llegas antes que yo.
Adrián dejó caer los brazos a los lados, de tal modo que sus puños descansaron en el charco de agua alrededor de su trasero. Se veía derrotado, pero era solo por el momento. Esa ira fría volvería en cuanto ese demonio anduviera cerca de ellos, y francamente, su predecible reacción iba a ser un problema: no te gustaría que tu refuerzo te dejara solo y era difícil razonar con ese tipo de estado mental.
—Creo que necesitas pedirle a Nigel que alguien más te ayude, —dijo Ad suavemente, como si le hubiera leído la mente.
—No quiero a nadie más.
Excepto que eso era una mentira. Todavía se estaba acostumbrando a sus nuevas capacidades y armas, cierto, la curva de aprendizaje no era tan lenta como en el primer par de rondas, pero difícilmente iba a acelerarse. Y Devina no era el tipo de enemigo cuyo desempeño marginal fuera remotamente aceptable.
Así que necesitaba una roca sólida en la que pudiera apoyarse.
Con total honestidad, Eddie era lo que faltaba. Y eso era precisamente por lo qué había sido eliminado por el enemigo.
Maldita perra.
—¿Conoces a alguien más? —preguntó Jim.
—Había otro chico, de hecho mejor que Eddie y yo. Casi del mismo nivel que Nigel o Colin. Pero se metió en algunos problemas; lo último que supe fue que estaba en el purgatorio. Volviendo al tema, él era realmente algo salvaje. Probablemente en ese caso sería mejor que te quedaras conmigo.
—Tenemos que recuperar a Eddie de algún modo…
—Él es el único que podría saber como hacer eso. —Adrián soltó un gemido y se puso de pie, su enorme estructura surgiendo como un árbol—. Quizás Colin.
Jim asintió y volvió a enfocarse en su daga de cristal. El arma era clara como un cubo de hielo, fuerte como el acero, ligera como un suspiro. Eddie se la había dado…
Un chasquido y un ruido sordo le devolvieron la atención sobre su compañero. Ad había tomado el jabón y luego lo había dejado caer, sus manos estaban levantadas frente a su cara, y movía los labios como si estuviera tratando de maldecir.
—¿Qué está mal?
—Oh… joder… —Ad giró las manos y observaba sus dorsos—. Mierda, no…
—¿Qué?
—Están negras. —El tipo aventó con fuerza los brazos—. ¿No puedes verlo? Ella está en mí, Devina está en mí, y está tomando…
Jim tuvo un momento de “que-demonios”, pero supo que tenía que hacer algo y atraer la situación de nuevo a la realidad, muy rápido. Poniendo la daga sobre el lavabo, empujó la cortina fuera de su camino y sujetó las gruesas muñecas del ángel…
La extraña sensación lo golpeó de nuevo, encendiendo las terminaciones nerviosas de sus dedos y quemando en las palmas de sus manos como si las hubiera puesto en ácido. Enfocándose en la piel de su amigo, se preguntó que diablos había pasado durante ese sueño.
Excepto que la carne estaba completamente normal. Y la gente que ha perdido a su mejor amigo tenía permitido enloquecer un poco.
Sin embargo no podían quedarse así.
—Adrián, amigo —le dio una buena sacudida— hey, mírame.
Cuando el pobre bastardo finalmente lo hizo, Jim clavó la mirada dentro de esos ojos como si pudiera meterse por ellos e introducirse en la mente del tipo. —Estás bien. No está sucediéndote nada. Ella no está en ti, no está aquí, y…
—Estás equivocado.
Las crudas palabras detuvieron en seco a Jim. Pero entonces sacudió la cabeza. —Eres un ángel Adrián.
—¿Lo soy?
Con voz adusta le rebatió, —Bueno, pongámoslo de esta manera… mas vale que lo seas.
Después de un tenso silencio, la boca de Jim comenzó a moverse, las palabras salían, suaves, sílabas relajantes que cruzaban la distancia que los separaba. Pero en lo más recóndito de su mente, enviaba una plegaria a quien fuera que estuviera escuchando.
Devina era un parásito, la clase de cosa que sonsacaba a las personas y las infectaba.
Tenía sentido que alguien comprometido emocionalmente fuera más vulnerable.
No obstante, la tragedia era que no podía echarse al enemigo al bolsillo.
No importaba cuanto pudiera querer al tipo.





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por cimacaqu el Jue Abr 04, 2013 8:35 pm

gracias guapa lo esperaba
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por maka.mayi el Jue Abr 04, 2013 8:39 pm

Jajaja lo sé sorry :c





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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por kendra el Jue Abr 04, 2013 8:54 pm

Ayy con el miedo que le tengo a los odontologos! Dime que no eres de Argentina...jajjaaa
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por cimacaqu el Jue Abr 04, 2013 9:00 pm

sii son los doctores que mas miedo me dan
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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

Mensaje por iels010 el Jue Abr 04, 2013 9:48 pm

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Re: Rapture (Ángeles Caídos 4) - J.R. Ward

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